Nombre: Broadway Danny Rose
Categorías: Comedia
Director:
País: Estados Unidos
Año: 1984

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Tomás Obregon

Broadway Danny Rose (1984)

Y nunca he hecho nada malo

"Siempre he sentido culpa y nunca hice nada malo", dice Danny Rose a Tina Vitale en una cafetería del camino. Ella no sabe bien qué decirle. Para ese momento, después de huir de un par de criminales que quieren vengar el despecho del hijo de un mafioso, se ha dado cuenta de que el hombre que la escolta es una especie de ángel en la tierra. Nosotros hemos llegado a la conclusión, si acaso buscamos conclusiones, de que la integridad moral es la gran meta de los personajes de esta pequeña comedia filmada en blanco y negro. ¿Quién, en el mundo de ahora, el mundo que nos empuja a la búsqueda del éxito, sería capaz de poner por encima su afecto por los demás sobre sus instintivos intereses personas?, ¿quién, en otras palabras, tendría el valor de repetir el lema del protagonista de Broadway Danny Rose: "aceptación, perdón y amor"?

Danny Rose es un agente de artistas de segunda, una intérprete de copas de cristal, un ventrílocuo que abre la boca de par en par, un bondadoso domador de pajaritos, famoso en el mundo del espectáculo, en Nueva York, por dedicarse sin mucho éxito a las causas perdidas. Tan célebre es, que un grupo de humoristas, sentados en un delikatessen (de la misma manera como un grupo de chismosos debaten la historia terrible de ese maravilloso cuento de Woody Allen titulado El hombre inconsistente), acaban de morirse de la risa con la mejor historia protagonizada por él: la de la jornada peligrosa en la que tuvo que escoltar a la amante de su protegido número uno, el cantante italoamericano Lou Canova (un ego pasado de kilos), en el camino hacia uno de los conciertos más importantes de la carrera de todos. ¿Qué tiene de memorable? Ya dijimos algo: unos mafiosos a la caza. Pero hay mucho, mucho más: una balacera en medio de tanques de helio, una fiesta en la que un tipo amenaza con suicidarse, un secuestro en el peor momento de todos, una víctima equivocada, en fin, todo lo que podría necesitar una comedia brillante.

No suele mencionarse Broadway Danny Rose en las listas de las mejores películas de Woody Allen. Es una verdadera lástima. Su historia bien contada, sus personajes memorables (ese Lou Canova, mediocre baladista a la Tony Bennett, es una curiosidad en la historia del cine), las interpretaciones estupendas (puede que esta sea la mejor actuación de la carrera de Mia Farrow) y la banda sonora compuesta de tarantelas irónicas son razones contundentes para proponerla para cualquier antología del humor. El tono chaplinesco de la aventura, la ternura del final en aquella mesa de acción de gracias en la que se reúnen los fracasados más conmovedores que podamos recordar y esa recreación de la carrera final de Manhattan la convierten en una de esas cajitas de música que Allen filma de vez en cuando.

Las muletillas de Danny Rose, "siempre he sentido culpa y nunca he hecho nada malo", "¿puede introducir una idea?", "es un individuo fantástico", nos recuerdan que Allen es, sobre todo, un gran escritor. Pero el ingenioso manejo del flashback y la elegancia de los movimientos de cámara (cortesía del Gordon Willis que trabajó en El padrino) prueban que ya, para ese momento, Allen era el maestro que conocemos de memoria. Sin embargo, se liberaba un poco de sus obsesiones. Atrás quedaban las caricaturas sin secretos de Love and Death o Bananas o El dormilón (no me malinterpreten: me encantan esas películas) y atrás quedaban los neoyorquinos neuróticos de Annie Hall, Manhattan e Interiores. No atrás, bueno, todos volverían eventualmente, pero quedaba claro, eso sí, que el cineasta en cuestión era capaz de hacer muchas cosas más de las que creíamos.

¿Qué otra sorpresa vendría? La llegada de la fantasía. El descubrimiento de que podemos escondernos de la realidad y que es esa nuestra única salida. La rosa púrpura del Cairo, el mediometraje Edipo reprimido, Deconstructing Harry, Alice, Todos dicen te quiero, Melinda y melinda, Sombras y niebla jugarán con esa idea.

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