Nombre: La escafandra y la mariposa
Categorías: Drama, Basado en hechos reales, Basado en una novela, Biográfica
Director: Julian Schnabel
País: Francia
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Pedro Felipe * * * *
Hache Rodríguez * * * *

La escafandra y la mariposa (2007)

Poesía visual

Una imagen fuera de foco, un parpadeo, voces ininteligibles en el fondo, una imagen subjetiva que se estira y se enfoca para desenfocarse de nuevo, más voces y de último un pensamiento, la voz interior de un hombre preguntándose “¿dónde estoy?”. Poesía, para ser más precisos, poesía visual, es a lo que nos enfrentamos desde la primera escena de la más reciente película del director francés Julian Schnabel.

Las dos obras anteriores de Julian Schanbel fueron muy bien recibidas y poseen una gran calidad fílmica. En “Basquiat” retrató magistralmente la vida de Jean – Michelle Basquiat, donde vemos a un muy talentoso David Bowie haciendo las veces de Andy Warhol, además de contar con un elenco de ensueño. Luego hizo una segunda producción sobre la vida del poeta y novelista cubano Reinaldo Arenas.

Su tercera producción es, nuevamente, una historia biográfica:

Jean-Dominique Bauby (Mathieu Amalric), exitoso editor de la celebre revista francesa de moda ELLE, despierta de un coma producido por un derrame cerebral. El doctor le pide que repita su nombre dos veces, él lo hace, habla, responde a sus preguntas, pero al cabo de un rato entiende que solamente él se escucha. Entiende que está incomunicado, que no logra mover sus brazos ni sus piernas, que su cuerpo está casi completamente inmóvil… con excepción de su ojo izquierdo.

Con la ayuda de una enfermera y una particular técnica para construir frases por medio de parpadeos, logra comunicarse. De esta forma relata su propia historia en un libro que lleva por título La Escafandra y La Mariposa.

La representación del actor Mathieu Amalric es muy acertada, y fue grande mi asombro al saber que Jhonny Depp rechazó este papel para interpretar por tercera vez al capitán Jack Sparrow. Sin embargo, no creo que Depp hubiese superado la actuación de Amalric. A esto se suma la presencia magistral del ya veterano actor Max Von Sydow, quien con dos cortas apariciones nos conmueve hasta el alma (ojo, la expresión es “nos conmueve hasta las lágrimas”). Incluso las actrices secundarias, todas increíblemente hermosas, nos deleitan con unas actuaciones inolvidables.

La película en su totalidad es un gran acierto, en su fotografía estallada y su montaje lento pero rítmico, muy rítmico, en su banda sonora que se mezcla entre la calmada melodía de un piano y otras no tan calmadas. Sus imágenes parecen una apología a la belleza, una apología a la vida sin que por ello lleguen a saturar.

Esta cinta nos invita a introducirnos en los pensamientos de su protagonista desde su inicio, a través de esa maravillosa cámara subjetiva que es su ojo izquierdo. Vemos lo que él ve, casi llegamos a pensar lo que él piensa y en ocasiones sentimos lo que él siente. Y es que Jean-Dominique Bauby, no es presentado como un ser grandioso que logra cosas inimaginables fuera del alcance de un ser humano común, todo lo contrario, es el tipo que vemos cruzando una esquina cualquiera, a quien no le prestamos mucha atención, es exitoso, adinerado, pero no por eso grandioso, carga cada uno de sus triunfos al lado de sus pecados que, citando a Zeke  “son tantos o tan pocos como los de la mayoría”.

Y así como su título lo indica, nos adentramos en una historia cargada de opuestos, con escafandras que se hunden al fondo del mar y mariposas que se elevan (por alguna razón me las imagino de color amarillo). Nos enfrentamos ante la actitud a veces depresiva del personaje, o a veces morbosa y cínica, vemos su dolor pero disfrutamos de su humor un tanto negro.

Y en su final llega la redención, con la misma calma que atraviesa la película, sin moralismos ni moraleja, sin grande aseveraciones, tan solo un punto y aparte de la historia de alguien encerrado en si mismo, del mundo onírico y a la vez claustrofóbico de un hombre común que, como todos, ha aprendido a soñar, pero que a la fuerza aprendió a soñar un poco mejor.

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