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La polla de Óscar ataca de nuevo

Sunday, February 28, 2016 por Samuel Castro
No se preocupen, lectores de España. Este no es el guión de una película porno, como podrían pensar, sino la apuesta que cada año hago con muchos amigos, para divertirnos durante la transmisión. Una apuesta que ya es una tradición y que se convierte en un reto personal. Creo que la vez que más he acertado fue cuando le pegue a 16 categorías. Claro, son los riesgos de intentarlo en todas, pero si no, qué gracia tendría. Comencemos entonces, según el orden que amablemente nos compartió el colega argentino Diego Lerer a través de Twitter.
MEJOR GUIÓN ORIGINAL
Josh Singer y Tom McCarthy por Spotlight
Debería ganar “Inside out”, pero estos viejitos que son los miembros de la Academia no van a premiar a una película animada en una categoría “seria” (para ellos) así que está muy bien que se lo gane esa maravillosa historia de “Spotlight”.
MEJOR GUIÓN ADAPTADO
Charles Randolph y Adam McKay por The big short
Ni siquiera nominaron a “Carol” a mejor película, como debería haber ocurrido, mucho menos le van a dar el Óscar a mejor guión original. Como muchos perdieron plata en la crisis del 2008 y es su oportunidad de hacerse los trascendentales, se lo van a dar a esa infladísima película que es “The big short”.
MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
Alicia Vikander por The danish girl
De nuevo, como debería ganar Rooney Mara (equivocadamente puesta en esta categoría, cuando es tan principal como Cate Blanchett) pero no lo hará, los miembros se irán por una talentosa cara nueva. Y esa es la hermosa Alicia Vikander, que hace de “The danish girl” algo menos meloso de lo que podría haber sido, por fortuna.
MEJOR VESTUARIO
Paco Delgado por The danish girl
Lo lógico sería que Sandy Powell con sus dos nominaciones, ganara el Óscar. Pero esta dualidad va a hacer que sus votos se dividan y ahí podrá estar esperando el español (que es físico, además) para llevarse la estatuilla por un gran trabajo.
MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN
Jack Fisk y Hamish Purdy, por The revenant
Encontrar todos los escenarios que necesitaba una producción épica como esta y luego ser capaz de volar al otro lado del mundo para lograr sobrellevar el contratiempo de la falta de nieve, es suficiente mérito para este premio.
MEJOR MAQUILLAJE Y PEINADOS
Lesley Vanderwalt, Elka Wardega y Damian Martin, por Mad Max
Sólo cierren los ojos y recuerden lo que es Imperator Furiosa e Inmortan Joe, para que no haya dudas en esta categoría.
MEJOR FOTOGRAFÍA
Emmanuel Lubezki por The revenant
Llevo repitiendo este texto tres años seguidos. El texto exacto. El maestro Roger Deakins sigue sin ganarlo y eso es una injusticia universal. Pero este año el Óscar no se lo quitan al Chivo por nada del mundo. Podrían marcarlo ya en la base, como la Champions. Es más, háganlo por favor.
MEJOR EDICIÓN
Margaret Sixel por Mad Max
Si algo es bueno en Mad Max es su edición espléndida. Y si dándole el premio a Margaret, que es la esposa de George Miller, hacemos que los votantes prefieran en director a Alejandro González Iñárritu, mejor que mejor.
MEJOR EDICIÓN DE SONIDO
Mark A. Mangini y David White, por Mad Max
Normalmente los votantes le dan estos premios a las naves espaciales (que no es muy lógico) pero este año hay dos y hay una cantidad de motores de carros y gritos y voces en Mad Max, que harán que se lleve este premio.
MEJOR MEZCLA DE SONIDO
Chris Jenkins, Gregg Rudloff y Ben Osmo
Este premio va pegado al anterior, por casi ñas mismas razones.
MEJORES EFECTOS VISUALES
Andrew Jackson, Tom Wood, Dan Oliver, Andy Williams
La osa es impresionante, pero Mad Max es un concierto para los ojos durante TODA la película.

MEJOR CORTO ANIMADO
Bear story
Otro oso ganador. Aunque “World of tomorrow” es más asombrosa visualmente, este corto es más sentimental y apela a la emoción, lo que priva a los miembros de la Academia.

MEJOR PELÍCULA ANIMADA
Inside out
Ninguna duda, ¿o sí?

MEJOR ACTOR DE REPARTO
Sylvester Stallone por Creed
Ustedes, ellos, nosotros, tú y yo, nos vamos a parar a aplaudir. Al menos yo lo haré. Eso sí, sin fotos.

MEJOR CORTO DOCUMENTAL
A girl in the river
Aunque la historia de Chau es conmovedora, estas categorías últimamente buscan premiar héroes o hacer hincapié en fenómenos sociales que la Academia quiere atacar, y la historia de las mujeres que son asesinadas por honor en Pakistán, parece demasiado atractiva para ese fin.
MEJOR DOCUMENTAL
Amy
La crítica que hice sobre esta gran película se llama “Ver el fuego extinguirse”, y tiene un epígrafe de Porfirio Barba Jacob. Mi corazón está comprometido aquí. No soy imparcial. No quiero serlo.
MEJOR CORTO ARGUMENTAL
Shok
Niños, guerra de Kosovo, un arrepentimiento, bicicleta. Receta perfecta, en mi opinión.
MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA
El abrazo de la serpiente
A esta altura de la ceremonia, o voy ganando endiabladamente o voy de culos del todo. Prefiero decir mañana que me equivoqué por mi ánimo nacionalista que lamentar no tener la confianza en los puntos de análisis que he mencionado antes (el momento político, lo “complicado” de la historia de “El hijo de Saúl”) así que sí, soy de ese 5% de críticos del mundo que dan ganadora a “El abrazo de la serpiente”.
MEJOR CANCIÓN ORIGINAL
“Til it happens to you” de Diane Warren y Lady Gaga
Me cae mal Lady Gaga. Pero me cae peor ese tonto de Sam Smith que no supo darle grandeza a la canción para James Bond, así que espero que la mamá de los monstruos se lleve esa vaina. O que se lo regale a Roger Deakins.
MEJOR PARTITURA PARA UNA PELÍCULA
Ennio Morriccone
No se van a perder los Óscar la oportunidad de premiar a una leyenda.
MEJOR DIRECTOR
Alejandro González Iñárritu por The revenant
¡Qué importa que Alejandro tenga un ego gigante si hace películas grandiosas! Que se lleve los que quiera. Y que hable en español un poquito, por favor.
MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL
Brie Larson por Room
Lástima que no existe el empate (aunque hubo alguna vez) porque debería ganarlo compartido con Cate Blanchett, pero no se atreverá el Óscar a darle su TERCER Óscar a la australiana.
MEJOR ACTOR PRINCIPAL
Leonardo DiCaprio por The revenant
Por fin. Respiremos.
MEJOR PELÍCULA
The revenant
Y lo digo de una vez, si perdiera con Spotlight también sonreiría. Pero que no se les ocurra premiar a The big short porque le tiro un zapato al televisor.
Listo. Que comience esta vaina. Si los hago todos, salgo corriendo a comprar el Baloto.

Mis pronósticos para estos Óscar

Sunday, February 28, 2016 por Diana Ospina
Hoy entregan los Oscar y se acabarán las cábalas, suposiciones y apuestas sobre este tema. Aquí arriesgo mis pronósticos en algunas categorías basados más que en mis gustos en cómo suele votar la Academia (antes de que alguien me salte a la yugular):
Mejor actor: ¿Alguien lo duda? se lo lleva DiCaprio que realiza, hay que decirlo, una actuación tremenda y al fin lo van a recompensar por las veces que se lo quitaron de las manos.
Mejor actriz: Brie Larson por su interpretación de la joven madre en la emotiva Room.
Mejor actriz secundaria: Aquí se enreda la cosa. El galardón está entre Kate Winslet y Alicia Vikander. Winslet realiza una impecable actuación en Steve Jobs y estarían divertidas las fotos de ella y Di Caprio cada uno con un Oscar pero es probable que la Vikander arruine la toma.
Mejor actor de reparto: Lo siento por los puristas (¿si lo son qué hacen viendo los Oscars ? ) pero creo que es difícil que no se lo den a Stallone. Regresa a la ceremonia , después de 40 años de que Rocky recibiera el Oscar a mejor película, interpretando al boxeador retirado, viejo y enfermo pero con la chispa intacta. Creed es una más que correcta película sobre boxeo y Stallone es la columna vertebral que la sostiene. La Academia adora estos seudo homenajes.
Mejor guión original: el ganador debería ser Thom Mccarthy por Spotlight que logró mantenernos atados a la silla contemplando una investigación periodística.
Mejor fotografía: (Que lo dejen ya marcado a su nombre) Lubezki por tercer año consecutivo.
Mejor documental: El sorpresivo y conmovedor Amy (sobre la vida de Amy Winehouse) debería llevarse la estatuilla.
Mejor película de animación: ¿En serio Anomalisa e Inside out deben competir? muy triste esto. En un mundo justo estarían en categorías diferentes y las dos se llevarían un premio. Probablemente gane Inside Out.
Mejor película extranjera: Si se sigue la lógica debería llevárselo El hijo de Saúl que se ha ganado todo hasta ahora. Pero El abrazo de la serpiente puede ser la gran sorpresa. Amazonas y país en pleno proceso de paz pueden inclinar la balanza a su favor (¿y no invitaron a Sofía Vergara a entregar un premio?)
Mejor película y mejor director: Los pongo juntos porque la pelea está entre dos. No importa cuánto quieran a Spielberg; lo mucho que hayan disfrutado Mad Max o La gran apuesta; que se enternecieran con Brooklyn (ay, New York, New York); ni que hayan llorado con Matt Damon Perdido en marte o con madre e hijo en Room. La cosa está entre Spotlight y The revenant. Y la pregunta que se deben estar haciendo muchos miembros de la Academia es si le dan dos galardones por segundo año consecutivo a Alejandro González Iñarritu. O lo hacen u optan por darle solo uno y creo que sería el de director y Spotlight ganaría mejor película. (Sí, yo sé, estoy mala para apostar con seguridad en esta)

M. Night Shyamalan: ¿el ocaso de un niño brillante?

Thursday, November 15, 2012 por Samuel Castro

Una gran idea es un bombillo que se enciende. Con esa imagen, aprendida por todos gracias a los dibujos animados y las caricaturas, comenzaba una de las mejores películas de horror del cine norteamericano: The sixth sense. La cinta era básicamente eso: una idea extraordinaria en la que un niño le contaba a su sicólogo que veía gente muerta por todas partes. El final de la película, cuando el público descubre que el sicólogo también está muerto, llegó a convertirse en uno de esos secretos que nadie se atrevía a decir en voz alta, como la verdadera identidad del niño Jesús.

Los críticos especializados estaban asombrados pues todo en la cinta era perfecto: la fotografía lavada y fría que acercaba el horror al drama familiar, la selección de los actores, un cuidado por el significado de cada imagen dentro de la narración, a la altura de las películas de Spielberg. Y sin embargo, el creador de la historia y el encargado de llevarla al cine con tan buen pulso tenían apenas 27 años y eran la misma persona: Manoj Nelliyattu Shyamalan, o mejor, Michael Night Shyamalan, como él mismo se nombraría en la universidad. Shyamalan era un joven director indio, quien hasta ese momento sólo había hecho dos películas intrascendentes  y era más reconocido por escribir el guión de Stuart Little. Sin embargo, las luces de la fama empezaron a encandilarlo cuando se supo que Disney había pagado dos millones de dólares por el guión de Sexto sentido y lo convirtieron en una estrella cuando la cinta recaudó más de 600 millones de dólares en todo el mundo y obtuvo seis nominaciones a los Premios Oscar

Por desgracia, los problemas comenzaron casi de inmediato. Según la versión del mismo Shyamalan —no del todo confiable—, la primera mala decisión fue aceptar que Disney promocionara su segunda gran película, Unbreakable, como otro thriller sobrenatural y no como lo que él pensaba que era: una historia de acción y aventuras sobre un hombre que descubre que es un superhéroe. Lo peor es que no era ni lo uno ni lo otro; impecable en su narración visual, el guión no cuadraba del todo, especialmente por la costumbre asumida de contar una historia con final sorprendente en esa y en sus siguientes cintas: Signs, The village y Lady in the water. Al final la gente iba a sus películas esperando ese minuto de revelación que lo cambiara todo. Él mismo pareció olvidar que un final asombroso sólo conseguía ser memorable si el resto del argumento valía la pena.

Ni las críticas ni las taquillas volvieron a ser iguales. A pesar de que Señales también fue bastante rentable, Shyamalan parecía haber perdido su toque: ni siquiera se conservaba la conocida belleza formal de sus imágenes y los extraterrestres de Signs se veían como matones perdidos en un disfraz de hule barato Ya nadie le ofrecía dirigir secuelas de Harry Potter o de Indiana Jones, y se empezaron a filtrar a la prensa rumores sobre los constantes enfrentamientos entre Disney y su antiguo Midas. Su situación se complicó aún más cuando se supo que un documental que supuestamente relataba una experiencia extrasensorial del director a los 11 años y que le había permitido tener contacto con el mundo de los espíritus, era una patraña patrocinada por él mismo para hacerle publicidad a La aldea. El disgusto fue tan grande en Disney que para su siguiente película, Lady in the water, Shyamalan tuvo que cambiarse de estudio. Warner se atrevió a financiar el proyecto y el desastre fue histórico: después de gastarse 75 millones de dólares en la producción, sólo consiguió recaudar 45 millones en taquilla.

 

Como si eso fuera poco, se hicieron más conocidas sus excentricidades gratuitas y sus ínfulas de genio incomprendido. Cada sugerencia de los productores era tomada por él como un ataque personal a su talento; casi despide a Bryce Dallas Howard, su protagonista, porque cometió la “gravísima” ofensa de volverse vegetariana. Afirmó que lo único importante que había hecho Paul Giamatti (el protagonista de Sideways) antes de actuar para él era un comercial de Nike. Hacía berrinche si alguien osaba cambiar una sola palabra de sus guiones, guiones que por lo demás, cada vez sonaban más a parlamentos de obra estudiantil. Y cuando se publicó “El hombre que oía voces”, un libro que relataba las intimidades de su negociación con Disney y que pintaba a sus ejecutivos como monstruos temibles que sólo pensaban en el dinero frente a él, “el artista”, todo Hollywood empezó a verlo además como un traidor, el perro que mordía la mano de su amo.

Después de ver sus últimas películas, The happening y The last airbender se tiene la sensación de que algo muy importante se ha perdido. Aunque por fin pudo evitar Shyamalan su acostumbrado final sorpresa y algunas imágenes son inolvidables (esos hombres que caen al suelo sin que nadie sepa por qué en The happening, por ejemplo), las historias son tan malas (no, no son malas, son bobas, incluso la adaptación de un comic infantil se puede hacer con gracia), sus moralejas son tan torpes que nos obligan a creer que en este caso, el ego se tragó al talento, y a esperar que en un futuro no muy lejano (en 2013 lanzará su película After Earth, que protagonizará Will Smith), al señor Noche se le vuelva a prender el bombillo.

La primera versión de este texto se publicó en la edición #34 de Revista Arcadia, de marzo de 2010

Roger & me: ¿se unen a a la apuesta del Oscar?

Sunday, February 27, 2011 por Samuel Castro

Hoy es la ceremonia del Oscar. Para muchos (yo me incluyo) esa frase debería significar “hoy a partir de las 7 de la noche no contesto el teléfono, no acepto regaños ni llamados al orden si grito por algo y nadie cocina”. Aunque hay invitaciones a ver la ceremonia en el bar de un amigo, me abstengo de esas salidas porque sé cuánto me puedo emocionar con la transmisión. Y este año con mayor razón, pues están en juego 100.000 dólares. ¿No me creen? Esa es la cantidad que se puede llevar aquel que acierte en TODAS las categorías de los premios, apostando a través de esa magnífica página que antes se conocía como “The auteurs” y que hoy simplemente se llama MUBI. Ahí, imitando el título del documental que le dio fama a Michael Moore, todos podemos intentar tener más aciertos que Roger Ebert, el respetado crítico del Chicago Sun-Times. Si al menos le ganamos a él, nos llevamos una suscripción a la página, que vale 45 dólares. Estas son mis apuestas, las definitivas, basadas tanto en la razón como en el corazón (no puede ser de otra manera si el cine está involucrado) para mañana poder avergonzarme por lo mal que me fue (yo le intento pegar a todas las categorías) o escaparme por un par de meses si me gano el premio mayor. Aquí vamos.

Mejor corto de acción real
Wish 143
A la Academia le gustan los niños. Y en este cortometraje, un niño que sufre una enfermedad terminal recibe la visita de una de esas fundaciones que se encarga de cumplir los últimos deseos de las personas. El problema es que el deseo del protagonista es perder su virginidad antes de morir. Aunque el tema sea controvertido para Hollywood, el poder de la anécdota me atrae mucho como elección.

Mejor corto animado
Day & Night
Si Toy story 3 fue una experiencia cinéfila perfecta, se debe en parte a que el corto que veíamos antes de la película nos ponía en una disposición ideal. Esta historia, ingeniosa, capaz de sacarle partido al 3D como pocas, es tan conmovedora como cualquier gran título de Píxar.
 
Mejor corto documental
Strangers no more
Las categorías de documental en los últimos años se han convertido en la manera que tiene Hollywood de contarnos sus opiniones políticas y bienpensantes. Y este cortometraje documental, que cuenta la historia de una escuela en Tel-Aviv donde conviven niños de 48 países que han tenido que salir por múltiples razones y violencias de sus tierras, es la mejor idea que el Oscar puede ayudar a propagar.

Mejor documental
Inside job
No sé si recuerdan que varios actores importantes de Hollywood perdieron un buen porcentaje de sus fortunas con Madoff y con la crisis. Que este documental que trata de explicar lo que pasó tenga la narración de un consentido de Hollywood como Matt Damon, podría ser el caramelo que lleve a muchos a votar por esta película.

Mejor película extranjera
Hævnen
No sólo porque la directora de esta película es la creadora de ese drama conmovedor que era A corazón abierto (no confundir con la versión colombiana de Grey’s anatomy) es que Hævnen tiene tantas posibilidades. Ganó el Globo y habla sobre lo difícil que es intentar parar la violencia (en la sociedad, en nuestra familia) sin que nos ensuciemos un poco las manos en el proceso.

Mejor película animada
Toy story 3
Repito la misma frase del año pasado con Up. Es la única animada en las 10 nominadas a mejor película. ¿Necesito decir más?

Mejores efectos visuales
Inception
La razón por la que ganará Inception es sencilla: todo lo que vimos en esa película, incluida la ciudad que se dobla sobre sí misma y la pelea en un corredor sin gravedad, parecía perfectamente real.

Mejor edición de sonido
TRON: Legacy

Sé que estoy jugando acá con fuego, pero estas categorías también pueden sorprender a veces. Y hacer los sonidos de esas motos futuristas que rompen la barrera del sonido, o de esas batallas entre cuerpos que se sacan chispas, más la nostalgia que todos tenemos de la primera Tron, pueden lograr lo imposible. 

Mejor mezcla de sonido
Inception

Aquí debe volver todo a su cauce, y aunque Inception compita contra otras grandes contendientes, se llevará esta categoría por un asunto de cantidad de minutos en que la mezcla de sonido necesitó perfección.

Mejor canción original
“We belong together” de Toy Story 3
El año pasado Randy Newman estaba dos veces nominado por La princesa y el sapo y perdió contra una canción country. Espero que este año la Academia compense y le entreguen el Oscar por esta excelente canción.

Mejor partitura para una película
Trent Reznor y Atticus Ross por The social network
Yo creía que se lo iban a dar a Alexandre Desplat por ser su cuarta nominación. Pero después de ver lo poco importante que es su música en The king’s speech supongo que las atmósferas electrizantes que sí llenan muchas de las escenas de The social network serán tenidas en cuenta.

Mejor maquillaje
Barney’s version
En una elección donde las películas nominadas no tienen nada que ver con el resto de candidatas, todo es especulación. Pero como Paul Giamatti ganó un Globo de Oro por el papel protagónico en esta película, es probable que a Barney’s versión la hayan visto los que votan, más que a las otras dos.

Mejor vestuario
Mary Zophres por True grit
Esta mujer creó la vestimenta icónica de Anton Chigurh y del gran Lebowsky. Un western de época puede ser la ocasión perfecta para que esta mujer gane lo que hace rato se merece.

Mejor dirección de arte
Robert Stromberg y Karen O’Hara por Alice in Wonderland
Este puede ser el justo premio a una de las pocas cosas que funciona bien en la última película de Tim Burton.

Mejor edición
Tariq Anwar por The King’s speech
Yo se lo daría a los editores de The social network por el ritmo que logran con unas conversaciones en una mesa, pero no soy yo el que escoge y la edición es la que logra mucho del encanto teatral de la película del rey tartamudo.

Mejor fotografía
Roger Deakins por True grit
Como en el fútbol, esto no es un asunto de merecimientos de una carrera. Pero después de ocho nominaciones, y de convertirse en un maestro capaz de fotografiar la agonía de un caballo negro en una noche obscura, ha llegado la hora de que Roger Deakins suba al escenario.

Mejor guión adaptado
Aaron Sorkin por The social network
Tomar un libro de no ficción y convertirlo en un drama shakesperiano que retrata el sentimiento interior de una generación merece un hombrecito dorado. Y deberían encimarle otro por esos diálogos.

Mejor guión original
David Seidler por The king’s speech
Cuando uno es capaz de encontrar una historia de la realeza que nadie más había llevado a la pantalla y de esperar por un asunto de honor a que la reina madre muriera, debe recibir su recompensa.

Mejor director
David Fincher por The social network
Si en una carrera de 8 películas uno ha hecho 4 obras maestras, por algo será. Y el perfeccionismo de Fincher es una de esas cosas que nos permite seguir teniendo fe en el cine que se hace en Estados Unidos.

Mejor actriz de reparto
Melissa Leo por The fighter
Perdió con Kate Winslet en el 2009, pero su interpretación era realmente impresionante. Ahora, con esta mamá que parece una mezcla de gangster con esposa de tragedia griega, la neoyorquina va por su estatuilla con algo más resistente que un río helado bajo sus pies.

Mejor actor de reparto
Titular de mañana. Batman gana el Oscar.

Mejor actriz principal
Natalie Portman por Black swan
A la Academia le encanta que una actriz tenga que aprender un oficio para hacer un papel. Que se vuelvan cocineras, o trapecistas, o, como en este caso, bailarinas de ballet. Y también le gusta que sus actrices favoritas tengan hijos. Moñona por todos lados, y el Oscar para la niña asustada capaz de imitar a Chaplin.

Mejor actor principal
Colin Firth por The King’s speech
El año pasado merecía este premio por A single man y se lo llevó Jeff Bridges por Crazy heart. Pero como la justicia en Hollywood siempre cojea y termina llegando, este año pasará al revés, y Firth le quitará la estatua que merece Bridges por su papel de vaquero gordo y alcohólico. Podrían intercambiar estatuillas.

Mejor película
The social network
Ya sé que voy contra las apuestas. Pero el año pasado me la jugué por lo seguro, y perdí. Si esta es la ceremonia de internet, que quiere captar audiencias juveniles, no veo por qué habrían de darle el Oscar a una cinta inglesa, que es bastante menos buena que The social network y que en unos años será utilizada en conferencias de superación personal. Y no sé, tengo ganas de que Hollywood sea capaz de premiar a una cinta que retrata el pulso de su tiempo.

En un par de horas, en unos minutos, veremos cuánta razón o cuánta suerte tenemos y si le gano o no a Roger Ebert. ¡Que comience la función!

Memorias del Hay: el guión de la vida

Thursday, February 17, 2011 por Samuel Castro

No hay que menospreciar tanto la rutina. Si no fuera por ella, de la que tanto nos quejamos, nuestra vida sería prácticamente imposible, pues le dedicaríamos minutos de pensamiento a esas acciones que por fortuna, en cierto momento, hacemos en piloto automático. Prueba de que la rutina es valiosa, es que volver a entrar a ella luego de un par de días en que nos salimos de su monotonía tranquilizadora, es muy difícil.

Este primer párrafo es la explicación de por qué nos hemos demorado tanto en actualizar este blog: ha sido muy complicado que Diana Ospina y yo volvamos a nuestras vidas habituales y tengamos algo de tiempo para organizar nuestras anotaciones acerca de los momentos de cine que vivimos, juntos o separados, en la última edición del Hay Festival. Pero por fin ha ocurrido.

Una de las charlas que hizo parte de estos episodios de cine del Hay en Cartagena, fue la que condujo Manuel Gutiérrez Aragón acerca del oficio del guionista. Sus invitados eran Senel Paz, el guionista de Fresa y chocolate; Fernando Gaitán, creador de Yo soy Betty, la fea y David Trueba, director y guionista de Soldados de Salamina. Aunque no fue, ni mucho menos, una de las charlas más divertidas o más memorables del Festival (la primera media hora parecía que Gaitán estuviera pensando en los problemas logísticos de sus restaurantes bogotanos o que su mente estuviera en algún lugar muy lejos de Cartagena y Senel podrá ser un tipo muy interesante, pero no tiene el don de la empatía con los públicos) gracias a la conducción acertada y sutil de Gutiérrez Aragón y a la triunfante presencia de David Trueba (una de las estrellas del Festival, donde el ingenio y el sentido del humor siempre serán cartas ganadoras) el evento no fue una completa pérdida de tiempo. Ustedes tienen la fortuna de que al escribirlas, uno trata de hacer más interesantes y concisas las respuestas que en la vida real demoraron muchos minutos y varias divagaciones.

Manuel comenzó diciendo que el asunto con los guionistas es que no eran importantes para la industria. Pocos espectadores sabían qué escritor había hecho alguna película y nadie los llevaba a los festivales (era ya famosa la historia nunca comprobada de que González-Iñárritu ordenó que nadie le diera tiquetes a Guillermo Arriaga para que asistiera a Cannes). Sin embargo, dijo que algo estaba cambiando. Dicho esto, le preguntó a los participantes cómo habían comenzado en el oficio. Senel contó que había sido por ayudarle a un amigo que sabía que quería contar algo en una película pero no tenía ni idea de QUÉ quería contar. Fernando relató sus inicios como periodista, donde conoció a una productora que creyó que él podía funcionar en el oficio, así que luego de comprobar que los libros de texto servían muy poco para saber cómo se hacía una historia para televisión, cogió los libretos que los actores dejaban tirados en los sets de grabación y así comenzó. Mencionó que la mayor parte de los veteranos del oficio había empezado haciendo historias de comedia baratas, que era lo que encargaban a comienzos de los ochenta las programadoras, con las instrucciones claras: 6 actores, no más de 2 sets. Que tal vez a eso se deba que la telenovela colombiana se haya destacado siempre por su combinación entre melodrama y comedia. David Trueba rememoró su infancia para que entendiéramos por qué comenzó escribiendo por dinero (lo que ha sido una constante en su vida). Nos dijo que él era el menor de una familia de 8 hermanos (entre ellos, por supuesto, Fernando Trueba, el director de Belle epoque) y que su mamá, para asombro de todos, le hizo caso cuando él dijo el primer día de clases que no quería ir al colegio. A partir de ese momento, se “educó” en su casa. Preocupados sus hermanos porque el muchachito no se volviera un completo inútil, le ofrecieron pagarle una suma de dinero si cada ocho días él había escrito un cuento. Un par de años después, cuando se incorporó al sistema escolar, compensaba sus malas notas en otras materias con la participación en un concurso de relatos que organizaba regularmente un profesor. Con toda esa práctica en contar historias, había sido muy fácil decir que sí cuando un compañero le pidió ayuda para realizar un cortometraje.

A Fernando le gusta más el término de escritor que el de guionista, porque le gusta más pensar en su trabajo como el de un autor. Y reafirmó que en la televisión actual es el escritor el que tiene el real poder, pues al ser la producción televisiva una obra “que se va construyendo” es él el único que sabe “qué es lo que va a pasar más adelante”.

Trueba dijo algo muy bonito: que el ser humano, desde que estaba reunido alrededor del fuego, siempre ha necesitado historias. Porque la vida real tiene todo lo que nos gusta: emoción, aventura, violencia, romance, pero todo ocurre caóticamente. Y nos gusta la idea de que hay un orden. Esa es la función del guionista: hacerle creer a la gente que hay una explicación para lo que ocurre día a día.

Senel dijo que era discutible que un guión fuera literatura, pero que no cabía la menor duda de que un guionista tenía que ser escritor y también un cineasta. Que tal vez una de las cosas más importantes que le pudiera pasar a un guionista es que pudiera escoger a la persona que traducirá su historia a imágenes.

Ante la pregunta de Manuel acerca de cómo controlar las distintas versiones de una historia, es esta época de guiones que se venden a 20 países, Fernando contó varias anécdotas acerca de Betty, tratando de explicar que es muy importante que se mantenga la columna vertebral (una muchacha fea que triunfa en el mundo de la moda) pero que las particularidades locales cambien de acuerdo con el entorno. En Suiza, contó, era imposible que hubiera un marido que no le gira el cheque de manutención a su ex esposa. En Rusia consideraban inhumana la oficina a la que meten a Betty para esconderla y le dieron un espacio mejor. En Estados Unidos la historia se dedicó muchísimo al tema de la inmigración latina.

¿Por qué hoy hablamos de series con la misma pasión con que hace algunas décadas hablábamos de películas? Senel habló de un espectador más entrenado, que ya no traga tan entero, y que las series con sus múltiples tramas y personajes, permiten que el espectador encuentre la profundidad y la densidad que la forma de la película rara vez consigue. Davis Trueba mencionó una espantosa realidad: son los adolescentes los que llenan las salas de cine. Los adultos están muy ocupados viviendo vidas responsables, en las que el ocio no siempre hace parte de sus prioridades. Por eso el cine se ha convertido en fórmulas para atraer incautos. Pero los canales de pago, de todos esos suscriptores que quieren ver algo menos telegrafiado en la comodidad de sus casas, ahora tienen los recursos para ofrecer un entretenimiento verdaderamente adulto, o para gastarse millones de dólares, como HBO, en Boardwalk empire, una serie que obviamente no compensa su inversión, sólo por el buen nombre que un producto de esa calidad da.

Entre otros temas colaterales, se mencionó que a los personajes hay que buscarlos en la calle, caminando para señalarlos y decir: éste es mi portero o así va a ser mi heroína. Y que no debemos temer en pervertir los géneros, porque al final la vida es eso: una perversión, una mezcla entre un thriller y una comedia del absurdo.