Nombre: Halloween
Categorías: Terror
Director:
País: Estados Unidos
Año: 1978

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Andres Borda Gonzalez

Halloween (1978)

Halloween de John Carpenter, nos guste o no, es todo un clásico dentro del cine de terror. La película comienza con una cámara subjetiva que nos pone, por unos minutos, dentro de la cabeza de Michael Myers, el famoso protagonista asesino de toda la serie de Halloween. Michael es sólo un niño y, como es halloween, se ha disfrazado de payaso. Mientras da vueltas en la noche alrededor de su casa vemos, al mismo tiempo que él lo hace, a su hermana con el novio dándose besos en el sofá de la sala, y preparándose para subir al cuarto de ella. Michael, sigilosamente, entra por la puerta de atrás, coge con su pequeña mano un cuchillo, y espera tranquilamente a que el novio de su hermana se vaya. Después de esto sube al segundo piso y, mientras su hermana se peina completamente desnuda, la apuñala hasta matarla. Sus padres, unos segundos después, encuentran en la calle a Michael con el cuchillo ensangrentado.

Y, tras haber visto esto, nos es difícil pensar en un mejor comienzo para una película de terror. ¿A quién se le ocurriría poner al espectador, desde el primer momento de la película, desde la perspectiva del asesino? La película se la jugará, desde ese momento, a no invitarnos a sentir tensión por saber quién es el asesino, sino a que intentemos más bien comprenderlo. Durante el resto de la película, John Carpenter se cuidará de que en todo momento sepamos (e incluso demasiadas veces) dónde está Michael, sacrificando con esto un poco de suspenso para darle a la historia un tipo de valor distinto.

Esto significa un giro con respecto a la idea que muchas veces tenemos acerca de las películas de terror hechas en los setenta y ochenta. Porque, a pesar de que más adelante en la película John Carpenter se equivoque con su asesino y lo muestre en muchas ocasiones realmente ridículo, Halloween no apunta sólo a crear un buen monstruo, asustar, y mostrar muchos asesinatos. El punto de la película, creámoslo o no, es de tipo moral. El sexo, el alcohol, y el completo libertinaje no son en esta película, como en principio pudiéramos pensar, elementos inútiles. Michael Myers es de hecho un monstruo que hace de conciencia y de vengador en un mundo en el que ya no se cree en nada, y en donde no hay moral alguna. No es por eso gratuito que el personaje interpretado por Jamie Lee Curtis, Laura, sea al mismo tiempo el único que se salva y el más inocente. Más adelante en los ochenta, cuando las series de películas de terror se hayan puesto de moda, todos los elementos de esta película (que fue en su momento única y revolucionaria) serán plagiados indiscriminadamente, quitándonos a nosotros los espectadores un poco la objetividad y la esperanza en buenas películas que, por culpa del tiempo y de sus secuelas, fueron rebajadas a la categoría de baratas películas de terror (como es el caso de Halloween y de Pesadilla sin fin).

Y, sin embargo, Halloween falla. Con una gran cantidad de momentos prometedores, y con una idea muy bien planteada desde los primeros diez minutos, la película termina con un final inconcluso y ridículo, dejándonos con una horrible sensación de decepción. A John Carpenter, el director, guionista, y compositor de la música de esta película, se le notan las buenas intenciones, al mismo tiempo que la profunda influencia del cine de terror italiano, pero nada de eso lo salva de los terribles errores que cometió desde la concepción del guión. Hay un punto en el que dejamos de entender a Michael Myers, un punto en el que éste comienza a cometer asesinatos medio ingeniosos, relatados con un pésimo sentido del suspenso (como ocurrirá a lo largo de toda la serie de Viernes 13, la de Jason). Y es ésta la principal falla de la película: hacernos sentir que, por momentos, el director pierde el horizonte, y comienza a relatarnos una historia que no es la misma a la planteada en un principio.

Pero repito que Halloween, a pesar de sus errores, es un clásico. Carpenter se inventó una nueva forma de hacer películas de terror, y concibió la posibilidad de inventar, para este género, monstruos semi-humanos y semi-sobrenaturales. Con películas como La masacre en Texas y La última casa a la izquierda, Halloween revolucionó el cine de los 70, y cambió el rumbo de la historia del género del terror. Y además de esto, Halloween nos muestra que el cine de terror no se trata, como muchas mamás piensan, solo de miedo, sangre y violencia, sino también de descubrir, explorar y visitar, por un momento, el infierno que el mundo puede llegar a ser.

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