Nombre: Vicky Cristina Barcelona
Categorías: Drama, Comedia, Erótico, Fantasía, Basado en hechos reales, Comedia romántica, Romance, Comedia dramática, Biográfica
Director: Woody Allen
País: Espa
Año: 2008

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Luis Fernando Afanador Perez * * *

Vicky Cristina Barcelona (2008)

Ménage à quatre
¿Cuántas Películas ha dirigido Woody Allen? ¿Cuarenta? ¿Cincuenta? No sé. Solo sé que si yo hubiera dirigido Manhattan, Annie Hall, La rosa púrpura de El Cairo o Sweet and Lowdown, bajaría tranquilo al sepulcro.  O me dedicaría a gozarme la vida, como tantos directores colombianos que con menos se vuelven importantísimos.
Vicky Cristina Barcelona no está al nivel de esas obras maestras  -ni siquiera de las menores como Match Point , lo digo de entrada- pero es deliciosa y encantadora. Ahora bien, hago una advertencia. Sólo hay dos directores en el mundo a los que les perdono todo: François Truffaut y Woody Allen.
Es deliciosa y encantadora porque es sobre mujeres y amor y así uno tenga casi ochenta años nunca llegará a agotar estos temas. Por momentos, Vicky Cristina Barcelona me recordó Melinda y Melinda, donde, a la hora de escoger  entre la tragedia y la comedia, se elige la comedia: la vida es una tragedia que debe ser contada como una comedia.
Cristina (Scarlett Johansson) es como muchas mujeres: no sabe lo que quiere pero sabe lo que no quiere. Por eso le gusta sorprenderse y que la sorprendan. Decidida a acostarse con un tipo puede dar marcha atrás únicamente por una palabra inadecuada o unos calzoncillos equivocados.  No es perversa: es impredecible. E insoportable: a toda hora quiere ser seducida.
Vicky (Rebeca Hall) es como otras tantas mujeres: sabe lo que quiere. Es de una claridad meridiana. Hasta que un día descubre el amor y se da cuenta que ha elegido mal: su prometido, su futuro esposo, no es más que un pobre idiota. Por supuesto, sabe que la decisión está en sus manos: tiene la posibilidad de arrepentirse y elegir correctamente. Pero la felicidad la asusta: el sufrimiento y la culpa atávica la arrastran hacia el error.
Juan Antonio es un hombre bueno. (A propósito: qué bien no ver a Javier Bardem de peluquín y haciendo de malo como en sus dos últimas películas: No es lugar para los débiles y Los Fantasmas de Goya). Un buenazo que es un poco títere y que está enamorado de María Inés (Penélope Cruz) y ella de él; son el uno para el otro, pero, oh descubrimiento, no pueden vivir juntos, no se soportan.
Vicky es para amarla como se aman las cosas simples y esenciales: el agua, el pan y el vino. Cristina es para detestarla como se detesta la gente que un día saluda amable y al otro día, sin que sepamos por qué, no saluda.  Vicky y Cristina, dos gringas ricas de verano en Barcelona –los personajes de Woody Allen se ganan la vida fácil y viven siempre en casas bellísimas-, dos turistas en busca de la España del exotismo y de la pandereta. Y de la pasión gitana: María Inés (qué grande Penélope)  será el elemento explosivo de este ménage à quatre y el encuentro de la comedia gringa con el melodrama hispano.  Woody Allen y Pedro Almodóvar, al fin, se toman una copa.


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