| Nombre: | Perros de paja |
| Categorías: | Drama, Thriller |
| Director: | Sam Peckinpah |
| País: | Estados Unidos |
| Año: | 1971 |
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Perros de paja (1971)
Perros de paja, la única realización de Sam Peckinpah fuera de Estados Unidos (fue producida en Inglaterra), salió a los teatros en 1971 y fue, contrario a lo previsto por sus productores, una de las películas más controversiales de su director: fue censurada en casi todos los países y, además, considerablemente recortada (llegó a perder casi veinte minutos de su versión original). El guión había sido escrito en principio por el mismo Peckinpah basándose en la novela The Siege of Trenchers Farm de Gordon M. Williams, y creyó que, si salía del sistema de estudios hollywoodenses y conseguía producirla en otro país, tendría la libertad creativa que Hollywood no le había permitido en sus antiguos trabajos. El resultado fue, contrario a sus expectativas, una de las producciones más dolorosas, difíciles y menos satisfactorias de su carrera.
La película nos cuenta la historia de David (Dustin Hoffman), un matemático norteamericano que, con la intención de huir de la violencia de su país, se muda a un pequeño pueblo de Inglaterra con su nueva esposa inglesa Amy (Susan George), esperando encontrar allí la tranquilidad necesaria para trabajar. Apenas llegan, sin embargo, Amy se reencuentra con un antiguo novio que trabaja en el pueblo, y que será contratado para ayudarlos junto con otros hombres en unas obras que su nuevo hogar necesita. Éstos, de paso, se encargarán de hacerle la vida imposible a la pareja recién llegada.
El resultado final no fue, en todo caso, el deseado por su director y guionista original: cuando el productor Daniel Melnick tuvo en sus manos el guión, pensando en el éxito comercial que podría llegar a tener la producción si contenía el mismo grado de violencia de las obras anteriores de Peckinpah como La pandilla salvaje, contrató un nuevo guionista con el cual rescribió por completo la historia original. Además de esto, los actores y el equipo de producción en general no eran los deseados por el director: antes de Dustin Hoffman, fueron considerados para el papel principal Donald Sutherland, Jack Nicholson y Sidney Poitier.
Muchos otros fueron los inconvenientes a los que se vio sometida la producción de la película, y sin embargo su resultado final no deja de sorprendernos. El personaje principal, David, es un hombre débil cuya única virtud es su inteligencia, y que se ve rodeado por hombres violentos y casi animales que no dudarán un segundo en tomar lo que en principio le pertenece a él. Peckinpah nos invita a lo largo de la narración a ser testigos de cómo el protagonista se convierte, poco a poco, de un matemático tímido y cobarde en un hombre violento y capaz de hacer cualquier cosa para hacer prevalecer su privacidad. Mientras que David no defendió a su esposa de los constantes acosos de los trabajadores, sí estuvo dispuesto a defender a un hombre medio retrazado que mató a la hermana del ex novio de Amy y que se refugia accidentalmente en su casa. La compasión que David siente por este retrazado (que, en el fondo, es tan débil como él ante la idea de enfrentarse al mundo) dispara el "coraje" de éste, llevándolo a protagonizar la famosa y muy violenta secuencia final.
Muchos críticos han señalado que la película parece partida en dos, con una primera mitad introductoria, y con una segunda parte violenta y oscura. Dicen, incluso, que cada parte tiene un aspecto y ambientación diferente. La historia, sin embargo, está diseñada para centrarse siempre en David, el personaje principal, y los cambios que éste sufre a medida que las cosas se ponen más violentas. La película deviene lentamente de un largo preludio en el que los personajes contienen sus instintos sexuales y agresivos, hacia una última secuencia en la que el mundo se convierte en un pequeño infierno donde sólo sobrevive el más fuerte o el más inteligente.
Puede que la película parezca no estar perfectamente armada, pero sus personajes tanto principales como secundarios logran hacernos olvidar de esto. La premisa fundamental, que nos dice que el mundo es un lugar siempre violento y del que nos es imposible ocultarnos, es perfectamente planteada y sostenida a lo largo de la historia de manera satisfactoria. Peckinpah logra, aun contra las circunstancias, dirigir la película de una manera impresionante, creando, entre muchas otras cosas, una escena que es al mismo tiempo violenta e hipnótica. Perros de paja es una de esas películas, al estilo de Buenos Muchachos y Bonnie and Clyde, en las que ningún asesinato es gratuito, y cuya extrema violencia está diseñada, con fines casi morales, para perturbarnos al mismo tiempo que fascinarnos. Una obra menospreciada dentro de la filmografía de Sam Peckinpah, y que es sin embargo un testamento ideal de su época y su director.
