Nombre: Celebrity
Categorías: Drama, Comedia
Director: Woody Allen
País: Estados Unidos
Año: 1998

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Tomás Obregon

Celebrity (1998)

Auxilio

Quizás sea una de las películas más infravaloradas dentro de las películas infravaloradas de Woody Allen. Desde la primera vez que la vi, en un doblete con el Cuento de otoño de Rohmer, sentí que había visto una obra maestra. En ese tiempo me atrevía a decir que algo era una obra maestra. Si hoy me atreviera a decirlo, volvería a decirlo en relación con Celebrity. Comienza de la misma forma en que termina: arriba, en un cielo en asombroso blanco y negro fotografiado por Sven Nykvist, podemos leer la palabra "auxilio" (un help de tira cómica) dibujada por uno de esos aviones expertos en escribir mensajes en el aire. Abajo, en una acera del Nueva York irreal de Woody Allen, el cuarentón Lee Simon, un periodista nervioso interpretado por Kenneth Brannagh (que le rinde un inquietante homenaje a Allen imitando sus gestos), cubre la filmación de una película protagonizada por una estrella del cine llamada Nicole Oliver. Tartamudea. Toma notas. Es dolorosamente evidente que se encuentra en plena crisis de la edad madura: alcanza a coquetearle a la jovencísima Nola (una perturbadora Winona Ryder) antes de acercársele a la actriz de moda. Querría dejar en claro por el mundo que se ha separado de esposa, la profesora Robin, la reina de las neuróticas (encarnada por Judy Davis en su cuarta aparición en el mundo del director), pero por ahora se conforma con ofrecerle a cualquiera un guión de cine que ha escrito después de perder la esperanza en su talento como novelista.

Desde el comienzo, como puede verse, está clarísimo el conflicto de la historia. La pareja Simon se ha roto. Cada uno comenzará una vida nueva. Lee tratará de hacer realidad sus fantasías: saldrá con una modelo (Charlize Theron), participará en las fiestas alocadas de una figurita de moda en el cine (Leonardo di Caprio), hará lo posible por caerle bien a una editora cuya belleza quita la respiración (Famke Janssen), caerá en las redes de aquella Nola que vio por primera vez en el set de filmación del comienzo. Robin, por su lado, tratará de recuperar poco a poco su autoestima: gracias a una vidente, una experta en cuestiones de sexo y un productor de televisión, recobrará la ingenuidad que al principio no le vemos por ninguna parte. No quiero decir en qué termina. A mi no me importaría si me lo dijeran, pero no quiero que nadie se siga perdiendo esta comedia brillante. Desde Manhattan, creo, no había filmado imágenes tan imborrables. ¿Qué tal el encuentro con Nola en la boca del metro?, ¿o la salida de Charlize Theron por la pasarela?, ¿o la clase de sexo oral en un jardín?

En días pasados, en una conversación con el director Douglas McGrath en un auditorio del sindicato de directores, Allen dejó en claro que jamás parte de conceptos cuando se decide a escribir un guión. Declaró que tiene la trama muy clara antes de escribirla. Y que, cuando termina la labor de redactarla, descubre que algo está diciendo sobre el mundo. Celebrity es, en ese orden de ideas, aparte de una trama perfectamente conseguida, una contundente meditación sobre la tiranía de la imagen sólo comparable, en su importancia, con la crítica que Zelig le hace a la idea de la identidad. Y no sólo eso. Es una ingeniosa historia doble (como Crimenes y pecados y Melinda y Melinda) en la que se ponen en duda los caminos para buscar la felicidad. ¿El arte?, ¿la autoayuda?, ¿el sarcasmo?, ¿la ingenuidad? Que cada quien se las arregle como quiera. Que cada quien se las arregle como pueda. Ya verán ustedes qué sucederá un año después de la separación de los Simon. Ya notarán ustedes quién se ve bien, quién está en el borde de otra crisis.

Sería difícil asegurar que se trata de una de las mejores películas de Woody Allen. Primero, Woody Allen ha filmado sólo una película (cualquier autor lo hace) dividida en 34 capítulos. Segundo, he superado ya la tentación de lanzar frases tan sonoras como "una de las mejores película de Woody Allen" (si todavía lo hiciera, por supuesto, diría que Celebrity lo es). Tercero, cada vez que veo un largometraje del director de Nueva York llego a esa misma conclusión. Lo que si puede hacerse sin vergüenza es ponerla en el lugar que le corresponde dentro de una obra que no tiene comparación entre las obras de los cineastas de estos años. Puede decirse que se trata de una combinación entre las obras dramáticas sobre las fallidas relaciones románticas (Maridos y esposas, Hannah y sus hermanas, Annie Hall) y las obras satíricas que dan una visión de las sociedades en que vivimos (Zelig, El dormilón, Alice). Puede decirse, en suma, que pertenece a la misma raza de Manhattan. Y que no tiene nada que envidiarle.

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