Nombre: Be Kind Rewind
Categorías: Acción, Comedia, Ciencia Ficción, Animación, Terror, Policiaca, Aventura, Artes marciales, Religiosa, Documental, Fantasía, Basado en hechos reales, Comedia romántica, Misterio, Comedia dramática, Musical, Road movie, Biográfica
Director: Michel Gondry
Año: 2008

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Javier Moreno

Be Kind Rewind (2008)

Perversiones

Las videotiendas se extinguirán, lo predigo. Y entonces aquellos que fuimos formados en el culto negociando préstamos y multas con señores de calidad moral dudosa (y clara predilección por la pornografía eslava) nos convertiremos en dinosaurios, si no es que ya lo somos. Seremos parte de una cultura cinéfila caduca donde para ver una película primero había que tocarla, acariciar la caja, leer la descripción mal traducida, intentar adivinar –mediante técnicas refinadas con la práctica pero jamás 100% confiables– si sería o no justa de acuerdo a las pocas (y minúsculas) imágenes de muestra. Dependíamos de la caja –amarillenta, destrozada– y las recomendaciones del tipo a cargo, ese gurú por accidente que nos convenció, entre otras, de que Van Damme era lo más grande y que Cyborg una compleja obra maestra de la ciencia ficción contemporanea sobre ese ladrillo mal actuado llamado Blade Runner y demás de igual calaña.

Y es que es bien mala Blade Runner, en serio.

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Dejemos ahora la añoranza nostálgica y sumerjámonos de cabeza en la nostalgia plena. De ser Ricardo aquí vendría una lista interminable de títulos de película acompañados de sabrosas frases descriptivas. De ser Alejandro a partir de este punto esta reseña se convertiría en una especie de carta de amor en clave a la dependienta de una videotienda de barrio en Cali de la que se enamoró perdidamente cuando tenía catorce años. Como soy yo, aquí viene la sangre, es decir la vez que la cinta con Krull pegó un brinco en la mitad y sin aviso y en presencia de mi mamá se convirtió en Medea y Los Caníbales Calientes, llamada en Perú Iniciaciones Bestiales para Jóvenes Campesinas, y en Guatemala Puta Salvaje a secas. Yo estoy maravillado. Mi mamá dice: Qué ves. Yo digo: No sé. Mi mamá dice: De dónde sacaste eso. Yo digo: Del video. Mi mamá va al video, que queda a tres calles, le dice a Julito que esto es una falta de respeto y que no volveremos a alquilar nada en su lumpanar.  Julito le dice: Pero doctora. Y mi madre dice: Pero nada. Conversación corta y contundente esta que da inicio a mis dos años de videófilo en la clandestinidad; probablemente los mejores de mi corta y perdida vida.

A decir verdad, nada de eso viene al caso, es sólo contextualización para ahora asegurar con la hoja de vida clara que las videotiendas de barrio atendidas por su propietario hace años que merecían un homenaje digno, uno que diera cuenta del valor agregado que tenía ese espacio con su olor característico a madera y cartón, con sus cajas rellenas de icopor y su organización sin patas ni cabeza donde nosotros, y sólo nosotros, aprendimos a querer el cine.

Un homenaje como Be Kind Rewind, para ser más claros.

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Digamos lo siguiente sobre Be Kind Rewind. Digamos que las películas no son la luz que se refleja o fulgura en la pantalla sino la imprinta en el cerebro tras procesar paralelamente la luz y el sonido y contrastarlos con la base de información adquirida previamente. Definidas de esta manera, es claro por qué una película es en realidad la suma de las experiencias de verla de todos los que nos sometemos a su ataque. La película está al fondo de todo eso y no es nunca una, su naturaleza se lo impide. La narrativa es la gran entidad múltiple, la puta telefónica que es una distinta para cada uno, que le da a cada cual lo que quiere ver y oir.

Digamos también que  el corto perfecto para abrir el hambre antes de Be Kind Rewind no es el que dieron en el cine sino Key to Reserva y no diré mucho más, porque cualquier cosa que quiera decir la dirá mejor y con más gracia Martin Scorsese si ustedes hacen click en el triangulito aquí abajo. 


(Aquí una versión en mejor definición)

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Para terminar, dos Swedings clásicos.

Primero: Velázquez en 1656 pinta un retrato de la infanta Margarita junto a sus criados y su familia. Algún curador visionario llama el cuadro Las Meninas al colgarlo en el Museo del Prado. El nombre pega.

En otoño de 1957 Picasso estudia Las Meninas e intenta hacer su propia versión. Pinta cincuenta y ocho cuadros explorando la composición de Velázquez. Nunca cierra del todo ese estudio. Regala el resultado al museo a su nombre en Barcelona. Cincuenta años más tarde mi hermana tiene un ataque de pánico caminando entre esos cuadros: Ve gente muerta caminando por la sala. Su gente muerta. Llamándola. La composición completa más terminada es la siguiente:

Segundo: John Cheever escribió Reunion, un cuento corto y muy sencillo sobre un encuentro singular entre un muchacho y su padre. Aquí lo lee Richard Ford. En el 2000, como homenaje a su maestro, Ford escribe un cuento llamado también Reunion y lo publica en The New Yorker. Aquí está.

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