Nombre: Half Nelson
Categorías: Drama
Director: Ryan Fleck
País: Estados Unidos
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Pedro Felipe * * * *
Nicolás Mendoza * * * ½

Half Nelson (2006)

El día (y la noche) de la independencia
¿Qué es el cine independiente? ¿Es todo aquello que no viene de Hollywood? ¿Una manera de financiar las películas? ¿Es un estilo?

La clave está en la palabra “independiente”, cine independiente son aquellas películas que dicen lo que quieren decir sin depender de que nadie les dé permiso. Según ésta definición, Star Wars (George Lucas, 1977) es tan independiente como La Celebración (Thomas Vinterberg, 1998). Más allá de dónde fueron hechas, o cuánto costaron, buscamos, disfrutamos y amamos las películas de cine independiente; se reconocen porque tienen el sabor dulce y satisfactorio del amor sincero. 

Half Nelson, del director Ryan Fleck, es entonces una pequeña gran película de cine independiente. Siempre económica en sus gestos, siempre sutil en sus métodos, va diciendo las cosas como son sin tartamudear. Narra un instante en la vida de Dan Dunne, joven profesor de historia en una escuela olvidada en Brooklyn. Dan es apasionado, carismático, gracioso y desesperadamente drogadicto. Un día, abrumado por un intempestivo encuentro con su exnovia, se encierra en un baño escolar a fumar crack, y es descubierto por Drey, una de sus alumnas. Entra en shock, y la pequeña sencillamente decide hacer lo correcto: le da agua a quien la necesita y se sienta a cuidarlo mientras se recupera. Sorprendentemente, nace una amistad llena de respeto. El desarrollo de ésta amistad es el eje narrativo a partir del cual se echa a andar la película.

Nuestro Dan es a la vez blanco y negro: en el día dicta clases que son iluminadoras, ambiciosas y reflexivas mientras que en la noche escudriña las grietas de su propia mente, que se desmorona ante los mazazos de una politoxicomanía crónica. En todo caso, la recuperación siempre está acechándolo. Como él mismo dice en una de sus clases: “El sol sube y luego baja, pero cada vez que eso pasa ¿Qué tenemos? Tenemos un nuevo día”. Cada mañana la esperanza vuelve a estar ahí. Es que cuando Dan le habla a sus alumnos de cómo fuerzas opuestas van dando forma a la historia humana, Half Nelson es como una curiosa cinta de moëbio, que se trenza sobre sí misma. Su discurso diurno sobre historia es acertado al punto de describir con precisión quirúrgica su propia lucha interna, pero él no lo sabe porque el lado claro y el lado oscuro no han sido presentados. 

Esta minuciosa comprensión del conflicto interno del personaje sólo es posible gracias a la hipnotizante actuación de Ryan Gosling. Su brillante papel le mereció una nominación al Oscar, entre otra docena de nominaciones y premios en festivales alrededor del mundo. El cuadro se completa con la sorprendentemente mesurada caracterización de Shareeka Epps, quien interpreta a la pequeña Drey, y cuya actuación ha sido igualmente premiada.

La independencia de Half Nelson está en el valor con el que dice algo que muchos en nuestra sociedad rechazan temerosos: que es estúpido criminalizar a los consumidores de drogas porque ser adicto no convierte a nadie en villano; el adicto es a lo sumo un enfermo que tiene dificultad para ver con perspectiva sus conductas autodestructivas. 
Cuesta trabajo estar seguro de si Half Nelson es sobre el blanco y el negro, o si nos habla del gris. Es posible que en realidad no exista el gris sino más bien una ilusión óptica que se produce por la sucesión rápida de blancos y negros. Cuando Dan le reclama a su dealer que se aleje de Drey, éste lo desarma, un poco incrédulo, invitándolo a tomarse un trago en su casa. Una vez más la película, con radical independencia, confronta nuestros estereotipos: ni siquiera el que vende drogas es un villano absoluto.

Half Nelson se mantiene valerosa hasta el final, haciendo equilibrio en una especie de cuerda floja moral, por la que el bien y el mal (como en la vida real) caminan tomados de la mano para no caerse. El buen humor nunca muere, la vida sigue y lo que hemos visto es un sustancioso rato de realidad servido sin timidez en un plato casero.

 

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Reseña publicada originalmente en Revista Arcadia

http://www.revistaarcadia.com

 

 

nicolasmendo@gmail.com

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