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Memorias del Hay: el guión de la vida

Thursday, February 17, 2011 por Samuel Castro

No hay que menospreciar tanto la rutina. Si no fuera por ella, de la que tanto nos quejamos, nuestra vida sería prácticamente imposible, pues le dedicaríamos minutos de pensamiento a esas acciones que por fortuna, en cierto momento, hacemos en piloto automático. Prueba de que la rutina es valiosa, es que volver a entrar a ella luego de un par de días en que nos salimos de su monotonía tranquilizadora, es muy difícil.

Este primer párrafo es la explicación de por qué nos hemos demorado tanto en actualizar este blog: ha sido muy complicado que Diana Ospina y yo volvamos a nuestras vidas habituales y tengamos algo de tiempo para organizar nuestras anotaciones acerca de los momentos de cine que vivimos, juntos o separados, en la última edición del Hay Festival. Pero por fin ha ocurrido.

Una de las charlas que hizo parte de estos episodios de cine del Hay en Cartagena, fue la que condujo Manuel Gutiérrez Aragón acerca del oficio del guionista. Sus invitados eran Senel Paz, el guionista de Fresa y chocolate; Fernando Gaitán, creador de Yo soy Betty, la fea y David Trueba, director y guionista de Soldados de Salamina. Aunque no fue, ni mucho menos, una de las charlas más divertidas o más memorables del Festival (la primera media hora parecía que Gaitán estuviera pensando en los problemas logísticos de sus restaurantes bogotanos o que su mente estuviera en algún lugar muy lejos de Cartagena y Senel podrá ser un tipo muy interesante, pero no tiene el don de la empatía con los públicos) gracias a la conducción acertada y sutil de Gutiérrez Aragón y a la triunfante presencia de David Trueba (una de las estrellas del Festival, donde el ingenio y el sentido del humor siempre serán cartas ganadoras) el evento no fue una completa pérdida de tiempo. Ustedes tienen la fortuna de que al escribirlas, uno trata de hacer más interesantes y concisas las respuestas que en la vida real demoraron muchos minutos y varias divagaciones.

Manuel comenzó diciendo que el asunto con los guionistas es que no eran importantes para la industria. Pocos espectadores sabían qué escritor había hecho alguna película y nadie los llevaba a los festivales (era ya famosa la historia nunca comprobada de que González-Iñárritu ordenó que nadie le diera tiquetes a Guillermo Arriaga para que asistiera a Cannes). Sin embargo, dijo que algo estaba cambiando. Dicho esto, le preguntó a los participantes cómo habían comenzado en el oficio. Senel contó que había sido por ayudarle a un amigo que sabía que quería contar algo en una película pero no tenía ni idea de QUÉ quería contar. Fernando relató sus inicios como periodista, donde conoció a una productora que creyó que él podía funcionar en el oficio, así que luego de comprobar que los libros de texto servían muy poco para saber cómo se hacía una historia para televisión, cogió los libretos que los actores dejaban tirados en los sets de grabación y así comenzó. Mencionó que la mayor parte de los veteranos del oficio había empezado haciendo historias de comedia baratas, que era lo que encargaban a comienzos de los ochenta las programadoras, con las instrucciones claras: 6 actores, no más de 2 sets. Que tal vez a eso se deba que la telenovela colombiana se haya destacado siempre por su combinación entre melodrama y comedia. David Trueba rememoró su infancia para que entendiéramos por qué comenzó escribiendo por dinero (lo que ha sido una constante en su vida). Nos dijo que él era el menor de una familia de 8 hermanos (entre ellos, por supuesto, Fernando Trueba, el director de Belle epoque) y que su mamá, para asombro de todos, le hizo caso cuando él dijo el primer día de clases que no quería ir al colegio. A partir de ese momento, se “educó” en su casa. Preocupados sus hermanos porque el muchachito no se volviera un completo inútil, le ofrecieron pagarle una suma de dinero si cada ocho días él había escrito un cuento. Un par de años después, cuando se incorporó al sistema escolar, compensaba sus malas notas en otras materias con la participación en un concurso de relatos que organizaba regularmente un profesor. Con toda esa práctica en contar historias, había sido muy fácil decir que sí cuando un compañero le pidió ayuda para realizar un cortometraje.

A Fernando le gusta más el término de escritor que el de guionista, porque le gusta más pensar en su trabajo como el de un autor. Y reafirmó que en la televisión actual es el escritor el que tiene el real poder, pues al ser la producción televisiva una obra “que se va construyendo” es él el único que sabe “qué es lo que va a pasar más adelante”.

Trueba dijo algo muy bonito: que el ser humano, desde que estaba reunido alrededor del fuego, siempre ha necesitado historias. Porque la vida real tiene todo lo que nos gusta: emoción, aventura, violencia, romance, pero todo ocurre caóticamente. Y nos gusta la idea de que hay un orden. Esa es la función del guionista: hacerle creer a la gente que hay una explicación para lo que ocurre día a día.

Senel dijo que era discutible que un guión fuera literatura, pero que no cabía la menor duda de que un guionista tenía que ser escritor y también un cineasta. Que tal vez una de las cosas más importantes que le pudiera pasar a un guionista es que pudiera escoger a la persona que traducirá su historia a imágenes.

Ante la pregunta de Manuel acerca de cómo controlar las distintas versiones de una historia, es esta época de guiones que se venden a 20 países, Fernando contó varias anécdotas acerca de Betty, tratando de explicar que es muy importante que se mantenga la columna vertebral (una muchacha fea que triunfa en el mundo de la moda) pero que las particularidades locales cambien de acuerdo con el entorno. En Suiza, contó, era imposible que hubiera un marido que no le gira el cheque de manutención a su ex esposa. En Rusia consideraban inhumana la oficina a la que meten a Betty para esconderla y le dieron un espacio mejor. En Estados Unidos la historia se dedicó muchísimo al tema de la inmigración latina.

¿Por qué hoy hablamos de series con la misma pasión con que hace algunas décadas hablábamos de películas? Senel habló de un espectador más entrenado, que ya no traga tan entero, y que las series con sus múltiples tramas y personajes, permiten que el espectador encuentre la profundidad y la densidad que la forma de la película rara vez consigue. Davis Trueba mencionó una espantosa realidad: son los adolescentes los que llenan las salas de cine. Los adultos están muy ocupados viviendo vidas responsables, en las que el ocio no siempre hace parte de sus prioridades. Por eso el cine se ha convertido en fórmulas para atraer incautos. Pero los canales de pago, de todos esos suscriptores que quieren ver algo menos telegrafiado en la comodidad de sus casas, ahora tienen los recursos para ofrecer un entretenimiento verdaderamente adulto, o para gastarse millones de dólares, como HBO, en Boardwalk empire, una serie que obviamente no compensa su inversión, sólo por el buen nombre que un producto de esa calidad da.

Entre otros temas colaterales, se mencionó que a los personajes hay que buscarlos en la calle, caminando para señalarlos y decir: éste es mi portero o así va a ser mi heroína. Y que no debemos temer en pervertir los géneros, porque al final la vida es eso: una perversión, una mezcla entre un thriller y una comedia del absurdo.

Un festival de cine para ver en casa

Monday, January 17, 2011 por Samuel Castro

Los que amamos el cine vivimos soñando que asistimos a un festival de séptimo arte. Como a los de mi generación no nos tocó la época de oro del de Cartagena (que lentamente va recuperando su prestigio), nos imaginamos en Cannes, en Venecia o en Berlín, viendo a Johnny Depp o a Charlize Theron desfilar por la alfombra roja, para luego pelearnos por una butaca en alguna función de estreno de Kusturica, de Tarantino o de otro director consentido por la organización.

Pero como a todas las cosas de esta vida, la crisis de la economía y el desarrollo de la tecnología comienzan a tocar al mundo de los festivales de cine. Claro, los más grandes y famosos seguramente se mantendrán en el futuro, pero pareciera que aquellos festivales más pequeños y menos conocidos, por un asunto de costos y de ausencia de patrocinadores, están condenados a desaparecer, mientras que los festivales online comienzan a imponerse como una tendencia. Y la verdad, en este caso, todos tenemos que aplaudirla.

Porque sí, mucha de la magia de un festival está en caminar las calles, en hacer la fila, en vislumbrar por ahí el paso de alguna estrella. Pero se supone que uno va a un festival a ver películas. Y si con la tecnología de repente la audiencia de un festival pasa de unos pocos cientos que caben en las salas de proyección a miles o millones en las pantallas de sus computadores, el beneficiado es el cine y el público.

Por eso es muy interesante (sobre todo para los latinoamericanos que somos tan fanáticos de las cosas buenas que son gratuitas) darse una pasada por el primer Festival de Cine Francés online (www.myfrenchfilmfestival.com) que del 14 al 29 de enero tiene a disposición de todos los que se inscriban un catálogo de películas interesantes producidas en Francia durante los últimos años. Una iniciativa que busca que el cine francés (tan justamente maltratado a veces, todo hay que decirlo) vuelva a ser popular en el mundo y que sus actores y sus directores recuperen el prestigio que tuvieron las anteriores generaciones del cine galo.

Yo ya vi dos: Cómplices, de Frédéric Mermoud, un thriller con adolescentes que se cree más importante de lo que es, pero que, como decimos en Colombia, aguanta, y Espion(s) de Nicolas Saada, que entretiene sin ser nada del otro mundo. Pero tengo mucha curiosidad de ver Adieu Gary, de Nassim Amouche, que le dio el gran premio de la crítica en Cannes en 2009, o L’autre de Patrick-Mario Bernard y Pierre Trividic, con la que Dominique Blanc se llevó la Copa Volpi del Festival de Venecia en 2008.

No todo es perfecto. La familia Wolberg, por ejemplo, tiene los subtítulos retrasados con respecto al audio, lo que hace que si tu francés es pobre (o inexistente, como el mío) la visualización de la película sea imposible. Y a veces, conforme corre el archivo de streaming la imagen (no el sonido) comienza a pararse y a caminar a saltos. Una solución que me ha funcionado es cerrar la pantalla luego de mirar el minuto en el que iba y volver a abrirla comenzando desde ahí.

Pero son más las ventajas que los peros. La invitación es a aprovechar esta oportunidad. Puede que cuando acabe la función no esté Angelina Jolie a la salida. Pero al menos podremos saber que también nosotros asistimos a un festival de cine internacional.

Cuando los guiones sirven para sostener puertas

Saturday, November 27, 2010 por Samuel Castro

Fui el sábado pasado, en representación de Kinetoscopio, la revista donde escribo, al Festival de Cine de Oriente, en Rionegro, Antioquia. Por lo que nos contaron las personas a cargo, hasta ése día el evento cinematográfico había sido exitoso, con asistencia de bastante público a las proyecciones que se hicieron.

En la mesa del foro, que supuestamente debía hablar del guión (y algo se habló de eso, pero no mucho) estaban también los directores colombianos Harold Trompetero y Ciro Guerra, la directora mexicana Natalia Armienta y el productor Juan Pablo Tamayo (contentísimo por los éxitos internacionales de su película Los colores de la montaña), entre otros invitados. Se habló de todo: de la adolescencia del cine colombiano, de cómo en México también se cuecen habas en cuanto a pérdida de joyas del antiguo cine por desidia gubernamental, de la admiración/antipatía que despierta la máquina de hacer cine que es Dago García (que como siempre estrenará su próxima película el 25 de diciembre).

Pero de todos los temas, el que me parece más importante es el diagnóstico preocupante que se puede hacer del futuro de la ley de cine colombiana si hacemos caso a los comentarios informales de los invitados al Festival. Que cada año estamos comenzando de cero pues no se tiene en cuenta la trayectoria de los realizadores para asignarles puntos adicionales a sus propuestas (algún mérito debe tener haber hecho ya una película, con todo lo que eso implica) en los concursos para asignar recursos; que en las convocatorias de “investigación para documental” hay personas que ganan con documentales ya hechos; que el Fondo de Cinematografía saca pecho por películas que en realidad nunca apoyaron; que es imposible hacer una película (o al menos distribuirla y promocionarla como se debe) sin el apoyo de los canales de televisión; que están premiando guiones irrealizables porque a alguien se le ocurrió que puede ser muy buena la historia de un naufragio, sin pensar en lo que eso implica en costos de producción, en efectos especiales, en recursos.

Es decir, que los guionistas y los jurados están enfocando sus energías a historias que se ven muy lindas en el papel, pero que nadie está produciendo porque aquí, en Colombia, no hay con qué hacerlas. Por lo tanto, que hay pilas y pilas de guiones premiados, arrumadas en alguna oficina del Estado, con las que no se hace nada además de alimentar a las polillas. La gravísima conclusión que se saca de todo es que en tres años el supuesto “boom” del cine colombiano se va a terminar porque no habrá nada que mostrarle al público. O bueno, tal vez sí: un montón de papeles que se llaman a sí mismos guiones de cine que no son combustible para películas; si acaso, para una buena fogata.

A ver cuánto me equivoco

Sunday, March 7, 2010 por Samuel Castro

Es más larga que la entrevista del presidente Uribe el viernes en la W (aunque no más jarta, eso lo puedo asegurar) pero es imposible no verla para personas que como yo, como ustedes, aún creen en eso que podríamos llamar ‘el glamour del cine’. Nuevamente llega la ceremonia del Oscar con las mujeres de nuestros sueños vestidas como diosas (o como brujas; se ven unas cosas a veces…), los tipos con los que sueñan nuestras novias en traje de etiqueta, Mickey Rourke y algún atractivo show típico de los gringos. Imperdible, por supuesto. Es como ver los premios TV y Novelas pero con estrellas de verdad. Y llegan las apuestas. Mis vaticinios, en los que intentaré este año no dejarme llevar por el sentimiento, sino por la lógica, salvo por una excepción que contaré a su debido tiempo. Vaticinios llenos de valor en los que arriesgo montones, porque también me voy a meter con las categorías técnicas, que a pocos le importan, pero que son estatuillas, al fin y al cabo. A ver cómo nos va.

Mejor corto de acción real

Istället för abrakadabra. Obviamente esto es un ‘pinochazo’, pero con razones poderosas. Tiene el título que suena más bonito de los cinco nominados y no está protagonizado por niños, como dos de sus competidores.

Mejor corto animado

Logorama. Con todo lo que hablamos mal de los gringos, en general se toman mucho mejor las críticas que les hacemos, que nosotros las que aparecen en sus programas. Y este corto francés, en que Ronald McDonald es un vulgar atracador y donde los autores se imaginan cómo sería el desastre que aniquilaría el mundo donde viven las marcas, es tan atractivo y crítico como bien hecho. Con homenajes explícitos a Pulp fiction. Lo pueden ver en dos partes, acá y acá.

Mejor corto documental

The last truck: closing of a GM plant. ¿Cómo van a desaprovechar para hacer un comentario político acerca de las consecuencias de la crisis? Debería ser la elección segura.

The cove

Mejor documental

The cove. Es espectacular, tiene el comentario ecológico de rigor, posee la mejor calificación de los nominados en IMDb y está hecho bajo el agua. Muchas ventajas para su elección.

Mejor película extranjera

El secreto de sus ojos. Este es mi toque sentimental. Todo indica (los apostadores, los medios, los especialistas) que va a ganar La cinta blanca.  Todos me importan un carajo. Quiero que gane esta película de la misma manera que siempre, a pesar de Maradona, le he hecho fuerza a Argentina y no a Brasil en los mundiales. Porque sí.

Mejor película animada

Up. Es la única animada en las 10 nominadas a mejor película. ¿Necesito decir más?

Mejores efectos visuales

Avatar. Crear un mundo creíble no es algo que se vea todos los días.

Mejor edición de sonido

Avatar. En la batalla final se tenían que escuchar los gritos de miles de criaturas azules. Y se escuchan tanto como los motores de las naves espaciales.

Mejor mezcla de sonido

Avatar. También es importante lo de Transformers, pero Avatar no ganó el Razzie a la peor película del año.

The princess and the frog

Mejor canción original

The princess and the frog. Si esta no es la ganadora, la otra que tiene posibilidades es la de Crazy heart. Pero si con dos nominaciones Randy Newman no gana, creeré que de verdad al tipo le hicieron una maldición vudú.

Mejor partitura para una película

Michael Giacchino por Up. En serio no me estoy dejando llevar por el sentimentalismo. Horner demasiadas veces toca las mismas notas en distintos tempos. Giacchino ha hecho dos obras maestras en Ratatouille y acá. Y pienso que se nota.

Mejor maquillaje

Barney Burman, Mindy Hall y Joel Harlow por Star trek. Crear razas alienígenas debería ser suficiente mérito para ganar, aunque las otras dos competidoras son fuertes porque a la Academia le encanta ver envejecer actores antes de tiempo.

The young Victoria

Mejor vestuario

Sandy Powell por The young Victoria. Sólo hay algo que le gusta más a la Academia que la ropa de época: la ropa de reyes, de época.

Mejor dirección de arte

Rick Carter, Robert Stromberg y Kim Sinclair por Avatar. Aquí empiezan los problemas con lo virtual. ¿Tiene el mismo mérito el director de arte que concibe sus locaciones desde lo digital que el que las busca y las adapta en formas palpables? Creo que la respuesta es sí a partir de este año.

Mejor edición

Bob Murawski y Chris Innis por The hurt locker. Gran parte de la tensión de esta película se la debe a este rubro. Una parte enorme, si vamos a ser sinceros.

Mejor fotografía

Mauro Fiore por Avatar. Si esto no funcionaba bien nada lo hacía. Y aunque la luz se pueda controlar por computadora en este caso, el resultado sigue siendo asombroso.

Mejor guión adaptado

Jason Reitman y Sheldon Turner por Up in the air. Es una joya, perfecta y redonda. Como son los guiones que más me gustan. Y está basado en un libro de no ficción, así que la adaptación es aún más meritoria.

Tarantino

Mejor guión original

Quentin Tarantino por Inglorious basterds. Por un guión donde un crítico de cine es el héroe de la jornada y el arma más poderosa es la cinta de nitrato, deberían hacerle una estatua a la entrada del Teatro Kodak.

Bigelow

Mejor directorA

Kathryn Bigelow por The hurt locker. No siempre se tiene la oportunidad de hacer feminismo y justicia al mismo tiempo. Y además de ser merecido, es un hito en la historia que no hay que dejar pasar.

Mo'Nique

Mejor actriz de reparto

Mo’Nique por Precious. Es una madre jodida y violenta como nos han mostrado ya antes otras películas. Pero la escena final, la de la maldad asumida como algo natural, como algo involuntario, es una muestra de actuación tremenda.

Waltz

Mejor actor de reparto

Christoph Waltz por Inglorious basterds. Ser buen actor y políglota paga. Paga muy bien.

Sandra Bullock 2

Mejor actriz principal

Sandra Bullock por The blind side. Ella fue y recogió sus dos premios Razzies ayer. Eso es profesionalismo y saber tomarse las críticas, buenas y malas, con profesionalismo. Y por su profesionalismo se llevará hoy también el Oscar.

Jeff Bridges

Mejor actor principal

Jeff Bridges por Crazy heart. Lo han nominado cuatro veces antes que ésta. Siempre por películas que sin su actuación, serían mucho menores. Su personaje en The big Lebowsky es parte de una religión. Es el momento.

Mejor película

Avatar. No es la mejor. No es una historia para mayores de 12 años. Pero esta película revivió las posibilidades de una industria que muchos consideraban en peligro. Y eso merece que esa misma industria le dé un hombre dorado.

En un par de horas, en unos minutos, veremos cuánta razón o cuánta suerte tenemos. ¡Que comience la función!

Desear a Cartagena

Tuesday, March 2, 2010 por Samuel Castro

En general no hacemos lo que queremos. En este momento, mientras colaboradores ochoymedianos como Juan Carlos González, crítico de cine de El Tiempo y Director de la revista Kinetoscopio están en Cartagena (aunque para ser sinceros, está en el congreso de Cardiología, él no tiene la culpa de que coincida con el Festival de Cine) gozando con el renacer de nuestro festival más importante, otros tenemos que dedicarnos a aquellas actividades que pagan nuestras cuentas (esperamos que llegue el día en que esta página sea la que nos gire los cheques) como asambleas de bancos, libretos de series de televisión y cosas de esas.

Cartagena

Pero todos los que pueden deberían estar en Cartagena. No sólo porque el Festival haya renacido como evento (como bien lo describió Semana, la semana pasada) sino por el simple hecho de que se pueden ver en exclusiva (y en pantalla grande, como debe ser) algunas de las películas más importantes que se produjeron el año pasado en Iberoamérica, como Celda 211 de Daniel Monzón, El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella o Gigante de Adrián Biniez y otras del cine mundial como La cinta blanca de Haneke o Un profeta de Jacques Audiard.

Desde aquí, con el consuelo que nos dan los encargos deliciosos, como presentaciones de cine-club a públicos receptivos, le damos las gracias a Orlando Mora, Monika Wagenberg, sus “programadores” y a Ricardo Vélez Pareja, su director, por hacer todo para que el Festival Internacional de Cine de Cartagena vuelva a ser tan importante como lo era hace algunos años. No hay mejor marco para el lanzamiento del último número de Kinetoscopio, dedicado al western, del que ya hablaremos próximamente, antes o después de los vaticinios del Oscar.

Más de cine en el Hay Festival 2010

Monday, February 1, 2010 por Samuel Castro

Mientras la incredulidad se va haciendo cada vez mayor ante las propuestas de Álvaro Uribe (lo de los taxistas es francamente inverosímil, ¿será que no se va a lanzar pero la fórmula que eligió para no decirlo públicamente es que lo creamos loco?) el tiempo se aprovecha mejor hablando de cine. Como lo hicimos, específicamente en algunas charlas, y como de refilón en otras, del quinto Hay Festival de Cartagena. Recordemos la charla con Manuel Gutiérrez Aragón (creo que Sergio Cabrera no estaba como moderador sino como encargado de sostenerle el micrófono, o al menos eso pareció gracias al nivel de sus aportes) y algunos de esos contactos laterales que hubo entre cine y literatura.

El director español estaba en Cartagena para hablar de su primera novela, en esta nueva carrera (que había sido también su primera elección hace años) emprendida que lo llevó a ganar el premio Herralde. De su cine, tal vez lo único que se pueda conseguir legalmente en Colombia es La vida que te espera en Blockbuster, pero oírlo fue una delicia.

Manuel

Dijo que ahora que no dirige, lo que más extraña es la gente, el estar rodeado de personas en los rodajes: el actor que le pregunta, el asistente que le ayuda. Y esos inmensos equipos humanos, obligados a convivir un par de meses, entre quienes se forma una camaradería única, donde se desatan pasiones y se hacen juramentos de amor que se acaban cuando llega el último día de rodaje.

Lo que menos le gustaba de su labor como director era la espera eterna para reunir las condiciones financieras que hicieran posible su siguiente cinta. Y después, el hecho terrible de que el cine sea tan costoso. Porque, como dijo, al escribir una novela uno pone “Ella se pasea junto al mar” y ya está. Ha sucedido. En cine esa frase es terriblemente complicada: conseguir el mar, la actriz. Y al final por los permisos, toca filmar junto a un lago.

Una frase buenísima: “Los premios generan muchas sorpresas y muy pocas certidumbres” refiriéndose a que ahora no es que él pensara que era un magnífico escritor.

Dijo que la experiencia de la escritura de guiones era muy útil porque como novelista era más conciente de que había que mantener el interés del lector, porque no quería que pasara con mucha literatura, que te parece maravillosa las primeras 40 páginas, y luego es una lata.

El cine, según Gutiérrez Aragón, “es un mercado de Ali Babá”, que ha cogido influencias de todas partes. Porque los guionistas legendarios de Hollywood se basaron para construir sus textos cinematográficos en los escritores clásicos del siglo XIX, como Dickens, maestro en meter personajes, desarrollarlos, hacer tramas paralelas y generar interés en cada momento.

Otra frase: “Lo difícil de escribir una adaptación no es saber qué se pone sino qué se quita”

Además contó que pensaba que un guión de cine se escribe porque alguien tiene que leerlo para que la película se haga. Y ese guión no es otra cosa que una colección de apuntes para tener en cuenta en el rodaje. Es decir que es un trabajo incompleto. Pero como desdiciéndose un poco, recordó que ninguna gran película se puede hacer sin un buen guión. Aunque afirmó que lo mejor es “ir al rodaje empelota” para que cuando llegue el momento, todo se transforme de acuerdo con las circunstancias.

Afirmó que las metáforas visuales en el cine eran muy difíciles y ya no se usaban (como en el cine ruso, que se podía poner a un personaje y luego una ola estrellándose contra una roca para mostrar su conmoción interior) pero que lo que tenía el cine era su simbolismo, muy poderoso cuando está usado por buenas manos.

Y la frase campeona para cerrar: “Lo malo del cine es que tienes que escribir para el imbécil de la empresa de televisión que lo va a leer”.

OTRAS DISQUISICIONES

Paolo Giordano anunció en su charla con Héctor Abad Faciolince que ya se había filmado la película sobre su libro La soledad de los números primos y que había sido dirigida por Saverio Constanzo. Me metí a buscar la ficha en IMDb y debo decir que me encantó el cásting, sobre todo ver a Ricardo Scamaccio, el de Romanzo criminale, encarnando a Mattia

Finalmente, Ian McEwan confesó que por lo menos en la adaptación de Enduring love que hizo Roger Michell y en la de Atonement de Joe Wright había tenido la suerte de contar con dos directores comprometidos con hacerle justicia al libro. Y que aunque al comienzo no le gustaba Keira Knightley como elección para protagonizar, después de ver la película, le fascino. Adelantó que se va a hacer una película sobre Chesil beach, su último libro (una novela hermosa que todos deberían leer, y eso lo digo yo, no es cuña propia de McEwan) y que a él le encantaría que la dirigiera Sam Mendes.

Todo por hoy desde Cartagena, (perdonen, no puedo evitarlo) mañana desde cualquier lugar del mundo.

Escudriñando en la lista de los Globo

Wednesday, December 30, 2009 por Samuel Castro

Antes de que el año se acabe (y de que un globo de papel incendie mi casa o que algún energúmeno navideño me queme con un volador que entre por mi balcón) y antes de hacer el balance de lo mejor que pude ver en 2010, hay que aprovechar para darle una mirada a la lista de nominados (nominar ya existe en el diccionario de la Real Academia, así que supongo que no está mal escrito) al Globo, por si nos dan pistas de lo que puede ser el Oscar del próximo año. Para otra ocasión dejaremos el hecho de que el Globo tiene una importancia ridículamente grande si tenemos en cuenta el número ridículamente pequeño de personas que votan en él

La nana

Se habla español: Dos películas habladas en castellano están entre las candidatas a mejor película extranjera. Los abrazos rotos de Almodóvar y una revelación, La nana, película chilena de Sebastián Silva. ¿Será que la chilena será la candidata en español del Oscar? Porque Los abrazos rotos no fue el título que mandó España así que Almodóvar, siempre tan popular, no entra en las cábalas. Aunque cabe la posibilidad de que El secreto de tus ojos de Juan José Campanella y candidata por Argentina, que no alcanzó a estar en esta selección esté presente en la categoría para los premios de la Academia. De las cinco candidatas en el Globo, sólo la española está en los planes de Cine Colombia para los próximos meses (¿años?) No vale ni siquiera que La cinta blanca de Michael Haneke también haya ganado en Cannes. Y así nos va.

¿El año Tarantino?: Sí, por fin crítica y público estuvieron de acuerdo. Y cuando a Holywood le da por reconocer los méritos de alguien, le encanta hacerlo a lo grande. Así que podemos imaginarnos a Quentin Tarantino recogiendo los dos Globo a los que está nominado, por guión y dirección. Un rebelde más al que domestican.

Brothers

Esta vez, los remakes no funcionaron: Ni Brothers, la versión norteamericana de Brødre, ni Everybody’s fine, el reencauche gringo de Stato tutti benne de Giuseppe Tornatore (no se puede negar que hicieron todo lo posible, porque el papel de Mastroianni lo interpreta aquí DeNiro) consiguieron el éxito en taquillas más o menos respetable que hubieran necesitado para aspirar a más. Parece que el asunto no es bien recibido por el público así que aún hay esperanza de que Will Smith desista de hacer su propia versión de Oldboy.

La taquilla por un lado, la calidad por otro: Ni Transformers, ni New moon, ni 2012. Las películas que tienen mayor número de candidaturas tienen recaudaciones modestas, y están más por el lado de las ramas “semi-independientes” de los grandes estudios. Es una actitud vergonzante: sabemos que apostamos por las grandes taquillas pero premiamos a las películas que creemos que tienen calidad. Lejos están los tiempos en que ambas cosas se podían conjugar. Y en los Oscar, ni siquiera Avatar podrá superar la tara, pues los personajes que mejor actúan son los virtuales.

Sandra Bullock

El año Bullock: Tanto que la molestamos. Tanto que muchos (yo no) nos burlamos de ella. Que ni es bonita ni es buena actriz, dicen algunos. Pero Sandra está en sus gloriosos, pues tanto en drama como en comedia (con The blind side y The proposal respectivamente) tiene firmes candidaturas. ¿Se consagrará la chica que es bendición de la taquilla como estrella respetable? Pago por ver si Sandra le llega a ganar a la doble nominación de Meryl Streep.

¿Y nosotros? De las 10 nominadas en las dos categorías de películas (comedia y drama, esa es la particularidad de los Globo, que me gusta más incluso que todas esas categorías técnicas de los Oscar), han estrenado 4 en Colombia. Y de las restantes 6 sólo una está anunciada en la pestaña de “próximamente” de Cine Colombia. Creo, con la misma seguridad con que sé que ninguna mujer es fácil de entender, que nunca van a estrenar tres de ellas: The hurt locker, (500) days of summer y Precious: based on the novel Push by Sapphire. ¿Alguien quiere apostar en contra?

Acuerdos y desacuerdos con Oscar

Thursday, July 2, 2009 por Samuel Castro

Podría dedicar este post a Michael Jackson. Pero casi que estoy esperando que Patxo lo haga, porque sé que expresará mucho mejor el asombro que nos causó la noticia o nos mostrará el video apropiado para que lo recordemos. Y como estamos en una página de cine, es mejor no rememorar las apariciones de Michael en la pantalla grande, porque fueron terribles (¿o no les pareció terrible Moonwalker?) Así que vamos a seguir hablando de los cambios que habrá en la ceremonia de los Oscar el próximo año.

 

Ahora anunciaron que no se van a entregar los premios honoríficos a la labor humanitaria, ni el Oscar a toda una vida en la ceremonia. Y en ese punto no estoy de acuerdo. ¿No se supone que es ahí, en la celebración del cine más grande donde deberíamos recordar a los “viejos ídolos” del séptimo arte? Sobre todo porque el Oscar honorífico es muchas veces la única manera que tiene la Academia de hacer justicia con figuras que por una u otra razón no lo ganaron (como Peter O’Toole, por ejemplo) Y si el asunto es recortar minutos, entonces no hagan esos videos temáticos que sí, están muy bien editados, pero no aportan nada ni se comparan con lo que se siente cuando todo el teatro se para a rendirle homenaje a sus figuras. Por este camino van a terminar quitando el “In memoriam” y entonces, ahí sí, apague y vámonos. ¿Qué le quitarían ustedes a los Oscar? ¿O qué le agregarían?

Ahora son 10

Thursday, June 25, 2009 por Samuel Castro

En una noticia extraña, la Academia de Hollywood anunció que a partir de la próxima edición de los Premios Oscar, la categoría de Mejor película va a tener 10 nominados, en vez de los 5 que actualmente se mencionan. Y uno, que es mal pensado, no puede evitar pensar mal (y acertar, probablemente) preguntándose: ¿Para qué el cambio? ¿Quieren por fin incluir películas cómicas, ya que al tener los Globo esa división entre dramas y comedias o musicales, se aseguran mayor asistencia de estrellas populares y más audiencia televisiva? ¿O fue algún estudio o algún productor, que cansado de quedarse con las nominaciones de Oscares técnicos (como las que seguramente recibirá Transformers 2, por ejemplo) decidió que por fin su blockbuster va a tener alguna oportunidad?

 

Por otro lado, surgen preguntas aún más inquietantes: ¿habrá candidatas que no son habladas en inglés? ¿Cómo afectará esto otras categorías? ¿Llegaremos a una ceremonia que dure 6 horas, ya que tendremos que escuchar el doble de entradillas medio descachadas para presentar a los nominados?

 

Todo es medio extraño con esta noticia, pero sólo me queda un comentario positivo. Con esta ampliación de la categoría, ahora sí es seguro que cada año veremos una película animada (y probablemente de Pixar) peleando por el Oscar a Mejor Película. Desde ya creo que Up es una buena candidata al 2010. ¿Ustedes qué opinan?

En Bogotá, primer Encuentro de Cineclubismo, oficio y producción

Sunday, September 21, 2008 por Gregorio Sánchez

Remitimos aquí la información del evento que tendrá lugar en Bogotá el próximo miércoles 24 de Septiembre:

Replantear el oficio de los aficionados al cine en el contexto actual es el objetivo del “Primer Encuentro de Cineclubismo, oficio y producción”, que los cineclubes de la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá) El
Grito de la Facultad de Artes, Alberto Alavade Ciencias Económicas, Días de Lluvia y Kinósofosde Ciencias Humanas desarrollarán el próximo miercoles 24 de septiembre en el Claustro de San Agustín (Cra 8 No. 7-21, junto al palacio de Nariño, Bogotá), desde las 3:00 de la tarde. (Entrada libre)

El evento contará con la participación de invitados especiales y miembros de los cineclubes quienes discutirán sobre la necesidad de transgredir el espacio cinefilo y pasar de la mera exhibición a la producción
audiovisual y escrita, asi como con la proyección de cortometrajes producidos en la Universidad Nacional y el lanzamiento de las revistas “Gajes del Cineclubismo” (Cineclub Alberto Alava) y “16:9” (Cineclubes
de la Universidad Nacional) que se obsequiarán a los asistentes.

Adicionalmente se presentará una muestra fotográfica sobre el 48 Festival de Cartagena 2008.

INVITADOS ESPECIALES:
*Ivan Acosta (Asociación Nacional de Cineclubes – Cineclub Sala Fundadores)
*Juan Guillermo Ramírez (Cinemateca Distrital)
INVITADOS UN
*Yimmy Restrepo (Cineclub Alberto Alava)
*Diego Alvarez (Cineclub Dias de Lluvia)
*Armando Russi (Cineclub El Grito)
*Luis Fernando Medina C (Cineclub Alberto Alava)
LANZAMIENTOS
*Revista Gajes del Cineclubismo (25 años del cineclub Alberto Alava)
*Revista 16:9 (Cineclubes UN Bogotá)
CORTOMETRAJES
*17 en 7 (Cineclub Alberto Alava)
*Esquizootrofia (Animación – La pajara pinta producciones)
*Qué Bola (Diego Álvarez –  Cineclub Días de Lluvia)
MUESTRA FOTOGRÁFICA
*Voces invisibles, imágenes simultáneas

ENTRADA LIBRE

El evento aprovecha también para celebrar los 25 años del cineclub Alberto Alava (El más antiguo de la UN Bogotá) y el lanzamiento de su revista “Gajes del Cineclubismo” que reune en una atractiva presentación visual escritos de miembros del cineclub y la revista “16:9” de los Cineclubes de la Universidad Nacional, un esfuerzo colectivo que quiere pensarse el cineclubismo desde múltiples perspectivas.

Invitamos a todos cinefilos y cinefilas a compartir este espacio, y recibir como obsequío las revistas que corresponden a una apuesta de los cineclubes por demostrar que es posible producir material editorial sobre el cine desde la crítica, la creación y la lúdica.

MAS INFORMACIÓN:
Tel 3165000 Ext 18772/10651
Cel: 311-8611833
Nota en Unimedios