volver a ochoymedio.info

Archivo para la categoría 'Personajes inolvidables'

El cine como descanso

Saturday, July 24, 2010 por Samuel Castro

Hace un mes y diez días que no escribo en el blog. Hace tres semanas que no sale la crítica semanal. En esos 40 días desde el último post creo que he ido a cine dos veces y si no fuera por el DVD probablemente a eso se reduciría mi experiencia cinéfila. Es como si me hubieran tapado los párpados con esparadrapo. Por fortuna la cartelera es un asco, lo que hace que el remordimiento no sea tan grande.

No voy a quejarme de que haya trabajo. Estoy metido en varios proyectos (unos buenos, otros no tanto) al mismo tiempo, única opción que tenemos algunos si queremos obtener unos ingresos decentes escribiendo. Sin embargo, además de dormir durante dos días seguidos, lo único que quisiera mi mente hoy, a la 1:23 de la mañana, mientras reviso un video que va a salir hoy por un canal nacional para despedir a un Presidente, es en dos o tres películas que puedan pasar frente a mis ojos sin mucho uso del cerebro.

Ah… ¡qué sería de la vida si uno no pudiera recostarse alguna vez y ver una película de la que nada te importa casi, con el cerebro en “modo a prueba de fallos” y de la que recordamos vagamente, semanas después en otra sesión de zapping, que no la terminamos, que se quedó por la mitad, como los malos libros y el sexo mediocre!

Insomnia

Porque el cine es como los amigos. Debe venir cuando nadie lo llama, en medio de la desgracia, a darnos un poco de paz. A sacarnos del cuerpo a aquel desgastado Will Dormer (¿cómo no me di cuenta antes de que el apellido era un chiste en inglés con nuestro verbo en español?, una prueba más de la perspicacia de Christopher Nolan) de Insomnia que llevamos dentro, luego de mucho trabajo y poco, muy poco cine. 

PD Agradecida: Hay que agradecer a los lectores que se arriesgan a hacer comentarios inteligentes e interesantes en este país de opinadores pasionales. Créanme que los leemos y los celebramos. Así que va el saludo para Karl Uffre, para Juan David, para James y para Arias. Sigan con nosotros.

Las películas que yo incluyo en lo mejor de 2003

Friday, June 18, 2010 por Samuel Castro

Lo bueno del cine es que cada par de ojos ve una película distinta. Y aunque me parecen muy importantes las películas de la selección de Diana del 2003, yo tengo otras candidatas. No sé si más buenas, o si mejores. Sé que me gustaron más a mí. Y claro, lo de Lost in translation sí es inquina: a mí no me llegó ni poquito al alma y me ha parecido siempre una película “inflada”. Pero por eso el cine es mejor que la política (mucho, muchísimo mejor): porque se puede disentir sin pelear.  Esta es mi selección 2003:

 Les invasions barbares

Las invasiones bárbaras: ¿Cómo hacer de la muerte, de la pérdida inevitable y final, un acontecimiento festivo? ¿Podrá uno, al final de todo, reunirse con lo más parecido que he visto a “la conciencia tranquila”, hablar con todos los que han pasado por nuestra vida y sentir de ellos lo mucho que nos quieren, a pesar de nuestros defectos. Coincido con Diana, en que esta cinta es extraordinaria, y fue justa ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera.

Mystic river

Mystic river: ¿Hay alguna duda de que Clint Eastwood es un maestro contemporáneo del cine? Si les queda algún resquicio de incertidumbre vean esta película, gocen con un reparto que parece tocado por un ángel de gracia y dejen que la angustia se apodere de ustedes.

 Finding Nemo

Finding Nemo: ¡Pixar es capaz de hacer una historia de padre e hijo, combinada con road movie, en la que matan a una mamá en la primera escena y aún así lograr que uno no pueda parar de reír! ¿Eso no es un signo de absoluta grandeza? Una obra maestra más del estudio que nos ha acostumbrado a la perfección.

 My life without me

Mi vida sin mí: Hay una relación cercana entre esta película y Las invasiones bárbaras. Si la de Denys Arcand habla de un hombre que siente que tuvo una vida plena y por eso puede preparar una buena muerte, ésta cinta de Isabel Coixet, con una extraordinaria Sarah Polley en el papel principal, nos da una vuelta de tuerca al asunto: la muerte que te quita la vida a mitad del camino y lo que eso puede implicar para nuestros planes del futuro, que de un momento a otro se desvanecen. Si me voy a morir… ¿para qué ser fiel?, ¿qué puedo hacer para que los que queremos puedan superar nuestra muerte?

 Oldboy

Oldboy: Una de las cosas especiales que tiene esta película es que permitió el vínculo con Patxo, colaborador de este blog y amigo queridísimo. Así que Oldboy es, de alguna manera, el comienzo de mi relación con ochoymedio. Pero no por eso es que esta película es extraordinaria: es porque nos cuenta una historia que nunca es obvia, que jamás sabemos para dónde va a coger. Porque es la mejor entre la trilogía de la venganza a la que pertenece. Porque sentimos una profunda compasión por ese hombre al que le destruyen la vida sin saber por qué.

El final de Lost o por qué a veces la televisión es mejor que el cine

Wednesday, June 9, 2010 por Samuel Castro

Si nos atenemos a las clases de públicos de Lost (suponiendo, creo que con seguridad, que muchos de los lectores de ochoymedio han visto la serie) que Hernán Casciari, el escritor y excelente bloguero argentino (aunque escribe desde España) definió en su sitio, Espoiler.tv, hace quince días, yo soy del tipo agradecido, de la clase de  personas que se alegra de haber estado varios años, dedicando una hora a la semana a ese relato televisivo, mezcla de novela romántica, saga de aventuras y misterio filosófico, que nos llevó la cabeza de preguntas y la retina de historias. ¡Y qué historias! Porque hace dos semanas, cuando se acabó LA HISTORIA y los sitios web se llenaron de opiniones descalificadores acerca de “lo pobre” y “lo fácil” que había sido el final de Lost (cómo se nota que todos creen que ser guionista es muy fácil), yo pensé que esa trama, la de la isla y quiénes eran los otros y por qué pasaba lo que pasaba, era la que menos me había asombrado. Sí, era parte de su encanto e ingrediente de la mezcla perfecta de la serie, pero en realidad lo que siempre me atrajo de Lost fueron las pequeñas historias, las de cada capítulo, las que nos decían por qué Sawyer desconfiaba del mundo o cuál era el motivo para que Locke  se asombrara en medio del accidente al mover las piernas. Ese descubrimiento paulatino de los personajes a través de estructuras narrativas no muy frecuentes en la televisión, era la verdadera riqueza de Lost, su fuerza y su encanto.

Lost 1

Y como éste es un blog sobre cine y no sobre mis gustos televisivos, es el momento de explicar, con el ejemplo de Lost, por qué a veces la televisión es mejor que el cine. Basta con imaginar lo que pasaría si un thriller de suspenso que se desarrolla en una isla misteriosa, dejara al final más de la mitad de los hilos narrativos como cabos sueltos. Saldríamos de la sala de cine sintiendo que nos robaron la plata que pagamos por la boleta, insultando a nuestros distribuidores y quejándonos de lo malo que es el cine de hoy en día. Y tendríamos razón, porque en el cine un guionista no puede “permitirse” ese tipo de cosas: estamos ahí para que nos cuenten una historia y para que salvo una secuela, la historia se cierre perfectamente.

Lost 2

Pero en televisión (¡Dios bendiga las series gringas!, estoy hablando de ellas y no de nuestras telenovelas cada vez menos audaces) las cosas no tienen por qué ocurrir así: los capítulos se pueden llenar con momentos aparentemente intrascendentes (como cuando Hugo le ganó a Sawyer jugando ping-pong) que sin embargo, humanizan a los personajes; el cine intrascendente no es fácil de soportar ni siquiera en los festivales. Puede que haya, como en la serie de ABC, 6 ó 7 personajes principales; las películas corales en general son fragmentadas y superficiales. Es más que probable que en la tercera temporada aparezca un personaje sacado del sombrero de un mago, que se vuelve absolutamente imprescindible. La complejidad en televisión no es un lastre sino todo lo contrario, la opción que tienen los guionistas para que la serie dure más temporadas. En cine los personajes para que sean verosímiles deben estar perfectamente definidos y sorprendernos con su comportamiento máximo una vez, para que sean “creíbles” con respecto a la historia. En televisión un personaje puede cambiar de opinión, evolucionar, convertirse en un asesino en serie o arrepentirse por haber actuado en contra de sus valores. Y paradójicamente lo que en cine es contradicción es televisión es pura imitación de la realidad. Por eso le creemos a una serie lo que no permitiríamos en una película. Por eso aceptamos que House pueda tener piedad o mostrar misericordia por alguien: ya lo conocemos tan bien que no nos parece del todo sorprendente y varios detalles a lo largo de los años nos han dado pistas de que hay algo bueno bajo el ogro.

Lost 3

Podría seguir enumerando ventajas: en televisión los “picos” emocionales se distribuyen a lo largo de la temporada, pudiendo hacer capítulos de “transición” que sin embargo, son esenciales para engancharnos con los personajes. La televisión permite “ensayar” caminos y luego deshacerlos (como lo hizo varias veces Lost). Cuando se hace buena televisión, la ciencia ficción es más filosófica, el drama más detallista, la violencia menos gráfica y hasta el western (como en Deadwood) se enriquece. Y la buena televisión, las series extraordinarias (a pesar de lo que digan la opción de conservar el misterio de la isla fue una opción bastante aceptable) como Lost, nos dejan en el alma cuando se acaban la misma sensación que se tiene al llegar a la última página de una novela grandiosa: el de un viaje en el que conocimos a compañeros de viaje y paisajes inolvidables.

Amo el cine, es cierto, pero hoy en día quien diga que la televisión sigue siendo “la caja tonta” es porque se duerme cada noche viendo Caracol.

El cine que se lee 1

Tuesday, May 18, 2010 por Samuel Castro

Lo bueno es que la palabra se escucha exactamente como debería. Porque la cinefilia, que suena a síndrome de alteraciones mentales (“Su hijo tiene cinefilia y es más grave de lo que pensábamos. No creo que sobreviva a esta noche”) es realmente una enfermedad. El cinéfilo se queda hasta que se encienden las luces en la sala, para mirar el nombre del doble de acción que lo asombró; sufre cuando escucha que un matrimonio como el de Tim Robbins y Susan Sarandon se acabó; sueña con la cinta de la que sólo conoce una línea argumental gracias a un minúsculo artículo aparecido en un periódico de Estocolmo. Y entre sus pasatiempos habituales está el de leer libros sobre cine. La enfermedad siempre ansía expandirse y por eso el cinéfilo cree (a veces con una inocencia lastimosa) que la gente a su alrededor debería compartir su pasión y por eso se la pasa mostrándole a sus amigos libros con la foto de Woody Allen impresa en la tapa o trata de leerles párrafos de algún tratado sobre cintas de zombies. Para el cinéfilo el cine que se lee es algo tan necesario como mirar la cartelera cada viernes.

Pero como es tan difícil que los amigos de uno se animen con biografías sobre John Ford y cosas por el estilo, vamos a suponer que los visitantes de ochoymedio sí pueden estar interesados en los libros sobre cine que Diana o Pedro o yo vamos leyendo. Y en este caso, para comenzar con esta “sección”, el libro es además un orgullo para nosotros porque lo escribe un colaborador y visitante de esta casa, Juan Carlos González, uno de los críticos de cine de El Tiempo, bajo el sello editorial de la Universidad de Antioquia.

Libro Juan Carlos

Para el cinéfilo este libro es una delicia. En vez de dedicarse a los pormenores personales de ese maestro del cine que fue Billy Wilder, Juan Carlos se ocupa de llevarnos por la filmografía del director, cinta por cinta, para entender a través de las imágenes de las distintas películas, cuál fue la evolución de este autor (guionista ante todo) dentro del sistema de estrellas de su tiempo y cómo logró convertirse en uno de los más grandes de la historia. No es esta una biografía común entonces. Nada sabemos sobre las comidas preferidas de Wilder y son pocos los chismes sobre su vida íntima (aunque las anécdotas con Marilyn Monroe por ejemplo, son maravillosas) pero en cambio tenemos las claves de su creación, cómo enfrentó los problemas de los distintos rodajes, de qué manera innovó y también de qué manera perdió esa cercanía con el público, que le había dado al final de cuentas, tantos éxitos.

Yo no he visto ni siquiera la mitad de las películas de Billy Wilder. Y aún así leí las historias de cada cinta, como si las conociera de pe a pa, porque así somos los cinéfilos. Ya llegará el día en que las vea y la memoria me traiga alguna historia del libro o me haga comprender algún dato. Y también, dentro de no mucho, el momento en que vuelva a abrir este libro, con la comprensión absoluta que me permitirá disfrutarlo mucho más. Por eso la invitación es a que lo lean y a que lo compren (como es de la Editorial de Universidad de Antioquia, deben encontrarlo en las librerías de las universidades). Para seguir alimentando la enfermedad.

A ver cuánto me equivoco

Sunday, March 7, 2010 por Samuel Castro

Es más larga que la entrevista del presidente Uribe el viernes en la W (aunque no más jarta, eso lo puedo asegurar) pero es imposible no verla para personas que como yo, como ustedes, aún creen en eso que podríamos llamar ‘el glamour del cine’. Nuevamente llega la ceremonia del Oscar con las mujeres de nuestros sueños vestidas como diosas (o como brujas; se ven unas cosas a veces…), los tipos con los que sueñan nuestras novias en traje de etiqueta, Mickey Rourke y algún atractivo show típico de los gringos. Imperdible, por supuesto. Es como ver los premios TV y Novelas pero con estrellas de verdad. Y llegan las apuestas. Mis vaticinios, en los que intentaré este año no dejarme llevar por el sentimiento, sino por la lógica, salvo por una excepción que contaré a su debido tiempo. Vaticinios llenos de valor en los que arriesgo montones, porque también me voy a meter con las categorías técnicas, que a pocos le importan, pero que son estatuillas, al fin y al cabo. A ver cómo nos va.

Mejor corto de acción real

Istället för abrakadabra. Obviamente esto es un ‘pinochazo’, pero con razones poderosas. Tiene el título que suena más bonito de los cinco nominados y no está protagonizado por niños, como dos de sus competidores.

Mejor corto animado

Logorama. Con todo lo que hablamos mal de los gringos, en general se toman mucho mejor las críticas que les hacemos, que nosotros las que aparecen en sus programas. Y este corto francés, en que Ronald McDonald es un vulgar atracador y donde los autores se imaginan cómo sería el desastre que aniquilaría el mundo donde viven las marcas, es tan atractivo y crítico como bien hecho. Con homenajes explícitos a Pulp fiction. Lo pueden ver en dos partes, acá y acá.

Mejor corto documental

The last truck: closing of a GM plant. ¿Cómo van a desaprovechar para hacer un comentario político acerca de las consecuencias de la crisis? Debería ser la elección segura.

The cove

Mejor documental

The cove. Es espectacular, tiene el comentario ecológico de rigor, posee la mejor calificación de los nominados en IMDb y está hecho bajo el agua. Muchas ventajas para su elección.

Mejor película extranjera

El secreto de sus ojos. Este es mi toque sentimental. Todo indica (los apostadores, los medios, los especialistas) que va a ganar La cinta blanca.  Todos me importan un carajo. Quiero que gane esta película de la misma manera que siempre, a pesar de Maradona, le he hecho fuerza a Argentina y no a Brasil en los mundiales. Porque sí.

Mejor película animada

Up. Es la única animada en las 10 nominadas a mejor película. ¿Necesito decir más?

Mejores efectos visuales

Avatar. Crear un mundo creíble no es algo que se vea todos los días.

Mejor edición de sonido

Avatar. En la batalla final se tenían que escuchar los gritos de miles de criaturas azules. Y se escuchan tanto como los motores de las naves espaciales.

Mejor mezcla de sonido

Avatar. También es importante lo de Transformers, pero Avatar no ganó el Razzie a la peor película del año.

The princess and the frog

Mejor canción original

The princess and the frog. Si esta no es la ganadora, la otra que tiene posibilidades es la de Crazy heart. Pero si con dos nominaciones Randy Newman no gana, creeré que de verdad al tipo le hicieron una maldición vudú.

Mejor partitura para una película

Michael Giacchino por Up. En serio no me estoy dejando llevar por el sentimentalismo. Horner demasiadas veces toca las mismas notas en distintos tempos. Giacchino ha hecho dos obras maestras en Ratatouille y acá. Y pienso que se nota.

Mejor maquillaje

Barney Burman, Mindy Hall y Joel Harlow por Star trek. Crear razas alienígenas debería ser suficiente mérito para ganar, aunque las otras dos competidoras son fuertes porque a la Academia le encanta ver envejecer actores antes de tiempo.

The young Victoria

Mejor vestuario

Sandy Powell por The young Victoria. Sólo hay algo que le gusta más a la Academia que la ropa de época: la ropa de reyes, de época.

Mejor dirección de arte

Rick Carter, Robert Stromberg y Kim Sinclair por Avatar. Aquí empiezan los problemas con lo virtual. ¿Tiene el mismo mérito el director de arte que concibe sus locaciones desde lo digital que el que las busca y las adapta en formas palpables? Creo que la respuesta es sí a partir de este año.

Mejor edición

Bob Murawski y Chris Innis por The hurt locker. Gran parte de la tensión de esta película se la debe a este rubro. Una parte enorme, si vamos a ser sinceros.

Mejor fotografía

Mauro Fiore por Avatar. Si esto no funcionaba bien nada lo hacía. Y aunque la luz se pueda controlar por computadora en este caso, el resultado sigue siendo asombroso.

Mejor guión adaptado

Jason Reitman y Sheldon Turner por Up in the air. Es una joya, perfecta y redonda. Como son los guiones que más me gustan. Y está basado en un libro de no ficción, así que la adaptación es aún más meritoria.

Tarantino

Mejor guión original

Quentin Tarantino por Inglorious basterds. Por un guión donde un crítico de cine es el héroe de la jornada y el arma más poderosa es la cinta de nitrato, deberían hacerle una estatua a la entrada del Teatro Kodak.

Bigelow

Mejor directorA

Kathryn Bigelow por The hurt locker. No siempre se tiene la oportunidad de hacer feminismo y justicia al mismo tiempo. Y además de ser merecido, es un hito en la historia que no hay que dejar pasar.

Mo'Nique

Mejor actriz de reparto

Mo’Nique por Precious. Es una madre jodida y violenta como nos han mostrado ya antes otras películas. Pero la escena final, la de la maldad asumida como algo natural, como algo involuntario, es una muestra de actuación tremenda.

Waltz

Mejor actor de reparto

Christoph Waltz por Inglorious basterds. Ser buen actor y políglota paga. Paga muy bien.

Sandra Bullock 2

Mejor actriz principal

Sandra Bullock por The blind side. Ella fue y recogió sus dos premios Razzies ayer. Eso es profesionalismo y saber tomarse las críticas, buenas y malas, con profesionalismo. Y por su profesionalismo se llevará hoy también el Oscar.

Jeff Bridges

Mejor actor principal

Jeff Bridges por Crazy heart. Lo han nominado cuatro veces antes que ésta. Siempre por películas que sin su actuación, serían mucho menores. Su personaje en The big Lebowsky es parte de una religión. Es el momento.

Mejor película

Avatar. No es la mejor. No es una historia para mayores de 12 años. Pero esta película revivió las posibilidades de una industria que muchos consideraban en peligro. Y eso merece que esa misma industria le dé un hombre dorado.

En un par de horas, en unos minutos, veremos cuánta razón o cuánta suerte tenemos. ¡Que comience la función!

Más de cine en el Hay Festival 2010

Monday, February 1, 2010 por Samuel Castro

Mientras la incredulidad se va haciendo cada vez mayor ante las propuestas de Álvaro Uribe (lo de los taxistas es francamente inverosímil, ¿será que no se va a lanzar pero la fórmula que eligió para no decirlo públicamente es que lo creamos loco?) el tiempo se aprovecha mejor hablando de cine. Como lo hicimos, específicamente en algunas charlas, y como de refilón en otras, del quinto Hay Festival de Cartagena. Recordemos la charla con Manuel Gutiérrez Aragón (creo que Sergio Cabrera no estaba como moderador sino como encargado de sostenerle el micrófono, o al menos eso pareció gracias al nivel de sus aportes) y algunos de esos contactos laterales que hubo entre cine y literatura.

El director español estaba en Cartagena para hablar de su primera novela, en esta nueva carrera (que había sido también su primera elección hace años) emprendida que lo llevó a ganar el premio Herralde. De su cine, tal vez lo único que se pueda conseguir legalmente en Colombia es La vida que te espera en Blockbuster, pero oírlo fue una delicia.

Manuel

Dijo que ahora que no dirige, lo que más extraña es la gente, el estar rodeado de personas en los rodajes: el actor que le pregunta, el asistente que le ayuda. Y esos inmensos equipos humanos, obligados a convivir un par de meses, entre quienes se forma una camaradería única, donde se desatan pasiones y se hacen juramentos de amor que se acaban cuando llega el último día de rodaje.

Lo que menos le gustaba de su labor como director era la espera eterna para reunir las condiciones financieras que hicieran posible su siguiente cinta. Y después, el hecho terrible de que el cine sea tan costoso. Porque, como dijo, al escribir una novela uno pone “Ella se pasea junto al mar” y ya está. Ha sucedido. En cine esa frase es terriblemente complicada: conseguir el mar, la actriz. Y al final por los permisos, toca filmar junto a un lago.

Una frase buenísima: “Los premios generan muchas sorpresas y muy pocas certidumbres” refiriéndose a que ahora no es que él pensara que era un magnífico escritor.

Dijo que la experiencia de la escritura de guiones era muy útil porque como novelista era más conciente de que había que mantener el interés del lector, porque no quería que pasara con mucha literatura, que te parece maravillosa las primeras 40 páginas, y luego es una lata.

El cine, según Gutiérrez Aragón, “es un mercado de Ali Babá”, que ha cogido influencias de todas partes. Porque los guionistas legendarios de Hollywood se basaron para construir sus textos cinematográficos en los escritores clásicos del siglo XIX, como Dickens, maestro en meter personajes, desarrollarlos, hacer tramas paralelas y generar interés en cada momento.

Otra frase: “Lo difícil de escribir una adaptación no es saber qué se pone sino qué se quita”

Además contó que pensaba que un guión de cine se escribe porque alguien tiene que leerlo para que la película se haga. Y ese guión no es otra cosa que una colección de apuntes para tener en cuenta en el rodaje. Es decir que es un trabajo incompleto. Pero como desdiciéndose un poco, recordó que ninguna gran película se puede hacer sin un buen guión. Aunque afirmó que lo mejor es “ir al rodaje empelota” para que cuando llegue el momento, todo se transforme de acuerdo con las circunstancias.

Afirmó que las metáforas visuales en el cine eran muy difíciles y ya no se usaban (como en el cine ruso, que se podía poner a un personaje y luego una ola estrellándose contra una roca para mostrar su conmoción interior) pero que lo que tenía el cine era su simbolismo, muy poderoso cuando está usado por buenas manos.

Y la frase campeona para cerrar: “Lo malo del cine es que tienes que escribir para el imbécil de la empresa de televisión que lo va a leer”.

OTRAS DISQUISICIONES

Paolo Giordano anunció en su charla con Héctor Abad Faciolince que ya se había filmado la película sobre su libro La soledad de los números primos y que había sido dirigida por Saverio Constanzo. Me metí a buscar la ficha en IMDb y debo decir que me encantó el cásting, sobre todo ver a Ricardo Scamaccio, el de Romanzo criminale, encarnando a Mattia

Finalmente, Ian McEwan confesó que por lo menos en la adaptación de Enduring love que hizo Roger Michell y en la de Atonement de Joe Wright había tenido la suerte de contar con dos directores comprometidos con hacerle justicia al libro. Y que aunque al comienzo no le gustaba Keira Knightley como elección para protagonizar, después de ver la película, le fascino. Adelantó que se va a hacer una película sobre Chesil beach, su último libro (una novela hermosa que todos deberían leer, y eso lo digo yo, no es cuña propia de McEwan) y que a él le encantaría que la dirigiera Sam Mendes.

Todo por hoy desde Cartagena, (perdonen, no puedo evitarlo) mañana desde cualquier lugar del mundo.

Preguntas de cine de puente

Tuesday, November 3, 2009 por Samuel Castro

Inglorious basterds

Además de bendecir en el puesto que ocupa  en la diestra de Dios Padre al difunto senador Raimundo Emiliani Román (¡prohombre al que le debemos tanto aquellos que no nos morimos de ganas de ir a la oficina!), los “puentes” colombianos (fines de semana largos les dicen en otros países) nos llevan a atrevernos con paquetes de películas, entre DVDs y cartelera, que cuando son buenas se convierten en mejores opciones que cualquier “paquete turístico”. En este caso, después de ver cuatro títulos muy distintos entre sí, quedan algunas preguntas sin resolver para las que algunos pueden tener respuesta.

 ¿Dónde, en qué películas que no vimos, estaba metida Mélanie Laurent (en la foto) hasta ahora, que nos embriagó con su belleza fascinante en Inglorious basterds?

Pregunta hermanita: ¿por qué hasta este momento Christoph Waltz, el actor que se roba la película de Tarantino con su interpretación del coronel Hans Landa, sólo era trabajador cotidiano de la televisión austriaca y alemana?  

¿Qué pasó en la copia que compró Babilla cine de Conversaciones con mi jardinero para que el DVD original que se consigue en Blockbuster no sea leído en reproductores DVD multizona?

¿Quién en Cine Colombia tomó la decisión de no proyectar en sus salas la cinta de Tarantino que se estrenó en el Festival de Cannes?

¿Si tanto nos gusta el creador de Pulp fiction por qué casi nadie pudo ver Death proof,  su parte en el programa doble que creó con Robert Rodríguez?

¿Por qué Meryl Streep parece ser la única actriz mayor de 50 años que sigue siendo respetada por la taquilla norteamericana? Y la que sigue: ¿Cómo hace para tener tantos registros (de apariencia, de movimientos, de voz) esta mujer que puede ser la mejor actriz de cine de su generación?

¿Por qué tan pocos críticos destacan las grandes cualidades como director de Sam Raimi, visibles hasta en títulos como Arrástrame al infierno?

Y la de postre: ¿Qué pasaría si Meryl Streep actuara en una película de Tarantino?

Películas que crecen

Wednesday, September 9, 2009 por Samuel Castro

Love actually

Las películas tienen vida propia. Los que amamos el cine lo sabemos. E igual que pasa con las personas, hay de todo: hay películas caprichosas que por extraños misterios nunca se dejan ver, o se nos esconden (me acuerdo que In the bedroom por ejemplo tuve que verla en DVD porque la única vez que logré llegar a tiempo a una de sus funciones la cinta se quemó en el minuto 23, frente a los ojos atónitos de los tres pelagatos que estábamos en la sala); otras que como buenos amigos pendientes de uno, aparecen una y otra vez en nuestras vidas (como Milagros inesperados que siempre se materializa en la pantalla de mi televisor cuando estoy medio aburrido y siempre logra quitarme la apatía) y otras que se nos pegan a los pantalones y nos cansan como las personas antipáticas a las que por desgracia les caemos bien (se me ocurre por ejemplo Legalmente rubia, cuya trama podría contar sin haberla visto, gracias a su omnipresencia todos los días a todas horas, en los canales de cable. Pero esta vez quiero hablar de las películas que crecen con el tiempo, que envejecen bien, digamos. Son esas cintas que vimos en su momento y de las que salimos interesados, pero que “no nos mataron”. Pasan los años, envejecemos y nos volvemos a encontrar con ellas y es como si las hubieran “remasterizado”. Nos parece mejor la historia, los chistes son más graciosos, nos caen en gracia personajes en los que no habíamos reparado. Y lo digo, con un ejemplo en mente: Love actually o Realmente amor como la conocimos aquí.

Recuerdo que la vi con mi novia hace unos años y que salimos comparándola con los otros títulos que conocíamos escritos por Richard Curtis: Cuatro matrimonios y un entierro y Notting Hill y había salido perdiendo. Estaba bien y no más. Pero últimamente la programan mucho en varios canales y no nos podemos resistir cuando la vemos. Me encanta que tenga todas esas tramas pequeñitas que a veces ni se encuentran. Me gusta que no todas las historias terminen bien y que no todas las parejas se junten (por algo el título de la película, pienso ahora, en una reflexión que no hice en aquel momento) La banda sonora me parece tremenda y casi todas sus canciones están en mi iPod. Adoro (aunque no más que mi novia) la aparición del niño al que se le va a ir su novia para siempre y que habla sobre relaciones amorosas con su padre viudo. Y como si hubiera pasado por una sesión de maquillaje, creo que cada vez los protagonistas actúan mejor.

A veces me pregunto si el que ha crecido soy yo. Y me respondo que no es SÓLO eso, porque todavía creo que Volver al futuro es una maravilla. Así que debe haber algo más. ¿Que el guionista estaba adelantado a su tiempo? ¿O que ciertas películas, como los libros, prefieren hablarnos en otros momentos de la vida? No tengo una respuesta certera para eso, pero si me dan un par de años, seguro la tendré.

¿Y a ustedes se les ocurren películas que hayan crecido con el tiempo? O lo contrario: ¿hay éxitos que han envejecido mal?

En busca del remake colombiano

Thursday, July 30, 2009 por Samuel Castro

Parece que la imaginación se acabó en los grandes estudios de Hollywood. No contentos con hacer remakes de películas de sus años dorados o de grandes éxitos más o menos recientes (se me ocurre mencionar Fama, 3:10 to Yuma, The taking of Pelham) o de asaltar las convenciones de aficionados al cómic en búsqueda de superhéroes de novela gráfica, se sigue explotando el filón de las series de televisión clásicas. Incluso hay dos tendencias: hacer la cosa en serio, para darle “respetabilidad” al título y crear una franquicia (no creo que Liam Neeson se preste para ser el coronel Anibal Smith en una versión comedia de Los magníficos) o convertir en gracioso lo que tenía una gracia especial (como esa cosa terrible que hicieron con Starsky & Hutch). Ya están en producción los remakes cinematográficos de Dallas, Jonny Quest (que podría ser protagonizado por Zac Efron), Chips y T.J. Hooker. Por eso propongo que CMO Producciones, que ha demostrado tener buen olfato para las películas que son negocio, se avive y nos brinde rápidamente las versiones en cine de algunas de nuestras series y dramatizados representativos. ¿No sería Sebastián Martínez un buen Ramoncito siglo XXI? ¿Miguel Varoni no podría ser un nuevo Epifanio del Cristo en él remake de Caballo viejo? Hagan sus propias propuestas de títulos y de reparto y mándenlas a nuestras productoras locales (¿o el negocio es tan precario que debería decir rurales?) para que por fin nos pongamos, como en todo, a tono con Estados Unidos.

El año Kate

Friday, January 16, 2009 por Samuel Castro

Kate en los Globo

 

La seducción no fue inmediata. Recuerdo que cuando vi a Kate en los afiches de Titanic no pude reconocer en esa pelirroja a la misma mujer que había hecho de Marianne en Sense and sensibility. Al comienzo no me gustaba ni cinco, cegado probablemente por el profundo desprecio que en aquellos días tenía por Titanic (todavía puedo decir, casi con orgullo, que nunca la vi en cine, ni la he visto completa en televisión o en video) pero hoy, con menos prejuicios en la cabeza, creo que es ella y su actuación (no nos digamos mentiras, DiCaprio está terrible en esa película terrible) la que le dieron a Titanic la dignidad que James Cameron no había podido lograr con sus efectos especiales. Pero después de eso, la belleza y el talento de Kate Winslet se fueron imponiendo hasta convertirla en una de esas actrices inolvidables, en un objeto del deseo, en una musa maravillosa, que puede compararse (como mostró Luis Fernando hace unos días en su post) con leyendas como Catherine Deneuve. Todo lo que toca se embellece, incluso las producciones que no están a la altura de sus actuaciones (Hideous kinky, Quills, The life of David Gale). Gracias su buen tino para escoger papeles, se convirtió a los 31 años en la mujer más joven en recibir cinco nominaciones al Oscar (sin lograrlo todavía, es inolvidable la mueca de desagrado que hizo cuando Helen Hunt la superó en la ceremonia del 98, por Mejor imposible) y en motivo de chanza de algunos periodistas. Ella misma se burló de ser la eterna nominada en un capítulo de Extras, la serie de Ricky Gervais en HBO, actuación que le valió por supuesto una nominación al Emmy del 2006 (que por supuesto también, no ganó). Pero esta vez es distinto, se presiente. Probablemente, como sucedió en el Globo, Kate Winslet se lleve este año dos Oscar para su casa, por sus actuaciones en The reader y en Revolutionary road. Y entonces, cuando tenga a esos dos hombres en sus manos, cuando se ría con la misma sonrisa inolvidable y contagiosa de Clementine en Eternal sunshine of the spotless mind podrá dormir tranquila, porque por fin, bajo de su nombre, aparecerá la palabra winner.