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El cine de los otros: Camilo Jiménez

Jul 17, 2008 por Ricardo Silva Romero

Tengo varios amigos en común con Camilo Jiménez. Así que ya lo conocía, ya me parecía amigo mío, la primera vez que me lo encontré. Camilo es el editor de El Malpensante desde hace ya varios años. Pero hace poco pasó por Culturama, el programa de televisión sobre cultura, para darse un paseo por los otros mundos. Lo mejor que tiene, aparte del sentido del humor, aparte de su cinefilia y su manera muy personal de leer los libros, es que escribe muy bien. Vive rodeado de gente que tiene que ver con las películas. Vive bien rodeado. Su blog es muy bueno:http://elojoenlapaja.blogspot.com Y sus respuestas a nuestra pequeña entrevista, que sigue dándole forma a esta especie de documental, le recuerdan a uno que se podría vivir una vida sin salir del cine.
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

La primera película que vi en pantalla grande fue El gran vals, de Julien Duvivier (1938). A mis siete años no podía creer que hubiera un mundo tan fastuoso, tan colorido, tan vistoso por fuera de mi casa, de mi barrio. La historia se me olvidó, pero los salones, los vestidos, la música todavía me acompañan. Creo que lo que se siente al ir a cine por primera vez es sorpresa y arrobamiento, lo mismo que había sentido un par de años antes cuando vi el mar por primera vez. Estimo que el sentimiento es el mismo: arrobamiento ante la grandeza.
 
2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Para mí son muchas las que me han levantado del piso, aunque no me sentí así ni cuando hice la primera comunión, ni cuando me gradué ni cuando me casé. Sí sentí eso cuando pude separarme (lo siento, Gloria, pero es cierto), o a ratos cuando termino una novela que me ha tenido emocionado durante un par de meses. Podrían ser: Érase una vez en América, de Sergio Leone. Stalker, de Andrei Tarkovski. Fitzcarraldo, de Werner Herzog. Scarface, de Brian de Palma. La ventana indiscreta, de Hitchcock. Birdy (Alas de libertad), de Alan Parker. Casino, de Scorsese. Goodfellas, de Scorsese. Taxi Driver, de Scorsese. Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa. Entre las que repito cada que puedo están las de Scorsese (menos El aviador y Pandillas de NY, que me parecieron bodrios) y Sideways, de Alexander Payne. Últimamente me levantó del piso Garden State, de Zach Braff.
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?

Las que puse en la respuesta anterior más El hombre que sabía demasiado (Hitchcock), Los 400 golpes (Truffaut), Some Like It Hot (Wilder), Sin aliento (Godard), Sunset Boulevard (Wilder), La mujer de arena (Hiroshi Teshigahara)…  Creo que invitaría a esa persona a ver una película cada dos o tres días y en dos años no acabaríamos de conocernos.
 
4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?

Debo confesar que soy un terco y devoto brucewillista: no me pierdo ni una. He llegado a decir con pleno convencimiento que Ben Stiller es el nuevo Chaplin. Las películas del combo de Stiller me fascinan y no me las pierdo (Owen Wilson, Will Ferrell, Vince Vaughn…).
 
5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?

Si podría dejar de ver cine, pero bebería más y quizá me aburriría un poco, y yo le huyo a la aburrición como le huyo a las ratas y a la gente mentirosa.

El cine de los otros: Matías Bize

Jul 17, 2008 por mga

Qué bueno que se ha estrenado en Colombia (el viernes 25 de abril) el largometraje En la cama (2005), del cineasta chileno Matías Bize, una película valiente que se atreve a contar la historia de un romance de una sola noche como un Antes del amanecer que no sale del cuarto sórdido de un motel. Sus personajes logran, en verdad, ser personas. Y eso la hace una experiencia memorable. Acá, en www.enlacama.cl, queda claro que se trata de aquella película famosa, ganadora de varios premios (La espiga de oro de Valladolid, el Ariel mexicano, el Casa de las Américas de La Habana), que ha sido imitada sin fortuna por estos lados. Y se recuerdan sus escenas principales. Bize tiene 29 años. Y hace dos años completó un largometraje más: Lo bueno de llorar: www.lobuenodellorar.cl. Estas son sus respuestas:  
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Solo recuerdo que caminaba bajo los asientos, creo que era muy pequeño para ir al cine. Lo pasé muy bien, pero nunca miré a la pantalla. Era “El regreso del Jedi”. ¡Una gran película!

 
2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con
(haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera
comunión o la graduación o el matrimonio?

Perros de calle, Magnolia, Whisky, El Graduado, Manhattan,
Contra viento y marea, El club de la pelea.

 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera
presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?


Magnolia, Antes del atardecer, Lost in Translation.
 
4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus
principales placeres culposos del cine?


Zoolander, aunque no es una película mala, ¡es una gran película!

 
5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar
de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?


Porque cuando hago cine veo a mis amigos y trabajo con mis amigos. Creo que esa esla gran razón por la que hago cine: para estar más tiempo con mis amigos.

El cine de los otros: Ramón Cote Baraibar

Jul 17, 2008 por Ricardo Silva Romero

Ramón Cote Baraibar es un poeta estupendo: El confuso trazado de las fundaciones, Botella papel y Colección privada, entre otros más, son poemarios a los que no les sobre palabra alguna. Cote ha escrito una biografía de Goya. Y un par de libros de cuentos en los que juega (sobre todo juega) con la literatura como los niños juegan con los juguetes que tienen entre un cajón. Su primer libro de cuentos, Páginas de enmedio, tiene unos relatos que en verdad valen la pena. Acaba de aparecer uno nuevo en la Feria del libro de Bogotá: Tres pisos más arriba. Yo creo que, quien está al tanto de la literatura colombiana, sabe que es una muy buena noticia. Respondió esto en medio de nuestro documental. Y agregó dos preguntas sin pedir permiso:
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?
 
Frío en las rodillas
 
2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Blade Runner, Dersu Uzala, After Hours, Corazón salvaje, Lord Jim, Amor entre gotas de lluvia, Hot Spot, Blue velvet, Betty Blue, El festín de Babel, El contrato del dibujante, El cocinero, su amante, etc,
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?

Las mismas, más Lluvia negra, Los Duelistas, Perdidos en Tokio, Match Point, todo Alex de la Iglesia, todo Greenaway, Qué he hecho yo para merecer esto.

 
4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?
 
El corcel negro (ojo porque el productor de esa primera peli es Coppola y el narrador de la carrera de caballos es el retrato más exacto que he visto de Pessoa), todas las pelis donde aparece Michelle Pfeiffer. Adoro Manhattan y ese monólogo de Woody Allen con la grabadora. Las películas de perdidos en la nieve me matan de la felicidad
 
5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?
 
Porque siempre habrá maravillas, o mejor, nunca dejará de haberlas: Los sospechosos de siempre, La vida de los otros, Los Infiltrados. Y de todas partes del mundo: muchachos/as de veintipuchos años que hacen cosas extraordinarias como El orfanato, Los otros, Temporada de patos, Opera prima.
 
6. ¿Cuál es su héroe?
 
Peter O´Toole y Mister Magoo.
 
7. ¿Cuál es su heroína de todos los tiempos?
 
Lauren Bacall

El cine de los otros: Andrés Burgos

Jul 17, 2008 por Ricardo Silva Romero

Andrés Burgos, escritor, libretista, guionista, cineasta, cinéfilo, ha escrito dos novelas realmente buenas. La primera, Manual de pelea, es una divertida historia de iniciación en la que estamos todos involucrados. La segunda, Nunca en cines, es la conmovedora historia (editada como el cine pero escrita como verdadera literatura) de una amistad en el mundo de los cinéfilos. Burgos sabe muchas cosas inútiles. Hace reír al más amargo. Y ha escrito muchas cosas más, un libro de cuentos que vi hace un par de días, una serie de artículos de humor para SoHo, una telenovela muy bien hecha (Hasta que la plata nos separe), pero lo mejor que ha hecho, para mi, es Nunca en cines. Por ese libro lo conocí. Nos hicimos buenos amigos. Y desde entonces hacemos lo posible para estar al tanto de lo que le pasa al otro. Sé que está escribiendo otra serie de televisión. Y tiene entre manos una novela sobre una mudanza.
 
1. ¿Recuerda que se siente ir a cine por primera vez?
 
Sobrecogimiento. Creo que fue E.T. el extraterrestre y no cerré la boca durante toda la proyección.

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?
 
Casablanca, El chico, Trainspotting, Historias mínimas, Mundo fantasma, Memorias del subdesarrollo, The Proposition.
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse cómo es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
 
Historias mínimas, Entre copas, Los niños del cielo, After Hours, alguna de Ben Stiller y una de zombies.

4. ¿Cuáles películas calificadas como buenas ha odiado?
 
Río Místico, Moonson Weeding y todo lo de Mira Nair, cualquiera de Won Kar Wai con la excepción de Esperando amar, y varias de Tarkovsky.

5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?
 
Porque siempre será una vía de evasión segura, amable y leal. Un cómplice que sólo espera un guiño para entrar a escena.

El cine de los otros: Javier Moreno

Jul 17, 2008 por Ricardo Silva Romero

Hoy viernes a las cuatro de la tarde le haré preguntas, desde la feria del libro, a Javier Moreno. Estará acompañándonos, a Alejandro Martín Maldonado, a Félix Romeo, a Anabelle Handdoek y a mi, en una mesa redonda sobre la narrativa en los blogs. Y lo hará porque es, probablemente, el blogger más popular de este país: su http://bluelephant.blogspot.com/ lo ha convertido en ídolo de toda esa gente suelta que anda por internet. Javier es cuentista, matemático, analista de todas las cosas que pasan. Suelen salirle bien los chistes. Y edita desde hace unos años la página que sabemos, www.ochoymedio.info, en donde su reseña de Holocausto Caníbal es un éxito que no se detiene. También tiene un blog sobre estrenos de cine: http://www.canaltcm.com/estrenos Qué bueno es estar al tanto de lo que le pasa. Y ser testigo de las bromas que se le pasan por la cabeza:
 
1. ¿Recuerda que se siente ir a cine por primera vez?
 
No, recuerdo haber visto Los Goonies en un teatro en el centro de Bogotá. Recuerdo las sillas rojas y abullonadas y recuerdo a mi tía Mati acompañándonos. Recuerdo que me daba miedo el monstruo incluso cuando sabía que era un buen tipo. Recuerdo que yo quería tener un cinturón como el del japonés. También recuerdo que luego de la película nos comimos un helado.
 
Antes o después vi E.T. Ya no estoy seguro.
 
2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?
 
- Magnolia.
- E.T.
- Los Goonies.
- The Royal Tenenbaums.
- Holocausto Canibal.
- Pesadilla sin fin 3.
- Being John Malkovich.
- Reza por tu muerte, Ninja.
- 23.

 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse cómo es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
 
Una de las que estrenen el viernes, cualquier entrada es buena.
No acostumbro repetir películas.
 
4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?
 
- Zapped.
- La Venganza de los Nerds.
- Porky’s.
- Retroceder, Nunca. Rendirste jamás.
- Cualquiera con Van Damme.
- Karate Kid.
- De mendigo a millonario.

 
5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?
 
Porque soy un adicto a la ficción, y un creyente fervoroso en su
religión asociada. Es mi obligación evangelizar.

El cine de los otros: Juan Carlos Botero

Jul 17, 2008 por Ricardo Silva Romero

Juan Carlos Botero arrancó su carrera de escritor con un libro de epífanos (escenas cortas que sugieren una vida) que llamó Las semillas del tiempo. Quedó claro, desde esos primeros relatos, que venían acompañados por un ensayo sobre la narración, que se trataba de un autor que pasaba mucho más tiempo en su estudio que en los eventos sociales. Todo un logro a estas alturas del ejercicio literario. Han venido, más adelante, cuatro libros más que, como él, han ido llegando a su público sin atropellar a nadie. Las novelas del mar que llamó La sentencia y El arrecife. Los cuentos misteriosos Las ventanas y las voces que contienen el cuento famoso que se ganó el premio Juan Rulfo. Y los valientes ensayos titulados El idioma de las nubes. Botero trabaja muy seriamente, todos los días, en los textos que escribe. Ha estudiado juiciosamente la historia de la literatura. Pero sabe de cine mucho más de lo que la gente piensa. Sus respuestas son, por decir lo menos, reveladoras:  
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?
 
Sí, lo recuerdo bien, porque iba de la mano de mi padre y sentí que ingresaba en un mundo superior, en donde todo era posible. Desde entonces, me ha pasado lo mismo cuando veo una película y no tiene que ser necesariamente buena: se me olvida la realidad exterior y experimento la historia que veo plasmada en la pantalla como si fuera en carne propia, y por eso siento que vivo la acción, el terror, el suspenso o el misterio. Por cierto, creo que ésa debería ser, justamente, una de las metas del arte: hacerle vivir al espectador el mundo inventado por el creador.
 
2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?
 
Hay pocas que me han impactado más allá de toda película, al punto de producir cambios radicales en mi interior, y no exagero si confieso que me afectaron hasta la médula de mis huesos. Estas son: La noche de los lápices, Kramer vs. Kramer, La lista de Schindler, En busca del soldado Ryan, y La pasión de Cristo.
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
 
Tendría que mostrarle las anteriores, pero dudo mucho que yo deseara verlas de nuevo, y tampoco sé si quisiera que alguien me conociera a ese punto.
 
4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?
 
En verdad no creo en esa distinción, porque si disfruto la película es por alguna razón o suma de razones, de modo que algo de bueno tiene que tener. Por ejemplo, la trilogía de El señor de los añillos me deslumbró por la actuación, por su ambiente tan mágico, por la estética de cada toma y por el heroísmo de la historia. Sin embargo, conozco a muchas personas, que posan de intelectuales, que se sienten obligadas a criticar ese tipo de películas, porque son comerciales o de masas. Y siempre me ha parecido insoportable esa actitud.
 
5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?
 
Creo que pertenezco a una generación que ha sido, en gran medida, criada con base en imágenes, ya sean plásticas (a través de la pintura) o cinematográficas. De modo que parte importante de mi alimento como escritor viene del cine. Además, una brillante actuación tiene la posibilidad de expresar, mediante un gesto tan sutil como enarcar una ceja, un verdadero abanico de emociones, sentimientos y pensamientos. Y eso es un gran tesoro para un escritor, pues siempre estamos tratando de hacer lo mismo: comunicar todo un mundo interior a través de gestos o palabras entonadas de una forma u otra. Por lo tanto, para mí el cine es una permanente escuela de aprendizaje.

El cine de los otros: Luis Ospina

Jul 13, 2008 por Ricardo Silva Romero

El cineasta Luis Ospina, que nació en Cali el 14 de junio de 1949, ha hecho algunas de las películas más importantes de la historia del cine colombiano. Sobre todo: se ha reído muy bien de lo colombiano a partir de los géneros del cine norteamericano. A veces lo ha hecho sin que nadie se de cuenta: descubrí que últimamente, cuando los medios le piden una foto, les manda una de Wim Wenders. ¡Y la publican! Con Carlos Mayolo filmó hace treinta años un falso documental para morirse de la risa que está, seguro que sí, entre lo mejor que se ha hecho por acá: Agarrando pueblo (1978). Hicieron juntos varios cortometrajes más. Y cuando cada uno se dedicó a lo suyo, en estos últimos veinte años, hizo una serie de documentales estupendos: Andrés Caicedo: unos pocos buenos amigos, Slapstick: la comedia muda norteamericana, Nuestra película, La desazón suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo, De la ilusión al desconcierto y Un tigre de papel. Tiene dos largometrajes de ficción que (creo que nadie sabe tanto de Hollywood como él) son parodias del cine norteamericano: Pura sangre (1982) y Soplo de vida (1999). Y el año pasado publicó un libro muy divertido: Palabras al viento: mis sobras completas. Lo vi ayer en la feria del libro. Acá están sus respuestas:
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?
 
Yo no recuerdo qué sentí cuando fui a cine por primera vez pues, como Cabrera Infante, todavía estaba en el vientre de mi madre. Pero me imagino que era oscuro, tierno y acogedor como una sala de cine.
 
2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?
 
La primera vez que vi una teta en el Teatro Colombia de Cali. Era una película alemana que no he podido identificar en la que salía una actriz en un bagnera. Fue tal mi emoción que me espere a la siguiente sesión para volver a ver esa fugaz revelación. El teatro era en forma de U y recuerdo que unos jovencitos excitados se acercaron hasta el borde de la pantalla a ver si podían mirar adentro de la bagnera. Agnos después vi la misma escena en “Los Carabineros” de Godard.
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
 
Vertigo, El hombre de la cámara, Sunset Boulevard, El Ciudadano Kane, Persona, Taxi Driver, Out of the Past, Avaricia, Viridiana, La edad de oro, solo para citar 10.
 
4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?
 
La leyenda de Lylah Clare, The Curse of the Undead, Theatre of Blood, Parasitos asesinos, La pandilla abominable, Them! The incredibly strange creatures who stopped living and became mixed-up zombies, The Little Shop of Horrors, Pink Flamingos, Thunder Road.
 
5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?
 
Porque ya estoy muy viejo para aprender a robar o para volverme vivo. Ahora todo el mundo nace vivo. En mi tiempo no. No puedo dejar de ver cine, de escribir sobre cine y de escribir cine porque no tengo nada más que hacer. Ademas no sé hacer nada más.

El cine de los otros: Carolina Sanín

Jul 13, 2008 por Ricardo Silva Romero

Carolina Sanín escribe todo lo que le pongan por delante. Y lo hace con un sentido del humor y del juego que sí que hace falta frente a semejante panorama. Cuentista, novelista, ensayista, articulista, investigadora, profesora universitaria, documentalista: se trata, en resumen, de una inventora de personas. Una realista: se ha dado cuenta de que la realidad tiene la lógica del absurdo y se ha ido enterando, de texto en texto, de lo mucho que le cuesta narrar la tragedia en tono trágico. En 2005 publicó una novela titulada Todo en otra parte. El año pasado la vimos en el documental Un tigre de papel: se le considera una experta en la obra del artista colombiano Pedro Manrique Figueroa. 

 

1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez? 

 

La primera película que vi en cine fue seguramente una para niños, de Disney. Pero la que recuerdo fue la primera que vi para grandes, “Encuentros cercanos del tercer tipo”. Me impresionaba el rayo de luz que venía de la pantalla chiquita allá atrás e iba creciendo por encima de las cabezas de los espectadores hasta convertirse en la luz grande que iluminaba toda la pantalla. Las primeras veces que fui a cine pasaba buena parte de la función mirando hacia atrás para ver la otra película, más chiquita, en el cuadrado de donde salía la luz.

 

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

 

Con el matrimonio, El acorazado Potemkin. No la he visto y no me he casado. Varias veces he creído que quisiera casarme y varias veces he alquilado la película, pero en ambos casos el deseo no ha sido tan fuerte. Comparables con la graduación, Blow Up y Pulp Fiction porque, igual que la graduación, a otros les parecían grandes eventos y a mí me parecía que había que hacer como para mí también lo fueran. Comparable con la Primera Comunión, El último tango en París. En ambos casos tuve la sensación de que había entrevisto algo que tenía que ver conmigo y de lo que había mucho por entender. Después de la primera comunión quise repetir y comulgué varias veces más, más o menos las mismas que vi El último tango después de la primera.

 

3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?

 

Tiempos modernos, El discreto encanto de la burguesía, Vértigo, Gloria, Pierrot le Fou, Cría cuervos, Lost Highway, Chungking Express, Dogville, un corto de Maya Deren que se llama Meshes of the Afternoon, Muriel, On connaît la chanson, Jalsaghar, Love in the Afternoon, los Cuentos morales de Rohmer, In the Cut, Sans Soleil, cualquiera de Christopher Guest, Volver.

 

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?

 

No me gusta ninguna película que no me parezca buena.

 

5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?

 

Porque me proporciona más placer que casi cualquier otra cosa y requiere menos trabajo y causa menos problemas que las otras cosas que me gustan casi tanto como ella, con la excepción de dormir. Además voy a cine porque me gusta estar en lo oscuro sentada junto a otros, sin verlos ni que me vean, sin hablar con ellos, y viendo lo mismo que ellos: algo que no está ahí.

El cine de los otros: Augusto Bernal

Jul 13, 2008 por Ricardo Silva Romero

Todos cargamos con prejuicios. Pero la idea es tratar de vencerlos, ¿no?, la idea es no perderse cosas muy buenas por andar amarrado a una opinión hecha sobre la base de nada. Por ejemplo: Kramer versus Kramer, citada por el escritor Juan Carlos Botero, es una gran película. Me adhiero. Y sugiero a la comentarista de ayer que la vuelva a ver. Y que si no le gusta, si definitivamente no le gusta, sepa que no hay disgusto alguno. La idea de esta serie es, finalmente, entender que cada quién es como es: que cada quién tiene sus propias películas. Y ya. Que aquí sí no hay problema. Que el odio, al que nos llevan tantos políticos manipuladores o tantos resentimientos inútiles, acá sí que no tiene sentido.
 
Dicho esto presento a Augusto Bernal. Que, como dicen en los eventos absurdos, no necesita ser presentado. Es el inventor de la escuela de cine más duradera del país: Black María. Ha sido cinéfilo, crítico de cine y profesor de cine desde que tiene uso de razón. Ha inventado publicaciones sobre películas que aún siguen diciéndoles muchas cosas importantes a los fanáticos del tema. Ha formado generaciones de narradores cinematográficos que pronto, según dicen los que ven cortometrajes a toda hora, empezarán a dar resultados: a inventarse relatos memorables. La prueba de que Bernal es un hombre confiable, a la hora de hablar de cine, es que si uno entra a algún almacén de DVDs que le parezca increíblemente completo, lleno de las obras de Cocteau o de las cajas especiales del expresionismo alemán, es porque él los ha estado asesorando. Acá están sus respuestas:  
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Mi primera experiencia con el cine tiene dos interrogantes que aún no he podido resolver. Uno religioso acompañado por el hambre del desayuno que debe esperar (el ayuno) para cumplir con el mandato de la comunión: de este sagrado deber se pasaba a desayunar con las empanadas que la vecina vendía a la salida de la misa y si la suerte nos acompañaba el matinal era el mejor camino al cielo. Sobre todo porque el teatro Miramar al lado de la Iglesia de Santa Teresita del “padre Miranda” era el camino expedito al cielo o al pecado. Alli se integra mi segunda experiencia porque la entrada al cine era la mejor manera de llegar a cambiar los “cuentos” de editorial Novaro (que con los años supe que era mexicana y que la hija del dueño se convirtiuo en una famosa directora de cine) de “Suerman”, “Linterna Verde”, “Batman” y “Tomakau”. Una vez efectuado ese ritual la oscuridad de la sala y la musica incidental se convertían en un descanso terrenal donde la oscuridad era el mejor cómplice. Añoro esa oscuridad ansiosa de las salas de cine que se ha perdido por la  “envidiosa” necesidad de tener un DVD para ver las peliculas de manera desprendida.
 
2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?
 
Allí tendria que citar dos de iniciado: “Los peligros de Paulina” , talvez un recuerdo retrasado de un futuro King Kong, y “El profesor Chiflado”, con Jerry Lewis, que tenía una poderosa rubia llamada Stella Stevens. Las posteriores fueron en la Cinemateca Distrital de Bogotá. Concretamente “Noche de Circo” de Bergman, “Padre Padrone” de los hermanos Taviani y “Matadero Cinco” de George Roy Hill. Obviamente con el tiempo y la edad surgieron otras.
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
 
Indiscutiblemente le pondría “El camarógrafo” de Buster Keaton. Es una cinta para iniciados ante la cual se mide a los demás por las veces que se rie y las veces que se asombra con los malabares de este gran cómico.
 
4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?
 
Pregunta dificil. Las peliculas de Sergio Cabrera son siempre una culpa y una penitencia. The Rocky Horror Picture Show es una cinta tan mala como hermosa: es la película que se odia por necesidad y se comenta por compasión. Otra que aborresco por porcentaje de comentarios es Cinema Paraiso: se me vuelve insoportable…
 
5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?

Dejar de ver cine es como quedar ciego. Es una necesidad de encontrar y explorar la vida. Para mi el cine es una actitud, un deseo, una ambición y un pecado del cual no se debe arrepentir nunca. Verlo, sentirlo, escribirlo, comentarlo, hablarlo es un placer donde todo se vale, desde las grandes mentiras hasta los grandes verdades. El cine es tan contundente con la vida que es ella misma.

El cine de los otros: Jimmy Arias

Jul 13, 2008 por Ricardo Silva Romero

Jimmy Arias, que es, primero que todo, un cuentista muy bueno, escribió la página de cine de El Tiempo durante casi ocho años. Hizo mil crónicas, mil artículos, mil entrevistas, pero yo lo conocí por la página de cine. Me parecía increíble que en medio del poco espacio que tenía alcanzaba a ponerse bravo con las películas que no le gustaban, o a elogiar, sin caer en dramatismos, las que le parecían rescatables. Algo parecido a lo que hace uno de mis héroes en la crítica: Carlos Aguilar. Jimmy tenía la virtud, como crítico, de no dejarse convencer tan fácil: creo que en la única película que lo vi asombrado como un niño fue en Minority Report. Anda ahora de viaje. Le está yendo muy bien. Está terminando un libro que tenía en la cabeza desde hace mucho tiempo. 
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

La primera película que vi en toda mi vida fue ‘Jack, the Giants Killer’, del austriaco Nathan Juran y con la tecnología incipiente de comienzos de los años 60, fue suficiente para hipnotizarme e idiotizarme por el cine y para el resto de mi vida. Fue, simplemente, mágico y maravilloso.

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Mi adolescencia no habría sido lo mismo sin ‘Footloose’ ni las series inacabables de ‘Pesadilla sin fin’ o ‘Viernes 13′. Mi pérdida de la virginidad cinematográfica fue a boca de jarro, sin anestesia, a puñetazo limpio, el día que mi papá presentó ‘El padrino’. Más adelante le sería infiel con Tarantino y su ‘Pulp Fiction’.
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
 
‘Pulp Fiction’, ‘Contra la pared’ (del turco-alemán Fatih Akin), ‘Nosferatu’ (la de Herzog), ‘Taxi Driver’, ‘Sin City’, ‘Amores perros’, ‘El espinazo del diablo’ (del maestro Guillermo del Toro), ‘Celebración’ (la de Thomas Vintenberg) y ‘La soga’ o ‘La ventana indiscreta’.
 

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?

Siempre he visto de todo y por eso no me da pena admitir que soy un gran consumidor de ‘basura’. Desde Chuck Norris, hasta Stallone y Charles Bronson (Steven Seagal no, nunca). Una de mis películas favoritas de todos los tiempos, por ejemplo, es ‘Mad Max’, las tres. Nunca me canso de repetírmelas o una vergonzosa de John Carpenter, que se llama ‘Big Trouble in Little China’, que disfruté muchísimo en su época y que, a propósito, hace poco compré (lo mismo que la trilogía de ‘Robocop’ y qué).
 
5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?
 
¿Es que acaso existe una terapia mental o un antidepresivo mejor que el cine? ¿Quién no ha deseado que una película no se termine jamás y que nunca se enciendan las luces? Contra la realidad, el mejor antídoto es el cine.