El gran Tony Wilson, creador de Factory Records y The Hacienda, uno de los más importantes y revolucionarios gestores de la movida punk-electrónica en la Inglaterra de los 70 y 80, dejó ayer el mundo de los vivos para reunirse con su querido Ian Curtis en mejores latitudes. A Tony, claro, lo conocí interpretado magistralmente por Steve Coogan en la gran 24 hour party people, esa película sobre la música, Tony Wilson y Manchester. Ah, Manchester. Me encanta Manchester. Una vez casi me mata un tranvía en Manchester.
Most of all, I love Manchester. The crumbling warehouses, the railway arches, the cheap abundant drugs. That’s what did it in the end. Not the money, not the music, not even the guns. That is my heroic flaw: my excess of civic pride.
Si no la han visto, tienen que verla. 24 Hour Party People, recuerden. Les va a encantar. Aquí los cortos:
Estoy horrorizado. En los últimos días, cuando cumplo con el ritual de las mañanas: levantarme, putear, mirar con rabia el techo, encender la tele, comprobar que Jota Mario sigue ahí (¿cómo se lo permiten?) y por último, antes de salir de las sábanas, sintonizar BBC NEWS, siempre hay en la pantalla el rostro de un director de cine que acaba de morir. Ayer don Ingmar Bergman, hoy Michelangelo Antonioni. ¿Qué está pasando? Quizás no sea culpa de La Parca, quizás los culpables somos BBC y yo que, y mira que desconsideración, estamos acabando cada mañana con un director de cine. ¿Qué haré? ¿Encenderé la tele mañana? ¿Y si lo hago y busco BBC morirá alguien? Complicado. Vaya dilema. En fin, adiós señor Antonioni. Aquí un artículo sobre su muerte en El País de España, acá otro en The Guardian, otro en New York Magazine y el video de esta noche triste (L’ Eclisse, de 1962). Paren de morir, joder.
Lo dicho, ‘La Parca’ no descansa y al parecer su objetivo en este año es acabar con grandes creadores y artistas. La nueva víctima de la pálida dama fue el enorme e inolvidable director sueco Ingmar Bergman, un gran maestro. En este enlace pueden leer un perfil sobre el director; en este otro la corta nota necrológica, aquí el artículo del New York Times, acá el de The Guardian. Y aquí pueden revisar el video-post que hicimos antes recordando una de sus obras más grandes: Persona. En este video una entrevista con el director. ¿Quién será el próximo?
Sigue la racha de muertes dolorosas. El jueves pasado se nos fue ‘El Negro’ Fontanarrosa (escritor), a principios de 2007 se despidió (sin despedirse) Ryszard Kapuściński, en abril lo hizo Kurt Vonnegut (Matadero 5); y el año pasado fallecieron tres directores del Sur: Juan Pablo Rebella (el uruguayo de Whisky) y los argentinos Fabián Bielinsky (El aura, Nueve reinas) y Eduardo Mignona (La fuga, El faro, Cleopatra). Ahora, como si fuera poco, el cáncer se llevó al actor alemán Ulrich Mühe (La vida de los otros), el misterioso-metódico (y al final adorable) agente de la policía secreta de esa Alemania del muro. Tenía apenas 54 años. Se muere gente valiosa, la ‘parca’ elige mal (y, mientras, tantos políticos inservibles siguen taaaan vivos). Adiós, señor Mühe, ojalá se entretenga escuchando nuestras conversaciones… Aquí y acá, más sobre su muerte. En el video, La vida de los otros.
Murió Peter Boyle, el taxista sabio de Taxi Driver, el loco más conmovedor de The Dream Team, el papá del protagonista de Everybody Loves Raymond. Sufría del corazón. Y venía mal desde hacía un buen tiempo. Quedará, de entre todas sus películas, su imagen como el Frankenstein de Mel Brooks, su interpretación, para morirse de la risa, de la canción Put It On The Ritz. O, si aún no es tiempo para reírse con sus caras, la interpretación dolorosa de ese hombre que comienza, en Monster`s Ball, la cadena racista que la abre paso a la tragedia.
“Creo que soy único entre los escritores con los que trabajó en que yo estuve en el set durante toda la grabación. Estaba protegido, por el hecho de que él estaba haciendo una película sobre una tribu muy lejana, que tenía todas esas maneras antiguas. Yo podía ser muy molesto, este gordito cansón diciéndole que no, que ellos nunca tendrían servilletas con el te; pero en tres meses de grabación nunca se impuso.” Julian Fellowes, guionista de Gosford Park
“Alguna vez me dijo que aprendió a juntar todos los elementos de una historia a partir del caos. A Bob le gustaba ver la interacción de gente que creen que saben lo que hacen.” Elliot Gould, actor de MASH
“Robert contrató a muchos de ellos (objetores de consciencia a la guerra de Vietnam) porque muchos de ellos eran hábiles para sobrevivir “en movimiento” y le gustaba el hecho de que eran
perseguidos, gente que tenía el valor de seguir una moralidad más alta, como Robert.” Julie Christie, actriz de McCabe and Mrs Miller
“Por naturaleza, era subversivo. Y nos convertía en subversivos como espectadores. Hablaba de cómo no era posible que dos miembros del público vieran la misma película: ves lo que ves, y sigues lo que sigues, que es en sí un gran acto de subversión. Los actores hablan de él diciendo: “No sé lo que quiero, veamos a ver qué pasa”, y ésta era su manera de sacarles lo mejor de sí. Si, siempre tenía una película en la cabeza, pero al hacerla conducía una investigación para descubrirla. Y cuando ves las películas ves que la investigación está sucediendo en frente de tus ojos.” Mike Leigh, director de Secretos y Mentiras
Traducciones rápidas de este artículo en The Guardian.
“En cuanto a la generación Payne/Coppola (que incluye para Bradsahw también el par de Anderson), los documentalistas combativos (tipo Greenwald o Moore), los creadores de incisivos dramas televisivos (Steven Bochco – Hill Street Blues, Aaron Sorkin – West Wing, David Chase – The Sopranos, David Simon – The Wire), si son los herederos de Altman, pueden cuidar esa herencia al continuar trabajando, jugando hasta el final y al salir de los periodos en que ya no interesan al público atreviéndose a ser diferentes de la ortodoxia del cine comercial de Hollywood y al apostar que así sus carreras no terminarán en el fracaso. Esto es lo que Altman hizo, y su carrera fue un éxito milagroso.” King Bob, de Peter Bradshaw, el comentarista favorito de The Guardian. Aquí se despide del gran Bob preguntándose por sus posibles herederos. De todos los posibles encuentra más cercanos los creadores de televisión, sin apostar tampoco demasiado por ellos.
Un fulminante ataque al corazón acabó con la vida de Van Smith el pasado 5 de diciembre. ¿Quién era Smith? Fué el encargado del vestuario y el maquillaje de una de las mayores divas del cine mundial: Divine, la drag protagonista del filme Pink Flamingos (1972), de John Waters. Él y el difunto trabajaron juntos en muchas películas. Para refrescarles la memoria, decidimos colgar la secuencia final de la cinta mencionada, en la que podrán ver a Divine con su gran look. El culpable de esa (anti) estética ya se nos fue, adiós, señor Smith. Ojalá hubiera maquillado a las divas de la tele colombiana. Vean el video… y visiten nuestro blog, que va con todo.