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Problemas gordos

Sunday, February 21, 2010 por Samuel Castro

DeNiro bull

Tal vez sea desde cuando Robert DeNiro ganó el Oscar por Raging bull (puede ser más atrás en el tiempo, pero digamos que ese es el primer recuerdo de peso que se me viene a la memoria), cuando logró la enorme tarea de convertirse en un boxeador muy capaz de peso completo (decían que hubiera podido participar en una competencia real), que ha quedado la idea en nuestras mentes de que hay un mérito actoral en el tipo que engorda (no puse “y en la tipa”, pero ustedes, señores y señoras felices con la corrección política, imagínense lo fea que queda la frase).

Clooney Syriana

La información “cultural” de nuestros noticieros siempre se afana en aclarar que Renée Zellweger tiene que subir no sé cuántas libras para hacer de Bridget Jones (y entonces se ve más bonita, pienso yo, que con la apariencia flacuchenta que tenía en Chicago) o que Gwyneth Paltrow tuvo que utilizar un traje especial para hacer de la gordísima Rosemary en Shallow Hal. George Clooney lo hace bien en Syriana, pero no estoy tan seguro de que el Oscar se lo hubieran dado sin que la camisa se le apretara contra la barriga y la papada cubierta de barba le diera más carácter. Hasta Matt Damon se enorgullecía de haber dedicado semanas enteras a tomar malteadas para lograr la apariencia de su último papel bajo órdenes de Steven Soderbergh en The informant!

Antonio de la Torre

Hay casos de casos. Antonio de la Torre en la reciente Gordos (dejen que pase el Oscar para que hagamos la crítica de la cinta española) engordó 33  kilos para su papel de un maricón (él mismo dice que es un maricón en la película, para que no se escandalicen las monjas y sacerdotes que visitan habitualmente www.ochoymedio.info) que vende un producto para ser flaco, el Kilo Away. Si uno ve la película, así como cuando uno veía Raging bull, se acepta que los kilos de más representan credibilidad para una actuación memorable. Que suman a una actuación de peso, si se vale el juego de palabras.

Pero la vida real no es tan complaciente con los gordos. Lo sé por experiencia. Ni siquiera con los actores. Igual que se le paga a las prostitutas para que se vayan, lo admirable es que luego de convertirse en zeppelines los intérpretes vuelvan a su estado normal. Por eso los felicitamos. Pero si uno es Marlon Brando y engorda hasta el punto de que toda la ropa deba ser hecha a la medida, entonces la mirada al que tal vez fue el mejor actor de la historia del cine norteamericano es de conmiseración. Si uno es Gabourey Sidibela nominada al Oscar por Precious: based on the novel Push by Sapphire puede tener su momento de gloria por una noche, (una sola y como una especie de sustituto a Björk y su traje de cisne) para luego ser tema de conversación de todos los programas de farándula que hablan de cuál es la mejor dieta para ser “una mujer hermosa” (dando por sentado que nadie es hermoso si es gordo)  Si uno es Kevin Smith (para que lo ubiquen, el tipo que desde su apartamento de friki le ayudaba a Bruce Willis en la última Duro de matar) tiene que aguantar el maltrato de Southwest Airlines, que “amablemente” le pidió la semana pasada que se bajara del avión porque ocupaba parte del espacio del pasajero sentado a su lado. Smith, que ya es conciente del desprecio por los gordos (algo extraño en un país como Estados Unidos, donde el 30% de su población es obesa) había comprado dos tiquetes para evitar molestias, pero tuvo que viajar antes y para esa hora, sólo había un asiento disponible.

Kevin Smith

¿Entonces qué? ¿Por qué la gordura es meritoria y da premios si uno la encuentra voluntariamente (y luego la deja) pero es una marca de Caín si es parte del cuerpo que nos hemos ido ganando (¿no hay en toda gordura, una historia interesante?) a pulso? ¿Habrá que mandar a los gordos en jaulas de plástico, como las de las mascotas, allá abajo en el área de equipaje, para que no nos molesten con su presencia? Si tanto los odiamos (¿nos odiamos?) dejemos de darles premios cuando son personajes de fantasía y organicemos safaris urbanos para acabar con todos. No faltará quien quiera tener la cabeza de Fabio Valencia, como trofeo de caza en su sala de lectura.

El cine no sólo es el cine

Tuesday, October 6, 2009 por Samuel Castro

Estaremos de acuerdo en que una de las mejores cosas de la vida es ir a cine en buena compañía. El hecho de que la película vaya a comenzar permite que la conversación nunca se ponga incómoda. La penumbra se presta para abrazos y gestos de cariño que de otra manera no serían fáciles. La experiencia del cine va más allá de la película, trasciende las imágenes para ser todo lo que rodea esas imágenes. Pero eso, que es una de las pocas cosas en que el cine de salas podría competir contra la piratería, sigue sin ser entendido por muchos exhibidores.

Un taxista me contaba en estos días que cuando quería armar un plan romántico con su esposa compraba una película en la calle por $4000, iba a una tienda y se gastaba $10.000 en mecato (y eso cuando es mucho, añadió), organizaba su home theater casero (el televisor conectado al equipo de sonido) y se acomodaba en su cama. Eso era el cielo. Obvio. Si hubiera decidido llevar a su señora a cine se habría topado con boletas carísimas (ojo, no para el mundo, que es la excusa que nos dan, carísimas para el contexto económico de este país), con una cafetería que nos cobra por su porción más pequeña lo que valdrían 8 porciones de maíz pira más una libra de mantequilla más una pequeña cacerola, y en algunas salas, con sillas que hacen de la clase económica de los aviones un paraíso y con un sonido que sólo permite ver películas en inglés, pues cuando son en español no se entiende lo que dicen los protagonistas.

Una sala de Medellín especializada en exhibir cine de autor (no voy a decir el nombre, pero muchos la identificarán) está siendo renovada, poniendo retratos de grandes intérpretes de la historia en las paredes (con algunos errores de ortografía en sus nombres y fallos en las fechas de nacimiento y muerte que acompañan los retratos, por cierto), pintando sus muros y renovando el menú de su cafetería con la posibilidad de comprar crepes. Hacen esto a pesar de que en algunas de sus salas el proyector necesita urgentemente que le cambien la bombilla y que en otras, la música de la película se escucha más que los diálogos. ¿No se habrán dado cuenta algunas cadenas que si siguen tratando mal a sus clientes crecerán generaciones de colombianos que prefieren hacer lo que hace el taxista que me transportó? ¿No recordarán que incluso las películas sin efectos especiales ni surround 5.1 dolby digital también necesitan buena imagen y buen sonido para ser disfrutadas? Creo que olvidaron que la magia de ir al cine sólo se siente si todo alrededor de la película, funciona bien. Aunque bueno… ¿qué se puede esperar de estos exhibidores que nos han encerrado en casa con una cartelera que no provoca nada a aquellos que vemos películas con el cerebro conectado?

Las monas desabridas

Wednesday, September 2, 2009 por Samuel Castro

Katherine Heigl, la rubia de hoy.

Sí. Se supone que Howard Hawks nos enseñó que “los caballeros las prefieren rubias” pero a mí últimamente, me parece muy discutible esa frase. Porque en los tiempos de la película, los años cincuenta, la rubia a la que se referían todos cuando hablaban era Marilyn Monroe, una bomba sexual y sensual que transpiraba deseo y que se llevaba por delante la belleza, digamos, más tranquila y simplona de Jane Russell. Marilyn era capaz de que se vieran deliciosos unos calzones gigantescos que alcanzábamos a vislumbrar cuando su falda se elevaba por el respiradero (¡respiradero suertudo!) que soplaba bajo sus piernas. Pero en los tiempos que corren parece que la vuelta hubiera sido completa y sean las rubias las que tengan que verse simplonas y aburridas para triunfar en el cine. A mí que no me digan que Naomi Watts ha hecho alguna película donde se vea sexi después de Mulholland Drive. Y cuando Nicole Kidman quiere ser sensual se tiñe el pelo (bueno, que Nicole Kidman sea sensual, con su expresión de sarcófago egipcio, ya es discutible) Siena Miller, la ex de Jude Law es tan flaca que no provoca agarrarle nada. Scarlett Johansson es la única que saca la cara por las rubias, pero queda descalificada por haberse casado con el pelmazo de Ryan Reynolds. Se supone que las rubias sean tontas, pero no tanto como para escoger mal marido: Marilyn se casó, no olvidemos, con un Premio Pulitzer. Sí, ya sé, Charlize Theron también existe. Pero le ha tocado precisamente hacer cosas donde se vea asexual y horrible (como Monster) para que la tomen en serio, es decir, le ha tocado negar su naturaleza.

 Hoy, cuando las que reinan en los rankings de las más deseadas son Megan Fox, Salma Hayek, Halle Berry, Paz Vega y Zooey Deschanel, es terrible que la rubia más exitosa sea Katherine Heigl, que aún siendo bonita, también tiene que vender siempre una imagen de inteligente antipática, fría y controladora, o falsamente ingenua en todas las comedias románticas que protagoniza. En la última, The naked truth, un vestido negro escotado no logra hacer ni la mitad de daño en nuestros instintos masculinos que lo que lograba Marilyn, en blanco y negro, con un pequeño gesto de sus labios carnosos. ¿Será que los productores de agua oxigenada están bajando la calidad de los componentes? ¿O que llegamos a una nueva etapa de nuestra historia en que el pelo rubio se ha desprestigiado tanto que incluso las rubias naturales deberán teñirse de negro o de rojo? Espero que volvamos pronto a encontrar rubias explosivas que nos hagan soñar y que no llegue el día en que la única mona que enamore al héroe de la película sea Chita.

el Señor de los tesoros

Monday, August 3, 2009 por mga

Dragón

Entre otras cosas, las mudanzas sirven para encontrar tesoros olvidados, recuerdos agradables (y otros no tanto). Entre dichos tesoros encontré cuatro de los libros que componen la saga (¿serie?) de El Señor de los anillos de J. R. R. Tolkien.

Antes de que existiera un tal Harry Potter había un grupo conocido como The Fellowship of the Ring, y el cual es el nombre del primer libro de la saga (junto con un “prefacio” titulado The Hobbit) los cuales leí relativamente rápido mientras que The Two Towers fue demasiado lento para mi gusto adolescente (luego lo leí junto con The Return of the King a tiempo para ir a ver la película en cine).

La serie de The Lord of the Rings

La serie de The Lord of the Rings

Tolkien (1892–1973), surafricano y profesor de Literatura y Lenguas en Oxford, no solo escribió los cuatro libros mencionados sino que creó en otras obras toda una mitología ficticia sobre la que desarrollan estos: creó idiomas completos con sus construcciones de lenguaje y pronunciaciones particulares, creó un mundo ficticio donde habitaban sus personajes al que llamó Middle-earth, creó miles de años de genealogías familiares… A esta forma de creación literaria la llamó Mythopoeia.

Mitologías y medievo

Tolkien combina mitologías nórdicas, germanas y medievales (que siempre me han fascinado y obviamente no soy el único ya que la trilogía en cine recaudó más de mil millones de dólares a nivel mundial) y ahora, gracias a la Internet (¿cuántas veces se dirá eso hasta que simplemente se asuma?), puede uno encontrar la Enciclopedia de Arda, un compendio de todo lo relacionado con la mitopoeia tolkieniana construido por fanáticos en todo el mundo. Si usted siempre quiso saber quién es Galadriel, no busque más que acá está esa información.

Hace seis años casi exactos (si no se ha notado, estoy como en ese mood reflexivo del pasado… debe ser porque es diciembre) me crucé con este artículo en Salon.com (de pronto sale publicidad, haga clic en “enter Salon”) por David Brin que tiene un interesante análisis sobre la saga de El Señor de los anillos:

Calling the scientific worldview “soul-less,” he [Tolkien] joined Keats and Shelley, Sir Walter Scott, Henry James and many European-trained philosophers in spurning the modern emphasis on pragmatic experimentation, production, universal literacy, progress, cooperative enterprise, democracy, city life and flattened social orders.

In contrast to these “sterile” pursuits, Romantics extolled the traditional, the personal, the particular, the subjective, the rural, the hierarchical and the metaphorical.

[...]

Moreover, Enlightenment can never completely replace older modes of thinking. The need for stirring, illogical tales and images runs deep within us all. (Some of us earn a good living that way.) Without romance, we’d be sorry creatures, indeed.

Still, scientific/progressive society has been known to listen to its critics, and not just now and then. Name one feudal society whose leaders did that.

Were any orcs or “dark men” offered coalition positions in King Aragorn’s cabinet, at the end of the War of the Ring? Was Mordor given a benign Marshall Plan?

I think not.

Vale la pena leer el artículo completo.

El trabajo de Tolkien ha inspirado a millones y sus libros hoy día se encuentran entre los más vendidos (además del boom que recibieron gracias a su adaptación al cine por parte de Peter Jackson). Como dato aparte y en línea con los encuentros de antaño está Harry Potter: fraud por Chris Suellentrop, un artículo y crítica a Harry Potter del cual, a falta de haberme leído cualquiera de esos libros (aunque me he visto un par de películas) solo me limito a poner la cita:

Like most heroes, Harry Potter possesses the requisite Boy Scout virtues: trustworthy, loyal, helpful, friendly, courteous, kind, obedient, cheerful, thrifty, brave, clean, and reverent. But so do lots of boys and girls, and they don’t get books and movies named after them. Why isn’t the movie that comes out next week titled Ron Weasley and the Chamber of Secrets? Why isn’t its sequel dubbed Hermione Granger and the Prisoner of Azkaban? Why Harry? What makes him so special?

Simple: He’s a glory hog who unfairly receives credit for the accomplishments of others and who skates through school by taking advantage of his inherited wealth and his establishment connections.

Debo admitir que, basado únicamente en las películas, estoy de acuerdo en buena parte de lo que dice el señor Suellentrop. Espero la cita sirva de motivación para que los harrypotterunos le den una leída :)

Estos dados son el núcleo numérico/aleatorio de los juegos de rol. Se componen de los cinco sólidos platónicos y un sexto sólido. De izquierda a derecha: seis caras (hexaedro), veinte caras (icosaedro), ocho caras (octaedro), cuatro caras (tetraedro), diez caras, doce caras (dodecaedro).

Estos dados son el núcleo numérico/aleatorio de los juegos de rol. Se componen de los

Juegos de rol

Volviendo a Tolkien, dentro de mis tesoros perdidos tambien encontré mi set de reglas y monstruos de Dungeons & Dragons. Para los que no conocen D&D, se trata de un juego de mesa, con o sin tablero y por lo general con papel y lápiz que suele jugarse lanzando dados de una variada cantidad de caras (hay dados desde cuatro hasta veinte caras); el juego está basado en un sistema de reglas claramente definido dentro del cual los jugadores tienen la posibilidad de improvisar y afectar el desenvolvimiento del mismo. Un “maestro de juego” narra los acontecimientos del ambiente y sus habitantes mientras que los demás jugadores describen las respuestas y actividades de sus personajes a dicho ambiente.

El set de reglas experto de D&D (este set era de una serie "básica" ya descontinuada)

El set de reglas experto de D&D (este set era de una serie "básica" ya descontinuada)

Este tipo de juego se conoce como juego de rol (RPG por sus siglas en inglés) y tiene la peculiaridad de existir únicamente en la imaginación de sus jugadores; sí, hay un manual de juego con un reglamento y “compendios de monstruos” (una suerte de enciclopedia que incluye la descripción y estadísticas de los enemigos que un personaje puede encontrar en sus aventuras) y guías para aventuras, pero en realidad toda la dinámica del juego sucede con un par de hojas de papel (usadas principalmente para realizar cálculos de probabilidad de que una u otra cosa suceda en función de un lanzamiento de dados); pero en buena medida el nivel de entretenimiento o diversión está determinado por la capacidad del maestro de juego de narrar los acontecimientos y de los jugadores en asumir el rol de sus personajes y reaccionar ante dichos sucesos. Es realmente un juego social. Una sesión puede durar horas o días e incluso puede interrumpirse durante un tiempo para reanudarse luego. El juego no cuenta con un objetivo definido ni un ganador; cada jugador tiene sus propios objetivos: conseguir objetos o equipo valioso, ganar reputación, explorar incansablemente, aprender la mayor cantidad de hechizos. Los personajes adquieren “puntos de experiencia” y conocimiento a medida que descubren nuevos lugares o derrotan enemigos, que son determinantes en la capacidad de este para tener éxito en futuras expediciones.

Uno de los mapas que hice para una aventura D&D. El maestro de juego usa esos mapas (que nadie más puede ver) para narrar y determinar el curso de acontecimientos.

Uno de los mapas que hice para una aventura D&D. El maestro de juego usa esos mapas (que nadie más puede ver) para narrar y determinar el curso de acontecimientos.

La verdad nunca fui muy bueno jugando D&D. Se necesita que el maestro de juego sea buen narrador y que los participantes estén “metidos en el cuento” y, aún así, la dinámica puede ser bastante lenta mientras uno está lanzando dados y calculando: por ejemplo para determinar el efecto de un hechizo Magic Missile realizado por un mago (mi personaje preferido) había que lanzar un dado de cuatro caras (en sintaxis D&D esto se escribe 1d4) y al resultado sumarle 1 (esto genera un número entre 2 y 5 que corresponde al daño realizado por el misil); luego se determina cual de los enemigos están dentro del rango de acción del misil (que varía según el nivel de experiencia del mago); si el mago es nivel 3 o superior podrá lanzar más de un misil en un conjuro; combine esto con la probabilidad de que el misil llegue o no exitosamente a su blanco (todo lo anterior depende de la edición que esté usando de las reglas de juego puesto que hay variaciones). Súmele a esto que haya tres o cuatro personajes más en el party (grupo de jugadores) y uno o dos monstruos/enemigos cada uno tomando turnos para decidir que sucederá luego. Olvidaba mencionar que antes de empezar toca crear el personaje lo requiere de una hoja especial y un buen rato lanzando dados para cada una de sus características como fuerza, agilidad, carisma y demás.

Parte de un mapa de un calabozo para una aventura que creé. Nótese como el mapa está descrito sobre una retícula acompañado de una leyenda para los elementos importantes como monstruos y trampas.

Parte de un mapa de un calabozo para una aventura que creé. Nótese como el mapa está descrito sobre una retícula acompañado de una leyenda para los elementos importantes como monstruos y trampas.

Sin embargo lo que siempre me ha llamado la atención de los juegos de rol es la posibilidad de uno crear escenarios (así sean imaginarios) que un maestro de juego puede utilizar para desarrollar una aventura. No me gusta ser el protagonista de la aventura tanto como crear la base sobre la cual cualquier aventura pueda desarrollarse (de pronto es por eso que me gusta el diseño web pero ese es ya otro cuento). En las fotos se pueden ver pedazos de mapas y guías que hice para una aventura hace varios años (por allá en los ochentas).

La mitología que rodea a D&D está fuertemente inspirada en el trabajo de J. R. R. Tolkien (aunque su creador admitió odiar a Frodo lo cual es entendible). El sistema de reglas fue creado por E. Gary Gygax y publicado en 1974. Aunque no es el único juego de rol, sí es el más popular y el primero en ser comercializado. Gygax murió en marzo de 2008 dejando un importante legado para jugadores en todo el mundo. La revista Wired hizo un artículo sobre Gygax y su legado que coincidiría con la nueva edición del sistema de reglas y que, en ocasión de su muerte, sirvió de homenaje:

Dungeons & Dragons — D&D to fans — isn’t a straightforward board game like Monopoly or Clue. It’s more like an operating system, an elaborate framework on which players can build their own scenarios: Anyone with creativity and imagination can become a game designer.

[...]

Most aspects of the game can be expressed numerically, from attributes like strength and health and intelligence to the power of a weapon and the probability that it will successfully connect with an enemy and the amount of damage it would inflict. But one player has to paint a picture with words: That person assumes the role of the dungeon master and describes for other players what they see and hear in this imaginary world, and what effects their actions have. The game is played primarily in your head, using graph paper maps to represent environments, figurines to represent your character, a die to determine probability, and a few rulebooks for reference.

Gygax forged an industry around D&D and made a small fortune in the process. His home-brew publishing company, Tactical Studies Rules, went from a basement enterprise to a thriving corporation with 600 employees in less than a decade. D&D sold millions of copies and has been translated into more than a dozen languages in at least 50 countries.

His creation is the cornerstone of geek culture, but it’s also had a profound and far-reaching impact on people who have never touched a 20-sided die.

Las aventuras de los nerds

Hay que admitir que, por lo general, los jugadores de juegos de rol son (¿somos?) nerds. Esa nerditud también se encuentra entre programadores (hay una gran correlación entre los dos, pero no todo programador es nerd y vice-versa) y no tardó mucho en que alguno uniera los dos en lo que se conocería como Multi-User Dungeon/Domain o MUD. Dicha creación se le atribuye a Richard Bartle (sitio personal), matemático, programador, jugador de rol (y nerd, aunque no lo conozco personalmente pero un tipo que hace un doctorado en inteligencia artificial, crea el primer MUD y en su autobiografía menciona su vida social como “inexistente” puede ameritar dicho calificativo… y lo uso con el respeto que merece recibirlo)

Sneezy MUD, el MUD que solía jugar cuando empecé la universidad. Más información en www.sneezymud.com

Un MUD es un juego de rol que reside en un computador central al que se conectan los jugadores por medio de una red (antes de la red unificada que ahora conocemos como Internet había redes pequeñas a las que también se accedía por módem). Toda interacción está reducida a comandos tecleados en una pantalla en la que se leen los resultados de dichos comandos y las descripciones del mundo que ha sido creado por quien lo programó. Si usted ha estado en una sala de chat de texto ya tiene una idea de cómo es un MUD. Súmele a eso una descripción (en texto, claramente) del lugar donde su personaje está en un momento dado y ya tiene una idea completa. En un MUD, el programa asume el papel de maestro de juego. La descripción de todas las habitaciones, lugares, monstruos y personajes del mundo ha sido previamente incluida. El sistema de reglas puede estar basado en D&D o en cualquier otra mitología/franquicia que usted quiera (hay MUDs de Star Wars, Star Trek, X-MEN y cuanta cosa). Sneezy MUD, el MUD que yo jugaba en mis épocas universitarias, tenía (”tiene” porque aún funciona en play.sneezymud.com puerto 7900) una interfaz similar a esto:

Una pantalla normal en Sneezy MUD

Una pantalla normal en Sneezy MUD... aunque cuando yo jugaba no tenían colores

El juego inicia como todo juego de rol: creando el personaje y, como todo juego de rol, dicho proceso podía tardar unos segundos o decenas de minutos dependiendo de lo detallado que uno quería ser (en algunos MUDs existe la opción de usar personajes creados aleatoriamente). Una vez adentro, al jugador se le presenta la descripción de la habitación donde se encuentra junto con las posibles salidas o caminos de esta (”You can see exits to the north, south, west, and up”). El jugador teclea el comando deseado ya sea este un comando de movimiento (”north” para ir en sentido norte), un comando de interacción con el entorno (”pick trash” para tomar la basura del suelo o “kill mouse” para hacer de las suyas con un enemigo peligroso) o un comando de interacción con otros personajes (”say hello” para decir “hello” y que otros personajes en la habitación lean esto). Esta forma de interacción con comandos de texto fue inspirada por Adventure! creado por Will Crowther y ha sido ampliamente utilizada en otros juegos, entre los que se encuentran los quests de Sierra Online: King’s Quest, Space Quest y Leisure Suit Larry.

Una pelea con un ratón en Sneezy MUD

Una pelea con un ratón en Sneezy MUD

Parte del secreto de un buen MUD está en balancear bien las descripciones de los lugares y las respuestas a los comandos (no demasiado detalladas que implique leer incansablemente pero tampoco demasiado simples de forma que el jugador pierda interés). Un MUD se parece a un libro en cuanto a que, dado que es completamente carente de gráficas (bueno, si no contamos como “gráfica” el dibujo ASCII que aparece más arriba en la introducción a Sneezy MUD), todos los elementos son imaginados por el jugador; es ficción interactiva y toda la narrativa la construye el jugador de forma no-lineal aunque a partir de textos preexistentes. Esta serie de elementos narrativos/interactivos/mitológicos convierten al MUD en un juego increíblemente adictivo (las cuentas de teléfono en mi casa llegaron a niveles inesperados por mis padres).

La ausencia de gráficas en los MUDs tiene su encanto y un feeling romántico (dele una leída al artículo sobre El Señor de los anillos mencionado arriba) pero esto se debe a las limitaciones técnicas del momento: las líneas telefónicas (o mejor los módems) manejaban velocidades muy bajas de transmisión de datos (para que se haga una idea, cualquiera de las imágenes que hay en este artículo fácilmente tardaría al menos un minuto en cargar en esa época) por lo cual enviar información gráfica a través de la red no era viable. Con la llegada de computadores y módems cada vez más poderosos y rápidos, se hizo viable la posibilidad de que varios jugadores participaran en un ambiente gráfico.

En el grupo de videojuegos RPG gráficos vale la pena destacar Diablo, lanzado al mercado en enero de 1997. Diablo no es un RPG en sentido estricto ya que su dinámica de juego excluye muchos aspectos de estos, pero maneja suficientes elementos RPG para que el jugador se sienta inmerso en la historia y aventura. Otra diferencia importante entre Diablo y otros RPG gráficos como Baldur’s Gate es que no se juega por turnos y se simplifica la dinámica de juego (con el mouse y un par de clics se hacen hechizos, se lucha, corre, salta) lo cual lo convierte en un juego muy entretenido, rápido de aprender y jugar.

Nótese cómo Diablo conserva los elementos de diseño de calabozos de D&D (pero usando una perspectiva isométrica) con el mini-mapa que se aprecia arriba a la izquierda.

Nótese cómo Diablo conserva los elementos de diseño de calabozos de D&D (pero usando una perspectiva isométrica) con el mini-mapa que se aprecia arriba a la izquierda.

No obstante, Diablo es principalmente para un jugador. La parte multi-jugador es muy básica y no refleja completamente la sensación de un juego de rol o un MUD. Lo que el MUD fue a D&D lo es World of Warcraft al MUD. Aunque no fue el primero, World of Warcraft (WoW) es el RPG en línea más popular con más de diez millones de suscriptores que pagan de a US$15 mensuales cada uno (!) representando más del 60% del mercado de videojuegos de este tipo. El nombre completo para este género de videojuegos es Massively multiplayer online role-playing game o MMORPG, acuñado originalmente por Richard Garriot, reconocido turista espacial y creador de la serie de juegos Ultima entre los que se encuentra el MMORPG Ultima Online.

World of Warcraft consigue ser un MUD gráfico llevando la idea aún más allá: con un vasto mundo por explorar (actualmente cuenta con cuatro “continentes” cada uno con docenas de “países” que se pueden explorar por tierra o por aire… en algunos países uno puede tardar horas en llegar caminando de un extremo a otro); infinidad de historias y misiones por realizar (uno selecciona las misiones que realiza y estas varían según el tipo de personaje); profesiones (joyería mágica, ingeniería/construcción, confección de armaduras, alquimia y demás) que cada personaje puede aprender para complementar su personaje o su grupo; habilidades donde se aprovechan recursos naturales para usar en las diferentes profesiones (minería, recolección de hierbas para alquimia, pesca…). En un momento dado, en un servidor cualquiera de WoW puede haber miles de usuarios conectados explorando, batallando, creando o simplemente conversando. Un jugador promedio tiene que poder visualizar la montaña de información a la que se ve enfrentado en cualquier momento:

  1. Información personal: nombre, vida, maná (energía para realizar hechizos), experiencia actual y restante para el siguiente nivel
  2. Si tiene mascota: nombre, vida, maná, poderes que pueda tener la mascota y el estado en que se encuentran (no siempre puede uno hacer uso de sus poderes o los de su mascota)
  3. Información de poderes y su estado
  4. Dependiendo del equipo que tenga se deben hacer visible extra-poderes: por ejemplo, una espada que haga daño extra de fuego tendrá una ligera llama humeante en la hoja
  5. Si está en combate:
    1. nombre, tipo, vida, maná y poder del enemigo
    2. cantidad de daño realizado al enemigo y realizado por este al jugador
    3. en caso de estar realizando un hechizo de duración, el tiempo restante del mismo
    4. el daño realizado por y a su mascota
    5. si ha sido afectado por un poder positivo o negativo: el veneno se vería como una nube verdosa rodeando al jugador, o si ha sido congelado estará rodeado por hielo
  6. Si está en un grupo: nombre, vida, maná y poder que está ejecutando cada uno de los integrantes junto con sus respectivas mascotas
  7. Información del entorno: dónde estoy, dónde está mi grupo, dónde hay monstruos, etc.
  8. Conversaciones que se están sosteniendo con el grupo, el guild (un meta-grupo al que se puede pertenecer), con quienes le rodean, privadas y las notificaciones generales de la zona en que se encuentra

La anterior es una lista incompleta pero relativamente detallada para hacer una idea del problema de diseño de información al que se enfrentan quienes crean la interfaz de un juego como este. Un juego de video abarca una gran cantidad de elementos (narrativos, de diseño, artísticos, de ingeniería, de información) y WoW es un excelente ejemplo de solución (aunque no es el único pero si el estado del arte) y, lo mejor de todo, hace evidente ese núcleo numérico de los juegos de rol que se originaron con el trabajo de Gygax y que construyeron sus narrativas y mitologías inspirados en trabajos como el de Tolkien.

World of Warcraft es un MUD gráfico y hace evidente el núcleo numérico detrás de los juegos de rol. Clic en la imagen para verla en tamaño completo (474.59 KB).

World of Warcraft es un MUD gráfico y hace evidente el núcleo numérico detrás de los juegos de rol. Clic en la imagen para verla en tamaño completo (474.59 KB).

En noviembre 13 de 2008 salió al mercado un complemento a World of Warcraft llamado Wrath of the Lich King y en cuestión de 24 horas se vendieron más de 2.8 millones de unidades (a US$40, haga sus cuentas) por lo cual no es de sorprenderse cuando se estima que en poco tiempo el negocio de los videojuegos superará lejos a todos los demás negocios del entretenimiento (si es que no los ha superado ya). Gente esperó horas en fila para ser los primeros en comprar Wrath of the Lich King (de hecho el tipo que estaba de primero en Londres se desmayó debido al cansancio y no pudo comprar su copia sino una vez recuperó el conocimiento).

World of Warcraft y los juegos de rol ya son parte de la cultura global: WoW fue tema de un capítulo completo de South Park (si no pudo verlo trate buscando en Google Video), han sido satirizados en Los Simpson y hay artistas haciendo performance basados en estos además de la “explosión de la fantasía épica” que generaron las películas de El Señor de los anillos con producciones como Narnia y Spiderwick (que no he visto) aunque me quedo con el señor Tolkien, así sea el enemigo del progreso.

Links relacionados:

(originalmente publicado en mga/blog)

En busca del remake colombiano

Thursday, July 30, 2009 por Samuel Castro

Parece que la imaginación se acabó en los grandes estudios de Hollywood. No contentos con hacer remakes de películas de sus años dorados o de grandes éxitos más o menos recientes (se me ocurre mencionar Fama, 3:10 to Yuma, The taking of Pelham) o de asaltar las convenciones de aficionados al cómic en búsqueda de superhéroes de novela gráfica, se sigue explotando el filón de las series de televisión clásicas. Incluso hay dos tendencias: hacer la cosa en serio, para darle “respetabilidad” al título y crear una franquicia (no creo que Liam Neeson se preste para ser el coronel Anibal Smith en una versión comedia de Los magníficos) o convertir en gracioso lo que tenía una gracia especial (como esa cosa terrible que hicieron con Starsky & Hutch). Ya están en producción los remakes cinematográficos de Dallas, Jonny Quest (que podría ser protagonizado por Zac Efron), Chips y T.J. Hooker. Por eso propongo que CMO Producciones, que ha demostrado tener buen olfato para las películas que son negocio, se avive y nos brinde rápidamente las versiones en cine de algunas de nuestras series y dramatizados representativos. ¿No sería Sebastián Martínez un buen Ramoncito siglo XXI? ¿Miguel Varoni no podría ser un nuevo Epifanio del Cristo en él remake de Caballo viejo? Hagan sus propias propuestas de títulos y de reparto y mándenlas a nuestras productoras locales (¿o el negocio es tan precario que debería decir rurales?) para que por fin nos pongamos, como en todo, a tono con Estados Unidos.

todos los derechos reservados ©

Friday, July 24, 2009 por mga

copyright Cuando uno piensa en abogados que son celebridades vienen a la cabeza nombres como Atticus Finch, Perry Mason, Johnnie Cochran, Andrew Beckett y, obviamente, Ally McBeal. La mayoría de esas celebridades, reales o ficticias, han participado en casos controversiales que encerraron criminales, atacaron prejuicios, cambiaron legislaciones o dejaron asesinos libres. Yo nunca quise ser abogado pero encuentro fascinante el tema: al final la ley no es más que código, eso sí, muchas veces confuso.

Derechos de autor

Una de las áreas (para mi) más confusas del derecho es la de derechos de autor o copyright como se conoce en el mundo anglosajón. Este post no pretende explicar en detalle eso (ya dije que no soy abogado) pero basta con decir que establecen el “conjunto de normas y principios que regulan los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores (los derechos de autor), por el solo hecho de la creación de una obra literaria, artística, científica o didáctica, esté publicada o inédita.” [1] Y tiene sentido, por lo menos a primera vista: si una creación no está debidamente protegida de su usurpación ilegal, ¿qué motivación tiene un artista/científico/escritor de realizarla? Digamos que el placer de la creación por sí misma no es suficiente ya que todos tenemos que pagar nuestro almuerzo.

En muy pocas palabras, los derechos de autor fueron creados para regular la copia de las obras (copy right… ¡ajá, seguro que usted no lo había pensado!). Si yo quiero una copia de una obra (o “la obra” en el caso de creaciones que no puedan ser copiadas) debo obtener autorización de su autor. El autor decidirá si simplemente me da una copia o, por lo general, requerirá que yo le dé una suma de dinero a cambio. La cantidad de dinero a intercambiar es arbitraria pero en el fondo está determinada por el mercado. Dicho proceso de autorización suele ser delegada por los autores a los publicadores quienes se encargan de diseminar la obra obteniendo, en el proceso, beneficio ecónomico (un buen autor no necesariamente es un buen vendedor y vice-versa).

Puede que en este punto ya se esté empezando a aburrir de leer pero créame que vienen cosas interesantes.

Todos en el juego

En principio, el modelo mencionado tiene todo el sentido del mundo: el autor se encarga de hacer sus obras, el publicador las difunde y, si la obra es buena, la gente la compra y todos contentos. El problema surge cuando entran en la ecuación la palabra digital y, especialmente, la web. El problema con lo digital es lo fácil (y, por consecuencia, económico) que es generar una copia idéntica al original (gracias, en parte, a la reducción de costos de los quemadores de CD). El problema con la web es lo fácil (sí, económico también) que es distribuir esa obra (gracias al crecimiento del ancho de banda de una conexión casera promedio, a programas como Napster, Kazaa y BitTorrent, y a formatos como el MP3 y el DivX que reducen el tamaño de las obras con muy poca pérdida de calidad). Para colmo de males hay otro detalle y es que cada vez que vemos un documento/archivo/video en la web, automáticamente se genera una copia local (también conocida como el caché del navegador) de aquello que estamos viendo (con algunas excepciones, claro). Básicamente estamos quebrantando la ley con el solo acto de navegar.

The Grey Album

Adicionalmente, hoy día se pueden adquirir, por un costo relativamente bajo, las herramientas necesarias para crear obras de calidad técnica que rivaliza con producciones de grandes estudios cinematográficos o disqueras. Estas herramientas facilitan, a creadores no reconocidos (¿amateurs?), el acceso a obras de “profesionales” como punto de partida para sus propias creaciones (remix, collage, sampling, llámelo como quiera). Estas nuevas obras muchas veces poco o nada tienen que ver con la original pero igual sus creadores son perseguidos por abogados (los abogados también pueden ser los malos del paseo) y obligados a suspender su distribución; dos casos notables: el músico conocido como Danger Mouse (quien combinó la música del White Album de The Beatles y el Black Album de Jay-Z para crear el que llamó Grey Album [2]) y Girl Talk (quien ha usado docenas de samples de diferentes artistas en una misma canción [3]). Sin embargo, ellos dos no son los únicos que han usado música de otros artistas para hacer sus propias obras: artista que se respete se ha “inspirado” en el trabajo de otros (”un buen artista toma prestado, un gran artista roba”, frase que suele atribuírsele a Pablo Picasso).

Evitando llegar a mayores niveles de densidad, el punto principal es que la ley de derechos de autor claramente no fue concebida teniendo en cuenta la situación tecnológica que llegaría a suceder años después.

Persiguiendo a propios y extraños

Otro de los creadores que fue perseguido por abogados por su uso no autorizado de obras de terceros es Lawrence Lessig, filósofo, economista y (sorpresa) abogado, quien además es profesor de derecho en el Stanford Law School (y toda una “celebridad web”). Como toda celebridad nerd, Lessig suele dictar conferencias apoyado de material audiovisual. Lessig publica algunas de esas presentaciones en su sitio personal y en sitios como YouTube.

Antes de seguir por favor ver la presentación que motivó a los abogados a perseguir a Lessig por “violación a la ley de derechos de autor”:

En serio… vea la presentación… yo espero… si no sabe inglés siéntese con alguien que sepa y le vaya traduciendo.

Cabe anotar que la ley anglosajona contiene un ítem que permite el uso no autorizado de obras llamado “fair use” (principalmente para ámbitos académicos o críticos) pero que, por alguna razón, los persecutores de Lessig no tuvieron en cuenta al notificarlo.

La presentación en cuestión está llena de ejemplos de cómo artistas y amateurs (principalmente los últimos… asumiendo que un “artista” no es un “amateur”) han construido sobre el trabajo de otros y cómo esto ha sido benéfico para la creación de cultura.

Creative CommonsLessig es mejor conocido en este medio por su trabajo con Creative Commons (CC), organización que fundó y que busca facilitar ese proceso natural de intercambio y reutilización de obras. El punto principal de CC es eliminar la premisa principal del copyright en cuanto a que se asume la no copiabilidad de una obra (por definición, toda obra creada, registrada o no, se considera con todos los derechos reservados, impidiendo así cualquier posible copia no autorizada). Este “pequeño” obstáculo se elimina con unas licencias creadas por CC en las que se asume la sí copiabilidad de una obra bajo ciertas condiciones que el autor pone sin perder el derecho sobre la misma (se pasa de todos los derechos reservados a algunos derechos reservados). Otra de las ventajas de las licencias CC es que no se necesita ser un abogado para entenderlas (!).

De esta forma, CC busca motivar la creación (artística, científica, literaria) la cual considera necesaria para el desarrollo de la cultura (con lo cual estoy de acuerdo). Las licencias eliminan intermediarios, permitiendo a los creadores tener control del uso y destino final de sus obras. Estas licencias han sido traducidas y adoptadas en más de cincuenta países (incluido Colombia). Las licencias CC también han sido adoptadas por millones de sitios web entre los que se incluyen Wikipedia, Flickr y Revver.

Es difícil de ignorar la ironía que hay en que, de todos los que han podido censurar, hayan escogido un video de Lawrence Lessig. Si quiere saber en que terminó todo ese cuento contra Warner Music, disquera demandante que al parecer no vió con buenos ojos que uno de los ejemplos mostrados usara música de los Muppets, puede leer el blog de Lessig.

NIN: The Slip

NIN ©

Mientras que disqueras y estudios de cine (y uno que otro artista) tratan de tapar el sol con las manos demandando a diestra y siniestra, algunos han usado la oportunidad para establecer un contacto directo con sus seguidores. El caso más popular es Nine Inch Nails (NIN), banda liderada por Trent Reznor (en realidad se puede decir que NIN es Reznor y vice-versa). Para promover sus más recientes discos y giras, Reznor ha usado todo tipo de estrategias: incluyó mensajes secretos en el material publicitario de una gira que llevaba a los fans a sitios web “escondidos” donde podían descargar música; sale de gira con bandas que no son del mismo género musical de NIN; su más reciente disco (de 2008) podía descargarse gratis (licencia CC, como no) y, sin embargo, fue el más vendido en Amazon; critica abierta y explícitamente las políticas de las empresas que distribuyen su música.

Esta combinación de habilidad artística y de mercadeo (¿quién dijo que un buen artista no era un buen vendedor? ¡duh!) le ha merecido reconocimiento y entrevistas. Puede que le caiga bien o mal, que le guste o no su música, pero no cabe duda que Reznor es un tipo brillante. Reznor entiende digital y web y lo que esto implica en su producción artística (y no se trata de abrir una cuenta de MySpace/Facebook y empezar a agregar “amigos”).

Así como NIN sirve de ejemplo de innovación (odio esa palabra) en el mainstream, no debemos perder de vista que la premisa básica de los Creative Commons es permitir a creadores construir a partir del trabajo de otros y a la vez permitir que otros construyan a partir de su propio trabajo. Claro que esto no fue lo que sucedió en el caso de Stewart Smith, artista y programador. Smith oyó una canción de una banda llamada Grandaddy que le gustó y decidió hacerle un video:

El video (bueno, lo que sale en el video) tiene la particularidad que es completamente programado. Es código: usted se consigue un computador que pueda ejecutar ese código (un Apple ][+ como el que aparece en el video), le da RUN, y listo... puede ver el video (bueno tiene que conseguir la canción y ponerle PLAY simultáneamente). El problema es que, al publicar ese video en internet, Smith estaba violando la ley de derechos de autor (la canción y disco en cuestión no están cobijados por una licencia CC). V2 Records, la disquera de Grandaddy, en lugar de demandarlo, decidió firmar un contrato retroactivo donde lo contrataban para hacer el video de esa canción (convirtiéndolo así en el video oficial). Al parecer no siempre tratan de tapar el sol con las manos.

Presentando a...

Si vió la presentación de Lessig (más vale que lo haya hecho) se dará cuenta que es muy buen presentador (bueno el no sale en la presentación pero podemos oír su voz y ver las imágenes y videos). Nada peor que una presentación aburrida (y la mayoría lo son). Todos hemos estado ahí: alguien hablando interminablemente buscando descrestar a su audiencia con un montón de bullets y cifras que no se pueden leer bien, con transiciones visuales al mejor estilo PowerPoint o, peor aún, leyendo un párrafo de texto que sale en la presentación. Si le sumamos a eso que el tema a presentar sea difícil de entender o especializado, tenemos un mejor somnífero que Halcion.

No nos digamos mentiras, el derecho puede ser muy aburrido: yo no he estado en un juicio pero lo que vi en televisión del de O. J. Simpson y del de los hermanos Menendez era bien aburrido. Las versiones cinematográficas que pueden hacerse seguro serían mucho más interesantes (empezando porque resumirían cuatro años de litigio en dos horas) y eso que son casos controversiales de asesinato.

No me mire así por estar hablando "de esta forma" de juicios por asesinato... usted entiende a lo que me refiero.

El crédito de Lessig está en tener el interés del observador durante toda su charla a la vez que hace fáciles de entender conceptos e ideas que pueden ser difíciles de asimilar para personas no familiarizadas con el tema.

Esa forma de presentar lleva su nombre (dije que Lessig es una celebridad) en este blog dedicado a cómo hacer buenas presentaciones (sí, hay un sitio web para todo). En ese blog mencionan una presentación realizada al "estilo Lessig" particularmente interesante y entretenida pero de otro tema completamente diferente (aunque es un tema web). No la puedo meter acá así que mejor visite este link y haga clic en la versión Streaming (Flash) que dice Play Small (240x180, 100kbps).

Al final todo se reduce a la habilidad de una persona de hacerse entender.

Información relacionada:

(originalmente publicado en mga/blog)

¿Dónde está la información sobre cine?

Wednesday, April 29, 2009 por Samuel Castro

Hacemos lo posible. Eso está claro. Cada uno de los que escribe en ochoymedio intenta  a su manera responder a la pregunta que nos hacen todos los días los amigos que saben que nos gustan las películas: “¿Qué hay bueno para ver?” Y el criterio es variado (ustedes ya saben que a Nicolás y a mí nos gustan cosas distintas, o que Javier no pone estrellitas de calificación, y que Patxo adora los documentales), para que cada quien le crea a uno o a otro. Pero nuestros esfuerzos son muy limitados, porque ninguno vive de esto y escribimos nuestras reseñas en medio de revisiones de libros pendientes, en el afán del cierre de la revista o con los clientes apretándonos las tuercas para cumplir con los plazos de entregas.

 

Por eso toca cuestionar a los que sí viven de informar: a los medios grandes (por favor, sin el tono de los sociólogos trasnochados, que los ven como enemigos, simplemente “los medios”) que paulatinamente han convertido la información sobre cine en chismes de farándula sobre el último traje que usó Penélope, en la publicación de los comunicados de prensa que mandan los estudios, en entrevistas simplonas con las mismas cuatro preguntas de siempre a los protagonistas (las mismas preguntas que Hugh Grant, fingiendo ser periodista, les hace a los compañeros de Julia Roberts, en la película dentro de la película que aparece en Notting Hill) o en, a lo sumo, un acumulado de líneas anodinas dichas por exreinas de belleza o escritas por periodistas principiantes (lo peor es que a veces las mismas líneas anodinas las escriben periodistas con años de experiencia) que les permiten quedar bien con todo el mundo: sin una posición, sin ningún criterio, sin una mínima intención de que alguien sepa por qué vale la pena o no ver algo. Sin ir más lejos, la crítica que publicaba el periódico El Colombiano todos los domingos fue reemplazada por una especie de infográfico donde buscan elementos en común de los títulos que hay en cartelera (por favor, no me recuerden cuando se les ocurrió hablar de las películas que tenían animales en el reparto), suponiendo que eso le facilitará la vida a quienes quieren pasar la tarde frente a una pantalla grande.

 

El domingo pasado la señora que había delante  de mí en la fila para el cine, le preguntó muy seria a la taquillera: “¿Y de qué se trata Milk?”. La respuesta fue perfecta, se los juro. Yo estaba ahí. Fue algo así como “Es la historia del primer funcionario abiertamente gay elegido por votación en Estados Unidos y su importancia dentro del movimiento homosexual”.  Pero fue corta, porque no había mucho tiempo, y no había manera de hablarle a la clienta de la asombrosa recreación de la época, de la respetuosa actuación de Sean Penn, de las tomas documentales que se usan en la cinta, de la posición independiente que siempre ha tenido Gus Van Sant. Y la señora prefirió entonces ver otra cosa. Por desgracia no había podido ver  la edición de ese día, donde el criterio del “diario leer de los antioqueños” era “estas cintas que recomendamos hoy nos llevan al límite, a pensar en un posible y desastroso final para nuestro planeta. Pero siempre, al final de cuentas, habrá esperanza”. Según ese criterio, profundísimo, aparecían reseñadas, si a esas cuatro líneas tacañas se les puede llamar reseñas,  “Agente internacional” y “La montaña embrujada”, el documental “Tierra” de Disney y “Presagio”.

 

Cuando la gente encuentre en otros lugares (páginas web de personas sin afán, blogs, revistas) una información realmente útil, realmente completa, no se extrañen entonces que aquí también comiencen a quebrarse nuestros diarios.

 

Una lección de cine

Saturday, January 24, 2009 por Samuel Castro

Sabemos que acaban de anunciar las nominaciones al Oscar y aunque podríamos decir muchas cosas (como por ejemplo que es muy bueno ver a Richard Jenkins postulado al premio a Mejor Actor por The visitor) por lo menos yo quiero esperar a ver la mayor cantidad posible de películas antes de dar un vaticinio (sobre todo porque, como nos ha enseñado Ricardo Silva, hay películas que van a ganar y películas que uno quiere que ganen) así que dejaremos eso para próximos días y nos vamos a ocupar hoy del pequeño infierno que pueden ser los otros.

Es como una maldición. Todo comienza con un montón de cuadraditos rojos y sólo dos amarillos, la representación gráfica de las sillas ocupadas y las dos butacas vacías en una esquina que la persona que te atiende en la boletería te muestra con cara de “¿se atreve?”. Y uno se atreve porque a pesar de que sea el último fin de semana de vacaciones y vea detrás en la fila a las hordas de adolescentes (una mezcla de todas las tribus, con sus pelos planchados o sus minifaldas o sus pintas para verse distintos que sólo los uniforman) que visitan el cine porque no tienen nada más qué hacer, todavía creemos en el género humano y en la civilización y pensamos (qué inocencia) que todos sabrán comportarse en el cine.

Pero no. Antes de que comience la película se alcanzan a escuchar cinco teléfonos (que son canciones que suenan “a todo taco” porque los ringtones ya no se usan) y cinco voces que llenas de gallitos y sin terminar de cambiar todavía saludan a su “parce” o a su “parcerita”, y le avisan que van a ver “mera” película que se ve “una chimba” (porque todos hablan más o menos como Juanes) pero que como no ha empezado tienen tiempo de conversar. Sí, como lo leen, ¡conversan durante los cortos!, una de las partes más importantes del ritual de cine para quienes nacimos hace más de 25 años. Lo que pasa es que ellos ya han visto una y mil veces esos trailers en internet y no sienten que sean importantes. Como susurrar es una palabra que no conocen, una vez comienza la película deberemos aguantar carcajadas inexplicables (se ríen, supongo que por tanto ver cine colombiano, cada vez que un personaje de la película dice mierda o puta o cagar, incluso cuando lo dicen en inglés y ellos se enteran por los subtítulos), comentarios a gritos entre butacas (no hay necesidad de hablar sólo con el de al lado, es un país libre, piensan tranquilos) y tiro al blanco con crispetas si la película no tiene una escena donde “pase algo” cada cinco minutos, pues sufren de desorden de atención por ver cantidades industriales de videos de 120 segundos en youtube.

Sí. También sé que suena a queja de anciano ante los tiempos que corren. Es cierto. Pero mi queja no es contra los pobres teenagers que nos amargan la salida a cine. Al fin y al cabo ellos crecieron así… silvestres digamos… salvajes. Mi reclamo es contra sus padres. Porque desde hace rato, en esta moda moderna de no contradecir a los niños, de hacer lo que ellos digan y regalarles lo que deseen aunque cueste un ojo de la cara, los papás olvidaron que su papel no es el de proveedores sino el de educadores. Y gracias a los matinés y a las películas animadas han dejado crecer a sus cachorros sin control. Los meten a las salas desde que tienen cinco años, suspiran de alivio mientras miran desde afuera cómo entran a la penumbra, y se van a recorrer el centro comercial, felices de librarse de sus retoños durante dos horas. Por eso estamos como estamos. Porque estos papás no se sentaron junto a sus niños (o lo hicieron pero como los pusilánimes en que se ha convertido la mayoría) ni estuvieron ahí para decirles que al único al que le sientan bien los eructos es a Shrek que es un ogro, que las crispetas tienen que entrar por la boca y no por el hueco de la camisa del que está adelante, que no se habla con la boca llena, que esos “ancianos” que ven la película junto a ellos son personas y no otros adultos como sus papás que tienen que soportarlos, que el cine es un espacio público y que ellos, que no son los dueños del mundo aunque lo crean, necesitan respetar a los otros que se encuentran a su alrededor y quieren ver la película. Porque todos esos muchachitos creen que el cine es la sala de su casa donde ven las películas en su DVD. Y no. Todavía no. Así que la lección no es para ellos, sino para todos los papás que existen, que han olvidado que es de ellos, de lo que hagan por educar a sus hijos, y no de los niños, de quienes depende el futuro del mundo. Y de esa antigua costumbre, ya casi arqueológica, de ir a una sala de cine.

Trajan, la película

Tuesday, May 15, 2007 por mga

¿Han notado que los afiches de muchas películas comparten el mismo tipo de letra? Bueno la culpable en cuestión se llama Trajan. En este blog muestran algunos ejemplos de las acrobacias a las que someten a la pobre fuente. Trajan se está convirtiendo en la próxima Comic Sans y hay que hacer algo al respecto. Hay un video en Veer que explica todo lo que está sucediendo y el misterio detrás de todo.

EL IDIOTA BAILARÍN

Wednesday, May 9, 2007 por patxo

La realidad, y eso lo saben muy bien los documentalistas (y reporteros gráficos), supera fácilmente cualquier ficción. La mejor película es la que transcurre ante nuestros propios ojos. Y un episodio de ‘la vida real’ de la semana pasada nos dio uno de los mejores y más torpes ‘cortometrajes’ de baile de la historia del mundo. El protagonista es un señor que, hay que admitirlo, tiene gracia. Es más, si este personajes se dedicara a la comedia, al baile, a montar su stand-up comedy, sería el más popular de la tierra. Lástima que en sus ratos libres se dedique a ser presidente de los Estados Unidos. Señoras, señores, si Alaska popularizó el baile de la Mosca Muerta (”Inicias con las piernas, el pataleo, así es como se hace, la Mosca Muerta”), el señor Bush ha hecho memorable el episodio del idiota bailarín. ¡Magnífico señor Arbusto! Es usted casi tan bueno como Cantinflas. Aquí pueden ver el video con la música original. Y ahí abajo la secuencia musicalizada de otra manera. ‘Espichen’ el PLAY.

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