Nombre: Once
Categorías: Drama, Romance, Musical
Director: John Carney
País: Irlanda
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * * *

Once (2006)

Una canción pop

You must've fallen from the sky
You must've come here in the pourin' rain
You took so many through the light

Un chico conoce a una chica.

Todos sabemos lo importante que puede ser esa simple frase. No sólo lo sabemos: lo hemos vivido. Seis palabras que encierran todas las posibilidades: alegría, tristeza, dolor, angustia, felicidad. El universo entero (o al menos lo que importa de él) en una oración. Porque cuando ocurre, es como si ese “otro” cayera del cielo y transformara todo lo que antes llamábamos vida. Y sin embargo, en el cine no son muy comunes las historias de amor en que lo único que pasa es eso, que un chico conoce a una chica. Por lo general esa historia hay que rodearla con todo tipo de situaciones extrañas o de personajes secundarios para que “parezca” más especial. Tal vez porque el asunto es tan mágico, tan común y tan único al mismo tiempo, que es difícil que se sienta real en pantalla. Hay excepciones, por supuesto: están Antes del amanecer y Antes del atardecer, para probarlo. Y ahora también está Once, de John Carney.

Are you really here or am I dreaming
I can’t tell dreams from truth

Nunca sabemos sus nombres. Nadie los dice en la película. Ni siquiera ellos cuando se conocen. Pero no nos importa porque personajes que se miran así, TIENEN que ser reales. Él es un cantante, como tantos en las grandes ciudades, tratando de que los caminantes apresurados se fijen en los covers que canta y llenen el estuche de su guitarra con monedas. Es un día malo, no hay audiencia ni dinero, así que decide cantar una canción propia, una tonada que lo emociona hasta hacerle cerrar los ojos. Y cuando los abre, como si viniera de un sueño, está ella, asombrada por su música. Ella, que vende rosas en las calles y que no tiene mucho para darle. Él debe irse, pues tiene que ayudarle a su papá en la tienda de reparación de aspiradoras. ¡Qué casualidad! Ella tiene una aspiradora dañada, así que al otro día se la llevará para que la arregle. Ese es el encuentro. Y hay algo raro en el aire. Un chico y una chica se acaban de conocer.

I don't know you
But I want you

Once está llena de canciones. Podría incluso estar en el estante de los musicales cuando la vayamos a alquilar (por supuesto, jamás llegará a nuestras salas, ni siquiera después de arrebatarle el premio Oscar a la mejor canción a Encantada, que con tres nominaciones parecía segura ganadora) pues aquí las canciones funcionan como una narración alterna o como diálogos que traducen el pensamiento de los personajes, pero nunca se imponen a la historia de amor. Son lo que nos emociona, son el terreno donde se encuentran el chico y la chica, la escenografía de su relación. Ella le cuenta que toca el piano, lo invita a la tienda de instrumentos musicales donde le permiten practicar y cantando a dúo él comprueba que es la mujer que estaba buscando, que no la conoce muy bien pero que ya la necesita. Se irán descubriendo, visitarán los espacios propios de cada uno, sabrán que él ha compuesto todas esas canciones para una mujer que lo abandonó y que está en Londres esperándolo, que ella tiene un hijo a quien cuidar y un esposo en su natal República Checa. Y como pasa a veces, el encuentro les dará el impulso que necesitaban para tomar decisiones trascendentales y será la inspiración para encontrar las palabras que le faltaban a una melodía. Cada uno será mejor gracias al otro.

So
If you ever want something
You call, you call
And I'll come running to fight
And I'll be at your door

Les creemos. Es como si fueran un par de amigos a quienes presentamos y se enamoran frente a nosotros. La cámara, por supuesto, la sostenemos en nuestras manos y por eso tiembla. La edición logra el milagro de que pensemos que cada escena se hizo en una toma única y de que olvidemos que hay más de un tiro de cámara. La música es tan bella que en cierto momento también somos el ingeniero de sonido asombrado ante lo que ocurre frente a él, en ese estudio que ella supo negociar, donde crean el demo que él llevará a su viaje a Inglaterra para convertirse en estrella. La atmósfera documental se acentúa por el uso continuo de la luz natural (vemos incluso, en ciertas tomas nocturnas, rojizas por la iluminación de Dublín en la noche, la luz blanca del bombillo de la cámara sobre los personajes, pero no nos importa, es parte de la “realidad” que nos muestra la película), por unos diálogos sencillos y cotidianos y por unas actuaciones creíbles, sin malabarismos ni postizos. No dudamos en pensar que cuando ella lo llame él irá corriendo a buscarla.

Lookin' at you leavin'
I'm looking for a sign

El director de la película, John Carney, fue bajista de un grupo muy conocido en Irlanda, The frames, y por eso pensó que su compañero de andanzas musicales, el cantante Glen Hansard, era perfecto para protagonizar esta historia que requería a un buen intérprete. Ella, Markéta Irglová, que había escrito una de las canciones para la banda sonora, se atrevió a ser la protagonista sin tener ninguna experiencia. Y él y ella sin proponérselo consiguieron esa química que es esencial para que una historia de amor cinematográfica funcione. Funcionan cuando nosotros, los que la vemos, nos morimos de ganas de que funcione, de que haya un signo (un beso, un abrazo, una palabra, una noche de sexo) que nos tranquilice y asegure que tendremos un final feliz. Pero aquí nadie dice te amo (bueno, sí lo dice ella, pero en checo y sin subtítulos, para que los espectadores compartamos con el protagonista su curiosidad y su duda cuando escucha sin entender), nadie nos asegura nada, sólo las canciones (como los fragmentos que han acompañado esta crítica) nos dan pistas. Y aunque al final cansen un poco, uno entiende que sin esas melodías la película no podría ser. La película misma es una canción pop, una de las miles que cuentan la historia de dos que se quieren.

Un chico conoce a una chica. En Once eso es todo lo que ocurre. Y con eso basta para que seamos felices.

Comentarios

01/03/2010:

Wow, casi me enamoro yo de ti por la ternura con que has escrito esta crítica, casi un complemento de la propia peli ...gracias...

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