Nombre: Iron Man
Categorías: Acción, Comedia, Ciencia Ficción, Política, Guerra, Basado en una novela
Director: Jon Favreau
Año: 2008

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno
Pablo Muñoz * * *

Iron Man (2008)

¡Funciona!

Desde Spiderman II no veía una película de superhéroes que me gustara. Y no era que no intentara, veía literalmente TODO pero el progreso no llegaba. Había algo terriblemente erroneo en el proceso de producción de películas de superhéroes que arrasaba con todo su potencial encanto. No era la actuación ni la dirección, era algo más profundo, el enfoque, la intención. Cuando llegó Spiderman III me dije «Aquí llega de nuevo Sam a darle una lección a todos esos incompetentes» pero Sam Raimi, lamentablemente, también había caido en las garras de La Bestia. Spiderman III mandó a la mierda la tradición que Raimi había cultivado en las dos anteriores. Va a ser dificil ver la cuarta, si alguna vez sale.

Yo era un hombre desgraciado, como podrán imaginar. Había perdido la esperanza. Iba a cine por ir, sin ganas de nada. Consumía drogas y viví algunos meses en la calle, convencido de que ya no había un mundo para mí. Intentando escapar de la mala vida y la desazón que me carcomía, dediqué algunos meses a escribir una tesis que me debía, viajé un poco y busqué gurús que me guiaran de nuevo por el camino del bien. Un negro en el metro de Chicago me dijo «Arrepiéntete», un viejo amigo me llamó para preguntarme la receta del curry que alguna vez le hice. Una mujer en un avión me preguntó la hora y le dije que no tenía reloj. La mujer me preguntó que le pasaba, le dije que no tenía aire. La mujer me recomendó un libro de L. Ron Hubbard: Dianética. Buscándolo en una librería encontré un afiche de Iron Man junto a uno de The Hulk. La suma de los dos fue más eficaz que varios meses de terapia. Viendo los cortos de Iron Man supe –no sé cómo– que había llegado el momento de la redención.

Y así fue.

Iron Man funciona porque (sospecho) Marvel por primera vez decidió tomar control de una adaptación cinematográfica de sus comics. Por primera vez, entonces, son los mismos creadores del héroe quienes producen. Los creadores que saben quiénes los leen y llevan años creando cosas para ellos. Iron Man, a diferencia de muchas otras de su clase, es una película que no trata a los espectadores adultos como público de segunda clase. La película es de superhéroes pero es para nosotros. Para los que queríamos ser Iron Man hace veinte años. Para los que dibujábamos exoesqueletos superpuestos en papel mantequilla, para detallar cada uno de los sistemas que los componían. Iron Man no nos trata –y eso es de agradecer– como niñitos imbéciles de doce años que se ríen y gozan con la sugerencia de una teta.  

Y ya en los detalles, Iron Man funciona porque Robert Downey Jr. es el actor perfecto para el papel. Nadie puede representar al megalómano, millonario y alcoholizado Tony Stark como él y nadie merece el papel más que él: El actor contemporaneo borracho por antonomasia. Permitir a los actores improvisar los diálogos fue un gran acierto del director –quien quiera que sea– y Downey Jr., gracias a esta concesión, pobló la película del ácido y el sarcasmo que necesitaba.

Iron Man funciona, repito. ¿Qué esperan para verla? Las películas de superhéroes están de vuelta.  

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