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Latinoamérica es un mito al sur de Estados Unidos

Monday, October 15, 2012 por Samuel Castro

Los que tuvimos la mala suerte de verla, recordamos esos primeros minutos de Mr & Mrs Smith en que nos muestran una Bogotá perdida entre la selva. En su apariencia de ciudad calurosa y de clima tropical, donde todas las mujeres lucen vestidos de falda corta, los hombres tienen bigote y el principal periódico se llama Prensa, está reflejada la visión que muchos de los habitantes del primer mundo tienen de ese continente, mítico en su imaginación, que es Latinoamérica.

No son sólo los estadounidenses los que creen eso. Si nos fijamos en la participación del cine latinoamericano en los principales festivales europeos (Cannes, Venecia, San Sebastián y Berlín) tendremos que concluir que para los encargados de la selección oficial en esos certámenes, Latinoamérica, cuando existe, es un lugar fantástico y mágico, todavía muy rural, donde historias urbanas y más “comunes” no tienen cabida. Como si se acercaran a nuestro cine con un interés antropológico o periodístico, más que artístico.

Aunque Claudia Llosa en innumerables entrevistas ha aclarado que gran parte de la historia que narra en La teta asustada es una invención suya, cuesta creer que sin la anécdota de la mujer que se mete una papa en la vagina para protegerse de la violencia masculina la película hubiera alcanzado el éxito que tuvo. En las reseñas que hizo un medio tan respetado como Variety cuando cubrió el Festival de Berlín de 2009, donde la cinta ganó el Oso de Oro al mejor largometraje, se leen expresiones como “un bien filmado estudio etnográfico de la vida en las grandes ciudades de Perú” o “la realidad peruana mezclada con el realismo mágico, crean una vívida pintura de la sociedad y sus problemas”. ¿Por qué ante la historia de un niño que nace con alas, como lo es Ricky, de François Ozon, también parte de la selección de ese año, nadie dijo que esa fantasía reflejaba la realidad francesa?

Y eso que en Berlín es donde al cine latinoamericano mejor le ha ido últimamente. En 2008 el máximo galardón del Festival ya se lo había llevado Tropa de élite, la película de Jose Padilha que aborda el tema de un grupo comando que debe enfrentar a las bandas criminales de las favelas de Río. La elección estuvo acompañada de críticas a los excesos de violencia de la cinta.  Por supuesto, la violencia es otro de esos temas “interesantes” de nuestros países. Ya sea una violencia contenida que de pronto explota, como la de El otro o El custodio, cintas argentinas que también han estado en la selección de Berlín, o la violencia explícita que se da en escenarios particulares, como nuestras cárceles. Eso parece gustarles en Cannes, donde Crónica de una fuga de Adrián Caetano, y Leonera, de Pablo Trapero, que se desarrollan en centros penitenciarios, o Elefante blanco, también de Trapero, que ocurre en una “villa miseria”, han acompañado en el último lustro a las cintas de Carlos Reygadas, un consentido del festival por sus historias “raras”: Batalla en el cielo mojó toda la prensa que quiso por incluir sexo explícito entre personas “normales” con cuerpos que se salían de los cánones estéticos y Luz silenciosa se destacó por su belleza formal y por retratar a una comunidad menonita, no propiamente muy común en nuestros países.

Cannes es un caso paradójico: o se hace un cine “raro”, como el de Reygadas y el de Lucrecia Martel con La mujer sin cabeza, o se trabaja con tramas más “universales” y se corre el riesgo de dejar de ser considerado un representante de Latinoamérica, como le ha pasado con sus últimas historias a Guillermo del Toro, Alejandro González-Iñárritu y Alfonso Cuarón. Porque cuando un director de acá trata de hacer ciencia-ficción, cine fantástico o dramas protagonizados por Brad Pitt y Cate Blanchett, de repente se vuelve un autor universal, pero si un director norteamericano, como Steven Soderbergh, hace la biografía de un personaje como el Che Guevara, presentada en Cannes en 2008, los medios hablan de inquietudes artísticas y búsqueda personal.

En Venecia ni siquiera están interesados en mirarnos: no hubo representación del cine latinoamericano en su selección oficial en 2006, 2007 y 2009; en 2008 estuvo Guillermo Arriaga con The burning plain, (hablada en inglés y protagonizada por Charlize Theron y Kim Bassinger), que además de la violencia tiene ese melodrama trágico que también se asocia con este continente y en 2010, la única candidata de acá fue Postmortem del chileno Pablo Larraín. David Gritten, crítico de The Daily Telegraph la elogió porque era “muy fuerte, cruda y poderosa”, tal vez refiriéndose a la trama en que un empleado fúnebre termina realizando, como parte de su trabajo rutinario, la autopsia al cadáver de Salvador Allende. Parece que nuestra historia sólo funciona como tema cuando contamos los episodios que nos avergüenzan (por algo la única ganadora del premio del público en el Festival de Toronto fue La historia oficial de Luis Puenzo, en 1985) porque esos son los que interesan en Europa. Ni siquiera San Sebastián, donde por obvias razones la presencia del cine de nuestros países debería ser importante, se escapa. Una sola película por edición en los últimos tres años, habla de una verdadera apatía por nuestra cinematografía. Claro, como El secreto de sus ojos parecía cine hecho en el primer mundo y no en el tercero, no obtuvo ningún galardón en 2009, para luego llevarse el Oscar a mejor película extranjera.

Parece que al hablar de cine, en el resto del mundo sienten que Latinoamérica sólo vale la pena como lugar de safari visual, donde lo raro, lo violento y lo curioso son algo “autóctono”, Y por desgracia, el pesar es muy distinto al respeto.

Un pelao de barrio en el Teatro Heredia

Saturday, January 28, 2012 por Samuel Castro

Como siempre pasa en el Hay Festival, la primera charla, la que inaugura el evento, es una de las más concurridas, sobre todas porque hay demasiadas personas de Cartagena que quieren salir en la foto de sociales de los periódicos o en la sección de farándula de RCN. A pesar de eso, el personaje que convocaba, John Leguízamo, tenía el suficiente prestigio como para pensar que asistiríamos a una charla muy interesante.

Hubo más entrevistado que entrevistador. Como si sufriera un terrible jet-lag, o tal vez porque su conocimiento sobre cine es mucho menos que el que tiene sobre música, Roberto Pombo, director de El Tiempo, no pareció nunca estar cómodo y realizó una entrevista que fue amena gracias a las respuestas llenas de alegría de Leguízamo, pero sin el picante que ha sabido imprimirle el mismo Pombo en otros años.

Leguízamo, con su acento indefinible, que pasa del paisa al chicano, del mexicano al costeño y luego al rolo, habló de sus pocos recuerdos de infancia asociados a Colombia, que tenían que ver con la compañía que había aquí, contrastada con la soledad que tuvo que vivir su familia al comienzo en Estados Unidos. Habló de su madre, que se mataba trabajando mientras su papá le dedicaba mucho tiempo a conquistar mujeres, y contó lo que le dijo mientras planchaba: “Chucho, tú tienes el toque de Midas pero al revés; todo lo que tocas lo conviertes en mierda”. Recordó que sus habilidades para la actuación comenzaron a desarrollarse por la necesidad de ser gracioso y lograr que no le pegaran a él mismo, uno de los pocos latinos que había en su barrio en aquel entonces; narró la historia de cuando, alentado por sus amigos, tomó el micrófono de la línea 7 del metro de New York y comenzó a contar sus historias y sus chistes. Como lo arrestaron por eso, su mamá fue a la comisaría diciéndoles a los policías: “Él no es un delincuente. Solamente es hiperactivo”.

También recordó su primer contacto con el teatro, a los 17 años, en el que conoció a Shakespeare y a las grandes autores, lo que hizo que se enamorara de la actuación y de la dramaturgia, empezando a escribir sus obras. Con una de ellas, lograría que al teatro de 70 sillas donde se presentó por primera vez (¡qué tal que viera nuestros teatros de 15 sillas!) fueran a verlo Madonna, Al Pacino, Rubén Blades y algunos de los que hoy siguen siendo sus amigos en el star system de Hollywood. Vendrían entonces sus primeros papeles en el cine, destacándose el de mafioso que hizo en Carlito’s way, en el que le gritaba (y cómo él dijo, le escupía mientras lo hacía), a dos centímetros de su rostro a Pacino. Relató con gracia, su paso por Two wong foo thanks for everything, Julie Newman en el que hacía junto a Patrick Swayze y Wesley Snipes, el papel de tres drag queens atrapadas en un pequeño pueblo. Según Leguízamo, se metieron tanto en sus personajes que a Swayze y a él les dio síndrome premenstrual y se fueron a las manos en algún momento de la filmación.

Hubo comentarios acerca del momento actual de Hollywood: nada que no supiéramos, por supuesto. Ese fue el tipo de temas que Pombo introdujo en la conversación que fueron un desperdicio de minutos, tanto como las supuestas “escenas importantes” de la trayectoria del actor, que eran vistas en una pantalla de video y que en vez de representar una carrera, más bien mostraban haber sido seleccionadas “a la carrera”, pues en casi todas, la aparición de Leguízamo en ese momento justo de la película, era intrascendental. Además, habría que poner en el podio de los errores, las preguntas sobre si Leguízamo pensaba en español o en inglés y la equivocadísima afirmación del entrevistador (que demuestra poco conocimiento del mundo del cine) en la que pensaba que en Hollywood eran más de derecha que de izquierda, a lo que el actor contestó que casi todos eran demócratas, con excepción de algunos tipos raros por ahí, como Arnold Schwarzenegger.

Un descubrimiento para los fans de La era del hielo: la voz de Sid nace del estudio de Leguízamo de los osos perezosos, cuando descubre que estos animales guardan comida en sus bocas, prueba él mismo con un pedazo de sándwich y decide que ese acento y esa forma de pronunciar las palabras es perfecto para su personaje animado. En el tema de los doblajes, anunció que su voz estará presente en la próxima Men in black III dándole vida a una especie de marciano graffiti.

Nos enteramos también de que Leguízamo le rogó a Baz Luhrman, con quien ya había trabajado en Romeo y Julieta, que lo dejara probar en una audición para Moulin Rouge y hacer su versión de Toulouse-Lautrec; con este fin se preparó durante un mes para hablar inglés con acento francés, contratando a un profesor de dicción y cuando llegó a la audición le ganó el papel a Rowan Atkinson, porque fue capaz de correr de rodillas durante varias horas. Aunque de todas las anécdotas, la que más le salió del alma a Leguízamo fue la de su odio por Steven Seagal (tema que aparece también en una de sus obras de teatro, cuyos extractos en video asombraron por la asombrosa capacidad de imitación de Leguízamo), debido a que en alguna filmación de una película de Seagal, éste se dirigió al colombiano, muy serio, diciéndole: “Yo soy la ley. Aquí se hace mi voluntad” y ante la risa de Leguízamo (porque “quién habla así”, pensó) le asestó un codazo que lo lanzó contra una pared dejándolo sin aire. Así que la charla fue una buena oportunidad para vengarse un poco e imitar la forma de correr de Seagal, como una “viejita miedosa”.

Finalmente se habló de sus espectáculos teatrales y de sus recientes amistades con directores jóvenes y entusiastas como Simon Brand, que le han permitido trabajar también en el creativo mundo del cine independiente. No mencionaremos aquí la intervención de Salvo Basile (“dejan entrar a cualquiera”, le explicó Pombo con buen humor a Leguízamo) porque es tan vergonzosa, que lo mejor para ella es el olvido. Como ven, la charla estuvo muy entretenida a pesar de las flaquezas del entrevistador, y funcionó bien como el contacto que cada año el Hay Festival tiene con el cine.

Memorias del Hay: el guión de la vida

Thursday, February 17, 2011 por Samuel Castro

No hay que menospreciar tanto la rutina. Si no fuera por ella, de la que tanto nos quejamos, nuestra vida sería prácticamente imposible, pues le dedicaríamos minutos de pensamiento a esas acciones que por fortuna, en cierto momento, hacemos en piloto automático. Prueba de que la rutina es valiosa, es que volver a entrar a ella luego de un par de días en que nos salimos de su monotonía tranquilizadora, es muy difícil.

Este primer párrafo es la explicación de por qué nos hemos demorado tanto en actualizar este blog: ha sido muy complicado que Diana Ospina y yo volvamos a nuestras vidas habituales y tengamos algo de tiempo para organizar nuestras anotaciones acerca de los momentos de cine que vivimos, juntos o separados, en la última edición del Hay Festival. Pero por fin ha ocurrido.

Una de las charlas que hizo parte de estos episodios de cine del Hay en Cartagena, fue la que condujo Manuel Gutiérrez Aragón acerca del oficio del guionista. Sus invitados eran Senel Paz, el guionista de Fresa y chocolate; Fernando Gaitán, creador de Yo soy Betty, la fea y David Trueba, director y guionista de Soldados de Salamina. Aunque no fue, ni mucho menos, una de las charlas más divertidas o más memorables del Festival (la primera media hora parecía que Gaitán estuviera pensando en los problemas logísticos de sus restaurantes bogotanos o que su mente estuviera en algún lugar muy lejos de Cartagena y Senel podrá ser un tipo muy interesante, pero no tiene el don de la empatía con los públicos) gracias a la conducción acertada y sutil de Gutiérrez Aragón y a la triunfante presencia de David Trueba (una de las estrellas del Festival, donde el ingenio y el sentido del humor siempre serán cartas ganadoras) el evento no fue una completa pérdida de tiempo. Ustedes tienen la fortuna de que al escribirlas, uno trata de hacer más interesantes y concisas las respuestas que en la vida real demoraron muchos minutos y varias divagaciones.

Manuel comenzó diciendo que el asunto con los guionistas es que no eran importantes para la industria. Pocos espectadores sabían qué escritor había hecho alguna película y nadie los llevaba a los festivales (era ya famosa la historia nunca comprobada de que González-Iñárritu ordenó que nadie le diera tiquetes a Guillermo Arriaga para que asistiera a Cannes). Sin embargo, dijo que algo estaba cambiando. Dicho esto, le preguntó a los participantes cómo habían comenzado en el oficio. Senel contó que había sido por ayudarle a un amigo que sabía que quería contar algo en una película pero no tenía ni idea de QUÉ quería contar. Fernando relató sus inicios como periodista, donde conoció a una productora que creyó que él podía funcionar en el oficio, así que luego de comprobar que los libros de texto servían muy poco para saber cómo se hacía una historia para televisión, cogió los libretos que los actores dejaban tirados en los sets de grabación y así comenzó. Mencionó que la mayor parte de los veteranos del oficio había empezado haciendo historias de comedia baratas, que era lo que encargaban a comienzos de los ochenta las programadoras, con las instrucciones claras: 6 actores, no más de 2 sets. Que tal vez a eso se deba que la telenovela colombiana se haya destacado siempre por su combinación entre melodrama y comedia. David Trueba rememoró su infancia para que entendiéramos por qué comenzó escribiendo por dinero (lo que ha sido una constante en su vida). Nos dijo que él era el menor de una familia de 8 hermanos (entre ellos, por supuesto, Fernando Trueba, el director de Belle epoque) y que su mamá, para asombro de todos, le hizo caso cuando él dijo el primer día de clases que no quería ir al colegio. A partir de ese momento, se “educó” en su casa. Preocupados sus hermanos porque el muchachito no se volviera un completo inútil, le ofrecieron pagarle una suma de dinero si cada ocho días él había escrito un cuento. Un par de años después, cuando se incorporó al sistema escolar, compensaba sus malas notas en otras materias con la participación en un concurso de relatos que organizaba regularmente un profesor. Con toda esa práctica en contar historias, había sido muy fácil decir que sí cuando un compañero le pidió ayuda para realizar un cortometraje.

A Fernando le gusta más el término de escritor que el de guionista, porque le gusta más pensar en su trabajo como el de un autor. Y reafirmó que en la televisión actual es el escritor el que tiene el real poder, pues al ser la producción televisiva una obra “que se va construyendo” es él el único que sabe “qué es lo que va a pasar más adelante”.

Trueba dijo algo muy bonito: que el ser humano, desde que estaba reunido alrededor del fuego, siempre ha necesitado historias. Porque la vida real tiene todo lo que nos gusta: emoción, aventura, violencia, romance, pero todo ocurre caóticamente. Y nos gusta la idea de que hay un orden. Esa es la función del guionista: hacerle creer a la gente que hay una explicación para lo que ocurre día a día.

Senel dijo que era discutible que un guión fuera literatura, pero que no cabía la menor duda de que un guionista tenía que ser escritor y también un cineasta. Que tal vez una de las cosas más importantes que le pudiera pasar a un guionista es que pudiera escoger a la persona que traducirá su historia a imágenes.

Ante la pregunta de Manuel acerca de cómo controlar las distintas versiones de una historia, es esta época de guiones que se venden a 20 países, Fernando contó varias anécdotas acerca de Betty, tratando de explicar que es muy importante que se mantenga la columna vertebral (una muchacha fea que triunfa en el mundo de la moda) pero que las particularidades locales cambien de acuerdo con el entorno. En Suiza, contó, era imposible que hubiera un marido que no le gira el cheque de manutención a su ex esposa. En Rusia consideraban inhumana la oficina a la que meten a Betty para esconderla y le dieron un espacio mejor. En Estados Unidos la historia se dedicó muchísimo al tema de la inmigración latina.

¿Por qué hoy hablamos de series con la misma pasión con que hace algunas décadas hablábamos de películas? Senel habló de un espectador más entrenado, que ya no traga tan entero, y que las series con sus múltiples tramas y personajes, permiten que el espectador encuentre la profundidad y la densidad que la forma de la película rara vez consigue. Davis Trueba mencionó una espantosa realidad: son los adolescentes los que llenan las salas de cine. Los adultos están muy ocupados viviendo vidas responsables, en las que el ocio no siempre hace parte de sus prioridades. Por eso el cine se ha convertido en fórmulas para atraer incautos. Pero los canales de pago, de todos esos suscriptores que quieren ver algo menos telegrafiado en la comodidad de sus casas, ahora tienen los recursos para ofrecer un entretenimiento verdaderamente adulto, o para gastarse millones de dólares, como HBO, en Boardwalk empire, una serie que obviamente no compensa su inversión, sólo por el buen nombre que un producto de esa calidad da.

Entre otros temas colaterales, se mencionó que a los personajes hay que buscarlos en la calle, caminando para señalarlos y decir: éste es mi portero o así va a ser mi heroína. Y que no debemos temer en pervertir los géneros, porque al final la vida es eso: una perversión, una mezcla entre un thriller y una comedia del absurdo.

Un festival de cine para ver en casa

Monday, January 17, 2011 por Samuel Castro

Los que amamos el cine vivimos soñando que asistimos a un festival de séptimo arte. Como a los de mi generación no nos tocó la época de oro del de Cartagena (que lentamente va recuperando su prestigio), nos imaginamos en Cannes, en Venecia o en Berlín, viendo a Johnny Depp o a Charlize Theron desfilar por la alfombra roja, para luego pelearnos por una butaca en alguna función de estreno de Kusturica, de Tarantino o de otro director consentido por la organización.

Pero como a todas las cosas de esta vida, la crisis de la economía y el desarrollo de la tecnología comienzan a tocar al mundo de los festivales de cine. Claro, los más grandes y famosos seguramente se mantendrán en el futuro, pero pareciera que aquellos festivales más pequeños y menos conocidos, por un asunto de costos y de ausencia de patrocinadores, están condenados a desaparecer, mientras que los festivales online comienzan a imponerse como una tendencia. Y la verdad, en este caso, todos tenemos que aplaudirla.

Porque sí, mucha de la magia de un festival está en caminar las calles, en hacer la fila, en vislumbrar por ahí el paso de alguna estrella. Pero se supone que uno va a un festival a ver películas. Y si con la tecnología de repente la audiencia de un festival pasa de unos pocos cientos que caben en las salas de proyección a miles o millones en las pantallas de sus computadores, el beneficiado es el cine y el público.

Por eso es muy interesante (sobre todo para los latinoamericanos que somos tan fanáticos de las cosas buenas que son gratuitas) darse una pasada por el primer Festival de Cine Francés online (www.myfrenchfilmfestival.com) que del 14 al 29 de enero tiene a disposición de todos los que se inscriban un catálogo de películas interesantes producidas en Francia durante los últimos años. Una iniciativa que busca que el cine francés (tan justamente maltratado a veces, todo hay que decirlo) vuelva a ser popular en el mundo y que sus actores y sus directores recuperen el prestigio que tuvieron las anteriores generaciones del cine galo.

Yo ya vi dos: Cómplices, de Frédéric Mermoud, un thriller con adolescentes que se cree más importante de lo que es, pero que, como decimos en Colombia, aguanta, y Espion(s) de Nicolas Saada, que entretiene sin ser nada del otro mundo. Pero tengo mucha curiosidad de ver Adieu Gary, de Nassim Amouche, que le dio el gran premio de la crítica en Cannes en 2009, o L’autre de Patrick-Mario Bernard y Pierre Trividic, con la que Dominique Blanc se llevó la Copa Volpi del Festival de Venecia en 2008.

No todo es perfecto. La familia Wolberg, por ejemplo, tiene los subtítulos retrasados con respecto al audio, lo que hace que si tu francés es pobre (o inexistente, como el mío) la visualización de la película sea imposible. Y a veces, conforme corre el archivo de streaming la imagen (no el sonido) comienza a pararse y a caminar a saltos. Una solución que me ha funcionado es cerrar la pantalla luego de mirar el minuto en el que iba y volver a abrirla comenzando desde ahí.

Pero son más las ventajas que los peros. La invitación es a aprovechar esta oportunidad. Puede que cuando acabe la función no esté Angelina Jolie a la salida. Pero al menos podremos saber que también nosotros asistimos a un festival de cine internacional.

Cuando los guiones sirven para sostener puertas

Saturday, November 27, 2010 por Samuel Castro

Fui el sábado pasado, en representación de Kinetoscopio, la revista donde escribo, al Festival de Cine de Oriente, en Rionegro, Antioquia. Por lo que nos contaron las personas a cargo, hasta ése día el evento cinematográfico había sido exitoso, con asistencia de bastante público a las proyecciones que se hicieron.

En la mesa del foro, que supuestamente debía hablar del guión (y algo se habló de eso, pero no mucho) estaban también los directores colombianos Harold Trompetero y Ciro Guerra, la directora mexicana Natalia Armienta y el productor Juan Pablo Tamayo (contentísimo por los éxitos internacionales de su película Los colores de la montaña), entre otros invitados. Se habló de todo: de la adolescencia del cine colombiano, de cómo en México también se cuecen habas en cuanto a pérdida de joyas del antiguo cine por desidia gubernamental, de la admiración/antipatía que despierta la máquina de hacer cine que es Dago García (que como siempre estrenará su próxima película el 25 de diciembre).

Pero de todos los temas, el que me parece más importante es el diagnóstico preocupante que se puede hacer del futuro de la ley de cine colombiana si hacemos caso a los comentarios informales de los invitados al Festival. Que cada año estamos comenzando de cero pues no se tiene en cuenta la trayectoria de los realizadores para asignarles puntos adicionales a sus propuestas (algún mérito debe tener haber hecho ya una película, con todo lo que eso implica) en los concursos para asignar recursos; que en las convocatorias de “investigación para documental” hay personas que ganan con documentales ya hechos; que el Fondo de Cinematografía saca pecho por películas que en realidad nunca apoyaron; que es imposible hacer una película (o al menos distribuirla y promocionarla como se debe) sin el apoyo de los canales de televisión; que están premiando guiones irrealizables porque a alguien se le ocurrió que puede ser muy buena la historia de un naufragio, sin pensar en lo que eso implica en costos de producción, en efectos especiales, en recursos.

Es decir, que los guionistas y los jurados están enfocando sus energías a historias que se ven muy lindas en el papel, pero que nadie está produciendo porque aquí, en Colombia, no hay con qué hacerlas. Por lo tanto, que hay pilas y pilas de guiones premiados, arrumadas en alguna oficina del Estado, con las que no se hace nada además de alimentar a las polillas. La gravísima conclusión que se saca de todo es que en tres años el supuesto “boom” del cine colombiano se va a terminar porque no habrá nada que mostrarle al público. O bueno, tal vez sí: un montón de papeles que se llaman a sí mismos guiones de cine que no son combustible para películas; si acaso, para una buena fogata.

Desear a Cartagena

Tuesday, March 2, 2010 por Samuel Castro

En general no hacemos lo que queremos. En este momento, mientras colaboradores ochoymedianos como Juan Carlos González, crítico de cine de El Tiempo y Director de la revista Kinetoscopio están en Cartagena (aunque para ser sinceros, está en el congreso de Cardiología, él no tiene la culpa de que coincida con el Festival de Cine) gozando con el renacer de nuestro festival más importante, otros tenemos que dedicarnos a aquellas actividades que pagan nuestras cuentas (esperamos que llegue el día en que esta página sea la que nos gire los cheques) como asambleas de bancos, libretos de series de televisión y cosas de esas.

Cartagena

Pero todos los que pueden deberían estar en Cartagena. No sólo porque el Festival haya renacido como evento (como bien lo describió Semana, la semana pasada) sino por el simple hecho de que se pueden ver en exclusiva (y en pantalla grande, como debe ser) algunas de las películas más importantes que se produjeron el año pasado en Iberoamérica, como Celda 211 de Daniel Monzón, El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella o Gigante de Adrián Biniez y otras del cine mundial como La cinta blanca de Haneke o Un profeta de Jacques Audiard.

Desde aquí, con el consuelo que nos dan los encargos deliciosos, como presentaciones de cine-club a públicos receptivos, le damos las gracias a Orlando Mora, Monika Wagenberg, sus “programadores” y a Ricardo Vélez Pareja, su director, por hacer todo para que el Festival Internacional de Cine de Cartagena vuelva a ser tan importante como lo era hace algunos años. No hay mejor marco para el lanzamiento del último número de Kinetoscopio, dedicado al western, del que ya hablaremos próximamente, antes o después de los vaticinios del Oscar.

Comienza en Bogotá la 10 Muestra Documental

Sunday, September 21, 2008 por Alejandro Martín

Este lunes 22 de Septiembre comienza en Bogotá la 10 Muestra Documental. Se trata del festival de cine más serio e interesante que tiene lugar en Bogotá. Se aprovecha de la posibilidad que ofrece hoy el DVD para traer una muestra realmente completa y representativa de lo que está sucediendo en el documental a nivel mundial. Y a nivel colombiano hace una muy buena selección de lo que se viene realizando últimamente (en su mayoría directamente en video). Por lo general traen también algunas películas en cine, aunque no suelen aclararlo en su material promocional. Esas suelen presentarse sólo en verdadera pantalla grande en la inauguración, en la que en años pasados se proyectaron obras tremendas como “El cielo gira” y “Estamira”, de lo mejor que se ha visto en Bogotá en los últimos tiempos.

El documental es quizás el género más vivo hoy, y, sobre todo, en la media que se toma no sólo como “documento” de la “realidad”, sino también como medio de “crónica” y de “ensayo”. En donde se cuentan, se elaboran, se analizan, se presentan argumentos, distintos puntos de vista, y muy distintas estrategias de montaje de lo filmado.

El año pasado tuvimos el placer de tener aquí uno de los más singulares creadores del género, Alain Berliner, y esta vez entre los invitados está el director de una pequeña joya que tuvo incluso el “honor” de haber pasado por las pantallas comerciales “Ser y tener”: Nicolas Philibert.

Vea aquí:

Documentales nacionales
Documentales internacionales ganadores de premios

Para consultar la programación, mire la página de la Muestra: http://www.muestradoc.com/

Selección nacional en la Muestra Documental

Sunday, September 21, 2008 por ochoymedio

Remitimos aquí algunos de los documentales nacionales recomendados en el comunicado de prensa de la Muestra Documental que tendrá lugar en Bogotá entre el 22 y el 28 de Septiembre.

  • Trujillo, desafío de resistencia por la vida y contra la impunidad, expone el crimen de lesa humanidad cometido por miembros del Estado, en confabulación con narcotraficantes y sicarios, contra cerca de 340 personas que fueron víctimas de tortura, desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, atentados, amenazas y desplazamiento forzado en municipios del norte del Valle del Cauca. Dirigido por Giovanni Pulido y Fredy Vargas, el documental revive los sucesos que se presentaron entre 1986 y 1994. Se trata del primer crimen de Estado reconocido por un gobierno, el del ex presidente Ernesto Samper Pizano.
  • La historia de tres jóvenes campesinos, que próximos a terminar sus estudios de secundaria, se ven condenados a resolver su inmediato futuro mediante dos posibilidades: echar azadón o tomar las armas es relatada en El Destino, documental de los realizadores Javier Olarte y Fernando Ramírez.
  • Huellas Invisibles, de Mónica Bravo, recoge testimonios de algunos de los protagonistas, del conflicto armado en Colombia: ex soldados del Ejército Nacional y ex combatientes de las guerrillas y paramilitares.
  • La vida de los raspachines, vista desde los ojos de niño de 10 años, un joven de 22 y un hombre de 84, es plasmada en el documental El otro lado de la hoja, las generaciones de la coca. Estigmatizados de narcotraficantes, guerrilleros o paramilitares, los raspachines son obligados a aislarse de sus familias y desviarse de sus ilusiones, mientras que otros disfrutan lo que sus manos labran. Dirigida por Daniel Rozo Agudelo.
  • Las visitas de las brujas, los ruidos de la bestia, los golpes y la violencia de grupos al margen de la ley, son parte de la historia de doña Carmen, relatada En lo escondido, documental de Nicolás Rincón Gille.
  • Sin importar si sus padres son campesinos, guerrilleros, paramilitares o de algún cartel, el profesor Luís Soriano, con la ayuda de sus dos burros “Alfa” y “Beto”, lleva cultura a los niños de las veredas más alejadas del Magdalena Medio. Esta es la historia que nos narra el documental Biblioburro dirigido por Carlos Rendón Zipagauta.
  • El video familiar registrado por Ana Matilde Prada antes de ser asesinada, es el punto de partida desde el que uno de sus sobrinos busca catalizar el duelo de un crimen que sigue impune. La luz perpetua de Miguel Hernández, muestra la forma en que los familiares de la víctima asumieron tal homicidio.
  • La quinta opción, de Luis Jorge Orcasitas, narra la historia de un arduo y complejo pero benéfico proceso de paz y desarrollo comunitario, que se dio —y continúa dándose— en el corregimiento santandereano de La India, en medio de las selvas del Cararé.
  • El espíritu de la canoa, de Fernando Restrepo, narra los secretos que rodea la elaboración de una canoa y da una mirada al conocimiento ancestral de las comunidades indígenas.
  • Bagatela, de Jorge Caballero Ramos, muestra el gran teatro de la justicia en Colombia, en torno a los miles de “delitos menores”.
  • La incomprensión y el rechazo que padece, Jesús Emilio, un travesti que afronta su homosexualidad en un medio cerrado, homofóbico y marginal del Chocó colombiano es relatada en el documental Este pueblo necesita un muerto, de Ana Cristina Monroy.
  • María Zuluaga, a través del documental, El último viaje con los hermanos, presenta el recorrido de una familia de la etnia Emberá Katío, desde el Resguardo Jagual en la Serranía del Darién, hasta Riosucio, puerto fluvial a orillas del río Atrato. Este recorrido es el hilo conductor para entender el conflicto que enfrentan las comunidades ancestrales por la fuerte presión “civilizadora” y la violencia.
  • El bullerengue de Puerto Escondido, en el municipio de Arboletes en San Juan de Urabá, también es protagonista a través de la mirada del director Pablo Burgos con su documental Bulla y silencio.
  • Impotable diversión: un documental con I.R.A., del director Juan Pablo Motta, cuenta la historia de la banda punk más importante de Colombia a través de sus fundadores David Viola y Mónica Moreno, personajes críticos e irreverentes que en sus letras plasman su sentir frente a la realidad e injusticia.
  • El documental Negropacífico de los directores Jahiber Muñoz y Andrea Arboleda, cuenta el reencuentro entre “El suave”, un reconocido peluquero del Distrito de Aguablanca, en Cali, que viaja a Guapi, población del Cauca a 12 horas de recorrido en barco por el Pacífico, a visitar a su señora madre, doña Salustriana, a quien no ve hace más de diez años.
  • En octubre de 1998, guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), dinamitaron un tramo del oleoducto Colombia, conocido como Machuca, en el municipio de Segovia, Antioquia. Este hecho produjo un incendio que dejó a 84 personas calcinadas y otras más con quemaduras de segundo y tercer grado. Machuca: 10 años de olvido, de Heiner Castañeda narra las marcas que dejó esta tragedia en los cuerpos y mentes de las víctimas, que pasaron al olvido del Gobierno Nacional, departamental y municipal, sumado al del país en general.
  • Retorno a la esperanza de Juan Manuel Peña relata el regreso de cinco familias a su natal San José de Apartadó, después de seis años de desplazamiento.
  • El director Sebastián Gutiérrez con su documental Retrato: Ricardo León Peña Villa hace un videoretrato, del poeta colombiano hablando de su experiencia en Nueva York como ‘squat’, anglicismo que hace alusión al apropiarse de un edificio o lugar abandonado.
  • La experiencia de compartir con quienes habitan espacios de la vigilancia: edificios universitarios, museos, una caseta al borde de la vía, un parqueadero y el vehículo en que un escolta espera a su protegido, es presentada en el documental Tiempos de arena de Gustavo Fernández.
  • Tumaco Pacífico, de Samuel Córdoba, presenta una serie de crónicas que revelan las dificultades para sobrevivir y conservar una cultura ignorada, así como las trampas de la pobreza. Junior, Carmen Julia, Doña Eduarda y Don Carlos, habitantes de Tumaco, relatan las historias de sus vidas y comparten sus más profundas reflexiones.
  • A través de un correo electrónico enviado a una amiga ausente, Diego García Moreno, el autor del documental Y como para qué de arte de qué, construye un mapa de la Colombia presente, tomando como herramienta los procesos regionales de creación artística que conformaron los salones regionales 2007-2008.

Selección internacional de la Muestra Documental en Bogotá

Sunday, September 21, 2008 por ochoymedio

Remitimos aquí algunos de los documentales internacionales recomendados en el comunicado de prensa de la Muestra Documental que tendrá lugar en Bogotá entre el 22 y el 28 de Septiembre.

En el datcha, de Polonia, es un retrato conmovedor de una familia que pasa el fin de semana fuera de la ciudad. A pesar de la comodidad limitada de su datcha, la felicidad se siente. El director Thierry Paladino presenta una película burlesca y bucólica inspirada en los inicios del cine. Ganadora del Primer Premio Festival Internacional de Documental y Cortometrajes de Belgrado, 2007

Ciudadano Havel narra la historia del último presidente de Checoslovakia y el primer presidente de la República Checa, Vaclav Havel, ex disidente, líder de la Revolución Aterciopelada y fan de los Rolling Stones. Un enemigo del Estado que logró ser elegido como su líder en elecciones libres. De República Checa bajo la Dirección Pavel Koutecky y Miroslav Janek, ganador del Premio Outstanding Documentary DokFest, Munich, 2008.

Retorno cuenta la historia de Jurgen “La Roca” Hartenstein, boxeador ex campeón alemán de la división súper peso medio, que desde hace tres años se gana la vida como portero en un bar. Por su cuenta, “La Roca”  promociona su retorno internacional.  Producción alemana de Maximilian Plettau ganadora del Premio Original Version Talent Award, DokFest, Munich, 2008.

Estrellas presenta a un grupo de personas de condición marginal, que haciendo de sí mismos y utilizando sus casas como decorados puede encontrar una salida artística y laboral. Se mezclan actores profesionales con actores ocasionales, directores de cine con poetas villeros, productores extranjeros con amas de casa convertidas en actrices protagonistas. Documental Argentino dirigido por Federico León y Marcos Martínez.

La frontera infinita muestra como, cada año, cientos de miles de centroamericanos se internan clandestinamente en México camino a los Estados Unidos. Documental de Patricia Coronado.ganador del Premio Cinéma du Réel, 2007.

La sombra de don Roberto relata un día cualquiera, en el que un niño viaja, con su familia a la oficina salitrera Chacabuco, antigua ciudadela enclavada en el desierto en la que éste recorre las viejas construcciones. El niño ahora es un anciano solitario que resuelve irse a vivir a Chacabuco. Producción chilena de Juan Diego Spoerer y Håkan Engström, galardonada con el Premio a Mejor Documental Internacional de Cine de Valdivia, 2007, el Premio Internacional de Documentales de Santiago, 2007 y nombrada Mejor Cortometraje Documental, en el Festival de Cine Digital de Viña del Mar, 2007. Los náufragos de Los Andes de Gonzalo Arijón presenta a los 16 supervivientes del accidente aéreo de los Andes en 1972 hablan por primera vez delante de una cámara. Documental español ganador del Premio Joris Ivens IDFA, 2007.

Cartas a un dictador presenta la historia de 100 cartas escritas por mujeres portuguesas en 1958, que fueron descubiertas por casualidad en una librería de segundas; el gerente nunca las leyó, convencido de que eran cartas de amor. En realidad, eran respuestas a una circular enviada por un movimiento político misterioso que apoyaba a una dictadura, que no aparece en ningún libro de historia. Documental portugués de Inês de Medeiros ganador del Premio del Público São Paulo, 2007 y el Fipa de Plata, 2007 y Mejor Película Portuguesa en Doclisboa 2006.

La vida después de la caída es una épica íntima sobre la vida y los cambios en Bagdad que se han dado durante los últimos cuatro años. Contado cronológicamente, contrasta los ritmos y las preocupaciones de la vida cotidiana con eventos de importancia histórica. Producción iraquí de Kasim Abid, que recibió el Gran Premio a Mejor Documental Internacional, DokFest, Munich, 2008.

Diosa viva cuenta la vida de la diosa infantil de Nepal. Escogida entre la casta más baja de este país, a los tres años y a través de brutales rituales, la niña es sacada del seno de su familia para ser venerada como diosa hasta que llegue a la pubertad, cuando será abandonada nuevamente en los tugurios de Katmandú. Documental inglés de Ishbel Whitaker, ganador del título Best of The Fests, IDFA, 2007 y que compitió en el SilverDocs, BritDocs 2007.

Naturaleza muerta: las caras de la dictadura es una obra maestra de Portugal que transforma doce minutos de archivos y unas cuantas fotos en un grito de angustia. Susana de Sousa Dias “desenmascara” la brutal dictadura de cuarenta años en Portugal, la carnecería del colonialismo y los horrores de la represión política. Documental ganador del Premio Atalanta al Mejor Documental Portugués, Doclisboa, 2005.

Paraíso prometido acompaña a un trovador indonesio llamado Agus, en su búsqueda de respuestas a la pregunta: ¿Por qué los ataques terroristas (el 11S, el atentado de Bali en 2002 y el de la embajada de Jakarta) han llegado tan lejos y por qué para los fundamentalistas la violencia es la solución? Coproducción de Holanda e Indonesia dirigida por Leonard Retel Helmrich, que recibió el Premio Dow Oro al Mejor Documental en el Festival Internacional de Cine de Zanzibar, 2006.

El monasterio presenta las historias de un solterón de 82 de años, el señor Vig, un hombre que dice haber conocido el amor, y de la Hermana Amvrosija, joven monja rusa. A sus 50 años, Vig compró el Castillo Hesbjerg para convertirlo en un monasterio. Ahora su sueño está a punto de realizarse, pero una delegación de monjas ortodoxas rusas llega con sus propios planes. Documental danés de Pernille Rose Grønkǽr, ganador de Premio Joris Ivens IDFA, 2006;  el Premio Dox del Festival de Copenague 2006 y una mención especial en Tudo e Verdade, Sao Paulo, 2007.

Subiendo el Yangtze retrata la hazaña de ingeniería más espectacular de La China, desde La Gran Muralla, con su intento de controlar el Yangtze a través de la represa más grande del mundo. Obra canadiense dirigida por Chang Yung, ganadora del Gran Premio Mejor Documental Canadiense, Vancouver, 2007.