Nombre: Acordes y desacuerdos
Categorías: Comedia dramática
Director:
País: Estados Unidos
Año: 1999

Otras reseñas para esta película

Luis Fernando Afanador Perez

Acordes y desacuerdos (1999)

El hombre del jazz

En casi todas las películas de Woody Allen hay un homenaje explícito al jazz. En ellas, el jazz no es "música de fondo" sino un elemento estructural y pleno de sentido. Incluso, se podría hacer un análisis de sus preferencias jazzísticas haciendo un catálogo de las obras incluidas. De hecho, ya hay bases para ese trabajo con los CDs Woody Allen´s Movie Music y el libro disco Woody Allen & Jazz.

Woody Allen alguna vez confesó que en sus películas se refleja siempre lo que está oyendo en ese momento. Oyendo y tocando: él es un músico activo –clarinetista para más señas- que con el conjunto New Orleáns Jazz Band toca cada lunes en el hotel Carlyle de Manhattan y han hecho presentaciones en varias ciudades europeas. Pero, para no adentrarnos en el desconocido terreno de la crítica musical, limitémonos al cine y a una película suya que a nuestro juicio sintetiza de la mejor manera su larga historia de amor con el jazz: Sweet and Lowdown.

Esta cinta desafortunadamente nunca fue exhibida en nuestro país (¿qué sería de nosotros sin los DVDs y el Internet?) y este homenaje de 8 ½ es una buena oportunidad para recordarles a los cinéfilos que no la pierdan de vista: es una de sus mejores películas.

Sweet and Lowdown cuenta la historia Emmet Ray (Sean Penn), un guitarrista de Jazz de los años treinta. Bebedor, mujeriego, jugador y, como si fuera poco, excéntrico: le gustaba matar ratas en los vertederos de basura y mirar pasar los trenes. Tenía un enorme talento musical pero vivía traumatizado con Django Reinhardt, un gitano que era para él el mejor guitarrista del mundo: las pocas veces que llegó a escucharlo se desmayó. Este trauma, sumado al desastre de su vida personal, lo llevó a la perdición.

cuenta la historia Emmet Ray (Sean Penn), un guitarrista de Jazz de los años treinta. Bebedor, mujeriego, jugador y, como si fuera poco, excéntrico: le gustaba matar ratas en los vertederos de basura y mirar pasar los trenes. Tenía un enorme talento musical pero vivía traumatizado con Django Reinhardt, un gitano que era para él el mejor guitarrista del mundo: las pocas veces que llegó a escucharlo se desmayó. Este trauma, sumado al desastre de su vida personal, lo llevó a la perdición.

Por supuesto que Emmet Ray nunca existió y es el pretexto para construir la narración a la manera de una biografía: con testimonios y comentarios de críticos de jazz (Woody Allen, claro, es uno de ellos) y con diferentes versiones como si de una investigación seria se tratara. Todo es verosímil: Chicago, New Jersey, la depresión, la mafia, los clubes de aire libertino. Django Reinhardt existió, la vida de Emmett Ray se parece a la de Charlie Parker o la vida desastrosa de cualquier intérprete de jazz, pero la circunstancia del personaje ficticio permite un distanciamiento y contarla en clave de humor. Sweet and Lowdown es a la vez una tragedia y una comedia, una parodia y un homenaje a los personajes y al ambiente del jazz en una de sus épocas más esplendorosas.

La actuación de Seann Penn es soberbia y la de Samatha Morton como Hattie, una de las novias de Emmet Ray, no se le queda atrás. Hattie no habla, es muda. "Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos", dijo el poeta Vicente Huidobro. Y es algo así: los ojos y la expresión de la dulce Hattie está a la altura de las grandes actrices del cine mudo. El contraste entre el egoísta Emmet Ray que sólo se escucha a sí mismo y la mudita devota por él es conmovedor. Samantha Morton es tan buena que llega a opacar a Uma Thurman (Blanche) la esposa de Ray, una mujer sofisticada que sólo lo ve como un tema literario quiere inmortalizarse escribiendo su vida excéntrica.

Si hemos de creerle a la trivia de IMDB, la pareja Emmet-Hattie corresponden al Zampano-Gelmosina (Anthony Quinn-Giulietta Masina) de la Strada de Federico Fellini. Un último homenaje a una película plagada de bellos homenajes.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.