Nombre: Fahrenheit 451
Categorías: Drama, Ciencia Ficción
Director:
País: Reino Unido
Año: 1966

Otras reseñas para esta película

Andres Borda Gonzalez

Fahrenheit 451 (1966)

Fahrenheit 451 es, antes de ser la película de Truffaut, la novela de ciencia ficción que Ray Bradbury escribió presentándonos un mundo en el que no es posible leer, y en donde los bomberos existen para iniciar incendios y no para acabarlos. Es un libro aterrador en muchos sentidos, y nos muestra, al igual que Un mundo feliz de Aldous Huxley y 1984 de George Orwell, un futuro que parece una especie de Apocalipsis.

Así que yendo en contra de la corriente cinematográfica de su tiempo, fanática del cine futurista -en este caso la década de los sesenta-, Truffaut hizo su única película de ciencia ficción, que resulta ser nada más ni nada menos que la visión más desencantada posible del futuro. En Fahrenheit 451 las imágenes son deliberadamente monótonas, y sus personajes se mueven dentro de la pantalla como si acaso no fueran dueños de sí mismos -y no precisamente porque actuaran histéricos o algo parecido. El mundo que nos presenta Truffaut aquí es una especie de máquina diseñada para funcionar sin ningún inconveniente, en el que todas las personas se drogan y ven televisión todo el día para siempre estar felices. Quienes leen libros, por otra parte, son considerados rebeldes, ya que en este futuro leer causa infelicidad, y la sociedad ideal tiene que ser, a toda costa, una sociedad feliz.

Así que el trabajo de Montag, el protagonista de esta historia, es el de ser un bombero cuya misión es quemar los libros de los rebeldes que sean delatados y encontrados. Su vida transcurre en una especie de tranquila monotonía en la que nada podría salir mal, con una casa moderna en todo sentido y una esposa que pasa el día entero sentada al frente de una enorme televisión. En su rutina regular, al comienzo, vemos a Montag como un hombre que cree religiosamente en el sistema para el que trabaja y que lo defiende sea como sea. A medida que avanza la película, y que éste se encuentra inesperadamente con un personaje que de una u otra forma cambiará su vida, descubrimos que él también es, a su manera, un rebelde.

Todo esto es contado por Truffaut con imágenes que parecen más la visión de una cámara de vigilancia que la de un ser humano. Se trata de mostrar cómo funciona esta sociedad-máquina, y no de juzgarla. Tampoco hay música, y los créditos iniciales son narrados por una voz en off y no escritos. Así que cuando hemos visto la película, cuando ésta se ha acabado, tenemos la sensación de que hemos sido testigos de una especie de tragedia contada con el desencanto de un hombre que ya no cree en las tragedias. Truffaut acomoda su visión romántica y apasionada de la vida para contarnos esta historia de tal forma que logre ser un relato en todo sentido aterrador: no nos dicta ningún juicio moral acerca de lo que está pasando en la pantalla, sino que nos deja a nosotros la tarea de ser jueces del terrible futuro que Bradbury imaginó.

Además de esto, Fahrenheit cuenta con un final verdaderamente emocionante, y que descree en cierta forma la posibilidad de un futuro así. El punto que Truffaut quiere hacer aquí es, básicamente, que este mundo ficticio va en contra de la "naturaleza" del hombre, o algo así. Fue producida en Inglaterra, y es una de las pocas películas que Truffaut hizo fuera de Francia. Es, en cierta forma, uno de los trabajos que más atentan contra su visión de la vida, pero que no por eso deja de ser tan personal como el resto de su obra. Es una gran película, dirigida por un hombre que cuenta sus historias con la estructura y la tradición de la literatura más que como un hombre hijo del cine, y que es un llamado de atención para que no olvidemos la importancia de las palabras en un mundo que cree religiosamente en lo visual.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.