| Nombre: | Vicky Cristina Barcelona |
| Categorías: | Drama, Comedia, Erótico, Fantasía, Basado en hechos reales, Comedia romántica, Romance, Comedia dramática, Biográfica |
| Director: | Woody Allen |
| País: | Espa |
| Año: | 2008 |
Vicky Cristina Barcelona (2008)
Postales desde Barç(allen)ona.
Por Javier Moreno
Olvidé qué quería decir sobre Vicky Cristina Barcelona.
La vi hace un par de semanas con tres amigos y a la salida discutimos el absurdo evidente de toda la situación planteada en la película. Un absurdo que escandaliza a los puritanos, naturalmente, pero hace las delicias de quienes nos tomamos el cine con tranquilidad y sin tanta seriedad.
Ah, sí: una cosa que quería decir sobre Vicky Cristina Barcelona es que el nombre es terrible. Creo que esto es claro para todos así que no ahondaré en razones que siempre se quedarán cortas para describir el horror de ese nombre desestructurado. Ya lo dije. Ya. Bueno. Además quería decir que Javier Bardem y Penélope Cruz son salvajemente buenos actuando juntos. Son adorables, sexis y desternillantes, y sin esforzarse evidencian que la buena de Scarlett por más lo intente ocultar entre las tetas no deja de ser una principiante con algo de futuro. Otra cosa que debería decir es que la Generalitat de Catalunya se dejó embaucar por Woody Allen, porque entre tanta exigencia sobre lo que se debía mostrar y lo que no (sí correfocs en verano, no ladrones en la rambla, por ejemplo) olvidaron revisar el contexto de los cameos y leer el guión. Al final Woody Allen cumplió cabalmente con las exigencias al tiempo que hacía lo que se le daba la gana y enseñaba una Barcelona tan abiertamente absurda que desconcierta (ya volveré sobre esto más adelante). Como sería que no hay NI UNA SOLA (perdonen las mayúsculas pero son necesarias) línea en catalán. Mucho me temo que los funcionarios encargados de fiscalizar la producción no hablaban inglés.
Lo más interesante del asunto es que los de la Generalitat quedaron convencidos de que Allen había hecho justo lo que ellos querían.
Mi amigo Pablo que adora a Woody Allen tanto como le exige dice que el viejo -porque joder si está viejo el pobre- desaprovechó la oportunidad de recrear una Barcelona "real" y se contentó con los clichés y las imágenes de postal sin atreverse siquiera a explorar una -¿cómo era?- "dimensión abiertamente fantástica de esa Barcelona turística."
Y entonces I wonder:
¿Realmente hay una posible dimensión fantástica de esa Barcelona turística?
Quiero decir:
¿De veras Woody Allen habla de una ciudad paralela que no existe?
O para decirlo de otro modo:
¿Qué tan falsa es realmente esa Barcelona de postales y flamenco y guitarra en grandes patios donde las gringas se emborrachan y se acuestan con españoles desconocidos?
En la humilde opinión de este comentarista, no tanto.
Reformulemos. Pensemos VCB (Ojo: No confundir con JCVD) de otra manera: Digamos que VCB es una película realista. Costumbrismo sin más. No hay exageración ni ignorancia urbana. Al contrario: Lo que demuestra VCB es el conocimiento profundo de la Barcelona turística de alta gama que tiene el viejito Allen. VCB es lo que es porque esa es la verdadera Experiencia Barcelona (que no debe ser confundida con la Vivencia Barcelona.) La Barcelona de postal es exactamente esa que viven los turistas y es justamente en esa donde VCB transcurre. Para constatar esto basta recibir un par de visitas extranjeras y notar que todos van a los mismos lugares y tienen exactamente las mismas cosas en su lista de recomendados. Todos quieren paella marinera y todos -si no son prontamente advertidos- caen en alguna de esas trampas de turistas que ofrecen cena flamenca y gitanos genuinos que roban mientras aplauden y cantan. Todos quieren ver los edificios de Gaudí y todos sueñan con tórridos romances veraniegos mediterráneos que justifiquen el platal que se gastaron en visitar una ciudad que -hay que admitirlo- en verano huele feo.
Pero para eso es una película: Para que no huela.
VCB es buena porque se burla de Barcelona. Se burla de sus orgullos y de sus provincianismos. Se burla de su aparato gubernamental y de sus delirios lingüísticos. Se burla de frente a grandes JA JA JA y todos se escandalizan y se arrancan los pelos porque esa "no es mi Barcelona" como si Nueva York fuera exactamente la misma ciudad de Manhattan y Annie Hall. Como si las ciudades de Woody Allen no parecieran siempre inevitablemente falsas y extranjeras, ocurriendo en una dimensión paralela a la nuestra en la que -para no ir más lejos- un tipo chiquito sobreestimulado con evidentes problemas de autoestima se acuesta con la nieta quinceañera de Hemingway mientras se divorcia de Diane Keaton o algo así. Tal vez por eso, cuando en esta entrevista al New York Magazine le preguntan cómo haría una película sobre Nueva York hoy en día el viejito Allen responde: "Well, because I’ve been successful, I’ve made enough money so that I can live fairly decently in New York—first in a very pretty penthouse on Fifth Avenue, and now in a very pretty townhouse in the Seventies, between Park and Lex. I have a driver. I eat at the good restaurants. I live, in a certain sense, in a bit of a bubble in New York. I don’t live exactly realistically."
Y yo creo que en esa respuesta hay que pensar cuando uno ve VCB. En esas burbujas de Woody Allen. En esa vida "not exactly realistic". Es desde esa vida irreal desde donde nos escribe. Cambie Nueva York por Barcelona y ahí tendrá la razón del desconcierto, la ofensa y la extrañeza: Allen existe en otra dimensión y es "desde allá" y no "desde acá" de donde nos llegan sus postales cada año y tanto.
La vi hace un par de semanas con tres amigos y a la salida discutimos el absurdo evidente de toda la situación planteada en la película. Un absurdo que escandaliza a los puritanos, naturalmente, pero hace las delicias de quienes nos tomamos el cine con tranquilidad y sin tanta seriedad.
Ah, sí: una cosa que quería decir sobre Vicky Cristina Barcelona es que el nombre es terrible. Creo que esto es claro para todos así que no ahondaré en razones que siempre se quedarán cortas para describir el horror de ese nombre desestructurado. Ya lo dije. Ya. Bueno. Además quería decir que Javier Bardem y Penélope Cruz son salvajemente buenos actuando juntos. Son adorables, sexis y desternillantes, y sin esforzarse evidencian que la buena de Scarlett por más lo intente ocultar entre las tetas no deja de ser una principiante con algo de futuro. Otra cosa que debería decir es que la Generalitat de Catalunya se dejó embaucar por Woody Allen, porque entre tanta exigencia sobre lo que se debía mostrar y lo que no (sí correfocs en verano, no ladrones en la rambla, por ejemplo) olvidaron revisar el contexto de los cameos y leer el guión. Al final Woody Allen cumplió cabalmente con las exigencias al tiempo que hacía lo que se le daba la gana y enseñaba una Barcelona tan abiertamente absurda que desconcierta (ya volveré sobre esto más adelante). Como sería que no hay NI UNA SOLA (perdonen las mayúsculas pero son necesarias) línea en catalán. Mucho me temo que los funcionarios encargados de fiscalizar la producción no hablaban inglés.
Lo más interesante del asunto es que los de la Generalitat quedaron convencidos de que Allen había hecho justo lo que ellos querían.
Mi amigo Pablo que adora a Woody Allen tanto como le exige dice que el viejo -porque joder si está viejo el pobre- desaprovechó la oportunidad de recrear una Barcelona "real" y se contentó con los clichés y las imágenes de postal sin atreverse siquiera a explorar una -¿cómo era?- "dimensión abiertamente fantástica de esa Barcelona turística."
Y entonces I wonder:
¿Realmente hay una posible dimensión fantástica de esa Barcelona turística?
Quiero decir:
¿De veras Woody Allen habla de una ciudad paralela que no existe?
O para decirlo de otro modo:
¿Qué tan falsa es realmente esa Barcelona de postales y flamenco y guitarra en grandes patios donde las gringas se emborrachan y se acuestan con españoles desconocidos?
En la humilde opinión de este comentarista, no tanto.
Reformulemos. Pensemos VCB (Ojo: No confundir con JCVD) de otra manera: Digamos que VCB es una película realista. Costumbrismo sin más. No hay exageración ni ignorancia urbana. Al contrario: Lo que demuestra VCB es el conocimiento profundo de la Barcelona turística de alta gama que tiene el viejito Allen. VCB es lo que es porque esa es la verdadera Experiencia Barcelona (que no debe ser confundida con la Vivencia Barcelona.) La Barcelona de postal es exactamente esa que viven los turistas y es justamente en esa donde VCB transcurre. Para constatar esto basta recibir un par de visitas extranjeras y notar que todos van a los mismos lugares y tienen exactamente las mismas cosas en su lista de recomendados. Todos quieren paella marinera y todos -si no son prontamente advertidos- caen en alguna de esas trampas de turistas que ofrecen cena flamenca y gitanos genuinos que roban mientras aplauden y cantan. Todos quieren ver los edificios de Gaudí y todos sueñan con tórridos romances veraniegos mediterráneos que justifiquen el platal que se gastaron en visitar una ciudad que -hay que admitirlo- en verano huele feo.
Pero para eso es una película: Para que no huela.
VCB es buena porque se burla de Barcelona. Se burla de sus orgullos y de sus provincianismos. Se burla de su aparato gubernamental y de sus delirios lingüísticos. Se burla de frente a grandes JA JA JA y todos se escandalizan y se arrancan los pelos porque esa "no es mi Barcelona" como si Nueva York fuera exactamente la misma ciudad de Manhattan y Annie Hall. Como si las ciudades de Woody Allen no parecieran siempre inevitablemente falsas y extranjeras, ocurriendo en una dimensión paralela a la nuestra en la que -para no ir más lejos- un tipo chiquito sobreestimulado con evidentes problemas de autoestima se acuesta con la nieta quinceañera de Hemingway mientras se divorcia de Diane Keaton o algo así. Tal vez por eso, cuando en esta entrevista al New York Magazine le preguntan cómo haría una película sobre Nueva York hoy en día el viejito Allen responde: "Well, because I’ve been successful, I’ve made enough money so that I can live fairly decently in New York—first in a very pretty penthouse on Fifth Avenue, and now in a very pretty townhouse in the Seventies, between Park and Lex. I have a driver. I eat at the good restaurants. I live, in a certain sense, in a bit of a bubble in New York. I don’t live exactly realistically."
Y yo creo que en esa respuesta hay que pensar cuando uno ve VCB. En esas burbujas de Woody Allen. En esa vida "not exactly realistic". Es desde esa vida irreal desde donde nos escribe. Cambie Nueva York por Barcelona y ahí tendrá la razón del desconcierto, la ofensa y la extrañeza: Allen existe en otra dimensión y es "desde allá" y no "desde acá" de donde nos llegan sus postales cada año y tanto.
