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El señor de las telarañas

Friday, September 17, 2010 por Samuel Castro

No. No voy a hablar de Spiderman (y eso que habría cosas que decir, como que no entiendo por qué escogieron como protagonista a Andrew Garfield, que tiene 27 años ya, si querían volver más adolescente al personaje) El título de este post se debe a una definición que hizo alguna vez Juan Carlos González, crítico de cine de El Tiempo y antiguo colaborador de ochoymedio acerca de Claude Chabrol, el director francés que murió el 12 de septiembre pasado. Decía Juan que cuando uno entra a un apartamento se fija en las ventanas, en las cortinas, en los cuadros que adornan las paredes. Chabrol en cambio, al entrar a un apartamento de clase media (siempre de clase media, por supuesto) lo que veía eran las telarañas en las esquinas del techo.

Y es una buena definición para un hombre que nunca dejó de criticar a la clase social de la que hacía parte, a través de una obra que lo convirtió en uno de los directores franceses más reconocidos, con un estilo seco y fluido, de narración concisa y directa. ¿No es paradójico que el hombre que hizo del thriller con crimen o suicidio una marca registrada deba su comienzo precisamente a una muerte? Claro, todos los medios registran que pudo filmar El bello Sergio, su primera película, con una herencia de su mujer de entonces. Vuelvan a pensar en ello: alguien se murió, dejó un dinero y gracias a él Chabrol pudo fundar la productora con la que comenzó eso que después se llamó “la nueva ola” del cine francés (en entrevistas, decía que no hubo nunca una nueva ola, sólo el mar)

 

Conocí a Chabrol porque hubo un tiempo en el que Blockbuster tenía cine francés en sus estanterías y Cine Colombia programaba sus películas (¡qué días aquellos!) Nada mejor que un director que le fascina a tu novia para que lo extrañes: ver la nueva película que llegaba de él era un compromiso no escrito. Y siempre era él: uno estaba esperando desde el comienzo que algo malo pasara, que alguien muriera, que la policía llegara. Algunos decía que se repetía. Yo, por el contrario, siempre he creído que sólo cuando las obsesiones se notan, se convierten en estilo.

Hay que ser muy inteligente (y Chabrol lo era) para decir algo así: “Me gusta el thriller como género porque cuando la gente va a ver uno, a menos que realmente sea muy malo, nunca dicen que perdieron su tiempo. Es una buena forma de que tengan ganas de ir a cine y no se quejen demasiado. Porque tú no haces películas para expresar tus ideas. Las haces para distraer a la gente y para interesarla en tus películas tal vez los hagas pensar, incluso les puedes ayudar a ser menos idiotas, a ser un poco mejores de lo que eran”. Como para los que dicen que entretener es una preocupación banal.

Después de tantas muertes vistas en sus cintas, hoy, en la suya, toca decir que hará mucha falta el hombre que siempre veía las telarañas, que nos recordaba que en nuestras vidas siempre habrá un rincón oscuro que necesita limpieza.

Ligero y profundo

Tuesday, August 17, 2010 por Samuel Castro

Una de las palabras que utilizan muchos espectadores y críticos a la hora de hablar bien de una película es decir que vieron una cinta “profunda”. Y de igual manera, se refieren a películas “ligeras” como aquellos films sin mucha ambición intelectual. Y aunque probablemente yo también haya utilizado esos calificativos, creo que son bastante problemáticos.

¿Qué es una película profunda? ¿La que habla de los grandes temas del mundo, y nos cuestiona sobre nuestro paso por la vida? ¿Y a qué nos referimos con una película ligera? ¿Son aquellas obras cinematográficas sin pretensiones, que apenas parecen relatar una anécdota? Porque tenemos un embrollo: parecería que una película profunda es mejor per se que una película liviana. Y no. Por más profundos que sean los temas de que trate todo, la “gracia”, que es un término que me gusta mucho, no depende de profundidades metafísicas sino de pericia narrativa y de guión.

A qué viene todo esto. A que vi hace muy poco dos películas casi el mismo día: Cold souls, en la que Paul Giamatti haciendo de sí mismo le encarga a una empresa que le guarde el alma por unos días porque ya no soporta su peso (si esto no es un tema “profundo” no sé qué puede ser). La segunda película es She´s out of my league que sólo cuenta lo que pasa cuando un hombre normal, tirando a feo (como uno, mejor dicho) consigue que la mujer más bonita que haya visto se enamore de él. Y aunque a la segunda le sobren un par de chistes escatológicos un poco forzados frente al tono general y la primera tenga además en su reparto a David Strathairn y a Emily Watson, me quedo con la comedia romántica y predecible.

¿Por qué? Porque Cold souls es pretenciosa, y cree que el espectador tiene que aguantarse unos planos de sueños y de lagos congelados en Rusia, con insomnio del protagonista incluido, por su tema tan “importante”. Desperdicia una buena idea con una estructura soporífera que no es capaz de generar atracción. En cambio She’s out of my league con su historia tantas veces contada, lo único que hace es presentarla bien, intentar que nos gusten sus personajes, buscar un ángulo, sino original, al menos fresco para relatarnos todo. Y punto.

¿Qué la primera servirá más para cine foros en bibliotecas? Por supuesto. Pero no por sí misma, como película. Sino por su tema. En cambio la segunda sería el perfecto ejemplo que yo le pondría a alumnos de cine de cómo hacer una comedia romántica para jóvenes hoy en día, sin tener que caer en las bobadas de American pie.

Profundo no es lo mismo que bueno. Si así fuera, bastaría con poner a Meryl Streep en pantalla leyendo a Kierkegaard para lograr una película aceptable. Y liviano, bueno, liviano son los Hermanos Marx. Y para pasar una pena prefiero a Groucho que a Søren.

Las películas que yo incluyo en lo mejor de 2003

Friday, June 18, 2010 por Samuel Castro

Lo bueno del cine es que cada par de ojos ve una película distinta. Y aunque me parecen muy importantes las películas de la selección de Diana del 2003, yo tengo otras candidatas. No sé si más buenas, o si mejores. Sé que me gustaron más a mí. Y claro, lo de Lost in translation sí es inquina: a mí no me llegó ni poquito al alma y me ha parecido siempre una película “inflada”. Pero por eso el cine es mejor que la política (mucho, muchísimo mejor): porque se puede disentir sin pelear.  Esta es mi selección 2003:

 Les invasions barbares

Las invasiones bárbaras: ¿Cómo hacer de la muerte, de la pérdida inevitable y final, un acontecimiento festivo? ¿Podrá uno, al final de todo, reunirse con lo más parecido que he visto a “la conciencia tranquila”, hablar con todos los que han pasado por nuestra vida y sentir de ellos lo mucho que nos quieren, a pesar de nuestros defectos. Coincido con Diana, en que esta cinta es extraordinaria, y fue justa ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera.

Mystic river

Mystic river: ¿Hay alguna duda de que Clint Eastwood es un maestro contemporáneo del cine? Si les queda algún resquicio de incertidumbre vean esta película, gocen con un reparto que parece tocado por un ángel de gracia y dejen que la angustia se apodere de ustedes.

 Finding Nemo

Finding Nemo: ¡Pixar es capaz de hacer una historia de padre e hijo, combinada con road movie, en la que matan a una mamá en la primera escena y aún así lograr que uno no pueda parar de reír! ¿Eso no es un signo de absoluta grandeza? Una obra maestra más del estudio que nos ha acostumbrado a la perfección.

 My life without me

Mi vida sin mí: Hay una relación cercana entre esta película y Las invasiones bárbaras. Si la de Denys Arcand habla de un hombre que siente que tuvo una vida plena y por eso puede preparar una buena muerte, ésta cinta de Isabel Coixet, con una extraordinaria Sarah Polley en el papel principal, nos da una vuelta de tuerca al asunto: la muerte que te quita la vida a mitad del camino y lo que eso puede implicar para nuestros planes del futuro, que de un momento a otro se desvanecen. Si me voy a morir… ¿para qué ser fiel?, ¿qué puedo hacer para que los que queremos puedan superar nuestra muerte?

 Oldboy

Oldboy: Una de las cosas especiales que tiene esta película es que permitió el vínculo con Patxo, colaborador de este blog y amigo queridísimo. Así que Oldboy es, de alguna manera, el comienzo de mi relación con ochoymedio. Pero no por eso es que esta película es extraordinaria: es porque nos cuenta una historia que nunca es obvia, que jamás sabemos para dónde va a coger. Porque es la mejor entre la trilogía de la venganza a la que pertenece. Porque sentimos una profunda compasión por ese hombre al que le destruyen la vida sin saber por qué.

El final de Lost o por qué a veces la televisión es mejor que el cine

Wednesday, June 9, 2010 por Samuel Castro

Si nos atenemos a las clases de públicos de Lost (suponiendo, creo que con seguridad, que muchos de los lectores de ochoymedio han visto la serie) que Hernán Casciari, el escritor y excelente bloguero argentino (aunque escribe desde España) definió en su sitio, Espoiler.tv, hace quince días, yo soy del tipo agradecido, de la clase de  personas que se alegra de haber estado varios años, dedicando una hora a la semana a ese relato televisivo, mezcla de novela romántica, saga de aventuras y misterio filosófico, que nos llevó la cabeza de preguntas y la retina de historias. ¡Y qué historias! Porque hace dos semanas, cuando se acabó LA HISTORIA y los sitios web se llenaron de opiniones descalificadores acerca de “lo pobre” y “lo fácil” que había sido el final de Lost (cómo se nota que todos creen que ser guionista es muy fácil), yo pensé que esa trama, la de la isla y quiénes eran los otros y por qué pasaba lo que pasaba, era la que menos me había asombrado. Sí, era parte de su encanto e ingrediente de la mezcla perfecta de la serie, pero en realidad lo que siempre me atrajo de Lost fueron las pequeñas historias, las de cada capítulo, las que nos decían por qué Sawyer desconfiaba del mundo o cuál era el motivo para que Locke  se asombrara en medio del accidente al mover las piernas. Ese descubrimiento paulatino de los personajes a través de estructuras narrativas no muy frecuentes en la televisión, era la verdadera riqueza de Lost, su fuerza y su encanto.

Lost 1

Y como éste es un blog sobre cine y no sobre mis gustos televisivos, es el momento de explicar, con el ejemplo de Lost, por qué a veces la televisión es mejor que el cine. Basta con imaginar lo que pasaría si un thriller de suspenso que se desarrolla en una isla misteriosa, dejara al final más de la mitad de los hilos narrativos como cabos sueltos. Saldríamos de la sala de cine sintiendo que nos robaron la plata que pagamos por la boleta, insultando a nuestros distribuidores y quejándonos de lo malo que es el cine de hoy en día. Y tendríamos razón, porque en el cine un guionista no puede “permitirse” ese tipo de cosas: estamos ahí para que nos cuenten una historia y para que salvo una secuela, la historia se cierre perfectamente.

Lost 2

Pero en televisión (¡Dios bendiga las series gringas!, estoy hablando de ellas y no de nuestras telenovelas cada vez menos audaces) las cosas no tienen por qué ocurrir así: los capítulos se pueden llenar con momentos aparentemente intrascendentes (como cuando Hugo le ganó a Sawyer jugando ping-pong) que sin embargo, humanizan a los personajes; el cine intrascendente no es fácil de soportar ni siquiera en los festivales. Puede que haya, como en la serie de ABC, 6 ó 7 personajes principales; las películas corales en general son fragmentadas y superficiales. Es más que probable que en la tercera temporada aparezca un personaje sacado del sombrero de un mago, que se vuelve absolutamente imprescindible. La complejidad en televisión no es un lastre sino todo lo contrario, la opción que tienen los guionistas para que la serie dure más temporadas. En cine los personajes para que sean verosímiles deben estar perfectamente definidos y sorprendernos con su comportamiento máximo una vez, para que sean “creíbles” con respecto a la historia. En televisión un personaje puede cambiar de opinión, evolucionar, convertirse en un asesino en serie o arrepentirse por haber actuado en contra de sus valores. Y paradójicamente lo que en cine es contradicción es televisión es pura imitación de la realidad. Por eso le creemos a una serie lo que no permitiríamos en una película. Por eso aceptamos que House pueda tener piedad o mostrar misericordia por alguien: ya lo conocemos tan bien que no nos parece del todo sorprendente y varios detalles a lo largo de los años nos han dado pistas de que hay algo bueno bajo el ogro.

Lost 3

Podría seguir enumerando ventajas: en televisión los “picos” emocionales se distribuyen a lo largo de la temporada, pudiendo hacer capítulos de “transición” que sin embargo, son esenciales para engancharnos con los personajes. La televisión permite “ensayar” caminos y luego deshacerlos (como lo hizo varias veces Lost). Cuando se hace buena televisión, la ciencia ficción es más filosófica, el drama más detallista, la violencia menos gráfica y hasta el western (como en Deadwood) se enriquece. Y la buena televisión, las series extraordinarias (a pesar de lo que digan la opción de conservar el misterio de la isla fue una opción bastante aceptable) como Lost, nos dejan en el alma cuando se acaban la misma sensación que se tiene al llegar a la última página de una novela grandiosa: el de un viaje en el que conocimos a compañeros de viaje y paisajes inolvidables.

Amo el cine, es cierto, pero hoy en día quien diga que la televisión sigue siendo “la caja tonta” es porque se duerme cada noche viendo Caracol.

Blogumental de cine: Fernando Gómez

Friday, May 21, 2010 por Samuel Castro

El blogumental sigue siendo importante. Nos ha faltado tiempo para actualizar los datos de las personas que le respondieron el cuestionario a Ricardo Silva, nuestro gran amigo, pues los días pasan, los trabajos cambian y las referencias se transforman. Fernando, por ejemplo, fue hace años editor cultural de Semana y crítico de la misma revista. Hoy es el editor de Cromos, pero no ha dejado de reseñar películas, ni de amar al cine, ni de ser el tipo querido que siempre ha sido. Y estas fueron sus respuestas.

¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?
Cada vez que se oscurece la sala siento lo mismo: la ansiedad por lo que va a suceder y la expectativa de qué tipo de emociones van a surgir. La oscuridad es maravillosa porque uno tiene la sensación de que está solo, o al menos de que nadie lo está viendo. Si la televisión es luminosa como el día, el cine es negro como la noche, una noche sin estrellas que le permite a uno transformarse sin que nadie se dé cuenta. Lástima que los avisos de no fumar se hayan vuelto cinematográficos. Lo mejor de aguardar era el dibujo en rojo sobre negro de una nube de humo soplando al fumador. Podría jurar que se movía.

¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?
Si se comparan con la primera comunión o la graduación, entonces debo decir que son dos: Tiburón y El exorcista. Sencillamente, casi pierdo la razón por no poder entrar al teatro cuando fueron estrenadas. No me dejaban. Tuve que esperar mucho tiempo para matar mi curiosidad. Verlas fue la confirmación de que en adelante ya tenía edad para ver lo que quería. Fue como una graduación. Pero si se trata del descubrimiento del cine como magia, entonces debo escojer al Chaplin de la época muda, y dos joyas por las cuales vale la pena ver cine: El ladrón de bicicletas y La Strada.

Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
Cyrano de Bergerac, de Jean-Paul Rappeneau; El libro de la selva, de Wolfgang Reitherman; Mejor imposible, de James Brooks.

¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?
Alien
, el octavo pasajero, de Ridley Scott; La guerra de las galaxias, de George Lucas; y las terribles comedias de Michael J. Fox. Pero tengo más…

¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?
No puedo dejar de ver cine porque llega un momento en que no resisto no hacerlo. Es una respuesta tonta, pero es la única que tengo. La sensación de meterme en la piel de alguien por un buen rato es algo que no se cambia por nada. La sensación es similar a la de la lectura, aunque suelo ser mucho menos exigente con el cine.

Lo mejor de la década: 2000

Sunday, March 14, 2010 por Samuel Castro

No me fue mal en los vaticinios del Oscar. 16 de 24 es una marca decente, aún cuando no acerté con la mejor película. ¿Quién iba a pensar que la Academia este año iba a tener una ceremonia que buscaba llegarle a los adolescentes (con ese adefesio de coreografía hip-hop y esos pobres protagonistas de Crepúsculo que todavía no saben hablar en público) pero que ella misma, como excepción, se iba a comportar como adulta, premiando una versión difícil de una guerra que nadie quiere ver? Pero llegó la hora de otro tipo de listados, más polémicos y difíciles, porque siempre que se habla de “lo mejor” alguien se siente ofendido. Así que toca aclarar que esto es lo mejor de los diez años que van del 200 al 2009, según el que esto escribe, no según ochoymedio, que es una hidra de múltiples pensamientos.

Diez películas para diez años me parecía una cosa terrible, así que voy a ser más manirroto y voy a hablar de las que creo que son las 50 mejores películas de la década. Se vale disentir, se vale pelear y sugerir otras. E incluso, votar por algunos títulos para los años de la década que siguen. Aquí están, éstas son.

Crouching tiger

Wo hu can long (El tigre y el dragón): Antes de esta película (que es antes de Kill Bill, convenzamos a los adolescentes de hoy que el cine no se lo inventó Tarantino) recuerdo que las artes marciales tenían mala prensa. Era mal visto hablar del cine de patadas y rivales de ojos rasgados. Y de repente, ¡boom!, todos querían volar por los aires, vestidos de cuero como en The matrix o escalando bambúes, como acá.

Deseando amar

Fa yeung nin wa (Deseando amar): Era la atmósfera. El hecho de que los colores parecían tener vida propia. Y que los personajes vivían una pasión de esas que nos descontrolan la vida, pero en medio de una prohibición y una tensión que vimos muy pocas veces después.

Memento

Memento: Estaba Guy Pierce, con ese pelo rubio que no le cuadraba en una película donde nada cuadraba, donde uno sentía que no podía ser, que eso no iba a salir bien. Un alarde de genialidad de ese tremendo director que es Christopher Nolan. Si había otra película que sucediera hacia atrás en el tiempo, no la recuerdo. Si no la han visto, por favor, alquílenla, y disfruten una de las experiencias más electrizantes que puede vivir un cinéfilo.

Requiem for a dream

Réquiem for a dream: Cuando se habla de las adicciones siempre se corre el riesgo de ser exagerado, y de tratar de provocar el asco en el espectador. Aronofsky asumió el riesgo con todas las ganas y decidió que si había que provocar asco lo iba a hacer de todas las formas posibles. Con una estética de video-clip que le cuadraba perfectamente, si esta película no hacía desistir a algunos de ciertos vicios, nada lo haría.

Amores perros

Amores perros: Yo creo que es una de las mejores películas del cine latinoamericano de la historia. Que es uno de los choques más impresionantes que he visto, a pesar de que haya miles que son más explosivos y espectaculares. Que Gael García Bernal no sería nadie de no haber protagonizado esto. Y que Guillermo Arriaga y Alejandro González no hicieron juntos nada mejor que este collage trágico, latinoamericano, ridículo y memorable, que nos probaba que en el tercer mundo también se podían hacer películas extraordinarias.

Ya vendrán las siguientes películas seleccionadas para el resto de la década. Ya pueden comenzar a discutir, sugerir y opinar.

A ver cuánto me equivoco

Sunday, March 7, 2010 por Samuel Castro

Es más larga que la entrevista del presidente Uribe el viernes en la W (aunque no más jarta, eso lo puedo asegurar) pero es imposible no verla para personas que como yo, como ustedes, aún creen en eso que podríamos llamar ‘el glamour del cine’. Nuevamente llega la ceremonia del Oscar con las mujeres de nuestros sueños vestidas como diosas (o como brujas; se ven unas cosas a veces…), los tipos con los que sueñan nuestras novias en traje de etiqueta, Mickey Rourke y algún atractivo show típico de los gringos. Imperdible, por supuesto. Es como ver los premios TV y Novelas pero con estrellas de verdad. Y llegan las apuestas. Mis vaticinios, en los que intentaré este año no dejarme llevar por el sentimiento, sino por la lógica, salvo por una excepción que contaré a su debido tiempo. Vaticinios llenos de valor en los que arriesgo montones, porque también me voy a meter con las categorías técnicas, que a pocos le importan, pero que son estatuillas, al fin y al cabo. A ver cómo nos va.

Mejor corto de acción real

Istället för abrakadabra. Obviamente esto es un ‘pinochazo’, pero con razones poderosas. Tiene el título que suena más bonito de los cinco nominados y no está protagonizado por niños, como dos de sus competidores.

Mejor corto animado

Logorama. Con todo lo que hablamos mal de los gringos, en general se toman mucho mejor las críticas que les hacemos, que nosotros las que aparecen en sus programas. Y este corto francés, en que Ronald McDonald es un vulgar atracador y donde los autores se imaginan cómo sería el desastre que aniquilaría el mundo donde viven las marcas, es tan atractivo y crítico como bien hecho. Con homenajes explícitos a Pulp fiction. Lo pueden ver en dos partes, acá y acá.

Mejor corto documental

The last truck: closing of a GM plant. ¿Cómo van a desaprovechar para hacer un comentario político acerca de las consecuencias de la crisis? Debería ser la elección segura.

The cove

Mejor documental

The cove. Es espectacular, tiene el comentario ecológico de rigor, posee la mejor calificación de los nominados en IMDb y está hecho bajo el agua. Muchas ventajas para su elección.

Mejor película extranjera

El secreto de sus ojos. Este es mi toque sentimental. Todo indica (los apostadores, los medios, los especialistas) que va a ganar La cinta blanca.  Todos me importan un carajo. Quiero que gane esta película de la misma manera que siempre, a pesar de Maradona, le he hecho fuerza a Argentina y no a Brasil en los mundiales. Porque sí.

Mejor película animada

Up. Es la única animada en las 10 nominadas a mejor película. ¿Necesito decir más?

Mejores efectos visuales

Avatar. Crear un mundo creíble no es algo que se vea todos los días.

Mejor edición de sonido

Avatar. En la batalla final se tenían que escuchar los gritos de miles de criaturas azules. Y se escuchan tanto como los motores de las naves espaciales.

Mejor mezcla de sonido

Avatar. También es importante lo de Transformers, pero Avatar no ganó el Razzie a la peor película del año.

The princess and the frog

Mejor canción original

The princess and the frog. Si esta no es la ganadora, la otra que tiene posibilidades es la de Crazy heart. Pero si con dos nominaciones Randy Newman no gana, creeré que de verdad al tipo le hicieron una maldición vudú.

Mejor partitura para una película

Michael Giacchino por Up. En serio no me estoy dejando llevar por el sentimentalismo. Horner demasiadas veces toca las mismas notas en distintos tempos. Giacchino ha hecho dos obras maestras en Ratatouille y acá. Y pienso que se nota.

Mejor maquillaje

Barney Burman, Mindy Hall y Joel Harlow por Star trek. Crear razas alienígenas debería ser suficiente mérito para ganar, aunque las otras dos competidoras son fuertes porque a la Academia le encanta ver envejecer actores antes de tiempo.

The young Victoria

Mejor vestuario

Sandy Powell por The young Victoria. Sólo hay algo que le gusta más a la Academia que la ropa de época: la ropa de reyes, de época.

Mejor dirección de arte

Rick Carter, Robert Stromberg y Kim Sinclair por Avatar. Aquí empiezan los problemas con lo virtual. ¿Tiene el mismo mérito el director de arte que concibe sus locaciones desde lo digital que el que las busca y las adapta en formas palpables? Creo que la respuesta es sí a partir de este año.

Mejor edición

Bob Murawski y Chris Innis por The hurt locker. Gran parte de la tensión de esta película se la debe a este rubro. Una parte enorme, si vamos a ser sinceros.

Mejor fotografía

Mauro Fiore por Avatar. Si esto no funcionaba bien nada lo hacía. Y aunque la luz se pueda controlar por computadora en este caso, el resultado sigue siendo asombroso.

Mejor guión adaptado

Jason Reitman y Sheldon Turner por Up in the air. Es una joya, perfecta y redonda. Como son los guiones que más me gustan. Y está basado en un libro de no ficción, así que la adaptación es aún más meritoria.

Tarantino

Mejor guión original

Quentin Tarantino por Inglorious basterds. Por un guión donde un crítico de cine es el héroe de la jornada y el arma más poderosa es la cinta de nitrato, deberían hacerle una estatua a la entrada del Teatro Kodak.

Bigelow

Mejor directorA

Kathryn Bigelow por The hurt locker. No siempre se tiene la oportunidad de hacer feminismo y justicia al mismo tiempo. Y además de ser merecido, es un hito en la historia que no hay que dejar pasar.

Mo'Nique

Mejor actriz de reparto

Mo’Nique por Precious. Es una madre jodida y violenta como nos han mostrado ya antes otras películas. Pero la escena final, la de la maldad asumida como algo natural, como algo involuntario, es una muestra de actuación tremenda.

Waltz

Mejor actor de reparto

Christoph Waltz por Inglorious basterds. Ser buen actor y políglota paga. Paga muy bien.

Sandra Bullock 2

Mejor actriz principal

Sandra Bullock por The blind side. Ella fue y recogió sus dos premios Razzies ayer. Eso es profesionalismo y saber tomarse las críticas, buenas y malas, con profesionalismo. Y por su profesionalismo se llevará hoy también el Oscar.

Jeff Bridges

Mejor actor principal

Jeff Bridges por Crazy heart. Lo han nominado cuatro veces antes que ésta. Siempre por películas que sin su actuación, serían mucho menores. Su personaje en The big Lebowsky es parte de una religión. Es el momento.

Mejor película

Avatar. No es la mejor. No es una historia para mayores de 12 años. Pero esta película revivió las posibilidades de una industria que muchos consideraban en peligro. Y eso merece que esa misma industria le dé un hombre dorado.

En un par de horas, en unos minutos, veremos cuánta razón o cuánta suerte tenemos. ¡Que comience la función!

Más de cine en el Hay Festival 2010

Monday, February 1, 2010 por Samuel Castro

Mientras la incredulidad se va haciendo cada vez mayor ante las propuestas de Álvaro Uribe (lo de los taxistas es francamente inverosímil, ¿será que no se va a lanzar pero la fórmula que eligió para no decirlo públicamente es que lo creamos loco?) el tiempo se aprovecha mejor hablando de cine. Como lo hicimos, específicamente en algunas charlas, y como de refilón en otras, del quinto Hay Festival de Cartagena. Recordemos la charla con Manuel Gutiérrez Aragón (creo que Sergio Cabrera no estaba como moderador sino como encargado de sostenerle el micrófono, o al menos eso pareció gracias al nivel de sus aportes) y algunos de esos contactos laterales que hubo entre cine y literatura.

El director español estaba en Cartagena para hablar de su primera novela, en esta nueva carrera (que había sido también su primera elección hace años) emprendida que lo llevó a ganar el premio Herralde. De su cine, tal vez lo único que se pueda conseguir legalmente en Colombia es La vida que te espera en Blockbuster, pero oírlo fue una delicia.

Manuel

Dijo que ahora que no dirige, lo que más extraña es la gente, el estar rodeado de personas en los rodajes: el actor que le pregunta, el asistente que le ayuda. Y esos inmensos equipos humanos, obligados a convivir un par de meses, entre quienes se forma una camaradería única, donde se desatan pasiones y se hacen juramentos de amor que se acaban cuando llega el último día de rodaje.

Lo que menos le gustaba de su labor como director era la espera eterna para reunir las condiciones financieras que hicieran posible su siguiente cinta. Y después, el hecho terrible de que el cine sea tan costoso. Porque, como dijo, al escribir una novela uno pone “Ella se pasea junto al mar” y ya está. Ha sucedido. En cine esa frase es terriblemente complicada: conseguir el mar, la actriz. Y al final por los permisos, toca filmar junto a un lago.

Una frase buenísima: “Los premios generan muchas sorpresas y muy pocas certidumbres” refiriéndose a que ahora no es que él pensara que era un magnífico escritor.

Dijo que la experiencia de la escritura de guiones era muy útil porque como novelista era más conciente de que había que mantener el interés del lector, porque no quería que pasara con mucha literatura, que te parece maravillosa las primeras 40 páginas, y luego es una lata.

El cine, según Gutiérrez Aragón, “es un mercado de Ali Babá”, que ha cogido influencias de todas partes. Porque los guionistas legendarios de Hollywood se basaron para construir sus textos cinematográficos en los escritores clásicos del siglo XIX, como Dickens, maestro en meter personajes, desarrollarlos, hacer tramas paralelas y generar interés en cada momento.

Otra frase: “Lo difícil de escribir una adaptación no es saber qué se pone sino qué se quita”

Además contó que pensaba que un guión de cine se escribe porque alguien tiene que leerlo para que la película se haga. Y ese guión no es otra cosa que una colección de apuntes para tener en cuenta en el rodaje. Es decir que es un trabajo incompleto. Pero como desdiciéndose un poco, recordó que ninguna gran película se puede hacer sin un buen guión. Aunque afirmó que lo mejor es “ir al rodaje empelota” para que cuando llegue el momento, todo se transforme de acuerdo con las circunstancias.

Afirmó que las metáforas visuales en el cine eran muy difíciles y ya no se usaban (como en el cine ruso, que se podía poner a un personaje y luego una ola estrellándose contra una roca para mostrar su conmoción interior) pero que lo que tenía el cine era su simbolismo, muy poderoso cuando está usado por buenas manos.

Y la frase campeona para cerrar: “Lo malo del cine es que tienes que escribir para el imbécil de la empresa de televisión que lo va a leer”.

OTRAS DISQUISICIONES

Paolo Giordano anunció en su charla con Héctor Abad Faciolince que ya se había filmado la película sobre su libro La soledad de los números primos y que había sido dirigida por Saverio Constanzo. Me metí a buscar la ficha en IMDb y debo decir que me encantó el cásting, sobre todo ver a Ricardo Scamaccio, el de Romanzo criminale, encarnando a Mattia

Finalmente, Ian McEwan confesó que por lo menos en la adaptación de Enduring love que hizo Roger Michell y en la de Atonement de Joe Wright había tenido la suerte de contar con dos directores comprometidos con hacerle justicia al libro. Y que aunque al comienzo no le gustaba Keira Knightley como elección para protagonizar, después de ver la película, le fascino. Adelantó que se va a hacer una película sobre Chesil beach, su último libro (una novela hermosa que todos deberían leer, y eso lo digo yo, no es cuña propia de McEwan) y que a él le encantaría que la dirigiera Sam Mendes.

Todo por hoy desde Cartagena, (perdonen, no puedo evitarlo) mañana desde cualquier lugar del mundo.

Lo mejor del año que se fue

Wednesday, January 13, 2010 por Samuel Castro

Mientras miraba las estúpidas noticias acerca de cómo le fue al país en el “plan retorno” (¿no será mejor grabar esos informes sin fechas y poner la misma nota cada año para darle un descanso a los sufridos corresponsales que no saben cómo volver interesante esa noticia?) confeccionaba esta lista con la ayuda de la herramienta de historial de IMDb —úsenla, es muy útil, sobre todo si, como lo sugieren varios de ustedes (James, Arias y Carlos), próximamente tengamos que dar nuestra opinión sobre las mejores películas de la década—. Para continuar con lo que hicimos el año pasado, estas son las 12 mejores películas que vi en 2009 (¿a partir de qué vez algo se convierte en tradición?, ¿de la tercera?). Y como especificamos en aquella ocasión, la lista está conformada por las películas que YO VI, no por las películas que pasaron por nuestras carteleras, que es un dato completamente distinto. Si sienten que falta Avatar, lo siento pero estaba de vacaciones en diciembre, así que aplica para el 2010. Y no están en ningún orden específico, la que va de última me gusto tanto o más que la número uno. Repito la frase que puse en este blog hace 370 días (las tradiciones también deben repetir algunos elementos): como siempre pasa con el cine, podría decir cuál es mejor que la otra dependiendo del día en que me lo pregunten:

Doubt

Lo siento. Puede que debiera estar entre las de 2008, pero la vi este año. Y el hecho de que una película haga honor a su nombre y jamás nos resuelva todo, en esta época de guiones masticados, es una maravilla impagable.  

Up

Up

Sí. Lo acepto. Soy fan incondicional de Pixar. Pero dejando mi fanatismo a un lado, ¿no hay que admirar a una productora que se atreve a poner como protagonista de su película a un anciano con bastón y a un boyscout gordo, en medio de la dictadura de la juventud y la esbeltez que nos ronda? Y si a eso le sumamos un guión impecable, una escena de amor que nos hace llorar a todos sin evitar la muerte y un par de chistes geniales, nos encontramos con una de las grandes cintas del año en empaque calificación todos.

The visitor

Ya ni siquiera tenemos el dudoso honor de que todas las películas nominadas a los Oscar lleguen a nuestras pantallas. Richard Jenkins da una clase de actuación sobria en esta película espléndida, que nos relata lo que pasa cuando un hombre sin mucha pasión por su vida, se da cuenta de que la vida vale la pena cuando hay algo (un instrumento musical, una iniciativa) que nos haga sentir útiles.

Hace tiempo que te amo

Il y a longtemps que je t’aime (Hace mucho que te amo)

Casi no llega a Medellín. Pero valió la pena la espera, porque la historia de Juliette y su intento de recuperar la vida que perdió y de avivar un amor fraternal que creía extinguido por culpa de su estancia en la cárcel, es uno de esos dramas que nos recuerdan que nuestras vidas no están tan jodidas como podrían si nos descuidáramos o si cometiéramos un error. Y esos ojos de Kristin Scott Thomas. Esos ojos…

Revolutionary road

Injustamente tratada en los Oscar (porque sólo tuvo tres nominaciones y no ganó nada) la película que protagonizó la misma pareja de Titanic, demostrando que ha crecido como dúo actoral, hizo que una patada en el estómago fuera una metáfora válida para lo que produce verla.

Vratné lahve

Vratné lahve (Sueños de juventud)

Entre tantas películas serias y solemnes de la programación de Eurocine del año pasado, esta comedia del mismo director de Kolya fue la que se salió del molde, y me hizo reír como hace mucho no lo hacía, al recordarme que se puede ser inteligente y libidinoso y perspicaz e ingenuo y viejo. Todo al mismo tiempo. Y además sin dejar de atender un servicio de reciclaje de botellas en un supermercado checo.

The reader

Habla sobre las vergüenzas que cargamos en la vida, en medio de una trama propia de lo que siguió al terminar la Segunda Guerra. Sale Kate Winslet desnuda. Le enseña a un jovencito como ser mejor amante. ¿Hacen falta más razones para considerarla una película extraordinaria? Bueno. Incluso la primera razón que di podría sobrar.

Red

Red

No se llama así porque hable de internet o de tramas futuristas. Es la historia de un perro viejo asesinado (el bulto que se carga en la foto) por un trío de adolescentes imbéciles. Y es la historia de su dueño queriendo hacer justicia. Una película pequeña y poco vista que Clint Eastwood  hubiera querido filmar (pero casi podría asegurar que no lo hubiera hecho tan bien como Brian Cox) y que demuestra que en el cine, la acción y las balas nos emocionan tanto como un buen diálogo cuando el guionista sabe por qué las puso en la historia.

The wrestler

¿Creían que Arronofski no podría filmar algo sencillo, que no fuera grandilocuente y estrepitoso? Pues sí es capaz. Y no sólo eso. También logró resucitar la carrera de Mickey Rourke y mostrarnos el costado más humano y más sensible de ese espectáculo bizarro que es la lucha libre en Estados Unidos. Mencionar que Marisa Tomei hace de prostituta es como ponerle la cereza encima a una torta de chocolate.

Leonera

Leonera

Este año también seguí asistiendo al cine-club de Eafit que lidera y presenta nuestro amigo Juan Carlos González y que en el segundo semestre fue de cine argentino. Y Leonera de Pablo Trapero se lleva todos los honores porque hay un oficio y una calidad en cada una de las escenas de esta película sobre una mamá que es encarcelada y debe criar a su hijo entre rejas, que asusta.

Derecho de familia:

Daniel Burman hace películas sobre tipos como uno.  Como usted y como yo. Claro, los encarna un actor más pinta que nosotros, pero lo pone a sufrir más que a todos juntos. Y en esta cinta (también del cine-club de Eafit) con una clase y un sentido del diálogo que nos recuerda por qué dicen que Burman es el Woody Allen argentino, nos recuerda los problemas que trae el hecho de ser el padre o el hijo de alguien.

Hot fuzz

Hot fuzz

El gran hallazgo en DVD del año. Había dejado de ver esta película porque no encontraba el momento ni el lugar para una comedia policiaca hecha en Inglaterra (no sonaba muy atractivo, si me hago entender) Pero ésta es un descreste. Una trama inteligente, humor inglés del mejor y, aunque parezca increíble, la mejor edición que vi para una película en el género que sea, en todo el 2009.

Esta es la lista. Con un título para cada uno de los meses de este año, si usted quiere hacer un buen catálogo de DVDs. Como ha hecho Jorge Sánchez, ahora es el momento de que ustedes opinen sobre esta lista y que agreguen títulos, critiquen otros, o hagan sus propios listados. Ya vendrá (denme unos días, que la cosa no es sencilla) la elección de las mejores películas de la década. Además nuestra lista tiene 50 películas. Más o menos 5 por año. Se escuchan candidaturas.

Blogumental de cine: Cristina Puerta

Saturday, October 3, 2009 por Samuel Castro

Cristina Puerta es una editora (ese oficio jodido) muy juiciosa que trabajó seis años en Norma, luego lo hizo en Santillana de España y ahora continúa con su labor en la Unesco. ¿Qué piensa del cine alguien que todos los días vive entre páginas y páginas escritas?

1.  ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

No. Lo siento.

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

ET: el bautizo. The sound of music: la primera comunión. La sociedad de los poetas muertos y Reality bites, en serio. Las tres primeras de la Guerra de las galaxias vistas en un solo día, sin bañarse. Apocalypse now, sola en un cine de París, cuando la reeditaron, que yo no la había visto. Y Dancer in the dark, que si se va a parecer a un sacramento, sería el de la extremaunción

3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted? 

La ventana indiscreta. Shadows and fog. Fargo. After hours. The Royal Tennenbaums, sí, nada que hacer. Alguna de la Pantera Rosa de Peter Sellers. Y The Shining, para que salga corriendo

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine? 

Las románticas para llorar (las veo para eso), que no por eso son malas: Love actually, Notting Hill, Sleepless in SeattleSweet home Alabama, qué me importa

5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?

Es como hacer mercado o lavarse los dientes. Una parte de la vida que ya no se cuestiona