Nombre: Encuentros en el fin del mundo
Categorías: Ciencia Ficción, Aventura, Documental, Fantasía, Basado en hechos reales, Histórica
Director: Werner Herzog
Año: 2009

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Javier Moreno

Encuentros en el fin del mundo (2009)

El sur del sur
Al sur del sur / hay un sitio que está olvidado, / que está cerrado como un baúl.
El viento / cruza la calle buscando abrigo / y no hay testigos al sur del sur.
El tiempo / al sur del sur se ha detenido, / se ha distraído con no se qué.

— J. Drexler

Dice alguien en esta película que el polo sur es donde todos los que caen se encuentran. Repito de memoria y tal vez tergiverso, pero así recuerdo la frase. El tipo sostiene en la mano un globo imaginario mientras la dice, y señala con el dedo la trayectoria de los caídos. Alguna vez un tío mío que trabaja persiguiendo terremotos fue a una estación en el polo sur a instalar medidores. Le pregunté cómo era. Me dijo que hacía frío, que había pingüinos, que no había nada más, lo usual. Encuentros en el fin del mundo es un documental compuesto por una serie de entrevistas a personas caídas. Un descendiente directo de jefes apaches trabaja como soldador. Un filósofo conduce una pala mecánica. Un lingüista desarrolla software y cuida un invernadero. Una programadora nos cuenta su aventura por África y sus enemil encuentros con la muerte. Las historias no se interceptan ni siguen alguna línea clara. Simplemente están ahí, compartiendo una vecindad geográfica por lo demás desolada. Un mecánico ruso está siempre preparado para escapar. ¿De qué? Lleva una canoa en su morral.

Hace poco vi un mockumental protagonizado por Herzog titulado Incidente en el Lago Ness. Empieza bien pero en algún punto se vuelve vulgar. Al principio Herzog (haciendo de sí mismo) reflexiona sobre el nacimiento de los mitos de los hombres, sobre la manera como esos mitos nos permiten materializar nuestros conflictos, esperanzas y preocupaciones. Dice que esa es su motivación para viajar al lago y buscar al monstruo. Encuentros en el fin del mundo se inicia con una reflexión similar. ¿Por qué los hombres usan máscaras?, dice Herzog mientras el Llanero Solitario y su inseparable Toro (¿Sabían que en inglés Toro se llama Tonto?) le disparan a los indios. Luego pregunta por qué los hombres se mueven, se aventuran en el vacío. De qué y hacia dónde escapan. A Herzog le preocupa, se le nota, la humanidad. Le preocupa y le interesa. Lo fascina su riqueza, su complejidad. Y no es el primero ni el último que sospecha que en medio de nuestro ruido usual no somos nosotros. Nos transforma el medio, nos diluye, nos falsea. Herzog no viaja al polo sur por los paisajes ni por los pingüinos aunque unos y otros estén ahí. Herzog viaja al polo sur para ver lo que pasa cuando las personas viven por fuera de esto. Herzog quiere saber qué somos aquí adentro y por eso busca sus respuestas afuera. ¿Y qué encuentra? Encuentra personas, encuentra historias, encuentra un planeta que se derrite ante nuestros ojos, pingüinos suicidas y un hombre obsesionado con el destino incierto de un inmenso glacial. Encuentra un punto de encuentro blanco y luminoso al final del laberinto. Parece, si me preguntan, un buen lugar para vivir.

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