Nombre: WALL-E
Categorías: Ciencia Ficción, Animación, Aventura
Director: Andrew Stanton
País: Estados Unidos
Año: 2008

Otras reseñas para esta película

Pedro Felipe * * ½
Nicolás Mendoza * * * ½
Pablo Muñoz * * * *

WALL-E (2008)

Setecientos Años de Soledad
Las películas de Pixar Animation Studios son invariablemente sorprendentes. Desde Toy Story (su primer largometraje, y el primero en el mundo realizado completamente en animación 3D) hasta WALL-E, el estudio ha mantenido un alto nivel en todas sus películas. Pixar se ha caracterizado siempre por su impresionante animación, pero también por el sentido del humor, los personajes entrañables y las historias bien contadas. Historias para niños, bien contadas.

¿Historias para niños? ¿Cuáles son, y qué significa que sean bien contadas? Creo que la definición de “historias para niños” debe ser: son aquellas historias que le entusiasman al niño que llevamos dentro, sin importar la edad que tengamos. Una definición que sólo funciona a posteriori, y que es la única que puedo construir desde mi edad. Contarlas bien es nunca subestimar a dicho niño interior. Es irritante ver a un adulto hablándole a un niño como si fuera bobo y cuando una película “para niños” lo hace, es algo insoportable. Hay que salirse.

Con lo anterior en mente, se puede decir que la experiencia de ver WALL-E es algo así como leerle un libro de Stephen Hawking al niño interior. La primera mitad de la película, llena de una magia sobrecogedora, pasa prácticamente en silencio. El único diálogo que escuchamos es una brevísima conversación en la que dos robots se dicen el nombre. Algo extraño ha ocurrido porque vemos una ciudad en la cual conviven rascacielos convencionales de concreto, con otros (extraños, amorfos, preocupantes) hechos con basura. La desolación, sumada a la intuición de que ha pasado una cantidad grotesca de tiempo desde la última vez que un humano pisó esa ciudad, establecen el clima nostálgico que habrá de permear toda la historia.

Sin prisa, se nos va dando a saber lo que ocurrió allí. Es una historia que es a la vez íntima y épica. Son imágenes de gran fluidez y de una factura impecable: nos olvidamos incluso de que es animación, porque si a algo se parece es a un sueño. Hay algo de Kubrik en todo esto, más allá de las evidentes referencias al rebelde computador HAL 9000 o al Así Hablaba Zarathustra (de 2001: Odisea del Espacio), hay una cierta belleza de las cosas terribles que sólo Stanley me había hecho vivir en el pasado. ¿Ésta es una película para niños?

Tal vez para compensar, la segunda mitad de WALL-E busca terrenos más convencionales. Hay una historia de amor un poco incómoda, difícil de creer (la ciencia ficción exige plausibilidad científica al fin y al cabo), una persecución demasiado larga, y un final lleno de cabos sueltos. En todo caso, el talento de Pixar es lo suficientemente grande como para que los peores momentos de la película no sean del todo malos. Es sólo que se empieza en un nivel despiadadamente alto, que se añora con facilidad, porque cuando WALL-E se toma a sí misma lo suficientemente en serio no hay nadie en el teatro que quiera tener más de 11 años.


****


Reseña publicada originalmente en Revista Arcadia

http://www.revistaarcadia.com

 

 

nicolasmendo@gmail.com


Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.