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Remakes: películas remedio, remedos de historias

Thursday, February 7, 2013 por Samuel Castro

Piense en la primera cita romántica que tuvo con esa mujer que le gustó o con aquel tipo que le fascinaba. Todo era perfecto: la conversación fluía, la comida estaba deliciosa, a su pareja se le ocurrieron chistes muy ingeniosos y ninguno de los dos se quería despedir cuando la noche se acabó. Ahora imagine que al día siguiente todo se repite exactamente igual: las palabras, el menú, el restaurante. Pero quien está al frente suyo es otra persona. Parecida pero otra. Eso es un remake. Aquella palabrita gringa con la que se nombran los films que están basados en otra película o en una serie de televisión.

The departed

Es casi obvio entonces por qué los remakes casi nunca funcionan bien. Y digo casi nunca porque en el cine, como en la vida, no hay verdades absolutas. ¿Recuerdan los más adultos o los que sintonizan canales como MGM y TCM esa genial película de gángsters de 1982 que es Scarface, en la que Al Pacino se fajaba una actuación antológica? Pues esa película era un remake de la original Scarface, que ninguno de nosotros vio, porque estuvo en cines en 1932. Incluso, en contadas ocasiones, el remake es mejor que el original, como The departed, que superaba por mucho a la película hongkonesa en la que se basaba: Infernal affairs. No era sólo que se cambiaba a los protagonistas de ojos rasgados por Matt Damon y Leo DiCaprio. Era que detrás del asunto estaba un maestro como Martin Scorsese, que supo tomar el material original y volverlo una película con su firma narrativa.

The ring

Pero esas son excepciones. La dura realidad es que los remakes se hacen porque el cine es un negocio y como en todo negocio, alguien quiere minimizar los riesgos, haciendo de estas cintas un remedio fácil para la salud de la economía cinematográfica. La lógica de los productores es ¿para qué buscar una idea original si hay pilas de ideas que ya demostraron que funcionaron? Es decir, ¿para qué tomarse la molestia de usar el cerebro? Y es allí donde radica el problema: pareciera que a los guionistas de remakes los sacaran del pabellón de lobotomías de un hospital. Por eso surgieron cosas tan terribles como Godzilla, que convertía al antiguo y respetable monstruo japonés en una lagartija con gigantismo perseguida por idiotas o esas versiones descafeinadas de El aro que protagonizaba Naomi Watts? ¿Cómo no enojarse cuando aquellos dibujos animados como el Inspector Gadget o Mr. Magoo que tanto nos divertían cuando niños, perdían su gracia desde que a alguien se le ocurría volverlos de carne y hueso?

Evil dead

Pero la tragedia no parará. La crisis económica ha hecho que en el mundo entero y especialmente en Hollywood haya menos espacio para el riesgo (y más espacio para los muertos resucitados que son los remakes). En los próximos meses tendremos que soportar las nuevas versiones de Evil dead, de Dirty dancing, de Robocop. Y cuando salgamos, inevitablemente tristes por la comparación con las historias y las imágenes que teníamos en nuestros recuerdos, menos perfectas pero tal vez por eso más ingeniosas, pensaremos que lo bueno de que la industria cinematográfica colombiana esté en pañales es que todavía no tenemos remakes y no hay que ver a Sebastián Martínez reemplazando al Gordo Benjumea, en la nueva versión de El taxista millonario. Por ahora.

M. Night Shyamalan: ¿el ocaso de un niño brillante?

Thursday, November 15, 2012 por Samuel Castro

Una gran idea es un bombillo que se enciende. Con esa imagen, aprendida por todos gracias a los dibujos animados y las caricaturas, comenzaba una de las mejores películas de horror del cine norteamericano: The sixth sense. La cinta era básicamente eso: una idea extraordinaria en la que un niño le contaba a su sicólogo que veía gente muerta por todas partes. El final de la película, cuando el público descubre que el sicólogo también está muerto, llegó a convertirse en uno de esos secretos que nadie se atrevía a decir en voz alta, como la verdadera identidad del niño Jesús.

Los críticos especializados estaban asombrados pues todo en la cinta era perfecto: la fotografía lavada y fría que acercaba el horror al drama familiar, la selección de los actores, un cuidado por el significado de cada imagen dentro de la narración, a la altura de las películas de Spielberg. Y sin embargo, el creador de la historia y el encargado de llevarla al cine con tan buen pulso tenían apenas 27 años y eran la misma persona: Manoj Nelliyattu Shyamalan, o mejor, Michael Night Shyamalan, como él mismo se nombraría en la universidad. Shyamalan era un joven director indio, quien hasta ese momento sólo había hecho dos películas intrascendentes  y era más reconocido por escribir el guión de Stuart Little. Sin embargo, las luces de la fama empezaron a encandilarlo cuando se supo que Disney había pagado dos millones de dólares por el guión de Sexto sentido y lo convirtieron en una estrella cuando la cinta recaudó más de 600 millones de dólares en todo el mundo y obtuvo seis nominaciones a los Premios Oscar

Por desgracia, los problemas comenzaron casi de inmediato. Según la versión del mismo Shyamalan —no del todo confiable—, la primera mala decisión fue aceptar que Disney promocionara su segunda gran película, Unbreakable, como otro thriller sobrenatural y no como lo que él pensaba que era: una historia de acción y aventuras sobre un hombre que descubre que es un superhéroe. Lo peor es que no era ni lo uno ni lo otro; impecable en su narración visual, el guión no cuadraba del todo, especialmente por la costumbre asumida de contar una historia con final sorprendente en esa y en sus siguientes cintas: Signs, The village y Lady in the water. Al final la gente iba a sus películas esperando ese minuto de revelación que lo cambiara todo. Él mismo pareció olvidar que un final asombroso sólo conseguía ser memorable si el resto del argumento valía la pena.

Ni las críticas ni las taquillas volvieron a ser iguales. A pesar de que Señales también fue bastante rentable, Shyamalan parecía haber perdido su toque: ni siquiera se conservaba la conocida belleza formal de sus imágenes y los extraterrestres de Signs se veían como matones perdidos en un disfraz de hule barato Ya nadie le ofrecía dirigir secuelas de Harry Potter o de Indiana Jones, y se empezaron a filtrar a la prensa rumores sobre los constantes enfrentamientos entre Disney y su antiguo Midas. Su situación se complicó aún más cuando se supo que un documental que supuestamente relataba una experiencia extrasensorial del director a los 11 años y que le había permitido tener contacto con el mundo de los espíritus, era una patraña patrocinada por él mismo para hacerle publicidad a La aldea. El disgusto fue tan grande en Disney que para su siguiente película, Lady in the water, Shyamalan tuvo que cambiarse de estudio. Warner se atrevió a financiar el proyecto y el desastre fue histórico: después de gastarse 75 millones de dólares en la producción, sólo consiguió recaudar 45 millones en taquilla.

 

Como si eso fuera poco, se hicieron más conocidas sus excentricidades gratuitas y sus ínfulas de genio incomprendido. Cada sugerencia de los productores era tomada por él como un ataque personal a su talento; casi despide a Bryce Dallas Howard, su protagonista, porque cometió la “gravísima” ofensa de volverse vegetariana. Afirmó que lo único importante que había hecho Paul Giamatti (el protagonista de Sideways) antes de actuar para él era un comercial de Nike. Hacía berrinche si alguien osaba cambiar una sola palabra de sus guiones, guiones que por lo demás, cada vez sonaban más a parlamentos de obra estudiantil. Y cuando se publicó “El hombre que oía voces”, un libro que relataba las intimidades de su negociación con Disney y que pintaba a sus ejecutivos como monstruos temibles que sólo pensaban en el dinero frente a él, “el artista”, todo Hollywood empezó a verlo además como un traidor, el perro que mordía la mano de su amo.

Después de ver sus últimas películas, The happening y The last airbender se tiene la sensación de que algo muy importante se ha perdido. Aunque por fin pudo evitar Shyamalan su acostumbrado final sorpresa y algunas imágenes son inolvidables (esos hombres que caen al suelo sin que nadie sepa por qué en The happening, por ejemplo), las historias son tan malas (no, no son malas, son bobas, incluso la adaptación de un comic infantil se puede hacer con gracia), sus moralejas son tan torpes que nos obligan a creer que en este caso, el ego se tragó al talento, y a esperar que en un futuro no muy lejano (en 2013 lanzará su película After Earth, que protagonizará Will Smith), al señor Noche se le vuelva a prender el bombillo.

La primera versión de este texto se publicó en la edición #34 de Revista Arcadia, de marzo de 2010

Cine cero estrellas

Tuesday, September 14, 2010 por Samuel Castro

Ricardo Silva Romero, uno de los fundadores de www.ochoymedio.info, escritor de novelas como En orden de estatura y Autogol y uno de los críticos de cine más leídos de Colombia gracias a su columna de cada siete días en la revista Semana, hizo antier  algo increíble, por lo menos para el contexto colombiano: le puso 0 estrellas a una película. Estaba escribiendo sobre Una loca película de vampiros, título que le dieron acá a Vampire suck, esa terrible porquería que pretende parodiar la moda de los chupasangres cinematográficos que se ha dado en los últimos años, haciendo chistes malos sobre Crepúsculo.

Alguien dirá que no era necesario que el espacio de Semana sea utilizado para hablar de una película como esa. Pero como el mismo Ricardo lo dice en su reseña, es la cartelera colombiana la que empuja a esa situación. Si en Bogotá se estrenan 2 películas una semana (¡2 películas!, casi podría jurar que deben tener más estrenos en las salas de Pyongyang) con seguridad una de ellas está destinada a los adolescentes y la otra… la otra también. Esta vez tuvimos que escoger entre la de vampiros y Sin tetas no hay paraíso, la versión cinematográfica de la novela de Gustavo Bolívar. Como ven, ¡cine del que no le recomendarías ni a tu peor enemigo! Por eso Ricardo y todos nos indignamos y las 0 estrellas son más que necesarias.

Cero estrellas significan que no hay nada que resaltar sobre una película. Que ni siquiera en los componentes técnicos funciona bien; que no hay una escena de acción memorable, que los chistes son realmente malos; que los efectos especiales son pobres, que carece de historia, que no nos acordaremos jamás de ningún actor. Y ese es el cine que nos están entregando los distribuidores, porque parece que en cierto momento decidieron que era mejor no tomar riesgos y sólo hacer cine para descerebrados No pasa en Colombia únicamente, por supuesto. En España dan Predators y Como perros y gatos (aquí también), en Estados Unidos tiene buena taquilla una cosa como Takers. Pero en esos países aquellos títulos no son TODO el cine, sólo una parte (como debe ser)

Hace unos días conocí al representante de una distribuidora y hablamos del asunto. Me decía frente a mi crítica, que lo sentía, pero que hoy el asunto era de dinero, que no se podían arriesgar a traer películas que no recuperaban la inversión. El argumento suena lógico en un principio pero no es necesariamente cierto. Con ese pensamiento, nunca se hubieran vendido vinos en Colombia. Siempre hubo vinos en las estanterías de nuestros supermercados (vinos muy malos, cosas terribles), pero el proceso de que los compradores se animaran a tomar vino duró años, enseñándole a la gente que aquel era un trago que había que saber probar, formando un público, jugando a pérdida. Es así de simple: el público necesita que hagan un esfuerzo por él. La mayor parte de la gente entra a la película que estén dando cinco minutos después de llegar a la taquilla. Y si hubo un poquito de mercadeo y de publicidad cualquier película (las malas, pero también las buenas) le parecerá interesante. Es más, a los distribuidores les conviene. Porque cuando los televisores tengan 3D y los distribuidores piratas sean capaces de copiarlo, ¿cuál será la gracia de ir a cine? ¿Qué tendrán ellos distinto para ofrecer si en las esquinas se van a encontrar las mismas películas de cartelera? Deberán entonces jugársela por títulos diferentes, pero entonces será ya muy tarde, porque todos los espectadores colombianos se habrán acostumbrado a lo peorcito y no tendrán paladar para nada más. Serán visitantes asiduos de un hotel cero estrellas.

¿En qué diablos están pensando?

Tuesday, December 1, 2009 por Samuel Castro

Time travelers wife

Lo increíble es que supuestamente les esté yendo bien. ¿Cómo harán los exhibidores colombianos (sobre todo Cine Colombia, especialmente Cine Colombia) para tomar siempre decisiones incomprensibles y caer parados? ¿Así de mal está de este país que va a salas de cine a ver cualquier cosa?

Les doy unos nombres: (500) Days of summer, El informante, Zombieland, Capitalism: a love story, Law abiding citizen, Where the wild things are, The blind side, Fantastic Mr. Fox, The road. Todas películas que hicieron parte del top 10 de taquilla gringa en los últimos cuatro meses. Todas de Estados Unidos. Ninguna estrenada aún en nuestras salas, que normalmente se ufanan de lo simultáneas que se han vuelto con respecto al lanzamiento de los títulos norteamericanos (porque del otro lado del océano, o de la otra punta del continente, ni hablar. No deben saber ni que existe El secreto de tus ojos)

La lista no está propiamente poblada de eso que tanta gente llama despectivamente “cine arte”. No. Hay películas de acción, infantiles, de zombies, una de animación, una de redención deportiva. Pero no las tenemos acá (y quién sabe si las vayamos a tener) porque alguien piensa que es más apropiado para nuestro público The time traveler’s wife. ¿Sí sabrán que poca gente conoce el libro en el que está basada la película y que allá arriba fue un best-seller y por eso tanta gente vio la película? OK. Aquí viene el que dice “pues lo mismo pasa con Where the wild things are”. La respuesta sería: ¿no hubiera sido mejor estrenar esta cinta infantil dirigida por Spike Jonze (el mismo de Adaptation, el mismo de Being John Malkovich) llena de imaginación, durante las vacaciones obligadas que los niños tuvieron en octubre? O bueno. Listo. Se las valgo y los excuso porque la van a dar en diciembre. Entonces ¿por qué no estrenar The road, que sí ha estado en la lista de los más vendidos en este país como libro, en vez de Savage Grace, una película DEL 2007 sobre un caso real del que nadie ha sabido nada en Colombia y que se siente como un estreno para escandalizar (incesto madre e hijo, ¡Dios mio!, en este país donde los médicos irrespetan la ley para no permitirle abortar a quien lo necesita)

Y eso que hablo en general y no específicamente de la cartelera que tenemos que aguantar en Medellín (no se metan a la página de Cine Colombia a ver lo que dan en Armenia o en Pereira para que no se suiciden). En Bogotá al menos estrenan cintas como Cinco días sin Nora. Pero para cerrar y no sentirme más como si fuera Pirry… ¿por qué no dar el documental de Michael Moore, al menos para tener una versión externa de la crisis económica que también llegó hasta Colombia? ¿No será eso más cercano, a nuestras preocupaciones y desgracias, a nuestra sensibilidad y nuestras preocupaciones, que Terror en la Antártida? No. Debe ser que a ciertos cerebros de exhibidores las temperaturas bajas les facilitan el que debe ser su gran pasatiempo: hibernar.

Ahora son 10

Thursday, June 25, 2009 por Samuel Castro

En una noticia extraña, la Academia de Hollywood anunció que a partir de la próxima edición de los Premios Oscar, la categoría de Mejor película va a tener 10 nominados, en vez de los 5 que actualmente se mencionan. Y uno, que es mal pensado, no puede evitar pensar mal (y acertar, probablemente) preguntándose: ¿Para qué el cambio? ¿Quieren por fin incluir películas cómicas, ya que al tener los Globo esa división entre dramas y comedias o musicales, se aseguran mayor asistencia de estrellas populares y más audiencia televisiva? ¿O fue algún estudio o algún productor, que cansado de quedarse con las nominaciones de Oscares técnicos (como las que seguramente recibirá Transformers 2, por ejemplo) decidió que por fin su blockbuster va a tener alguna oportunidad?

 

Por otro lado, surgen preguntas aún más inquietantes: ¿habrá candidatas que no son habladas en inglés? ¿Cómo afectará esto otras categorías? ¿Llegaremos a una ceremonia que dure 6 horas, ya que tendremos que escuchar el doble de entradillas medio descachadas para presentar a los nominados?

 

Todo es medio extraño con esta noticia, pero sólo me queda un comentario positivo. Con esta ampliación de la categoría, ahora sí es seguro que cada año veremos una película animada (y probablemente de Pixar) peleando por el Oscar a Mejor Película. Desde ya creo que Up es una buena candidata al 2010. ¿Ustedes qué opinan?

No es país para Mickey

Wednesday, May 6, 2009 por Samuel Castro

Acabo de consultar en todas las páginas web de las cadenas de salas de cine importantes del país, en esa sección en la que mencionan cuáles son las películas que piensan estrenar. A no ser que los maravillosos traductores de títulos la hayan puesto “Un verano memorable” o “La sombra del poder”, lo más probable es que nunca podamos ver en cine The wrestler, la excelente película de Darren Aronofsky que le dio a Mickey Rourke su candidatura al Oscar y que ya se puede alquilar original en algunas buenas videotiendas. Alguien pensó que la lucha libre no era lo suficientemente cercana a nuestro público (¡claro, porque se supone que todos nuestros colegios se parecen a los de High school musical!) y simplemente la sacó de la programación de estrenos.

 

Yo no sé ustedes, pero yo si quisiera ver The wrestler en pantalla grande, porque así el rostro de Rourke mostraría toda la miseria que pueden causar el boxeo y las cirugías combinadas. Yo quisiera ver de cerca a Marisa Tomei y conmoverme con su enamoramiento de la Bestia. Y quisiera ver los ojos impresionantes de Evan Rachel Wood mientras pelea con su padre de ficción. Así que no voy a perder la esperanza, seguiré haciendo cola en las salas para entrar a películas “maravillosas” como Dragonball o Rápido y furioso, que sí son imperdibles para los colombianos. Quién quita. A lo mejor dentro de tres años la estrenan, como pasa ahora con Venus, la comedia agridulce de Roger Michell que le dio su última candidatura a Peter O’Toole en el 2006. Porque en Colombia todo nos llega tarde, salvo la muerte, que aquí sí es muy puntual.

La diáspora: 2ª muestra de cine colombiano en Barcelona

Saturday, October 20, 2007 por Javier Moreno

La Fundación Imago realiza en Barcelona, desde el 12 hasta el 26 de Octubre, una muestra de cine colombiano reciente. Aquí está la programación. Ayer vi la gran película de Luis Ospina Un tigre de papel, que pronto se estrenará en Colombia. Tal vez mañana vaya a ver el tan controversial Colombian Dream. Ya veremos si me animo.

Perro come perro

Thursday, October 11, 2007 por Alejandro Martín
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Corto de “Perro come perro” de Carlos Moreno. Muy buen montaje, fotografía y música. Sólo la gráfica no encaja muy bien con el resto. Sobresale el ritmo y se agradece mucho que no cayeran en la voz en off. Se siente en los nuevos directores cada vez más fuerte las ganas de hacer cine.

Ver página web oficial, PatoFeo Films(productora), y artículo sobre el nuevo cine caleño.

Be Kind Rewind

Thursday, August 9, 2007 por Javier Moreno

La siguiente de Gondry es, definitivamente, una para cinéfilos.

Juzguen ustedes:

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2007: El año del reencauche nostálgico.

Friday, April 6, 2007 por Javier Moreno

Uno sabe que se está hace adulto cuando su generación se vuelve la preferida de la publicidad. En términos cinematográficos, dados los tiempos que corren y los que corrieron, esto implica algún nivel de reencauche no siempre desafortunado. Los treintañeros de espíritu sensible tendremos la oportunidad de disfrutar de las siguientes películas durante este año.

Para empezar, ¡Kawabonga!, porque Rafael, Leonardo, Donatelo y Miguel Ángel están de regreso:

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En segunda instancia, es necesario transformase y avanzar, porque Optimus y compañía (producidos por Spielberg) llegan a los teatros gringos en Julio 4:
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Y, para que no quede duda, el mismo día también estrenarán esta que nos hará gritar ¡Yippeekayay, motherfuckers!, porque John McClane nada que muere:
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Como ven, sólo nos falta Mad Max 4 para que no por fin reconozcamos que llegó la hora de asumir una actitud madura y responsable, ya que entonces seremos, así sea brevemente, los amos del mundo.

(Chisme: Parece que también se viene una de Thundercats, pero de esa hablamos más tarde.)