volver a ochoymedio.info

Archivo para la categoría 'Ochoymedio'

Las películas que yo incluyo en lo mejor de 2003

Friday, June 18, 2010 por Samuel Castro

Lo bueno del cine es que cada par de ojos ve una película distinta. Y aunque me parecen muy importantes las películas de la selección de Diana del 2003, yo tengo otras candidatas. No sé si más buenas, o si mejores. Sé que me gustaron más a mí. Y claro, lo de Lost in translation sí es inquina: a mí no me llegó ni poquito al alma y me ha parecido siempre una película “inflada”. Pero por eso el cine es mejor que la política (mucho, muchísimo mejor): porque se puede disentir sin pelear.  Esta es mi selección 2003:

 Les invasions barbares

Las invasiones bárbaras: ¿Cómo hacer de la muerte, de la pérdida inevitable y final, un acontecimiento festivo? ¿Podrá uno, al final de todo, reunirse con lo más parecido que he visto a “la conciencia tranquila”, hablar con todos los que han pasado por nuestra vida y sentir de ellos lo mucho que nos quieren, a pesar de nuestros defectos. Coincido con Diana, en que esta cinta es extraordinaria, y fue justa ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera.

Mystic river

Mystic river: ¿Hay alguna duda de que Clint Eastwood es un maestro contemporáneo del cine? Si les queda algún resquicio de incertidumbre vean esta película, gocen con un reparto que parece tocado por un ángel de gracia y dejen que la angustia se apodere de ustedes.

 Finding Nemo

Finding Nemo: ¡Pixar es capaz de hacer una historia de padre e hijo, combinada con road movie, en la que matan a una mamá en la primera escena y aún así lograr que uno no pueda parar de reír! ¿Eso no es un signo de absoluta grandeza? Una obra maestra más del estudio que nos ha acostumbrado a la perfección.

 My life without me

Mi vida sin mí: Hay una relación cercana entre esta película y Las invasiones bárbaras. Si la de Denys Arcand habla de un hombre que siente que tuvo una vida plena y por eso puede preparar una buena muerte, ésta cinta de Isabel Coixet, con una extraordinaria Sarah Polley en el papel principal, nos da una vuelta de tuerca al asunto: la muerte que te quita la vida a mitad del camino y lo que eso puede implicar para nuestros planes del futuro, que de un momento a otro se desvanecen. Si me voy a morir… ¿para qué ser fiel?, ¿qué puedo hacer para que los que queremos puedan superar nuestra muerte?

 Oldboy

Oldboy: Una de las cosas especiales que tiene esta película es que permitió el vínculo con Patxo, colaborador de este blog y amigo queridísimo. Así que Oldboy es, de alguna manera, el comienzo de mi relación con ochoymedio. Pero no por eso es que esta película es extraordinaria: es porque nos cuenta una historia que nunca es obvia, que jamás sabemos para dónde va a coger. Porque es la mejor entre la trilogía de la venganza a la que pertenece. Porque sentimos una profunda compasión por ese hombre al que le destruyen la vida sin saber por qué.

Lo mejor de la década: 2002

Sunday, April 11, 2010 por Samuel Castro

Como ven con el post de la batichica de ochoymedio, Diana Ospina, eso que mencionamos tanto acá de la diversidad de opiniones es mucho más que un cuento que vendemos por ser unos “bacanes”. Aquí de verdad creemos en el respetuoso disenso como una posibilidad, tanto en el cine como en muchas de las áreas de la vida. Por eso tengo que decirles a los lectores que preguntaron por Mulholland Drive que no va a estar en las listas que yo haga. Sí, creo que tiene una de las escenas de tensión sexual más sugerentes que he visto, pero eso no alcanza para sentir que es una película indispensable, algo que todos tienen que ver. Y adelantándome un poco a la respuesta a James, tal vez todo se deba a que soy tradicional en algo cuando voy a cine: a mí me gusta que me cuenten historias. Y para eso se necesita cierta coherencia narrativa que a Lynch no le gusta tanto. No es que no crea que es un cineasta importante: es que su cine no me toca el alma. Así de simple.

Sigo con la selección de lo mejor de la década y por eso aquí les presento las cinco películas que creo, fueron lo mejor de 2002.

El hombre sin pasado

El hombre sin pasado (Mies vailla menneisyyttä): ¿Qué es un hombre sin pasado? Tal vez lo única respuesta posible sea: aquello que quiere ser. Y Aki Kaurismaki, con una poesía conmovedora, convierte esa respuesta en una historia sencilla que nos habla a todos, a pesar de que casi nadie entienda finlandés.

The hours

The hours: Hay muchas amigas que se enojan cuando yo digo en una conversación que una película “es para mujeres”. Jamás lo he dicho despectivamente. En general hablo de aquellas cintas que tienen un contenido y una forma de presentar a sus personajes femeninos, que nosotros sólo podemos entender a la mitad. Y The hours es una película devastadora para el género femenino, que habla de todo aquello que ponen en juego, para sentirse realizadas.

The pianist

The pianist: Adrien Brody tuvo su premio pudiendo besar como lo hizo en la ceremonia del Oscar a Halle Berry por esta película que hablaba del Holocausto como de una desgracia terrible que a pesar de todo no pudo aniquilar lo bueno que había en el alma de sus víctimas, en este caso, la música.

Ciudad de Dios

Ciudad de Dios (Cidade de Deus): La escena de la gallina que persiguen al comienzo para matarla, era un resumen de lo que fue esta película fantástica: un derroche de energía y adrenalina, donde la realidad latinoamericana era narrada con una fuerza desbocada. Una lección para aquellos que creen que filmar con actores naturales es la perfecta excusa para la mediocridad.

Bowling for Columbine

Bowling for Columbine: Gracias a esta película pudimos saber quién era Michael Moore. Y con todo lo que pueda decirse contra él, Moore debería ser reconocido como el hombre que le recordó a muchos, que los documentales no tenían que ser “imparciales”. Que bastaba con que fueran inteligentes, audaces y creativos. Que ser tendencioso, también podía ser una cualidad.

Lo mejor de la década: 2001

Thursday, April 1, 2010 por Samuel Castro

Después de un tiempo largo uno no sabe de qué hablar cuando se sienta a conversar con los amigos. Si de la falta de autocrítica de los antioqueños que pensamos que los Suramericanos fueron perfectos (¿por qué nos duele tanto el “casi perfectos”?, ¿por qué el espíritu crítico es una afrenta personal?); si de la falta de autocrítica de ciertos candidatos presidenciales (que casualmente también durante su administración en Medellín no admitieron las críticas a su gestión y dejaron ese talante de herencia) que les hizo perder sus posibilidades de elección. ¿O de la falta de inteligencia de los ejecutivos que decidieron no estrenar Shutter island el año pasado? Sí, fue un buen golpe en las taquillas (que es lo que vale en Estados Unidos) pero ¡qué candidata se perdieron los Oscar!

Dejando para más adelante la respuesta a James sobre qué es una buena película (¡qué tal la pregunta!) y decidiendo que lo mejor es celebrar el regreso a estas páginas de Pedro Felipe, el amigo de quien no conozco el rostro y con el que nunca he hablado que hace parte de este proyecto, voy a seguir con esta selección de lo mejor de la década. Sigue el 2001 y esta selección que es también una odisea del espacio, para no extendernos por mucho. No, no están en orden. Las cinco son grandes películas, aunque sin decir títulos, la que está en mi corazón es aquella en la que cantan más que en las otras.

No man's land

No man´s land (En tierra de nadie): Todos sabemos que las guerras son tontas. Que matar a otro ser humano por cumplir las órdenes de alguien que cumple órdenes de otra persona que a su vez mira un mapa y ordena bombardear como quien pide colorear una zona de un libro para preescolares es una estupidez. Pero nunca sobra que una película nos lo recuerde, sobre todo si para hacerlo pasa, con humor negro y mala sangre, incluso por encima de Naciones Unidas.

La stanza del figlio

La stanza del figlio (La habitación del hijo): Un papá nunca debería perder a un hijo. Nunca. No estamos hechos para eso (tener hijos y poder cuidarlos es incluso, una virtud aprendida como parte de la civilización). Y por eso, una película hecha con la sensibilidad que tiene ésta, es imprescindible.

Moulin rouge

Moulin Rouge: ¿Antes de esta película alguien había pensado que un musical podía volver a ser cool? ¡Qué importa que el salpicón mezcle a Gloria Estefan, The police y Queen! Todavía recuerdo la sensación de felicidad cuando en la parte inferior de la pantalla en la presentación de Twentieth Century Fox aparecía un director de orquesta moviendo la batuta para dirigir la fanfarria. Y a Nicole Kidman, más hermosa que nunca con el pelo rojo, la conciencia gris y cantando que los diamantes son los mejores amigos de las mujeres. Toda la exageración en esta película donde hay demasiado de todo, lograba hacer entender la extraña armonía del caos.

Amelie

Le fabuleux destin d’Amelie Poulain (Amelie): Cuando Jeunet apareció con esta película, asombrosa aún hoy desde lo estético, fue como si se valiera narrar cuentos de hadas en un escenario actual. Todo en esta historia de una mujer única (¡pobre Audrey Tautou, quedó marcada para siempre) que cambiaba la vida de las personas a su alrededor mientras los colores pastel llenaban la pantalla. Y la historia del duende (de ese que se ve en la foto a un lado de la protagonista) es inolvidable.

Inteligencia artificial

Artificial Intelligence (AI): Es difícil creer que Steven Spielberg hiciera una película incomprendida por el público. Pero ésta, casi un deber personal con que el director norteamericano se comprometió para hacer honor a la historia que lo hacía conversar tanto con Stanley Kubrick, no fue propiamente uno de sus romances con la taquilla. Y sin embargo, es una de esas películas que dentro de muchos años, cuando sea decantada por la crítica y todos los mensajes y su belleza formal entendidos como se debe, formará parte de los títulos esenciales que Spielberg deja como legado.

Lo mejor de la década: 2000

Sunday, March 14, 2010 por Samuel Castro

No me fue mal en los vaticinios del Oscar. 16 de 24 es una marca decente, aún cuando no acerté con la mejor película. ¿Quién iba a pensar que la Academia este año iba a tener una ceremonia que buscaba llegarle a los adolescentes (con ese adefesio de coreografía hip-hop y esos pobres protagonistas de Crepúsculo que todavía no saben hablar en público) pero que ella misma, como excepción, se iba a comportar como adulta, premiando una versión difícil de una guerra que nadie quiere ver? Pero llegó la hora de otro tipo de listados, más polémicos y difíciles, porque siempre que se habla de “lo mejor” alguien se siente ofendido. Así que toca aclarar que esto es lo mejor de los diez años que van del 200 al 2009, según el que esto escribe, no según ochoymedio, que es una hidra de múltiples pensamientos.

Diez películas para diez años me parecía una cosa terrible, así que voy a ser más manirroto y voy a hablar de las que creo que son las 50 mejores películas de la década. Se vale disentir, se vale pelear y sugerir otras. E incluso, votar por algunos títulos para los años de la década que siguen. Aquí están, éstas son.

Crouching tiger

Wo hu can long (El tigre y el dragón): Antes de esta película (que es antes de Kill Bill, convenzamos a los adolescentes de hoy que el cine no se lo inventó Tarantino) recuerdo que las artes marciales tenían mala prensa. Era mal visto hablar del cine de patadas y rivales de ojos rasgados. Y de repente, ¡boom!, todos querían volar por los aires, vestidos de cuero como en The matrix o escalando bambúes, como acá.

Deseando amar

Fa yeung nin wa (Deseando amar): Era la atmósfera. El hecho de que los colores parecían tener vida propia. Y que los personajes vivían una pasión de esas que nos descontrolan la vida, pero en medio de una prohibición y una tensión que vimos muy pocas veces después.

Memento

Memento: Estaba Guy Pierce, con ese pelo rubio que no le cuadraba en una película donde nada cuadraba, donde uno sentía que no podía ser, que eso no iba a salir bien. Un alarde de genialidad de ese tremendo director que es Christopher Nolan. Si había otra película que sucediera hacia atrás en el tiempo, no la recuerdo. Si no la han visto, por favor, alquílenla, y disfruten una de las experiencias más electrizantes que puede vivir un cinéfilo.

Requiem for a dream

Réquiem for a dream: Cuando se habla de las adicciones siempre se corre el riesgo de ser exagerado, y de tratar de provocar el asco en el espectador. Aronofsky asumió el riesgo con todas las ganas y decidió que si había que provocar asco lo iba a hacer de todas las formas posibles. Con una estética de video-clip que le cuadraba perfectamente, si esta película no hacía desistir a algunos de ciertos vicios, nada lo haría.

Amores perros

Amores perros: Yo creo que es una de las mejores películas del cine latinoamericano de la historia. Que es uno de los choques más impresionantes que he visto, a pesar de que haya miles que son más explosivos y espectaculares. Que Gael García Bernal no sería nadie de no haber protagonizado esto. Y que Guillermo Arriaga y Alejandro González no hicieron juntos nada mejor que este collage trágico, latinoamericano, ridículo y memorable, que nos probaba que en el tercer mundo también se podían hacer películas extraordinarias.

Ya vendrán las siguientes películas seleccionadas para el resto de la década. Ya pueden comenzar a discutir, sugerir y opinar.

Blogumental de cine: Marianne Ponsford

Tuesday, August 11, 2009 por Samuel Castro

Aparte de vivir la paradoja literaria de ser una mujer hermosa a quien ninguna foto le hace justicia, Marianne Ponsford es también sinónimo de literatura gracias a su trabajo incansable por ofrecer a los colombianos acceso a medios que hacen de la escritura, del cine y el arte, temas de discusión cotidianos, que antes parecían exclusivos de una élite con ínfulas de aristocracia. Fundadora y gerente de la revista El Malpensante, crítica literaria (más que crítica permanente descubridora de propuestas interesantes y novedosas para el gran público) y directora de la Revista Cromos, editora senior del Grupo Planeta en Madrid y desde hace un par de años directora de la revista Arcadia, Marianne no sólo comparte con algunos integrantes de ochoymedio la convicción de que la comunicación social no es una carrera seria; también cree que el cine es algo sin lo que no se podría vivir.

1.  ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Sí. Perfectamente. Tendría unos cuatro o cinco años y vivía en Guayaquil. Fui a ver Chitty Chitty Bang Bang. Y entendí —de alguna manera semi inconsciente— que yo no era la única persona en el mundo que soñaba.

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Al filo de la navaja

Breaking Waves

Crash (la de Cronenberg)

3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted? 

Por un lado: Lolita, Vértigo, El cazador de la noche, y Al Este del Eden.

Y por otro, A fish called Wanda, The remains of the day; Iris: A Memoir of Iris Murdoch, Educating Rita

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine? 

Soy fan de Julia Roberts. De TODAS las películas de Julia Roberts!!!

5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?

Ir al cine es uno de mis placeres favoritos. Todo el ritual, desde la cola para comprar las boletas, la cola para comprar el perro caliente, la entrada a la sala oscura, la angustia de llegar tarde, los buenos cortos, los malos cortos, la primera imagen de la película, todo me fascina, literalmente. Asocio ir al cine con algo vagamente infantil, la posiblidad de la fantasía absoluta, algo mágico. El cine requiere de una entrega total de los sentidos, de un abandono del yo, algo que no pasa -en absoluto- en la lectura. Como forma de arte, tiene una exigencia con el espectador que ningún otro arte demanda. Es entrar en el sueño de otro.

Películas con pausa

Wednesday, August 5, 2009 por Samuel Castro

Que levante la mano el que vio Solaris de corrido. Y no la versión descafeinada de Soderbergh, sino la de verdad, la de Tarkovsky de los setenta. Si lo hicieron, por favor utilicen la posibilidad de comentarios inmediatos que ahora tiene ochoymedio y nos cuentan cómo fue la experiencia porque yo nunca fui capaz. Jamás. Y eso que traté de verla incluso en una silla incómoda de madera del auditorio de la Escuela de Ingeniería en la UPB. Pero ni eso valió. Tuve que disimular el cabeceo somnoliento fingiendo que me ponía derecho para estar más atento y luego mover dos o tres veces más la cabeza para que todos “creyeran” que tenía el vicio de agitarla cuando quería afirmar algo mentalmente (nadie me creyó, por supuesto) Y por eso es que bendigo el DVD y los soportes digitales que nos permiten ver ciertas películas a la hora que nos de la gana y dejarlas pausadas mientras nosotros vamos al baño, nos mojamos la cabeza y nos preparamos un sánduche o unas galletas con mermelada.

 No tiene nada que ver con la calidad de la película. Simplemente hay días que son más pesados que otros, o más calurosos, o más difíciles, y nuestro cuerpo y nuestro espíritu no están preparados para ver 2001 Odisea del espacio o Interiores de Woody Allen. Son películas bacanas, nadie lo niega. Pero a veces ni con la mejor voluntad podemos aguantar densidades fuertes en las imágenes que consumimos. Y eso abre otra aclaración. Tampoco tiene que ver con lo contemplativa que pueda ser una película. Me ha pasado incluso con capítulos de 24 que no son precisamente muestras de cine de autor. Simplemente las imágenes en pantalla y las personas son como las parejas de baile: se necesita que ambos estén sintonizados en la misma frecuencia para que haya armonía. Y todo viene al caso porque lo mismo me pasó con Che: el argentino, precisamente la última película en nuestras pantallas de Steven Soderbergh. No quise ni imaginar lo que hubiera sido ver esa campaña guerrillera tan latinoamericana (lenta, de a poquitos, pueblo desolado por pueblo desolado, en medio de la selva) en una sala de cine, sin poderme salir. Pero no puedo negar que gracias a que la vi en varias tandas, pude recordar mejor los distintos momentos de la campaña y disfrutar con la interpretación de Benicio del Toro, con la asombrosa imitación de Fidel que hace Demián Bichir e incluso con la aparición de Catalina Sandino Moreno.

 La pausa está ahí, al lado del play en el control. Sin ella, sería más difícil ver el cine de Terrence Malick (con todo lo bueno que tiene) o aguantarse ciertas películas de Daniel Burman. Y claro que sé que el cine está hecho para verse en las salas. Sí. Pero mientras ninguno de nosotros tenga su sala privada, seguiremos jugando a ser los dioses que detienen el tiempo.

 Si se les ocurre alguna película que pueda entrar en esta categoría menciónenla en nuestros comentarios, para que probemos qué tan necesario es el control remoto del DVD.

Hagan sus apuestas que se vino el Oscar

Wednesday, February 18, 2009 por Samuel Castro

Esta es la parte que más nos gusta del Oscar (incluso más que la ceremonia misma). Porque hacer las predicciones y mirar si se comprueban es la excusa boba que nos damos para soportar las tres horas de evento, con sus homenajes sentidos y sus formas inteligentes de decir en 30 segundos cuál es la importancia de los peluqueros, los maquilladores, los editores y los técnicos de sonido en una película. Pero no podemos resistirla cada año porque si no, ¿para qué servirían los Oscar? ¿Para comprobar una vez más que en la vida lo que importa es la suerte y los contactos que uno tenga? ¿Para envidiar a Sam Mendes por su esposa? ¿Para preguntarse cuántas de las joyas que tienen puestas las estrellas son prestadas?

 

Por eso hay que comenzar con las predicciones, para que la próxima semana cobremos o nos riamos de nuestras equivocaciones, que esa noche entenderemos, se dieron porque no comprendimos la lógica interna del premio (saber si deciden premiar lo extranjero, o lo distinto, o a todos los que se merecen la estatua desde hace tiempo, o a los comprometidos políticamente… de ese enfoque depende todo) Anoten y cobren el lunes:

 

Mejor Director de Fotografía: Quiero que gane y creo que gana, Claudio Miranda, porque si algo vale la pena en The curious case of Benjamin Button son las imágenes con que está narrada. ¿Se imaginan si ganara Wally Pfister por The dark knight? Hasta bueno sería.

 

Mejor guión original: Si hay algo de justicia en el mundo, debería ganar Wall-E por esa historia que crearon Andrew Stanton, Pete Docter y Jim Reardon.

 

Mejor guión adaptado: Creo que este es uno de los que se va a llevar Slumdog Millionaire pero me gustaría que se lo ganara John Patrick Shanley por Doubt.

 

Mejor actriz de reparto: La categoría que está peleada de verdad. Creo que se lo gana Viola Davis por Doubt pero me gustaría que se lo dieran a Marisa Tomei sólo por verla subir las escaleras a recibirlo.

 

Mejor actor de reparto: ¿Alguna duda de que se lo lleva Heath Ledger? ¿No? Muy bien. Continuemos entonces.

 

Mejor actriz principal: Donde no se lo gane Kate Winslet no vuelvo a ver la entrega de los Oscar… por lo menos en un año. Y espero que si se lo gana Meryl Streep lo vuelva a dejar olvidado en el baño, como ya lo hizo alguna vez, para que Kate se lo robe. Sería lo justo.

 

Mejor actor principal: Me gustaría que se lo ganara Richard Jenkins por The visitor porque es una actuación con menos ayuda que los demás. Jenkins hace de un tipo que no existió en la vida real, que no necesita del maquillaje y los efectos para parecer más joven de lo que es y que no es gay. Pero bueno, si como creo, se lo gana Mickey Rourke, seguiría pensando que el mundo da segundas oportunidades.

 

Mejor director: No, yo no creo que se lo den a Danny Boyle, como todo el mundo piensa. Creo que se lo van a dar a David Fincher porque se lo están debiendo desde hace rato. Y eso es también lo que me gustaría que pasara porque creo que Seven es mejor que Trainspotting y The fight club mejor que La playa.

 

Mejor película: También me arriesgo. Creo que el asunto va a ser a lo Salomón y para no comprometerse con ninguno de los dos favoritos (y por ese endiablado sistema de votación) se lo va a ganar The reader. Sí, ya sé que parece osada la apuesta, ¿pero esa no es la idea con estos vaticinios? Ahora les toca a ustedes.

Lo mejor del año que se fue

Thursday, January 8, 2009 por Samuel Castro

Podría hablar de muchas cosas que fueron buenas en el año que pasó pero me voy a abstener. No quiero meterme en peleas políticas en el primer post que comparto en este blog: no es este ni el momento (todavía algunos nos sentimos en diciembre y otros están en vacaciones) ni el lugar. No se extrañen si de las 12 mejores películas (no quise que fueran 10 como para no unirme a la norma, es mejor hacer un listado para que cada cual se pueda ver al menos una gran película al mes) que me parecieron lo mejor que vi el año pasado, algunas no han pasado por nuestras carteleras. Como habrán visto, muchos escribimos en ochoymedio de un cine que a duras penas nos llega por DVD, por medios que es mejor no mencionar para no comprometer a alguien con un delito y por ese maravilloso canal que es Cinemax. Aquí están las películas que más me gustaron el año pasado, sin un orden específico. Como siempre pasa con el cine, podría decir cuál es mejor que la otra dependiendo del día en que me lo pregunten:

 

Sicko

De los tres documentales que he visto de Michael Moore Sicko es el mejor. Porque no tiene el tono sobrador de Bowling for columbine ni el odio frio de Farenheit 9/11 pero conserva la mala leche y el buen humor de ambos. Ver que el estado del sector de la salud del país más poderoso del mundo es casi tan terrible como el nuestro (casi, ojo) hace que nos cuestionemos muchas cosas. El momento en que Moore lleva a los héroes del 11 de septiembre a que les atiendan sus afecciones en La Habana es imperdible.

 

Lejos de ella

No dejen que los convenzan de que ésta es otra película de viejitos que se aman de las que tanto hacen en Argentina. Sarah Polley dirige con una mano que cualquiera envidiaría, un drama potente acerca de dos personas que tienen que separarse porque la vida, como todos sabemos, a veces es una mierda y el Alzheimer hace parte de la vida de muchas personas. En el camino, sus protagonistas son capaces de presentarnos a un par de personajes que parecen reales, que sudan y sufren y se desesperan y se enamoran como cualquiera de nosotros.

 

Juno

No hay mucho que decir acerca de Juno, porque supongo que todos la vieron. Simplemente hay que disfrutar una de esas pocas comedias inteligentes y profundas al mismo tiempo, que se hacen muy de vez en cuando. Ah, y sorprenderse con la actuación de Ellen Page, el complemento perfecto de un guión que le pone las cosas muy difíciles a Diablo Cody de ahora en adelante. ¿Cómo superar algo como Juno?

 

Gone baby gone

Cuando alguien nos comentaba que habían estrenado una película de Ben Affleck muchos nos reíamos. Por fortuna Affleck nos calló la boca a todos con una película sobria, sensible, capaz de hablar de muchos temas importantes sin pretender ser algo más que una cinta de detectives.

 

Atonement

Si Joe Wright logra que The soloist, su próxima película, sea tan buena y tenga tantas ideas visuales como Orgullo y prejuicio o como Atonement tendremos que aceptar que estamos ante uno de los directores más interesantes de los últimos años, uno de esos pocos que es capaz de contar una historia con imágenes inolvidables.

 

Once

Ella y él se enamoran. No tienen nombres. Cantan cada cinco minutos. Nada parece indicarlo, pero ésta fue una de las películas que pude recomendar a ojo cerrado a casi todos mis amigos. Hay algo en ella, una especie de embrujo, “química” dirían algunos, que hace que uno no pueda olvidarla después de verla.

 

The savages

Dos hermanos se reúnen para intentar hacer algo con sus vidas y con su padre enfermo. Los dos hermanos son Philip Seymour Hoffman y Laura Linney, dos de los mejores actores norteamericanos de los últimos años. Paga verla sólo por verlos a ellos. Pero el guión ayuda a que además de todo, sea una excelente historia. Cine independiente que no parece autista.

 

Le scaphandre et le papillon

Es tal vez una de las películas que más reseñas tuvo el año pasado en ochoymedio. Pero lo merece porque Schnabel fue capaz de tomar un libro imposible de adaptar y lograr que como espectadores viviéramos durante un par de horas en la cabeza de un hombre que ya no se puede mover, que es un insecto atrapado en un traje de buzo.

 

Dan in real life

Una de las cosas más difíciles que hay es conseguir una buena comedia romántica. Últimamente parece que los productores piensan que todos somos tan estúpidos que necesitamos una multitud de chistes explicados para disfrutarlas. En esta película no hay chistes explicados, sólo un par de personajes adultos y medianamente inteligentes que se enamoran a pesar de las circunstancias. Todo un logro en estos tiempos de comedias románticas pálidas e imbéciles.

 

The dark knight

Sí, veo películas de superhéroes. ¿Y qué? Y no creo que haya necesidad de que todas las actualizaciones de nuestros dioses de papel tengan que convertirlos en personajes complejos y sufridores, pero Batman es el hombre murciélago. TENÍA que ser obscuro y superar lo que había hecho Tim Burton. Heath Ledger y Christopher Nolan lo consiguen aunque tampoco es para que sea la quinta mejor película de todos los tiempos en el listado de IMDB.

 

Ball of fire

No se alcanzan a imaginar cuántas películas maravillosas nos estamos perdiendo por no sacar tiempo para ver los “clásicos”. Pude ver esta maravillosa comedia en el ciclo de cine de Eafit en Medellín que dirige nuestro compañero Juan Carlos González. Y todavía hoy, varios meses después, creo que fue de lo mejor que vi en el 2008, así sea de 1941.

 

4 meses, 3 semanas y 2 días

Jamás voy a olvidar esta película en toda mi vida. Así de sencillo.

 

Esperemos que tanto los lectores con sus comentarios, como los compañeros de ochoymedio con sus propias listas, sumen títulos que valga la pena ver.

¡Ánimo, Pedro Felipe!

Wednesday, February 20, 2008 por Javier Moreno

Me decía Alejo que esto de las presencias virtuales es extraño: Uno simplemente lee a una persona con constancia y al cabo de un tiempo genera de forma natural lo que sólo puede ser descrito como una amistad. No se necesita intercambiar palabras siquera, basta leer con juicio hasta encontrar la voz tras el texto al tiempo que imaginamos que -así estén hablando de cine, o precisamente por eso- nos están contando cosas sobre ellos mismos.

Pedro Felipe nos acompaña en ochoymedio desde hace exactamente un año (su primera reseña es del 17 de enero de 2007) y durante ese tiempo se ha convertido en uno de nuestros reseñistas más activos y prolíficos (con semanas de casi una reseña al día). Pedro Felipe es nuestro especialista en rarezas francesas, aunque de vez en cuando nos sorprende con afiladas reseñas sobre las películas de temporada. Tras un año con nosotros nos ha regalado cincuenta y siete jugosos textos donde nos habla de sus gustos cinematográficos y veladamente -quiero creer- de su vida en París. Y a través de estas reseñas lo hemos conocido al menos un poco, lo suficiente para preocuparnos cuando se ausenta por un tiempo y extrañarlo, como cuando uno no sabe de un amigo por largo rato.

Apenas hoy me enteré, gracias a Diana, que Felipe sufrió un accidente hace poco más de un mes. Un accidente duro, de esos que requieren aprender cosas de nuevo. Desde Barcelona quería desearle una pronta mejoría y mandarle mucho ánimo. Espero que dentro de poco pueda regresar a ochoymedio y continuar con sus reseñas que tanto disfrutamos.