| Nombre: | Vera Drake |
| Categorías: | Drama, Animación |
| Director: | Ben Affleck, Mike Leigh, Ben Affleck |
| Guión: | |
| Año: | 2005 |
Otras reseñas para esta película
Vera Drake (2005)
"Vera es de oro" afirma su marido. Y tiene razón. Ella es una mujer estilo hormiguita que vive para hacer felices a los demás. Es una hija dedicada, una madre cariñosa, una esposa comprensiva, que realiza con gusto sus aburridas labores de aseo, se preocupa por sus vecinos, etc.. También ayuda a otras muchachas a abortar sin cobrarles una libra por sus servicios. En pocas palabras, es una persona buena en el sentido clásico de la palabra, con el atractivo extra de ser capaz de llevar a cabo una desobediencia civil secreta con el fin de mejorar las cosas en este mundo. ¿Quién puede no ponerse de su lado?
El problema consiste en que no basta una historia y un protagonista conmovedores para hacer una buena película. Pese a sus excelentes intensiones, o justamente debido a ellas, Vera Drake utiliza sin ruborizarse todas las estrategias melodramáticas con las que cuenta el cine para conmovernos. Aunque las actuaciones son correctas (salvo la notabilísima excepción de la mujer policía: patética), el criterio utilizado para acuñar el carácter de los personajes parece inspirado por un balzacianismo extremo: son planos, predecibles e intrascendentes (incluso en su anodina manera de ser). Las clases sociales, en efecto, son representadas mediante estereotipos bastante manidos: el proletariado es generoso, la clase media resulta egoísta, y la oligarquía es abúlica e injusta. La banda sonora, por su parte, podría perfectamente haber sido reemplazada por una serie de subtítulos indicándonos si debemos reír o llorar; aunque sobre todas las películas se puede decir algo parecido, lo cierto es que viendo Vera Drake sentí que mucho antes de saber qué estaba pasando, ya se me había insinuado cómo debía sentirme al respecto.
Ahora bien, si en su conjunto Vera Drake no vale la pena (leo con incredulidad que la cinta fue nominada a la Mejor Película por la Academia), en ella encontramos un par de detalles que sí deben ser puestos de manifiesto. En primer lugar la actuación de Imelda Stauton justifica el desvío; en Venecia le han dado la Copa Volpi y con toda la razón del mundo: si su personaje es plano, su actuación le da inesperados bemoles a su simpleza. Por otro lado, pese a lo periférico que puedan ser los decorados y los vestuarios en una cinta como la que nos ocupa, en Vera Drake el momento histórico evocado es recreado en el sentido estricto de la palabra. Es sorprendente que pese a su realismo, los decorados entre los que se mueven los personajes no luzcan ni demasiado viejos ni demasiado nuevos —como sucede con tanta frecuencia en el cine— sino simplemente usados.
Me pregunto si haber esperado una obra tan descarnada como Naked o Secretos y mentiras (las cintas por las que ya conocía al director Mike Leigh) me ha llevado a ser demasiado estricto con Vera Drake. Suele suceder. En todo caso, el haberme aburrido viéndola me permite no recomendarla sin echarle más tiza al asunto.
