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El cine de los otros: Juan Carlos Botero

Thursday, July 17, 2008 por Ricardo Silva Romero

Juan Carlos Botero arrancó su carrera de escritor con un libro de epífanos (escenas cortas que sugieren una vida) que llamó Las semillas del tiempo. Quedó claro, desde esos primeros relatos, que venían acompañados por un ensayo sobre la narración, que se trataba de un autor que pasaba mucho más tiempo en su estudio que en los eventos sociales. Todo un logro a estas alturas del ejercicio literario. Han venido, más adelante, cuatro libros más que, como él, han ido llegando a su público sin atropellar a nadie. Las novelas del mar que llamó La sentencia y El arrecife. Los cuentos misteriosos Las ventanas y las voces que contienen el cuento famoso que se ganó el premio Juan Rulfo. Y los valientes ensayos titulados El idioma de las nubes. Botero trabaja muy seriamente, todos los días, en los textos que escribe. Ha estudiado juiciosamente la historia de la literatura. Pero sabe de cine mucho más de lo que la gente piensa. Sus respuestas son, por decir lo menos, reveladoras:  
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?
 
Sí, lo recuerdo bien, porque iba de la mano de mi padre y sentí que ingresaba en un mundo superior, en donde todo era posible. Desde entonces, me ha pasado lo mismo cuando veo una película y no tiene que ser necesariamente buena: se me olvida la realidad exterior y experimento la historia que veo plasmada en la pantalla como si fuera en carne propia, y por eso siento que vivo la acción, el terror, el suspenso o el misterio. Por cierto, creo que ésa debería ser, justamente, una de las metas del arte: hacerle vivir al espectador el mundo inventado por el creador.
 
2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?
 
Hay pocas que me han impactado más allá de toda película, al punto de producir cambios radicales en mi interior, y no exagero si confieso que me afectaron hasta la médula de mis huesos. Estas son: La noche de los lápices, Kramer vs. Kramer, La lista de Schindler, En busca del soldado Ryan, y La pasión de Cristo.
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
 
Tendría que mostrarle las anteriores, pero dudo mucho que yo deseara verlas de nuevo, y tampoco sé si quisiera que alguien me conociera a ese punto.
 
4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?
 
En verdad no creo en esa distinción, porque si disfruto la película es por alguna razón o suma de razones, de modo que algo de bueno tiene que tener. Por ejemplo, la trilogía de El señor de los añillos me deslumbró por la actuación, por su ambiente tan mágico, por la estética de cada toma y por el heroísmo de la historia. Sin embargo, conozco a muchas personas, que posan de intelectuales, que se sienten obligadas a criticar ese tipo de películas, porque son comerciales o de masas. Y siempre me ha parecido insoportable esa actitud.
 
5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?
 
Creo que pertenezco a una generación que ha sido, en gran medida, criada con base en imágenes, ya sean plásticas (a través de la pintura) o cinematográficas. De modo que parte importante de mi alimento como escritor viene del cine. Además, una brillante actuación tiene la posibilidad de expresar, mediante un gesto tan sutil como enarcar una ceja, un verdadero abanico de emociones, sentimientos y pensamientos. Y eso es un gran tesoro para un escritor, pues siempre estamos tratando de hacer lo mismo: comunicar todo un mundo interior a través de gestos o palabras entonadas de una forma u otra. Por lo tanto, para mí el cine es una permanente escuela de aprendizaje.

El cine de los otros: Luis Ospina

Sunday, July 13, 2008 por Ricardo Silva Romero

El cineasta Luis Ospina, que nació en Cali el 14 de junio de 1949, ha hecho algunas de las películas más importantes de la historia del cine colombiano. Sobre todo: se ha reído muy bien de lo colombiano a partir de los géneros del cine norteamericano. A veces lo ha hecho sin que nadie se de cuenta: descubrí que últimamente, cuando los medios le piden una foto, les manda una de Wim Wenders. ¡Y la publican! Con Carlos Mayolo filmó hace treinta años un falso documental para morirse de la risa que está, seguro que sí, entre lo mejor que se ha hecho por acá: Agarrando pueblo (1978). Hicieron juntos varios cortometrajes más. Y cuando cada uno se dedicó a lo suyo, en estos últimos veinte años, hizo una serie de documentales estupendos: Andrés Caicedo: unos pocos buenos amigos, Slapstick: la comedia muda norteamericana, Nuestra película, La desazón suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo, De la ilusión al desconcierto y Un tigre de papel. Tiene dos largometrajes de ficción que (creo que nadie sabe tanto de Hollywood como él) son parodias del cine norteamericano: Pura sangre (1982) y Soplo de vida (1999). Y el año pasado publicó un libro muy divertido: Palabras al viento: mis sobras completas. Lo vi ayer en la feria del libro. Acá están sus respuestas:
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?
 
Yo no recuerdo qué sentí cuando fui a cine por primera vez pues, como Cabrera Infante, todavía estaba en el vientre de mi madre. Pero me imagino que era oscuro, tierno y acogedor como una sala de cine.
 
2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?
 
La primera vez que vi una teta en el Teatro Colombia de Cali. Era una película alemana que no he podido identificar en la que salía una actriz en un bagnera. Fue tal mi emoción que me espere a la siguiente sesión para volver a ver esa fugaz revelación. El teatro era en forma de U y recuerdo que unos jovencitos excitados se acercaron hasta el borde de la pantalla a ver si podían mirar adentro de la bagnera. Agnos después vi la misma escena en “Los Carabineros” de Godard.
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
 
Vertigo, El hombre de la cámara, Sunset Boulevard, El Ciudadano Kane, Persona, Taxi Driver, Out of the Past, Avaricia, Viridiana, La edad de oro, solo para citar 10.
 
4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?
 
La leyenda de Lylah Clare, The Curse of the Undead, Theatre of Blood, Parasitos asesinos, La pandilla abominable, Them! The incredibly strange creatures who stopped living and became mixed-up zombies, The Little Shop of Horrors, Pink Flamingos, Thunder Road.
 
5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?
 
Porque ya estoy muy viejo para aprender a robar o para volverme vivo. Ahora todo el mundo nace vivo. En mi tiempo no. No puedo dejar de ver cine, de escribir sobre cine y de escribir cine porque no tengo nada más que hacer. Ademas no sé hacer nada más.

El cine de los otros: Carolina Sanín

Sunday, July 13, 2008 por Ricardo Silva Romero

Carolina Sanín escribe todo lo que le pongan por delante. Y lo hace con un sentido del humor y del juego que sí que hace falta frente a semejante panorama. Cuentista, novelista, ensayista, articulista, investigadora, profesora universitaria, documentalista: se trata, en resumen, de una inventora de personas. Una realista: se ha dado cuenta de que la realidad tiene la lógica del absurdo y se ha ido enterando, de texto en texto, de lo mucho que le cuesta narrar la tragedia en tono trágico. En 2005 publicó una novela titulada Todo en otra parte. El año pasado la vimos en el documental Un tigre de papel: se le considera una experta en la obra del artista colombiano Pedro Manrique Figueroa. 

 

1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez? 

 

La primera película que vi en cine fue seguramente una para niños, de Disney. Pero la que recuerdo fue la primera que vi para grandes, “Encuentros cercanos del tercer tipo”. Me impresionaba el rayo de luz que venía de la pantalla chiquita allá atrás e iba creciendo por encima de las cabezas de los espectadores hasta convertirse en la luz grande que iluminaba toda la pantalla. Las primeras veces que fui a cine pasaba buena parte de la función mirando hacia atrás para ver la otra película, más chiquita, en el cuadrado de donde salía la luz.

 

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

 

Con el matrimonio, El acorazado Potemkin. No la he visto y no me he casado. Varias veces he creído que quisiera casarme y varias veces he alquilado la película, pero en ambos casos el deseo no ha sido tan fuerte. Comparables con la graduación, Blow Up y Pulp Fiction porque, igual que la graduación, a otros les parecían grandes eventos y a mí me parecía que había que hacer como para mí también lo fueran. Comparable con la Primera Comunión, El último tango en París. En ambos casos tuve la sensación de que había entrevisto algo que tenía que ver conmigo y de lo que había mucho por entender. Después de la primera comunión quise repetir y comulgué varias veces más, más o menos las mismas que vi El último tango después de la primera.

 

3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?

 

Tiempos modernos, El discreto encanto de la burguesía, Vértigo, Gloria, Pierrot le Fou, Cría cuervos, Lost Highway, Chungking Express, Dogville, un corto de Maya Deren que se llama Meshes of the Afternoon, Muriel, On connaît la chanson, Jalsaghar, Love in the Afternoon, los Cuentos morales de Rohmer, In the Cut, Sans Soleil, cualquiera de Christopher Guest, Volver.

 

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?

 

No me gusta ninguna película que no me parezca buena.

 

5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?

 

Porque me proporciona más placer que casi cualquier otra cosa y requiere menos trabajo y causa menos problemas que las otras cosas que me gustan casi tanto como ella, con la excepción de dormir. Además voy a cine porque me gusta estar en lo oscuro sentada junto a otros, sin verlos ni que me vean, sin hablar con ellos, y viendo lo mismo que ellos: algo que no está ahí.

El cine de los otros: Augusto Bernal

Sunday, July 13, 2008 por Ricardo Silva Romero

Todos cargamos con prejuicios. Pero la idea es tratar de vencerlos, ¿no?, la idea es no perderse cosas muy buenas por andar amarrado a una opinión hecha sobre la base de nada. Por ejemplo: Kramer versus Kramer, citada por el escritor Juan Carlos Botero, es una gran película. Me adhiero. Y sugiero a la comentarista de ayer que la vuelva a ver. Y que si no le gusta, si definitivamente no le gusta, sepa que no hay disgusto alguno. La idea de esta serie es, finalmente, entender que cada quién es como es: que cada quién tiene sus propias películas. Y ya. Que aquí sí no hay problema. Que el odio, al que nos llevan tantos políticos manipuladores o tantos resentimientos inútiles, acá sí que no tiene sentido.
 
Dicho esto presento a Augusto Bernal. Que, como dicen en los eventos absurdos, no necesita ser presentado. Es el inventor de la escuela de cine más duradera del país: Black María. Ha sido cinéfilo, crítico de cine y profesor de cine desde que tiene uso de razón. Ha inventado publicaciones sobre películas que aún siguen diciéndoles muchas cosas importantes a los fanáticos del tema. Ha formado generaciones de narradores cinematográficos que pronto, según dicen los que ven cortometrajes a toda hora, empezarán a dar resultados: a inventarse relatos memorables. La prueba de que Bernal es un hombre confiable, a la hora de hablar de cine, es que si uno entra a algún almacén de DVDs que le parezca increíblemente completo, lleno de las obras de Cocteau o de las cajas especiales del expresionismo alemán, es porque él los ha estado asesorando. Acá están sus respuestas:  
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Mi primera experiencia con el cine tiene dos interrogantes que aún no he podido resolver. Uno religioso acompañado por el hambre del desayuno que debe esperar (el ayuno) para cumplir con el mandato de la comunión: de este sagrado deber se pasaba a desayunar con las empanadas que la vecina vendía a la salida de la misa y si la suerte nos acompañaba el matinal era el mejor camino al cielo. Sobre todo porque el teatro Miramar al lado de la Iglesia de Santa Teresita del “padre Miranda” era el camino expedito al cielo o al pecado. Alli se integra mi segunda experiencia porque la entrada al cine era la mejor manera de llegar a cambiar los “cuentos” de editorial Novaro (que con los años supe que era mexicana y que la hija del dueño se convirtiuo en una famosa directora de cine) de “Suerman”, “Linterna Verde”, “Batman” y “Tomakau”. Una vez efectuado ese ritual la oscuridad de la sala y la musica incidental se convertían en un descanso terrenal donde la oscuridad era el mejor cómplice. Añoro esa oscuridad ansiosa de las salas de cine que se ha perdido por la  “envidiosa” necesidad de tener un DVD para ver las peliculas de manera desprendida.
 
2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?
 
Allí tendria que citar dos de iniciado: “Los peligros de Paulina” , talvez un recuerdo retrasado de un futuro King Kong, y “El profesor Chiflado”, con Jerry Lewis, que tenía una poderosa rubia llamada Stella Stevens. Las posteriores fueron en la Cinemateca Distrital de Bogotá. Concretamente “Noche de Circo” de Bergman, “Padre Padrone” de los hermanos Taviani y “Matadero Cinco” de George Roy Hill. Obviamente con el tiempo y la edad surgieron otras.
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
 
Indiscutiblemente le pondría “El camarógrafo” de Buster Keaton. Es una cinta para iniciados ante la cual se mide a los demás por las veces que se rie y las veces que se asombra con los malabares de este gran cómico.
 
4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?
 
Pregunta dificil. Las peliculas de Sergio Cabrera son siempre una culpa y una penitencia. The Rocky Horror Picture Show es una cinta tan mala como hermosa: es la película que se odia por necesidad y se comenta por compasión. Otra que aborresco por porcentaje de comentarios es Cinema Paraiso: se me vuelve insoportable…
 
5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?

Dejar de ver cine es como quedar ciego. Es una necesidad de encontrar y explorar la vida. Para mi el cine es una actitud, un deseo, una ambición y un pecado del cual no se debe arrepentir nunca. Verlo, sentirlo, escribirlo, comentarlo, hablarlo es un placer donde todo se vale, desde las grandes mentiras hasta los grandes verdades. El cine es tan contundente con la vida que es ella misma.

El cine de los otros: Jimmy Arias

Sunday, July 13, 2008 por Ricardo Silva Romero

Jimmy Arias, que es, primero que todo, un cuentista muy bueno, escribió la página de cine de El Tiempo durante casi ocho años. Hizo mil crónicas, mil artículos, mil entrevistas, pero yo lo conocí por la página de cine. Me parecía increíble que en medio del poco espacio que tenía alcanzaba a ponerse bravo con las películas que no le gustaban, o a elogiar, sin caer en dramatismos, las que le parecían rescatables. Algo parecido a lo que hace uno de mis héroes en la crítica: Carlos Aguilar. Jimmy tenía la virtud, como crítico, de no dejarse convencer tan fácil: creo que en la única película que lo vi asombrado como un niño fue en Minority Report. Anda ahora de viaje. Le está yendo muy bien. Está terminando un libro que tenía en la cabeza desde hace mucho tiempo. 
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

La primera película que vi en toda mi vida fue ‘Jack, the Giants Killer’, del austriaco Nathan Juran y con la tecnología incipiente de comienzos de los años 60, fue suficiente para hipnotizarme e idiotizarme por el cine y para el resto de mi vida. Fue, simplemente, mágico y maravilloso.

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Mi adolescencia no habría sido lo mismo sin ‘Footloose’ ni las series inacabables de ‘Pesadilla sin fin’ o ‘Viernes 13′. Mi pérdida de la virginidad cinematográfica fue a boca de jarro, sin anestesia, a puñetazo limpio, el día que mi papá presentó ‘El padrino’. Más adelante le sería infiel con Tarantino y su ‘Pulp Fiction’.
 
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
 
‘Pulp Fiction’, ‘Contra la pared’ (del turco-alemán Fatih Akin), ‘Nosferatu’ (la de Herzog), ‘Taxi Driver’, ‘Sin City’, ‘Amores perros’, ‘El espinazo del diablo’ (del maestro Guillermo del Toro), ‘Celebración’ (la de Thomas Vintenberg) y ‘La soga’ o ‘La ventana indiscreta’.
 

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?

Siempre he visto de todo y por eso no me da pena admitir que soy un gran consumidor de ‘basura’. Desde Chuck Norris, hasta Stallone y Charles Bronson (Steven Seagal no, nunca). Una de mis películas favoritas de todos los tiempos, por ejemplo, es ‘Mad Max’, las tres. Nunca me canso de repetírmelas o una vergonzosa de John Carpenter, que se llama ‘Big Trouble in Little China’, que disfruté muchísimo en su época y que, a propósito, hace poco compré (lo mismo que la trilogía de ‘Robocop’ y qué).
 
5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?
 
¿Es que acaso existe una terapia mental o un antidepresivo mejor que el cine? ¿Quién no ha deseado que una película no se termine jamás y que nunca se enciendan las luces? Contra la realidad, el mejor antídoto es el cine.

El cine de los otros: Rodrigo Hasbún

Sunday, July 13, 2008 por Ricardo Silva Romero

Rodrigo ha escrito, desde Bolivia, cientos de textos de cine que en verdad valen la pena. Lo tenemos fichado ya para la etapa que viene de www.ochoymedio.info No sólo es un comentarista atinado (como se ve en esta entrevista) sino una persona extremadamente generosa. Vino a Bogotá el año pasado, en agosto, para el encuentro aquel de Bogotá 39. Y vino porque sus textos literarios lo dejan a uno sin palabras. Nació en Cochabamba en 1981. Se ganó el premio nacional de literatura en 2002. Filmó su primer mediometraje, que se llama Mi vida anterior, un par de años después. Tiene un libro de cuentos que se llama Cinco. Y en este momento debe estar terminando su primera novela.
 
¿Recuerda qué se siente ir al cine por primera vez?

Recuerdo las caminatas de regreso a casa después del cine. Papá y yo, que por entonces debía tener ocho o nueve años (todo lo que hubo antes ha desaparecido), atravesábamos la ciudad entera a pie, tarde en la noche, a menudo hablando de la película que acabábamos de ver. Por esa misma época, con los amigos del bario íbamos los domingos al matinée doble que ofrecía una sala vieja. De esas tardes recuerdo la primera vez que le agarré la mano a una muchacha y que casi no parábamos de hablar y de correr por los pasillos. El cine al principio era sobre todo eso: sus alrededores, las vidas que nos inventábamos mientras íbamos al cine.

 
¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Las películas que me transformaron, las que más me conmovieron, las que me dejaron quieto o eufórico durante días, haciéndome mil preguntas, atravesado por mil sensaciones, casi todas las vi en mi televisión, a solas en mi cuarto. En Cochabamba, la ciudad donde viví los años en los que empecé a interesarme en serio por el cine, no hay cinemateca y ninguno de las salas se atreve a demasiado. Lo que sí había, felizmente, era un videoclub de un europeo exiliado que traía cosas extraordinarias. La emoción era ir ahí, revisar una y otra vez los estantes, elegir y volver a casa con la mochila cargada. A ese videoclub le debo algunas de las películas que más huella me dejaron: Una mujer bajo la influencia de Cassavettes, Vivir mi vida de Godard, El espejo de Tarkovsky, Aguirre, la ira de Dios de Herzog, Azul de Kieslowski, Happy Together de Wong Kar-Wai, Vive l’amour de Tsai Ming Liang, Julian Donkey-Boy de Korine, La vida soñada de los ángeles de Zonca, La delgada línea roja de Mallick.

 
Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?

Las que te mencioné recién. Y cualquiera de Béla Tarr y cualquiera de los hermanos Dardenne.

 
¿Cuáles son sus películas malas favoritas? Es decir, ¿cuáles son sus principales placeres culposos del cine?

Ningún placer culposo o, al menos, ninguno que recuerde ahora o que me atreva a confesar.

 
¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?

Puedo dejar de hacer cine o de escribir sobre él sin problemas. Dejar de verlo sería más difícil. El mundo, la realidad, esas vidas que seguimos inventándonos, se empobrecerían de manera radical. Y eso en algún momento resultaría insoportable.

El cine de los otros: Álvaro Castillo

Sunday, July 13, 2008 por Ricardo Silva Romero

Álvaro Castillo Granada, que todos conocemos como lector compasivo, como editor valiente, como librero entregado a su oficio, como personaje de la Bogotá de estos años, ha escrito un par de libros que en verdad logran contenerlo: prueban que es un coleccionista que no deja de asombrarse con cada hallazgo. Uno en especial, que lleva e título de El libro, es un testimonio esclarecedor de lo que significa leer (lo extraño que resulta el ejercicio) en un tiempo como este. Álvaro es, sobre todo, una persona que no deja pasar el mundo: un hombre de libros leal, entrañable, en el que se puede confiar plenamente. Y es, también, un cinéfilo. Que entra a las películas sabiendo a qué películas ha entrado.   
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?
 
No. Podría inventar alguna cosa pero no lo haré.2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?


 
Rocky 1. Tenía ocho años cuando la vi. En esa época era para mayores 12. Otras películas fundamentales: Cuán verde era mi valle, El señor de los anillos, The Wall, La delgada línea roja, Betty Blue, El perfecto asesino, El hombre de las estrellas…3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?


 
Los puentes de Madison, Antes del amancer, Antes del atardecer, Enemigo al acecho.4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?


 
Rocky, Rambo y Terminator (aunque no considero que la trilogía sea tan mala).5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?


 
Por que me hace falta salir de mí y ver otras realidades e historias. Además de encontrarme, de cuando en cuando, con algunos de mis amores de celuloide.

El cine de los otros: Humberto Junca

Thursday, July 10, 2008 por Ricardo Silva Romero

Humberto Junca hace chistes todo el tiempo pero es, por supuesto, un artista cuyas obras consiguen detenerle a uno el día. Sus obras pueden verse acá: http://www.artnet.com/artist/424276354/humberto-junca.html Su carrera puede revisarse acá: http://www.encuentromedellin2007.com/?q=node/3380 Yo me lo encuentro en el consejo de Arcadia cada mes. Y me impresion que siempre esté de buen ánimo. Y que sepa tanto de películas. Sus respuestas lo describen a la perfección:

1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Era como estar soñando despierto. Todo oscuro, como de noche con las luces del cuarto apagado. Las primeras películas que ví en el cine me parecieron como un sueño de imágenes enormes y extrañamente planas que no podía controlar, donde los perros hablaban y los pingüinos bailaban (”La Dama y el Vagabundo” o “Mary Poppins”). Por supuesto fue una experiencia mágica, confusa, surrealista, colorida. (La televisión era aún en blanco y negro.) Daba un poco de susto. Entiendo que algunos de los niños a mi lado lloraran.

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Recuerdo ver con mi mamá “El submarino amarillo”. Yo tenía como 11 años. Fue en un cineclub y el cine estaba lleno de bachilleres y universitarios que fumaban marigüana. A la mitad de la película estabamos mareados, extrañamente felices y totalmente metidos en el rollo. ¿Esa sería mi “primera comunión”?

La “graduación”, fue en dos pasos. Primero: “Rodrigo D. No Futuro”. Me encantó ver una película local, tan llena de vida y urgencia. Tan joven, tan cruda, tan llena de preguntas. Capaz de mostrar con tanta humanidad, detalle y cariño la vida de los punks y los “pistolocos” en la turbulenta Medellín de mediados de los 80.

Luego, me metí a “Terciopelo Azul”, sin tener idea de lo que iba a ver. Recuerdo salir del cine con nauseas, totalmente afectado, con miedo… mucho más que con las películas de terror que me fascinaban (”Evil Dead”, “Pesadilla sin fin”). Lo que acababa de ver aunque lleno de clichés, era más “real” que lo real. Creo que gracias a esas dos peliculas algo se murío en mí y dejé de ser “inocente”.

3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?

Además de las ya mencionadas, he tenido el placer de ver en cine, en la gran pantalla: “Psicosis” (Alfred Hitchcock), “Paris, Texas” (Wim Wenders), “Unforgiven” (Clint Eastwood), “Edward Scissorhands” (Tim Burton), “Pulp Fiction” (Quentin Tarantino), “Miller’s Crossing” (Joel e Ethan Cohen), “Audition” (Miike Takashi), “Rushmore” (Wes Anderson), “Elephant” (Gus Van Sant), “Lost in Translation” (Sofia Coppola), “L´esquive” (Abdellatif Kechiche), “The Host” (Joon-ho Bong).

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?

Duré un año entero tratando de levitar y queriendo ser un Jedi, después de ver “Star Wars”. No sudé nunca, ni me emocioné tanto en el cine, como cuando vi “Aliens” de James Cameron. Me encantó “Before Sunrise” de Richard Linklater; lloré y todo. Durante años pensé que la mejor película de los 80 era “Mauvais Sang” de Leo Carax. Todavía adoro el exceso de tripas, humor negro y mal gusto de “Brain Dead” (o “Dead Alive”, en versión menos explícita) de Peter Jackson.

5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?

Entre el mundo de los sueños, la invención de “la linterna mágica” y el mito de la caverna de Platón; el cine es un recordatorio de que vivimos en una proyección continua, en un mundo de signos, de sombras, que finalmente no están ahí. O son tan reales como queremos que sean. El cine me ha enseñado que siempre podemos cambiar de rollo si lo que veo no me gusta. “La vida es sueño”. Me encanta ir a cine y vivir sueños dentro de un sueño.

El cine de los otros: Vladdo

Thursday, July 10, 2008 por Ricardo Silva Romero

El humorista Vladdo, que es, al mismo tiempo, un dibujante increíble, es uno de los pocos artistas de ahora que se atreven a decir las cosas de frente. Esa es una buena pregunta: ¿dónde están, por estos días, los artistas que se atreven a opinar? Es una maravilla ver cómo Vladdo, en sus dos páginas de revista, va captando a la perfección lo que pasa en Colombia (y en el mundo) por culpa de los gobiernos: han sido inolvidables, al tiempo que macabros por los verdaderos que resultan, su escalofriante “palacito presidencial”, sus chistes conceptuales, su presidente con la ropa que cada vez le queda más grande. En estos días tan confusos, que pueden ser nuestros últimos de fingir que estamos en una democracia, sí que vale la pena su claridad. Y sí que es importante apoyar su derecho a criticar, su interés en pedir que nos dejen caber a todos y su vocación a no quedarse callado.

1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Yo lo que más recuerdo de esa primera vez es que entré de día y salí de noche. Debió ser una función de “vespertina” en Armenia, cuando yo era un niño. La ida a cine, por lo tanto, era como un viaje en la máquina del tiempo. Sobre la película propiamente dicha, lo más emocionante era (y sigue siendo) que el cine lo desconecta a uno por completo de la realidad. Es una experiencia que sólo se puede vivir en un teatro…

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Son tantas… Así, al rompe, una lista breve y por lo tanto muy incompleta, incluiría las siguientes: El halcón maltés, Lawrence de Arabia, Supermán (la primera de Christopher Reeve), La fuerza bruta (Of Mice and Men), El Padrino, Citizen Kane, La rosa blanca (la historia de Sophie Scholl), Valentín, El hijo de la novia, Conspiracy, Manhattan, El graduado, Shrek, Gladiator, Toy Story…El orden no implica preferencia necesariamente.

3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?

Diría que uno se identifica con muchas películas, pero parcialmente. Citizen Kane, por ejemplo, es para mí una “película aspiracional”, por definirla de algún modo. A esa le agregaría algo de El hombre que amaba las mujeres, de Truffaut, o Un hombre y una mujer, de Lelouch…

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?

No son muchas, pero uno de los huesos más espantosos que he visto es María, llena eres de gracia. Una película pésima, pero con buen marketing, que goza de una reputación mejor de la que merece. En realidad no es un placer culposo, sino una culpa apenas…
Por otra parte, hay muchas comedias románticas que son ideales para no pensar, sino para sentarse a dejar pasar el tiempo; por ejemplo One fine day, con George Clooney y Michelle Pfeiffer, por citar un caso…

5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?

Yo no puedo dejar de ver cine porque es una forma de relajarme, de despejar la mente. Muchas veces, en medio de un agite grande de trabajo, con estrés, con la cabeza muy agitada, hago un break, apago o desconecto los teléfonos y saco algún DVD de mi colección y me siento a verlo sin afán. Después de eso vuelvo a mis labores con la mente absolutamente fresca y tonificada.

El cine de los otros: Mauricio Laurens

Thursday, July 10, 2008 por Ricardo Silva Romero

Sigo. A veces me quedo sin tiempo. Pero retomo porque todavía me quedan varias conversaciones más. Esta es con uno de los críticos más juiciosos que hemos tenido en las últimas cuatro décadas, Mauricio Laurens, que hizo su carrera en el periódico El Tiempo, que ha sido profesor de varias generaciones, que siempre es amable con las personas que acaban de entrar en el mundo del cine. Y que tiene en su cabeza toda una biblioteca de imágenes a las que recurre cuando alguien le pregunta qué piensa sobre algún estreno. Es justo pero no es condescendiente. Está siempre del lado de las películas que arriesgan. En las breves respuestas que vienen queda claro con quién (de quién) estamos hablado.

1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Una fascinación total en medio de tanta inocencia por cuanto descubrir figuras amplificadas de hombres y mujeres en movimiento, y con música o sonido de fondo, me pareció de niño en San Gil y Bogotá un espectáculo completo.

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Belle de jour (de Buñuel) me sumió en el desconcierto, Viridiana (por Don Luis) me dejó en trance, Los pájaros (de Hitchcock) me produjo terror y Teorema (de Pasolini) significó un vuelco de ciento ochenta grados en mi vida afectiva.

3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?

Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder) y 2001 odisea del espacio, por supuesto.

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?

Lo extravagante y ‘kitsch’ del nuevo cine alemán de los setenta (Hans Jurgen Syberberg, Werner Schroeter, RosaVon Praudheim, Daniel Schmid). Las películas mexicanas de la edad de oro con María Félix, Pedro Armendáriz y Jorge Negrete.

5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?

Cuando quede del todo ciego y sordo dejaré de ver y escuchar cine. Escribiré sobre las películas que siga viendo mientras tenga memoria, sentimientos y capacidad de ponderar o disentir.