Video Musical: Golden Cage - The Whitest Boy Alive
Lunes, abril 7, 2008 por Alejandro Martín
Golden Cage - The Whitest Boy Alive
Animación de: Geoff McFetridge
Golden Cage - The Whitest Boy Alive
Animación de: Geoff McFetridge
A veces sucede, no querés escribir una sola línea. No se te ocurre que ‘postear’; estás saturado, querés ponerle más alfileres al muñequito con el que le hacés vodoo a Bush, lo único que en realidad te apetece es quedarte mirando por el horizonte esperando a que, como asegura Sixto Paz, pase un platillo volador, una nave estraterrestre, un pinche marciano con dedo luminoso. Y el conteo regresivo del ‘countdown’ que le añadiste a la entrada de tu igoogle te indica que faltan 306 días, 05 horas, 2 minutos, 3 segundos, 2 segundos, 1 segundo, para que se acabe el año y no pasa nada. Seguís a la espera del ovni. Pero no pasa un ovni, pasa un helicóptero y de repente aparece la vieja canción: “Can you hear them? / The helicopters? (…) I think it’s wednesday”… Y te vas a buscarla a TuTubo y la ponés mil veces hasta que se cuelga el reproductor y de nuevo te quedás ahí, sin ovnis, sin helicópteros, solo mirando el horizonte y luego el monitor y su ‘countdown’ y seguís sin ganas de postear nada. Nada más que esa canción, This Mess We’re in, cantada por Thom Yorke y PJ Harvey.
En una de las anteriores emisiones de London Live, que se ve por HBO, escuché a este flaco que me sonaba conocido. Se trataba de Jarvis Cocker (que salió a escena con sus grandes gafas de culo de botella y una pinta bastante nerd) quien raspaba en la garganta esta canción: Don’t Let Him Waste Your Time. Creo que suena mejor su versión en vivo que la de estudio, pero, igual, es uno de esos temas que quería compartir con ustedes hoy. Dedicado a las chicas que andan con el idiota equivocado (casi todas). Y a todos los que fueron seguidores de la banda Pulp (Jarvis era su vocalista), si no la recuerdan de una, solo intenten traer a su mente la escena de Great Expectations en la que Gwyneth Paltrow se le pela a Ethan Hawke, y este intenta pintarla; de fondo suena Like a Friend, de este grupo británico. El video está muy bien. Esto podría pasar en cualquier taxi colombiano. Click al video, señores y señoras.
Debo confesar que deliro por ella, para mí una de las mejores cantantes del mundo mundial. Fue mujer de Fito Páez, su voz ha acompañado a los grandes del rock argentino en diversos discos, es una loca absoluta, canta Mi enfermedad mejor que Calamaro, su tonito es inconfundible; es Fabiana Cantilo, una artista que en este país chibchombiano poco se ha escuchado. Una a la que dedicamos estas cortas líneas. Hoy, hace pocas horas, un amigo argentino me dijo “Ché, ¿ya oíste la nueva canción de la Fabi? El video está en YouTube o en VXV…”. Y no hay que agregar nada más, aquí está la canción:’Una tregua’, para todos ustedes, ojalá les guste tanto como a mí.
Tarde o temprano este señor iba a caer por este blog. Weird Al Yankovic dejó en los ochenta una buena dosis de video-parodias (algunas brillantes, otras fallidas) que aún hoy se conservan tan frescas como los mejillones de la compra del día. Creo que casi todos vimos sus reinterpretaciones de Like a Virgin (Like a Surgeon), Beat It (Eat It) y más adelante: Gangsters Paradise (Amish Paradise). Los dejo con una que me gusta mucho, es la versión Weird del Bad de Jacko. ‘I’m Fat’. Si espichan los enlaces anteriores pueden ver todos los videos de las canciones mencionadas.
El gran Tony Wilson, creador de Factory Records y The Hacienda, uno de los más importantes y revolucionarios gestores de la movida punk-electrónica en la Inglaterra de los 70 y 80, dejó ayer el mundo de los vivos para reunirse con su querido Ian Curtis en mejores latitudes. A Tony, claro, lo conocí interpretado magistralmente por Steve Coogan en la gran 24 hour party people, esa película sobre la música, Tony Wilson y Manchester. Ah, Manchester. Me encanta Manchester. Una vez casi me mata un tranvía en Manchester.
Most of all, I love Manchester. The crumbling warehouses, the railway arches, the cheap abundant drugs. That’s what did it in the end. Not the money, not the music, not even the guns. That is my heroic flaw: my excess of civic pride.
Si no la han visto, tienen que verla. 24 Hour Party People, recuerden. Les va a encantar. Aquí los cortos:
Esta es una de las canciones que forma parte de la banda sonora del resto de nuestras vidas. A mí me sirve como máquina del tiempo, me transporta al inicio de los noventa, veo una piscina en un conjunto residencial caleño, veo a una niña en tanga acostada a mi lado (no recuerdo si llevaba gafas negras; pero sí que tenía el pelo negro enredado en una moña), huele a cloro, a bronceador, a Cali de tarde. Los vecinos de las casas contiguas duermen la siesta y de la grabadora de la niña del pelo negro salen las letras del primer disco de Blind Melon, que comienza con Soak The Sin (I’ve got to buy some shoes / These ones are getting loose) y pronto nos lleva a la suave Change (si la escuchan con atención notarán que al inicio del tema por el canal izquierdo va la guitarra acompañante, y por el derecho la voz del cantante Shannon Hoon; si dejan el stereo sonando solo por el ‘R’ oirán, casi a capela, al peludo cadáver). Y después de esta canción llegaba la abejita de No Rain (And I don’t understand why I sleep all day / And I start to complain that theres no rain)… que escuché hace pocos días en una tarde de trabajo pesado. Y me hizo retornar a esa tarde de cloro y niña de moña. Eso sigue provocando el difunto Hoon (murió creo, en 1995, por una sobredosis, ¿qué fue? ¿Coca acaso? ¿Alguien me lo puede aclarar?). La niña de la moña hoy es mamá, me dijeron. No tengo nada que ver en eso. Pero la abejita sigue dando vueltas por mi cabeza y aquí se las dejo en este video. Puros noventas.
En la sala de redacción del lugar donde trabajo alguien puso al viejo Frank Sinatra que canta I Got You Under My Skin, es casi la 1:00 a.m. del miércoles 13 de junio y el trabajo me patea el culo como un yunque de los programas de dibujos animados. ¿Y qué coño hago aquí? No lo sé, tecleando, cortando textos, fracasando, comiendo diversas delicias de paquete (’maizitos’, rosquillas, galletas Tosh). El viejo Frank se calla y en medio del silencio suena la mono-canción de Opus que tanto se escuchó en las emisoras de los ochenta: Live is life, nanananana. Y pienso que quizás nuestra existencia sea como la de esa banda, esperando el momento, aguardando el instante en que por fin peguemos un hit. El hit de nuestras vidas. No importa que solo sea uno (como les sucedió a los Opus), lo importante es que alguien lo recuerde. Que suene. Que a alguien le importe. Un hit, eso te pedimos, vida; vida puerca de madrugada en martes de oficina. ¿Hay alguien despierto a esta hora? Bueno, va por todos ustedes, Live is Life. Un primero y único HIT.
Del lado retro del cerebro, del lado retro de este martes y del extraño lado retro de mi vida, revivió esta canción en mis recuerdos. “Y love yooou, you pay my rent”. Siempre me pareció encantadora (y reveladora) esa letra que de alguna manera reflejaba un tremendo vacío, un mundo hueco, de dinero y clase alta, “You buy whatever I need”, de amor por dinero, de amor comprado, “You dress me up / I’m your puppet”, un tema que bien pudo haber sido parte del filme y el libro American Psycho. Mi canción favorita de ese buen álbum que fue el Actually, que incluía temas como Heart o It’s a sin, y una de las que mejor ha envejecido, es Rent. Esto nos dejaban los finales de los ochenta… El video en este blog de martes retro.
Sucede todo el tiempo. Te levantas, te quitas de encima el peso de las cobijas, estiras los brazos como en las escenas de À la verticale de l’été, pones los pies en el suelo; un té o un café, y la misma idea de siempre: “trabajo de mierda, ¿por qué no soy millonario? ¿Por qué una viuda pudiente no invierte en mi talento y me mantiene?”. Te bañas, mientras el agua con jabón te baja por el pecho te imaginas que es sábado y que no es necesario ir a la condenada oficina y puedes ir al cine y ver la película de Cuarón que aún no has visto. En fin, te vistes, te subes al maldito bus (manejado usualmente por un amante de Mad Max; un puto asesino del volante que compite con los otros buses, frena, acelera, frena, se pasa en rojo el semáforo; tiene el síndrome de Montoya, ¡esto no es la Nascar, animal!; es la carrera 15, gran pendejo) y sacas los audífonos, seleccionas algo al azar en el discman (no tienes Ipod) y el milagro sucede, de repente suenan las primeras palabras: “I’ve got your picture / of me and You…”, y te devuelves a los ochenta (ahora estás en clase de matemáticas, esperando por el recreo en los años de primaria), y sigue sonando esta canción de The Vapors que habla un poco de lo que sientes en este viernes mientras el bus avanza y el chofer frena, acelera, frena y de pronto la vida no es tan infame, eres otro, quizás un japonés en Zaire, otro, un personaje de cualquier película. Todo por esta canción, homenaje a la generación retro que visita este blog…