Nombre: Reencuentro
Categorías: Comedia, Romance, Comedia dramática, Basado en una novela
Director: Helen Hunt
País: Estados Unidos
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * ½

Reencuentro (2007)

Reírse de temas serios

El cine, como todas las artes, como el mundo entero, es machista. Lo sabemos porque los actores pueden aparecer como galanes y héroes de acción hasta pasados los cincuenta años (e incluso los 60 como lo acaba de demostrar Harrison Ford en la última Indiana Jones) mientras que las actrices se convierten en mamás automáticamente después de los 40. Es como si la madurez femenina fuera indigna. Por eso siempre nos enteramos cuando un actor asume el rol de director (Sean Penn, Ben Affleck, George Clooney) pero  a pocos les importa cuando son ellas las que se ponen detrás de la cámara (como Diane Keaton en los noventa o Julie Delpy hace dos años). Por eso se siente tan valiente la decisión de Helen Hunt de hacer su debut como directora precisamente con una película donde el tema central son los conflictos que le trae a una mujer el llegar a esa edad en que tener un hijo se vuelve más un riesgo que un acontecimiento.

El personaje central de Then she found me, April, interpretado por la misma Hunt, es una maestra de preescolar que adora a los niños y que quiere, con desesperación, tener su propio hijo. El problema es que su marido, otro profesor (el terrible Matthew Broderick, el actor que ha hecho de la insipidez su marca actoral), la acaba de dejar porque no estaba preparado para el matrimonio y la convivencia. Demacrada (a Helen Hunt nunca le ha dado miedo mostrarse sin maquillaje en pantalla, así se ganó un Oscar en Mejor imposible), ojerosa y triste, April sufre otra pérdida: su madre adoptiva, que ha sido su única mamá durante toda su vida, muere. Entonces aparecen dos personas para reemplazar a las que se fueron: Frank, un escritor de solapas de novelas que debe criar sólo a dos hijos (uno de los cuales es alumno de April) pues su mujer lo abandonó para recorrer el mundo y Bernice, la presentadora estrella de un talk-show local que sin más le suelta a April una verdad para la que no está preparada: esa mujer exitosa, risueña y que parece tener una solución para todo, es su mamá biológica, que quiere aparecerse en su vida para “recuperar el tiempo perdido”.

La película quiere mostrar las múltiples formas de ser padre o madre: intentando con furia ante la adversidad de no estar preparado para serlo, como Frank (es maravilloso ver a Colin Firth en un papel que no sea una nueva versión del Darcy de Orgullo y prejuicio); aprendiendo a las malas, como lo hace Bernice (Bette Midler, en un papel que es una ráfaga de espontaneidad y frescura) , que tiene que humillarse, mentir descaradamente y gastar su dinero para ganarse el cariño de su hija; o agarrada a la esperanza de una concepción biológica, como la pobre April, que tiene un prejuicio ante la adopción y lo que ella implica. Pero además Then she found me quiere contar también la historia de amor entre dos personas maduras, que ya están desengañadas y dejaron de  creer en relaciones perfectas, que están prevenidas para que no las vuelvan a herir. ¡Esta historia habla de gente grande, no de adolescentes en cuerpos de adultos que creen en cosas como el príncipe azul o una princesa rosada que las sacará de su normalidad para llevarlas a un reino encantado! Por eso les cuesta tanto a Frank y a April el contacto: porque ya saben el precio que hay que pagar por unos pocos minutos de placer.

Tiene tantos deseos su directora y coguionista de demostrar que aquí se habla de mujeres reales, que incluso ocurre lo que jamás pasa en el cine norteamericano (en la televisión ya se está permitiendo): la protagonista se deja llevar por el deseo y se acuesta y tiene sexo (un sexo desesperado y depresivo, por cierto) con su marido justo después de concretar su separación. ¡Por Dios, una mujer que usa su cuerpo para el placer, una mujer que le es infiel a su novio ideal! Esas cosas jamás las hacen las mujeres “buenas” en las películas. Pero Helen Hunt no quiere hacer una comedia romántica, quiere que nos riamos, como lo hacíamos en su época de Mad about you, de las miserias de la vida cotidiana, de los fallos de cada día, de esta vida gris y sin aventuras que nos toca a casi todos.

A veces la historia se deja llevar por caminos muy lejanos del conflicto principal, como cuando la protagonista duda de la maternidad de Bernice y tiene que buscar la manera de hacerle una prueba de ADN. Pero como espectadores somos capaces de aguantar esos pequeños deslices porque Helen Hunt, como casi siempre ocurre con los actores que se convierten en directores, logra que su elenco sea parejo y cree personajes a los que les tomamos cariño: nos vemos reflejadas en las pequeñas manías de Frank, admiramos el optimismo amigable de Bernice. Broderick, por supuesto, no logra nada más allá de su registro bobo y gris de siempre, pero por fortuna le cuadra con el personaje del exmarido inmaduro. Además, Hunt se divierte con la cámara, huyendo muchas veces del plano medio televisivo para hacer un uso inteligente de los rostros llenando la pantalla o de los pequeños gestos de sus actores. La música a veces es demasiado sensiblera, pero digamos que los errores no son tan graves como para ser insalvables.

Al final la película no se sale de los parámetros de las comedias dramáticas, pero al menos lo hace sin la grandilocuencia tonta de la comedia norteamericana de los últimos tiempos que en Más barato por docena ha visto un modelo a seguir. Las cosas terminan como deben terminar con moraleja incluida, pero con una ternura y una piedad por sus criaturas poco frecuente. Por eso es fácil entender cuál es la razón de que las pocas reseñas favorables que ha tenido esta película en los medios norteamericanos hayan sido escritas por mujeres: porque a la mayoría de hombres (el mundo de la crítica también suele ser machista, no sé si ya lo habíamos mencionado) les parece que los problemas de la maternidad y la madurez femenina son poco cómicos o que tienen poco atractivo. Y que sólo valen las comedias donde nos reímos a carcajadas y las mujeres siempre tienen minifalda y escote profundo y veintipico.

Por eso hay que acercarse a Then she found me desprovisto de prevenciones: es una historia bien contada y bien actuada sobre personas mayores de cuarenta años, no muy exitosos, sin mucho dinero, pero tampoco pobres. En esa medianía que carece de dramatismo y que la mayor parte de los espectadores conocemos tan bien. Tal vez demasiado bien.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.