Nombre: Perro come perro
Categorías: Acción, Cine colombiano
Director: Carlos Moreno
Año: 2008

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Rodrigo Campos * *

Perro come perro (2008)

Por dónde empezar a hablar de Perro Come Perro: ¿el casting casi perfecto que puso en el papel del peor matón del bajo mundo a Blas Jaramillo? ¿la música que sacada del contexto de la película es bastante buena? Tal vez se podría empezar por Marlon Moreno y Álvaro Rodríguez, que a pesar de sus personajes se echan encima la película. O por el homenaje –¿intencional?- a Caliwood: si existiera vida después de la vida, Carlos Mayolo estaría muy orgulloso de que tantos años después sus experimentos sigan inspirando a camarógrafos en su busca de ficciones entre el calor y el bajo mundo caleños.

Sin embargo, el elemento menos interesante para empezar a comentar PCP, el primer filme de Carlos Moreno, es el que debería ser el más importante: la trama. La historia principal de traición y venganza entre delincuentes ha sido contada muchas veces y de maneras que aportan mucho más –y no sólo en películas no-tan-nuevas como Reservoir Dogs o Nueve Reinas. La crudeza de la violencia desmedida (y con un final igualmente decepcionante) tiene un ícono reciente en No Country For Old Men. Como guerra entre matones prefiero a Rodrigo D, y como humor negro, hay tantas mejores opciones… sobretodo si el mejor chiste de PCP es que el jefe mayor, ‘El Orejón’, sea tan asombrosamente parecido a Salvatore Mancuso.

PCP desperdicia un elemento interesante y divertido de la historia, las llamadas a un número aparentemente equivocado que reciben los sicarios en el hotel donde se hospedan en Cali, y lo termina de matar con el tratamiento que se le da en el final. Y por otro lado se enreda demasiado en la historia de la bruja, al intentar abarcar un tema demasiado complejo en unas cuantas líneas del guión.

Otro tema forzado, increíblemente, parece ser el de los perros: el guión los toca de manera tangencial, como si le diera miedo volverse una copia mala de Amores Perros. Y aunque visualmente estos animales están presentes, y le dan al filme una belleza peculiar, ni siquiera es de perros que se habla cuando ‘El Orejón’ dice que estos animales se volvieron malos, sino de unos peces. Su poca relevancia en la historia me hace dudar si Moreno se enamoró del título independientemente del guión que tenía en la mano.

PCP promete más de lo que consigue. Y a pesar del buen color, de algunas actuaciones, de Superlitio y de La 33, no logra arrancar. Después de varios intentos fallidos lo único que a uno le queda como espectador es rogar que uno de tantos disparos le de a la película en el corazón o en la cabeza, que se la cargue de una buena vez, para que pare de sufrir.

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