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La polla de Óscar ataca de nuevo

Sunday, February 22, 2015 por Samuel Castro

Creo que me estoy contagiando de la moda de titular provocadoramente para después salir con un chorro de babas, esa “fórmula” que tantas revistas “novedosas” usan para atrapar incautos. En este caso, el chorro no es de babas sino de apuestas, a TODAS las categorías del Premio Óscar. Cada año hago esto porque supongo que si acierto todos los resultados puedo salir corriendo a comprarme el Baloto con la seguridad de que me lo voy a ganar. O, más bien, porque así tengo una excusa para no dormirme viendo la ceremonia mientras voy contando qué tal me va con los porcentajes. Aunque soy fan de Neil Patrick Harris, así que confío en que no me decepcione encargándose de conducir uno de los pocos momentos de año que, en mi vida, realmente merece el adjetivo de imperdible, tan malgastado en Twitter. Vamos con la apuesta entonces y los que lean esto serán los encargados de rifas, juegos y espectáculos. O invitan a una cerveza, lo que prefieran.

MEJOR CORTO ARGUMENTAL
The phone call
Aunque hay otros cortos buenos en la categoría, incluso otro con actores reconocidos, como Aya, que cuenta con Ulrich Thomsen, este es el más emotivo de todos, con una situación bien bonita: la llamada de un anciano a un servicio de asistencia social porque ya no quiere vivir más. La que atiende la llamada es una estupenda Sally Hawkins y el enorme actor que nos conmueve con su voz, al que nunca vemos, es otro gigante: Jim Broadbent.

MEJOR CORTO ANIMADO
Feast
Uno a veces tiene la sensación de que Pixar se gana las cosas por su fama. Pero en este caso no. El cortometraje que nos encantó a muchos cuando vimos Big hero 6 en salas de cine es también el más bello de su categoría, porque logra poner la técnica al servicio de una historia que se entiende sin traducción y que es tierna, divertida y profunda a la vez. Como pasaba antes, cuando Pixar nunca se equivocaba.

MEJOR CORTO DOCUMENTAL
White Earth
Esta es la categoría más difícil de las de cortometrajes. Suena cruel pero creo que al haber dos cortos sobre niños enfermos los votos se dividirán y eso le permitirá a White Earth, un retrato social sobre una realidad que para la mayor parte de los gringos es desconocida: la vida en las tierras heladas donde lo único que se produce es petróleo.

MEJOR DOCUMENTAL
Citizenfour
Se habló demasiado sobre Edward Snowden y sobre lo que sus revelaciones causaron, como para que los votantes de la Academia no se inclinen a premiar este documental que documenta uno de los momentos más importantes de la historia política norteamericana de los últimos años.

MEJORES EFECTOS VISUALES
Interstellar
Alguna cosa deben darle a esta película que debió estar en las nominadas en la categoría principal. Y suena mejor que dárselo a Guardianes de la galaxia, por mucho que nos haya gustado. ¿O no?

MEJOR EDICIÓN DE SONIDO
American Sniper
La proximidad de su estreno con la votación hace que la gente la tenga más fresca en la memoria, por un lado. Por el otro, creo que habrá muchos votantes que pensaron que esta era la oportunidad para darle al taquillazo de Clint Eastwood un par de estatuillas.

MEJOR MEZCLA DE SONIDO
American Sniper
Aquí, o gano dos o pierdo dos en esta apuesta. Y si me la jugué por American sniper en la anterior, moriré con las botas puestas. Pero si gana Interstellar, lo confieso, seré más feliz.

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL
“Glory” de Selma
Porque a pesar de que debería poder llevárselo “Lost stars” de Begin again, premiar esa canción será la forma de muchos de la Academia de aplacar sus conciencias y hacer su “buena acción” de la noche.

MEJOR PARTITURA PARA UNA PELÍCULA
Alexandre Desplat por The Grand Budapest Hotel
Aunque hacía mucho que Hans Zimmer no creaba una partitura tan sobrecogedora como la de Interstellar, no es para todos los oídos, así que la Academia, si las dos candidaturas no lo perjudican, reparará una deuda de hace años y le dará por fin su hombre dorado a Desplat.

MEJOR MAQUILLAJE
Guardians of the galaxy
A pesar de que es impresionante no creo que la nariz de Steve Carell y la calva de Mark Ruffalo en Foxcatcher sean más impresionantes que los cientos de extraterrestres de Guardianes de la galaxia. Además Foxcatcher no está entre los favoritos de ninguna categoría grande, así que no hay arrastre.

MEJOR VESTUARIO
Anna B. Shepard por Maleficent
Normalmente en esta categoría se van por las películas de época, pero Mr.Turner se desinfló en el camino. Creería yo que un vestuario que se ha convertido en uno de los disfraces más pedidos para Halloween merecería ser reconocido acá. Vamos a ver. Para que enfoquen a Angelina.

MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN
Adam Stockhausen y Anna Pinnock por The Grand Budapest Hotel
¡Qué sería del cine de Wes Anderson sin un gran diseño de producción! Ya es hora de que la Academia lo empiece a reconocer como el gran autor de marca visual que es y esta categoría puede ser un buen comienzo.

MEJOR EDICIÓN
Tom Cross por Whiplash
Basta con ver un par de secuencias de Whiplash por ahí para entender que le hicieron caso al director cuando pidió que las escenas de música se filmaran como si fueran combates de acción. Y ese ritmo se logra a punta de edición.

MEJOR FOTOGRAFÍA
Emmanuel Lubezki por Birdman
Podría repetir el texto del año pasado. El maestro Roger Deakins sigue sin ganarlo y eso es una injusticia universal. Pero este año el Óscar no se lo quitan al Chivo por nada del mundo. Podrían marcarlo ya en la base, como la Champions. Es más, háganlo por favor.

MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA
Ida
Entiendo que le hagamos barra a Relatos salvajes, pero Ida no es sólo una obra maestra, además tiene nominación justísima en otras categorías (cosa que poco ocurre) y toca uno de los temas consentidos de la Academia: la Segunda Guerra Mundial. Más que justo.

MEJOR PELÍCULA ANIMADA
Song of the sea
Creo que va a ser la sorpresa de la noche. Desde que no nominaron a The Lego movie he creído que el mundo funciona raro. Y el estilo y las imágenes de Song of the sea son de una belleza, que nadie reclamará cuando se lleve el premio.

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
Anthony McCarten por The theory of everything
Se van a ir por la fácil. Se lo van a dar a Anthony McCarten por hacer una biopic de llanto previsible, sólo porque creen que esa es la manera de honrar la vida de Stephen Hawking.

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
Alejandro González-Iñárritu, Nicolás Giacobone y Alexander Dinelaris por Birdman
¿Cómo se van a perder la oportunidad de ver subir a la cuota latina en la noche, sobre todo si de verdad escriben el mejor guión de la velada? Por eso los personajes nos gustan tanto. Por eso sus actores se lucen así.

MEJOR DIRECTOR
Richard Linklater por Boyhood
Esto es una carrera de acumulación. Y Richard Linklater, el chico bueno de Texas, el muchacho de la casa que se ha vuelto autor, el que creo esas bellezas de la trilogía de “Antes de” tiene la oportunidad de consagrarse con una película que sólo estuvo en su cabeza y que retrata la infancia de no sé cuántos norteamericanos. Está en bandeja de plata, Academia, no la desperdicien.

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
Patricia Arquette por Boyhood
En honor a todas las mamás solas que han criado hijos a punta de cojones. De esas mamás a las que tanto quiere la senadora Viviane Morales. No hay discusión. Es uno de los fijos.

MEJOR ACTOR DE REPARTO
J.K. Simmons por Whiplash
Un hombre que va con sombrero a una gala de premios de cine sabe que se lo va a ganar. Él lo sabe. Nosotros también.

MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL
Julianne Moore por Still Alice
En un mundo justo (y bueno, ustedes saben cómo es) la ganadora sería Rosamund Pike por Gone girl. Pero no puedo recordar cuándo fue la última vez que una actriz ganó por un papel de malvada. Así que claro, como por variar, se lo van a dar a la gran actriz que actúa una enfermedad devastadora. Otra vez.

MEJOR ACTOR PRINCIPAL
Michael Keaton por Birdman
Sé que voy en contra de las probabilidades. Pero quiero creer que en el corazón de los votantes del Óscar que tienen más de 60 hay algo de solidaridad de edad con el actor que se acerca más a su generación y al que la suerte no lo favoreció en una época de su carrera. Quiero creerlo y por eso apuesto. Sería triste si no gano.

MEJOR PELÍCULA
Boyhood
¿Y entonces cuántos son o qué? Si gana Birdman también sería justo pero esta película merece ganar porque logra retratar una vida común, ni grandiosa ni terrible, común y corriente. Y mostrar su belleza. La belleza de lo cotidiano, de una vida en la que no pasa nada, es decir, de una vida como la de la mayor parte de la humanidad. ¿De verdad no les parece un buen argumento para que gane? Lo hará. Cuando lo haga, también se habrá hecho justicia.

Listo. Que comience esta vaina. Y que conste que los vaticinios están aquí. A ver si por fin me animo a comprar el Baloto.

Error en la elección de la reina

Friday, December 3, 2010 por Samuel Castro

Este es uno de esos títulos que no parecen de ochoymedio sino de Caras, de TVyNovelas o de Jet-Set. Lo sé. Pero como en el asunto a tratar está involucrado un concurso de belleza, me pareció bueno aprovechar la oportunidad de escribir una frase que los lectores jamás esperarían encontrar acá.

Y esta es mi forma de decir que la embarré: en el post de lo mejor del 2006 debo patrasearme porque Miss Sunshine, la señorita que hacía parte de mi selección de las cinco mejores del año, debe ceder su puesto a una película pequeña y hermosa, simple y única, que le gana en mi corazón: Once.

No sé por qué la olvidé. Supongo que porque la vi en el 2007 (cuando escribí su reseña) y una de sus canciones fue premiada apenas en los Oscar del 2008. Pero esta película con textura y fotografía de documental, que combina de forma mágica el musical con la comedia romántica, cuyos protagonistas ni siquiera son actores profesionales, es de lo más bonito y conmovedor que he visto en la vida.

Así que, con todo respeto por nuestros lectores, debo aceptar mi olvido y poner la corrección. Oficialmente lo mejor de 2006 para este crítico fue: Once, Gwoemul (The host), Das leven der anderen (La vida de los otros), The departed y El laberinto del fauno.

Espero que, viendo la película, entiendan que esta corrección era absolutamente necesaria. Como las canciones de amor.

todos los derechos reservados ©

Friday, July 24, 2009 por mga

copyright Cuando uno piensa en abogados que son celebridades vienen a la cabeza nombres como Atticus Finch, Perry Mason, Johnnie Cochran, Andrew Beckett y, obviamente, Ally McBeal. La mayoría de esas celebridades, reales o ficticias, han participado en casos controversiales que encerraron criminales, atacaron prejuicios, cambiaron legislaciones o dejaron asesinos libres. Yo nunca quise ser abogado pero encuentro fascinante el tema: al final la ley no es más que código, eso sí, muchas veces confuso.

Derechos de autor

Una de las áreas (para mi) más confusas del derecho es la de derechos de autor o copyright como se conoce en el mundo anglosajón. Este post no pretende explicar en detalle eso (ya dije que no soy abogado) pero basta con decir que establecen el “conjunto de normas y principios que regulan los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores (los derechos de autor), por el solo hecho de la creación de una obra literaria, artística, científica o didáctica, esté publicada o inédita.” [1] Y tiene sentido, por lo menos a primera vista: si una creación no está debidamente protegida de su usurpación ilegal, ¿qué motivación tiene un artista/científico/escritor de realizarla? Digamos que el placer de la creación por sí misma no es suficiente ya que todos tenemos que pagar nuestro almuerzo.

En muy pocas palabras, los derechos de autor fueron creados para regular la copia de las obras (copy right… ¡ajá, seguro que usted no lo había pensado!). Si yo quiero una copia de una obra (o “la obra” en el caso de creaciones que no puedan ser copiadas) debo obtener autorización de su autor. El autor decidirá si simplemente me da una copia o, por lo general, requerirá que yo le dé una suma de dinero a cambio. La cantidad de dinero a intercambiar es arbitraria pero en el fondo está determinada por el mercado. Dicho proceso de autorización suele ser delegada por los autores a los publicadores quienes se encargan de diseminar la obra obteniendo, en el proceso, beneficio ecónomico (un buen autor no necesariamente es un buen vendedor y vice-versa).

Puede que en este punto ya se esté empezando a aburrir de leer pero créame que vienen cosas interesantes.

Todos en el juego

En principio, el modelo mencionado tiene todo el sentido del mundo: el autor se encarga de hacer sus obras, el publicador las difunde y, si la obra es buena, la gente la compra y todos contentos. El problema surge cuando entran en la ecuación la palabra digital y, especialmente, la web. El problema con lo digital es lo fácil (y, por consecuencia, económico) que es generar una copia idéntica al original (gracias, en parte, a la reducción de costos de los quemadores de CD). El problema con la web es lo fácil (sí, económico también) que es distribuir esa obra (gracias al crecimiento del ancho de banda de una conexión casera promedio, a programas como Napster, Kazaa y BitTorrent, y a formatos como el MP3 y el DivX que reducen el tamaño de las obras con muy poca pérdida de calidad). Para colmo de males hay otro detalle y es que cada vez que vemos un documento/archivo/video en la web, automáticamente se genera una copia local (también conocida como el caché del navegador) de aquello que estamos viendo (con algunas excepciones, claro). Básicamente estamos quebrantando la ley con el solo acto de navegar.

The Grey Album

Adicionalmente, hoy día se pueden adquirir, por un costo relativamente bajo, las herramientas necesarias para crear obras de calidad técnica que rivaliza con producciones de grandes estudios cinematográficos o disqueras. Estas herramientas facilitan, a creadores no reconocidos (¿amateurs?), el acceso a obras de “profesionales” como punto de partida para sus propias creaciones (remix, collage, sampling, llámelo como quiera). Estas nuevas obras muchas veces poco o nada tienen que ver con la original pero igual sus creadores son perseguidos por abogados (los abogados también pueden ser los malos del paseo) y obligados a suspender su distribución; dos casos notables: el músico conocido como Danger Mouse (quien combinó la música del White Album de The Beatles y el Black Album de Jay-Z para crear el que llamó Grey Album [2]) y Girl Talk (quien ha usado docenas de samples de diferentes artistas en una misma canción [3]). Sin embargo, ellos dos no son los únicos que han usado música de otros artistas para hacer sus propias obras: artista que se respete se ha “inspirado” en el trabajo de otros (“un buen artista toma prestado, un gran artista roba”, frase que suele atribuírsele a Pablo Picasso).

Evitando llegar a mayores niveles de densidad, el punto principal es que la ley de derechos de autor claramente no fue concebida teniendo en cuenta la situación tecnológica que llegaría a suceder años después.

Persiguiendo a propios y extraños

Otro de los creadores que fue perseguido por abogados por su uso no autorizado de obras de terceros es Lawrence Lessig, filósofo, economista y (sorpresa) abogado, quien además es profesor de derecho en el Stanford Law School (y toda una “celebridad web”). Como toda celebridad nerd, Lessig suele dictar conferencias apoyado de material audiovisual. Lessig publica algunas de esas presentaciones en su sitio personal y en sitios como YouTube.

Antes de seguir por favor ver la presentación que motivó a los abogados a perseguir a Lessig por “violación a la ley de derechos de autor”:

En serio… vea la presentación… yo espero… si no sabe inglés siéntese con alguien que sepa y le vaya traduciendo.

Cabe anotar que la ley anglosajona contiene un ítem que permite el uso no autorizado de obras llamado “fair use” (principalmente para ámbitos académicos o críticos) pero que, por alguna razón, los persecutores de Lessig no tuvieron en cuenta al notificarlo.

La presentación en cuestión está llena de ejemplos de cómo artistas y amateurs (principalmente los últimos… asumiendo que un “artista” no es un “amateur”) han construido sobre el trabajo de otros y cómo esto ha sido benéfico para la creación de cultura.

Creative CommonsLessig es mejor conocido en este medio por su trabajo con Creative Commons (CC), organización que fundó y que busca facilitar ese proceso natural de intercambio y reutilización de obras. El punto principal de CC es eliminar la premisa principal del copyright en cuanto a que se asume la no copiabilidad de una obra (por definición, toda obra creada, registrada o no, se considera con todos los derechos reservados, impidiendo así cualquier posible copia no autorizada). Este “pequeño” obstáculo se elimina con unas licencias creadas por CC en las que se asume la sí copiabilidad de una obra bajo ciertas condiciones que el autor pone sin perder el derecho sobre la misma (se pasa de todos los derechos reservados a algunos derechos reservados). Otra de las ventajas de las licencias CC es que no se necesita ser un abogado para entenderlas (!).

De esta forma, CC busca motivar la creación (artística, científica, literaria) la cual considera necesaria para el desarrollo de la cultura (con lo cual estoy de acuerdo). Las licencias eliminan intermediarios, permitiendo a los creadores tener control del uso y destino final de sus obras. Estas licencias han sido traducidas y adoptadas en más de cincuenta países (incluido Colombia). Las licencias CC también han sido adoptadas por millones de sitios web entre los que se incluyen Wikipedia, Flickr y Revver.

Es difícil de ignorar la ironía que hay en que, de todos los que han podido censurar, hayan escogido un video de Lawrence Lessig. Si quiere saber en que terminó todo ese cuento contra Warner Music, disquera demandante que al parecer no vió con buenos ojos que uno de los ejemplos mostrados usara música de los Muppets, puede leer el blog de Lessig.

NIN: The Slip

NIN ©

Mientras que disqueras y estudios de cine (y uno que otro artista) tratan de tapar el sol con las manos demandando a diestra y siniestra, algunos han usado la oportunidad para establecer un contacto directo con sus seguidores. El caso más popular es Nine Inch Nails (NIN), banda liderada por Trent Reznor (en realidad se puede decir que NIN es Reznor y vice-versa). Para promover sus más recientes discos y giras, Reznor ha usado todo tipo de estrategias: incluyó mensajes secretos en el material publicitario de una gira que llevaba a los fans a sitios web “escondidos” donde podían descargar música; sale de gira con bandas que no son del mismo género musical de NIN; su más reciente disco (de 2008) podía descargarse gratis (licencia CC, como no) y, sin embargo, fue el más vendido en Amazon; critica abierta y explícitamente las políticas de las empresas que distribuyen su música.

Esta combinación de habilidad artística y de mercadeo (¿quién dijo que un buen artista no era un buen vendedor? ¡duh!) le ha merecido reconocimiento y entrevistas. Puede que le caiga bien o mal, que le guste o no su música, pero no cabe duda que Reznor es un tipo brillante. Reznor entiende digital y web y lo que esto implica en su producción artística (y no se trata de abrir una cuenta de MySpace/Facebook y empezar a agregar “amigos”).

Así como NIN sirve de ejemplo de innovación (odio esa palabra) en el mainstream, no debemos perder de vista que la premisa básica de los Creative Commons es permitir a creadores construir a partir del trabajo de otros y a la vez permitir que otros construyan a partir de su propio trabajo. Claro que esto no fue lo que sucedió en el caso de Stewart Smith, artista y programador. Smith oyó una canción de una banda llamada Grandaddy que le gustó y decidió hacerle un video:

El video (bueno, lo que sale en el video) tiene la particularidad que es completamente programado. Es código: usted se consigue un computador que pueda ejecutar ese código (un Apple ][+ como el que aparece en el video), le da RUN, y listo… puede ver el video (bueno tiene que conseguir la canción y ponerle PLAY simultáneamente). El problema es que, al publicar ese video en internet, Smith estaba violando la ley de derechos de autor (la canción y disco en cuestión no están cobijados por una licencia CC). V2 Records, la disquera de Grandaddy, en lugar de demandarlo, decidió firmar un contrato retroactivo donde lo contrataban para hacer el video de esa canción (convirtiéndolo así en el video oficial). Al parecer no siempre tratan de tapar el sol con las manos.

Presentando a…

Si vió la presentación de Lessig (más vale que lo haya hecho) se dará cuenta que es muy buen presentador (bueno el no sale en la presentación pero podemos oír su voz y ver las imágenes y videos). Nada peor que una presentación aburrida (y la mayoría lo son). Todos hemos estado ahí: alguien hablando interminablemente buscando descrestar a su audiencia con un montón de bullets y cifras que no se pueden leer bien, con transiciones visuales al mejor estilo PowerPoint o, peor aún, leyendo un párrafo de texto que sale en la presentación. Si le sumamos a eso que el tema a presentar sea difícil de entender o especializado, tenemos un mejor somnífero que Halcion.

No nos digamos mentiras, el derecho puede ser muy aburrido: yo no he estado en un juicio pero lo que vi en televisión del de O. J. Simpson y del de los hermanos Menendez era bien aburrido. Las versiones cinematográficas que pueden hacerse seguro serían mucho más interesantes (empezando porque resumirían cuatro años de litigio en dos horas) y eso que son casos controversiales de asesinato.

No me mire así por estar hablando “de esta forma” de juicios por asesinato… usted entiende a lo que me refiero.

El crédito de Lessig está en tener el interés del observador durante toda su charla a la vez que hace fáciles de entender conceptos e ideas que pueden ser difíciles de asimilar para personas no familiarizadas con el tema.

Esa forma de presentar lleva su nombre (dije que Lessig es una celebridad) en este blog dedicado a cómo hacer buenas presentaciones (sí, hay un sitio web para todo). En ese blog mencionan una presentación realizada al “estilo Lessig” particularmente interesante y entretenida pero de otro tema completamente diferente (aunque es un tema web). No la puedo meter acá así que mejor visite este link y haga clic en la versión Streaming (Flash) que dice Play Small (240×180, 100kbps).

Al final todo se reduce a la habilidad de una persona de hacerse entender.

Información relacionada:

(originalmente publicado en mga/blog)

NO RAIN / 1992

Friday, July 13, 2007 por patxo

Esta es una de las canciones que forma parte de la banda sonora del resto de nuestras vidas. A mí me sirve como máquina del tiempo, me transporta al inicio de los noventa, veo una piscina en un conjunto residencial caleño, veo a una niña en tanga acostada a mi lado (no recuerdo si llevaba gafas negras; pero sí que tenía el pelo negro enredado en una moña), huele a cloro, a bronceador, a Cali de tarde. Los vecinos de las casas contiguas duermen la siesta y de la grabadora de la niña del pelo negro salen las letras del primer disco de Blind Melon, que comienza con Soak The Sin (I’ve got to buy some shoes / These ones are getting loose) y pronto nos lleva a la suave Change (si la escuchan con atención notarán que al inicio del tema por el canal izquierdo va la guitarra acompañante, y por el derecho la voz del cantante Shannon Hoon; si dejan el stereo sonando solo por el ‘R’ oirán, casi a capela, al peludo cadáver). Y después de esta canción llegaba la abejita de No Rain (And I don’t understand why I sleep all day / And I start to complain that theres no rain)… que escuché hace pocos días en una tarde de trabajo pesado. Y me hizo retornar a esa tarde de cloro y niña de moña. Eso sigue provocando el difunto Hoon (murió creo, en 1995, por una sobredosis, ¿qué fue? ¿Coca acaso? ¿Alguien me lo puede aclarar?). La niña de la moña hoy es mamá, me dijeron. No tengo nada que ver en eso. Pero la abejita sigue dando vueltas por mi cabeza y aquí se las dejo en este video. Puros noventas.

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