Nombre: Lars y una chica de verdad
Categorías: Comedia, Comedia dramática
Director: Craig Gillespie
País: Estados Unidos
Año: 2007

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Samuel Castro * * * ½

Lars y una chica de verdad (2007)

De un hombre enamorado de una Barbie

Hagan el ejercicio. Siéntense mirando hacia la pared más cercana, y digan en voz alta: ¿Y si hiciéramos una película sobre un tipo que se enamora, pero se enamora de verdad, de una muñeca de plástico, como las que usan los pervertidos? Es probable que al imaginarse esa historia, uno piense en una sátira vulgar, llena de personajes tontos, como Beavis and Butt-head o en otro tipo de comedia, ágil y repleta de humor sexual, como las que crea últimamente Judd Apatow (Virgen a los 40, Ligeramente embarazada). Porque claro, uno supone que con esa idea como premisa fundamental no hay manera de hacer una película “seria”. Pero, por fortuna, “Lars and the real girl” de Craig Gillespie, demuestra, con calma y sinceridad, que no importa lo extraña que suene una idea, siempre podrá hacerse buen cine con ella si alguien se lo propone (¿o no, señor Burton?)

Lo que usted dijo en voz alta es exactamente lo que pasa en esta película. Lars, un tipo tímido y buena gente aunque muy poco sociable, descubre en internet unas muñecas de plástico que son “como mujeres de verdad”. Y aunque el anuncio que anima a su compañero de oficina, fanático del porno, se refiere a que las muñecas cumplen con los requisitos anatómicos necesarios para satisfacer a un hombre, a Lars le anima la idea de tener al lado una “mujer real” que no se le acerque, que no lo critique, y que no lo toque. Porque Lars no soporta el contacto físico y se le hace muy difícil el trato social. Tanto que prefiere vivir en el garaje de la casa que comparte con su hermano Gus y con Karin, la esposa de éste, en lugar de ocupar una de las habitaciones. Tanto que por las noches, luego del trabajo, baja las persianas de su garaje que dan a la calle y se encierra a dormir sentado, como si estuviera montando guardia.

Pero un día, Bianca entra en su vida... empacada en una caja. Entra a la vida de Lars y a la de su familia, pues animado por su compañía, éste acepta por fin la invitación que tantas veces le ha rechazado a su cuñada (quien siempre le ha parecido un poco extraña por esa necesidad de abrazar a la gente), para ir a comer en la casa principal con su familia. Y Bianca empieza a generar reacciones. Gus, el hermano mayor que nunca ha sabido cómo tratar a Lars, se desespera: su hermano está loco; Karin, la esposa de éste, mira el problema con temor y prevención, pero entiende que si Bianca ha hecho que su cuñado se acerque a quienes lo rodean, el asunto no puede ser tan malo; el resto del pueblo, prevenidos del extraño comportamiento por Dagmar, la sicóloga del lugar (una Patricia Clarkson, como siempre impecable en su actuación) y preocupados por ese joven amable y raro, acepta tratar a Bianca como si fuera un ser humano real, como si esa historia que inventa Lars sin inmutarse, en la que Bianca es una misionera de sangre danesa y brasilera, que ha quedado parapléjica, que habla en voz muy baja (tan baja que sólo Lars la puede oír) y come muy poco, fuera cierta.

Ahora Lars luce feliz, con una sonrisa permanente en el rostro, que no puede borrar ni siquiera su hermano, recordándole que esa mujer a la que transportan a todas partes en una silla de ruedas, no es real. Pero como dice la sicóloga: ella SÍ es real, todos la pueden tocar y está en la ciudad por alguna razón. De repente Bianca tiene vida propia: va a su terapia de salud para curarse de la enfermedad tropical que le afecta (terapia ficticia que aprovecha la sicóloga para entender un poco mejor lo que le pasa a Lars), la recogen las vecinas para que esté con las demás mujeres en el salón de belleza, les lee cuentos a los niños en el colegio y es elegida para la junta escolar. Es como si a todos les hubiera faltado algo que Bianca tiene. Tal vez el silencio. Tal vez que es capaz de escuchar sin réplica.

Como Bianca ahora es parte importante de la comunidad, Lars puede por fin acercarse a las personas sin sentirse intimidado, por fin puede preguntarle a su hermano mayor por el sexo, ese eterno misterio del que no sabe mucho y hasta interesarse en Margo, su bonita y agradable compañera de oficina. Está, de repente, dejando de ser un niño atrapado en el cuerpo de un adulto. Ahora el destino de Bianca está en su cerebro, pues sí él la creo es también el único que puede decidir qué hacer con su vida, aunque eso implique otro ejercicio extraño de su imaginación: una enfermedad, una agonía en el hospital, un entierro.

Es fácil entender que el mayor peso dramático de esta historia recaía en el actor que encarnara a Lars. Era importante que fuera un personaje capaz de generar ternura pero que no pareciera un tonto, porque un tonto no sería capaz de sostener una fantasía como la que él tiene. Alguien que combinara tristeza y optimismo por partes iguales; que nos generara compasión pero no lástima. Por fortuna, Ryan Gosling, uno de los  mejores actores jóvenes de Hollywood, candidato al Oscar en 2007 por su trabajo en Half Nelson, crea un gran personaje, que se mueve en el tono justo que necesitaba Lars and the real girl, este drama que hace reír, un matiz que lo diferencia de una comedia tradicional: aquí no hay chistes premeditados, hay situaciones que todos se toman muy en serio y que son tan patéticas que crean el humor: como cuando las vecinas deciden cortarle el pelo a Bianca y una le recuerda a la otra que debe tener mucho cuidado, porque ese pelo no va a crecer nunca más.

El resto del reparto, especialmente la parte femenina, Patricia Clarkson, Emily Mortimer (la cuñada) y Kelli Garner (Margo, la compañera de Lars) están a la altura de Gosling, creando una atmósfera tan real que jamás ponemos en duda la credibilidad de la película. Además, la melancolía que intencionalmente le pone el director a todas las situaciones hace pensar en esta historia como una metáfora de la sociedad actual: incapaces de enfrentar los riesgos de relaciones y actividades reales, preferimos crear avatares en Second Life y personalidades falsamente alegres en Facebook para creernos también nuestra propia fantasía feliz. El problema es que al final, como Lars, sólo tenemos dos opciones: seguir con la mentira y habitar nuestra burbuja perfecta; o comprender que no hay vida sin riesgo.

Comentarios

01/02/2017:

Me gustalos giros que le da a las historias este director, la verdad es que soy fan de cintas que hablan a cerca de sexualidad y la manera que forma parte de nuestras vidas, puedo recomendar una cinta que acabo de ver, es la chica danesa, es un tema bastante sensible aún para estos días, creo que nos presentan una lucha interior de saber quién eres, más que tomar en cuenta el qué dirán, describiría la historia como bien intencionada y hermosa, hay escenas muy duras de ver, pero no hablo de violencia o sexualidad, sino de mirarte al espejo y encontrar tu esencia, para que sepan a lo que me refiero la pueden ver, sé que la van a transmitir en la tv, les dejo los horarios que encontré: http://co.hbomax.tv/movie/TTL603585/La-Chica-Danesa , me gusta que podemos ver la perspectiva de dos personas, es una cinta llena de emociones, como ya les dije es una historia bella e interesante y bueno podemos ver que Eddie Redmayne, es uno de los mejores actores que va emergiendo poco a poco.

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