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Ligero y profundo

Tuesday, August 17, 2010 por Samuel Castro

Una de las palabras que utilizan muchos espectadores y críticos a la hora de hablar bien de una película es decir que vieron una cinta “profunda”. Y de igual manera, se refieren a películas “ligeras” como aquellos films sin mucha ambición intelectual. Y aunque probablemente yo también haya utilizado esos calificativos, creo que son bastante problemáticos.

¿Qué es una película profunda? ¿La que habla de los grandes temas del mundo, y nos cuestiona sobre nuestro paso por la vida? ¿Y a qué nos referimos con una película ligera? ¿Son aquellas obras cinematográficas sin pretensiones, que apenas parecen relatar una anécdota? Porque tenemos un embrollo: parecería que una película profunda es mejor per se que una película liviana. Y no. Por más profundos que sean los temas de que trate todo, la “gracia”, que es un término que me gusta mucho, no depende de profundidades metafísicas sino de pericia narrativa y de guión.

A qué viene todo esto. A que vi hace muy poco dos películas casi el mismo día: Cold souls, en la que Paul Giamatti haciendo de sí mismo le encarga a una empresa que le guarde el alma por unos días porque ya no soporta su peso (si esto no es un tema “profundo” no sé qué puede ser). La segunda película es She´s out of my league que sólo cuenta lo que pasa cuando un hombre normal, tirando a feo (como uno, mejor dicho) consigue que la mujer más bonita que haya visto se enamore de él. Y aunque a la segunda le sobren un par de chistes escatológicos un poco forzados frente al tono general y la primera tenga además en su reparto a David Strathairn y a Emily Watson, me quedo con la comedia romántica y predecible.

¿Por qué? Porque Cold souls es pretenciosa, y cree que el espectador tiene que aguantarse unos planos de sueños y de lagos congelados en Rusia, con insomnio del protagonista incluido, por su tema tan “importante”. Desperdicia una buena idea con una estructura soporífera que no es capaz de generar atracción. En cambio She’s out of my league con su historia tantas veces contada, lo único que hace es presentarla bien, intentar que nos gusten sus personajes, buscar un ángulo, sino original, al menos fresco para relatarnos todo. Y punto.

¿Qué la primera servirá más para cine foros en bibliotecas? Por supuesto. Pero no por sí misma, como película. Sino por su tema. En cambio la segunda sería el perfecto ejemplo que yo le pondría a alumnos de cine de cómo hacer una comedia romántica para jóvenes hoy en día, sin tener que caer en las bobadas de American pie.

Profundo no es lo mismo que bueno. Si así fuera, bastaría con poner a Meryl Streep en pantalla leyendo a Kierkegaard para lograr una película aceptable. Y liviano, bueno, liviano son los Hermanos Marx. Y para pasar una pena prefiero a Groucho que a Søren.

Las películas que yo incluyo en lo mejor de 2004

Saturday, July 31, 2010 por Samuel Castro

Hace cinco días dije que la cartelera era un asco. ¿Qué se puede decir hoy? Cuando pensamos que vivimos niveles pobres en cuanto a calidad, nuestros exhibidores nos comprueban que están listos para superarse cada día. Siempre se puede caer más bajo; esa es la lección.

Así que lo mejor será salir donde los piratas, quienes parecen haber entendido que la diversidad, el hecho de que cada persona vaya comprendiendo qué le gusta y qué no a punta de ofrecerle todo, a punta de probarlo todo, siempre será mejor negocio que acostumbrar a los espectadores a un único tipo de cine.

La otra opción es ir a una tienda de alquiler y llevarnos alguno de esos títulos que dejamos ir sin verlos (o que nunca llegaron) y pasar la tarde en buena compañía cinematográfica para evitar la compañía equina, demasiado ostentosa y apabullante en mi ciudad, Medellín, por estos días. Miremos el pasado y recordemos las que para mí, fueron las mejores películas de 2004, en esta remembranza espaciada que seguimos haciendo en ochoymedio, entre Diana y yo, con lo mejor de la década que terminó.

Temporada de patos

Temporada de patos: Hay vida en México más allá del cine de los Cuarón y de González-Iñárritu. Puede que no tenga ni la explosividad ni el picante de los anteriores, pero Temporada de patos conserva esa extraña poesía urbana, que tal vez sea el signo común de una cinematografía que dejó los sombreros anchos y las mochilas azules atrás.

Vera Drake

Vera Drake: Es un drama de Mike Leigh. Las actuaciones son increíbles por lo naturales (paradójicamente fruto de innumerables ensayos) y la historia, que repasa de forma contundente este “asuntico” de la doble moral de nuestras sociedades, ocultándolo tras el disfraz de una cinta de época, nos cuestiona hasta la incomodidad.

Mar adentro

Mar adentro: No sé si se han dado cuenta, leyendo críticas en la revista Fotogramas o en los medios de España especializados en cine, que una de las expresiones favoritas de los críticos españoles es “en estado de gracia” para hablar de un actor que se fajó un papelazo. Esa es la expresión que se viene a la cabeza, para hablar de las interpretaciones de Belén Rueda, Lola Dueñas y Javier Bardem, en esta historia magníficamente dirigida por Alejandro Amenábar, en la que un hombre, a pesar de su simpatía e inteligencia, ha decidido poner fin a su vida, una vida que ya no le satisface.

Sideways

Sideways: Los viñeros de California vieron cómo gracias a esta película, el turismo por sus viñas y el consumo de Pinot Noir subían como (no puedo evitar la comparación) espuma de champaña. Virginia Madsen y Thomas Haden Church revivieron sus carreras y Paul Giamatti mereció su primera nominación en los Globos de Oro. Todo por un relato de amistad y melancolía contado con pulso seguro por Alexander Payne.

Eternal sunshine

Eternal sunshine of the spotless mind: Nunca ha hecho Michel Gondry algo como esto, porque creyó que podía ser igual de genial (una empresa que se contrata para borrar a alguien de nuestra memoria es por lo menos, una buena idea) sin tener a Charlie Kaufman como su guionista. Y no. Ni él, ni Jim Carrey han vuelto a hacer algo de este nivel.

Lo mejor de la década: 2001

Thursday, April 1, 2010 por Samuel Castro

Después de un tiempo largo uno no sabe de qué hablar cuando se sienta a conversar con los amigos. Si de la falta de autocrítica de los antioqueños que pensamos que los Suramericanos fueron perfectos (¿por qué nos duele tanto el “casi perfectos”?, ¿por qué el espíritu crítico es una afrenta personal?); si de la falta de autocrítica de ciertos candidatos presidenciales (que casualmente también durante su administración en Medellín no admitieron las críticas a su gestión y dejaron ese talante de herencia) que les hizo perder sus posibilidades de elección. ¿O de la falta de inteligencia de los ejecutivos que decidieron no estrenar Shutter island el año pasado? Sí, fue un buen golpe en las taquillas (que es lo que vale en Estados Unidos) pero ¡qué candidata se perdieron los Oscar!

Dejando para más adelante la respuesta a James sobre qué es una buena película (¡qué tal la pregunta!) y decidiendo que lo mejor es celebrar el regreso a estas páginas de Pedro Felipe, el amigo de quien no conozco el rostro y con el que nunca he hablado que hace parte de este proyecto, voy a seguir con esta selección de lo mejor de la década. Sigue el 2001 y esta selección que es también una odisea del espacio, para no extendernos por mucho. No, no están en orden. Las cinco son grandes películas, aunque sin decir títulos, la que está en mi corazón es aquella en la que cantan más que en las otras.

No man's land

No man´s land (En tierra de nadie): Todos sabemos que las guerras son tontas. Que matar a otro ser humano por cumplir las órdenes de alguien que cumple órdenes de otra persona que a su vez mira un mapa y ordena bombardear como quien pide colorear una zona de un libro para preescolares es una estupidez. Pero nunca sobra que una película nos lo recuerde, sobre todo si para hacerlo pasa, con humor negro y mala sangre, incluso por encima de Naciones Unidas.

La stanza del figlio

La stanza del figlio (La habitación del hijo): Un papá nunca debería perder a un hijo. Nunca. No estamos hechos para eso (tener hijos y poder cuidarlos es incluso, una virtud aprendida como parte de la civilización). Y por eso, una película hecha con la sensibilidad que tiene ésta, es imprescindible.

Moulin rouge

Moulin Rouge: ¿Antes de esta película alguien había pensado que un musical podía volver a ser cool? ¡Qué importa que el salpicón mezcle a Gloria Estefan, The police y Queen! Todavía recuerdo la sensación de felicidad cuando en la parte inferior de la pantalla en la presentación de Twentieth Century Fox aparecía un director de orquesta moviendo la batuta para dirigir la fanfarria. Y a Nicole Kidman, más hermosa que nunca con el pelo rojo, la conciencia gris y cantando que los diamantes son los mejores amigos de las mujeres. Toda la exageración en esta película donde hay demasiado de todo, lograba hacer entender la extraña armonía del caos.

Amelie

Le fabuleux destin d’Amelie Poulain (Amelie): Cuando Jeunet apareció con esta película, asombrosa aún hoy desde lo estético, fue como si se valiera narrar cuentos de hadas en un escenario actual. Todo en esta historia de una mujer única (¡pobre Audrey Tautou, quedó marcada para siempre) que cambiaba la vida de las personas a su alrededor mientras los colores pastel llenaban la pantalla. Y la historia del duende (de ese que se ve en la foto a un lado de la protagonista) es inolvidable.

Inteligencia artificial

Artificial Intelligence (AI): Es difícil creer que Steven Spielberg hiciera una película incomprendida por el público. Pero ésta, casi un deber personal con que el director norteamericano se comprometió para hacer honor a la historia que lo hacía conversar tanto con Stanley Kubrick, no fue propiamente uno de sus romances con la taquilla. Y sin embargo, es una de esas películas que dentro de muchos años, cuando sea decantada por la crítica y todos los mensajes y su belleza formal entendidos como se debe, formará parte de los títulos esenciales que Spielberg deja como legado.

A ver cuánto me equivoco

Sunday, March 7, 2010 por Samuel Castro

Es más larga que la entrevista del presidente Uribe el viernes en la W (aunque no más jarta, eso lo puedo asegurar) pero es imposible no verla para personas que como yo, como ustedes, aún creen en eso que podríamos llamar ‘el glamour del cine’. Nuevamente llega la ceremonia del Oscar con las mujeres de nuestros sueños vestidas como diosas (o como brujas; se ven unas cosas a veces…), los tipos con los que sueñan nuestras novias en traje de etiqueta, Mickey Rourke y algún atractivo show típico de los gringos. Imperdible, por supuesto. Es como ver los premios TV y Novelas pero con estrellas de verdad. Y llegan las apuestas. Mis vaticinios, en los que intentaré este año no dejarme llevar por el sentimiento, sino por la lógica, salvo por una excepción que contaré a su debido tiempo. Vaticinios llenos de valor en los que arriesgo montones, porque también me voy a meter con las categorías técnicas, que a pocos le importan, pero que son estatuillas, al fin y al cabo. A ver cómo nos va.

Mejor corto de acción real

Istället för abrakadabra. Obviamente esto es un ‘pinochazo’, pero con razones poderosas. Tiene el título que suena más bonito de los cinco nominados y no está protagonizado por niños, como dos de sus competidores.

Mejor corto animado

Logorama. Con todo lo que hablamos mal de los gringos, en general se toman mucho mejor las críticas que les hacemos, que nosotros las que aparecen en sus programas. Y este corto francés, en que Ronald McDonald es un vulgar atracador y donde los autores se imaginan cómo sería el desastre que aniquilaría el mundo donde viven las marcas, es tan atractivo y crítico como bien hecho. Con homenajes explícitos a Pulp fiction. Lo pueden ver en dos partes, acá y acá.

Mejor corto documental

The last truck: closing of a GM plant. ¿Cómo van a desaprovechar para hacer un comentario político acerca de las consecuencias de la crisis? Debería ser la elección segura.

The cove

Mejor documental

The cove. Es espectacular, tiene el comentario ecológico de rigor, posee la mejor calificación de los nominados en IMDb y está hecho bajo el agua. Muchas ventajas para su elección.

Mejor película extranjera

El secreto de sus ojos. Este es mi toque sentimental. Todo indica (los apostadores, los medios, los especialistas) que va a ganar La cinta blanca.  Todos me importan un carajo. Quiero que gane esta película de la misma manera que siempre, a pesar de Maradona, le he hecho fuerza a Argentina y no a Brasil en los mundiales. Porque sí.

Mejor película animada

Up. Es la única animada en las 10 nominadas a mejor película. ¿Necesito decir más?

Mejores efectos visuales

Avatar. Crear un mundo creíble no es algo que se vea todos los días.

Mejor edición de sonido

Avatar. En la batalla final se tenían que escuchar los gritos de miles de criaturas azules. Y se escuchan tanto como los motores de las naves espaciales.

Mejor mezcla de sonido

Avatar. También es importante lo de Transformers, pero Avatar no ganó el Razzie a la peor película del año.

The princess and the frog

Mejor canción original

The princess and the frog. Si esta no es la ganadora, la otra que tiene posibilidades es la de Crazy heart. Pero si con dos nominaciones Randy Newman no gana, creeré que de verdad al tipo le hicieron una maldición vudú.

Mejor partitura para una película

Michael Giacchino por Up. En serio no me estoy dejando llevar por el sentimentalismo. Horner demasiadas veces toca las mismas notas en distintos tempos. Giacchino ha hecho dos obras maestras en Ratatouille y acá. Y pienso que se nota.

Mejor maquillaje

Barney Burman, Mindy Hall y Joel Harlow por Star trek. Crear razas alienígenas debería ser suficiente mérito para ganar, aunque las otras dos competidoras son fuertes porque a la Academia le encanta ver envejecer actores antes de tiempo.

The young Victoria

Mejor vestuario

Sandy Powell por The young Victoria. Sólo hay algo que le gusta más a la Academia que la ropa de época: la ropa de reyes, de época.

Mejor dirección de arte

Rick Carter, Robert Stromberg y Kim Sinclair por Avatar. Aquí empiezan los problemas con lo virtual. ¿Tiene el mismo mérito el director de arte que concibe sus locaciones desde lo digital que el que las busca y las adapta en formas palpables? Creo que la respuesta es sí a partir de este año.

Mejor edición

Bob Murawski y Chris Innis por The hurt locker. Gran parte de la tensión de esta película se la debe a este rubro. Una parte enorme, si vamos a ser sinceros.

Mejor fotografía

Mauro Fiore por Avatar. Si esto no funcionaba bien nada lo hacía. Y aunque la luz se pueda controlar por computadora en este caso, el resultado sigue siendo asombroso.

Mejor guión adaptado

Jason Reitman y Sheldon Turner por Up in the air. Es una joya, perfecta y redonda. Como son los guiones que más me gustan. Y está basado en un libro de no ficción, así que la adaptación es aún más meritoria.

Tarantino

Mejor guión original

Quentin Tarantino por Inglorious basterds. Por un guión donde un crítico de cine es el héroe de la jornada y el arma más poderosa es la cinta de nitrato, deberían hacerle una estatua a la entrada del Teatro Kodak.

Bigelow

Mejor directorA

Kathryn Bigelow por The hurt locker. No siempre se tiene la oportunidad de hacer feminismo y justicia al mismo tiempo. Y además de ser merecido, es un hito en la historia que no hay que dejar pasar.

Mo'Nique

Mejor actriz de reparto

Mo’Nique por Precious. Es una madre jodida y violenta como nos han mostrado ya antes otras películas. Pero la escena final, la de la maldad asumida como algo natural, como algo involuntario, es una muestra de actuación tremenda.

Waltz

Mejor actor de reparto

Christoph Waltz por Inglorious basterds. Ser buen actor y políglota paga. Paga muy bien.

Sandra Bullock 2

Mejor actriz principal

Sandra Bullock por The blind side. Ella fue y recogió sus dos premios Razzies ayer. Eso es profesionalismo y saber tomarse las críticas, buenas y malas, con profesionalismo. Y por su profesionalismo se llevará hoy también el Oscar.

Jeff Bridges

Mejor actor principal

Jeff Bridges por Crazy heart. Lo han nominado cuatro veces antes que ésta. Siempre por películas que sin su actuación, serían mucho menores. Su personaje en The big Lebowsky es parte de una religión. Es el momento.

Mejor película

Avatar. No es la mejor. No es una historia para mayores de 12 años. Pero esta película revivió las posibilidades de una industria que muchos consideraban en peligro. Y eso merece que esa misma industria le dé un hombre dorado.

En un par de horas, en unos minutos, veremos cuánta razón o cuánta suerte tenemos. ¡Que comience la función!

Problemas gordos

Sunday, February 21, 2010 por Samuel Castro

DeNiro bull

Tal vez sea desde cuando Robert DeNiro ganó el Oscar por Raging bull (puede ser más atrás en el tiempo, pero digamos que ese es el primer recuerdo de peso que se me viene a la memoria), cuando logró la enorme tarea de convertirse en un boxeador muy capaz de peso completo (decían que hubiera podido participar en una competencia real), que ha quedado la idea en nuestras mentes de que hay un mérito actoral en el tipo que engorda (no puse “y en la tipa”, pero ustedes, señores y señoras felices con la corrección política, imagínense lo fea que queda la frase).

Clooney Syriana

La información “cultural” de nuestros noticieros siempre se afana en aclarar que Renée Zellweger tiene que subir no sé cuántas libras para hacer de Bridget Jones (y entonces se ve más bonita, pienso yo, que con la apariencia flacuchenta que tenía en Chicago) o que Gwyneth Paltrow tuvo que utilizar un traje especial para hacer de la gordísima Rosemary en Shallow Hal. George Clooney lo hace bien en Syriana, pero no estoy tan seguro de que el Oscar se lo hubieran dado sin que la camisa se le apretara contra la barriga y la papada cubierta de barba le diera más carácter. Hasta Matt Damon se enorgullecía de haber dedicado semanas enteras a tomar malteadas para lograr la apariencia de su último papel bajo órdenes de Steven Soderbergh en The informant!

Antonio de la Torre

Hay casos de casos. Antonio de la Torre en la reciente Gordos (dejen que pase el Oscar para que hagamos la crítica de la cinta española) engordó 33  kilos para su papel de un maricón (él mismo dice que es un maricón en la película, para que no se escandalicen las monjas y sacerdotes que visitan habitualmente www.ochoymedio.info) que vende un producto para ser flaco, el Kilo Away. Si uno ve la película, así como cuando uno veía Raging bull, se acepta que los kilos de más representan credibilidad para una actuación memorable. Que suman a una actuación de peso, si se vale el juego de palabras.

Pero la vida real no es tan complaciente con los gordos. Lo sé por experiencia. Ni siquiera con los actores. Igual que se le paga a las prostitutas para que se vayan, lo admirable es que luego de convertirse en zeppelines los intérpretes vuelvan a su estado normal. Por eso los felicitamos. Pero si uno es Marlon Brando y engorda hasta el punto de que toda la ropa deba ser hecha a la medida, entonces la mirada al que tal vez fue el mejor actor de la historia del cine norteamericano es de conmiseración. Si uno es Gabourey Sidibela nominada al Oscar por Precious: based on the novel Push by Sapphire puede tener su momento de gloria por una noche, (una sola y como una especie de sustituto a Björk y su traje de cisne) para luego ser tema de conversación de todos los programas de farándula que hablan de cuál es la mejor dieta para ser “una mujer hermosa” (dando por sentado que nadie es hermoso si es gordo)  Si uno es Kevin Smith (para que lo ubiquen, el tipo que desde su apartamento de friki le ayudaba a Bruce Willis en la última Duro de matar) tiene que aguantar el maltrato de Southwest Airlines, que “amablemente” le pidió la semana pasada que se bajara del avión porque ocupaba parte del espacio del pasajero sentado a su lado. Smith, que ya es conciente del desprecio por los gordos (algo extraño en un país como Estados Unidos, donde el 30% de su población es obesa) había comprado dos tiquetes para evitar molestias, pero tuvo que viajar antes y para esa hora, sólo había un asiento disponible.

Kevin Smith

¿Entonces qué? ¿Por qué la gordura es meritoria y da premios si uno la encuentra voluntariamente (y luego la deja) pero es una marca de Caín si es parte del cuerpo que nos hemos ido ganando (¿no hay en toda gordura, una historia interesante?) a pulso? ¿Habrá que mandar a los gordos en jaulas de plástico, como las de las mascotas, allá abajo en el área de equipaje, para que no nos molesten con su presencia? Si tanto los odiamos (¿nos odiamos?) dejemos de darles premios cuando son personajes de fantasía y organicemos safaris urbanos para acabar con todos. No faltará quien quiera tener la cabeza de Fabio Valencia, como trofeo de caza en su sala de lectura.

Escudriñando en la lista de los Globo

Wednesday, December 30, 2009 por Samuel Castro

Antes de que el año se acabe (y de que un globo de papel incendie mi casa o que algún energúmeno navideño me queme con un volador que entre por mi balcón) y antes de hacer el balance de lo mejor que pude ver en 2010, hay que aprovechar para darle una mirada a la lista de nominados (nominar ya existe en el diccionario de la Real Academia, así que supongo que no está mal escrito) al Globo, por si nos dan pistas de lo que puede ser el Oscar del próximo año. Para otra ocasión dejaremos el hecho de que el Globo tiene una importancia ridículamente grande si tenemos en cuenta el número ridículamente pequeño de personas que votan en él

La nana

Se habla español: Dos películas habladas en castellano están entre las candidatas a mejor película extranjera. Los abrazos rotos de Almodóvar y una revelación, La nana, película chilena de Sebastián Silva. ¿Será que la chilena será la candidata en español del Oscar? Porque Los abrazos rotos no fue el título que mandó España así que Almodóvar, siempre tan popular, no entra en las cábalas. Aunque cabe la posibilidad de que El secreto de tus ojos de Juan José Campanella y candidata por Argentina, que no alcanzó a estar en esta selección esté presente en la categoría para los premios de la Academia. De las cinco candidatas en el Globo, sólo la española está en los planes de Cine Colombia para los próximos meses (¿años?) No vale ni siquiera que La cinta blanca de Michael Haneke también haya ganado en Cannes. Y así nos va.

¿El año Tarantino?: Sí, por fin crítica y público estuvieron de acuerdo. Y cuando a Holywood le da por reconocer los méritos de alguien, le encanta hacerlo a lo grande. Así que podemos imaginarnos a Quentin Tarantino recogiendo los dos Globo a los que está nominado, por guión y dirección. Un rebelde más al que domestican.

Brothers

Esta vez, los remakes no funcionaron: Ni Brothers, la versión norteamericana de Brødre, ni Everybody’s fine, el reencauche gringo de Stato tutti benne de Giuseppe Tornatore (no se puede negar que hicieron todo lo posible, porque el papel de Mastroianni lo interpreta aquí DeNiro) consiguieron el éxito en taquillas más o menos respetable que hubieran necesitado para aspirar a más. Parece que el asunto no es bien recibido por el público así que aún hay esperanza de que Will Smith desista de hacer su propia versión de Oldboy.

La taquilla por un lado, la calidad por otro: Ni Transformers, ni New moon, ni 2012. Las películas que tienen mayor número de candidaturas tienen recaudaciones modestas, y están más por el lado de las ramas “semi-independientes” de los grandes estudios. Es una actitud vergonzante: sabemos que apostamos por las grandes taquillas pero premiamos a las películas que creemos que tienen calidad. Lejos están los tiempos en que ambas cosas se podían conjugar. Y en los Oscar, ni siquiera Avatar podrá superar la tara, pues los personajes que mejor actúan son los virtuales.

Sandra Bullock

El año Bullock: Tanto que la molestamos. Tanto que muchos (yo no) nos burlamos de ella. Que ni es bonita ni es buena actriz, dicen algunos. Pero Sandra está en sus gloriosos, pues tanto en drama como en comedia (con The blind side y The proposal respectivamente) tiene firmes candidaturas. ¿Se consagrará la chica que es bendición de la taquilla como estrella respetable? Pago por ver si Sandra le llega a ganar a la doble nominación de Meryl Streep.

¿Y nosotros? De las 10 nominadas en las dos categorías de películas (comedia y drama, esa es la particularidad de los Globo, que me gusta más incluso que todas esas categorías técnicas de los Oscar), han estrenado 4 en Colombia. Y de las restantes 6 sólo una está anunciada en la pestaña de “próximamente” de Cine Colombia. Creo, con la misma seguridad con que sé que ninguna mujer es fácil de entender, que nunca van a estrenar tres de ellas: The hurt locker, (500) days of summer y Precious: based on the novel Push by Sapphire. ¿Alguien quiere apostar en contra?

Bastardos sin gloria 1: Michael Madsen

Saturday, September 26, 2009 por Samuel Castro

Michael Madsen

Hay varios tipos de actores (no, no voy a decir “y de actrices”, me niego a hablar como estúpido o como candidato político —el chiste fácil de que son lo mismo, se lo dejo a cada cual— sólo porque a algunas funcionarias del Estado se les ocurrió que esa era la manera de sentirse “incluidas” en el lenguaje). Para mencionar sólo algunos están las estrellas fulgurantes, de las que no necesitamos mencionar ni siquiera su nombre (Pitt, Jolie, DiCaprio, Damon); están los actores secundarios que siempre recordamos y que incluso a veces protagonizan (Ben Kingsley, Kathy Bates); los soles apagados (que alguna vez fueron estrellas y que ahora gozan de su retiro o escogen muy bien aquello en lo que participan); los que vemos y no recordamos (ya vendrá su sección) y una categoría que se me ocurre, y que para generar más tráfico en el sitio (la sinceridad ante todo) y porque realmente le calza perfecto, sería la de “los bastardos sin gloria”.

¿Quiénes son? Aquellos que uno no entiende cómo no fueron grandes estrellas. Que son talentosos, que tienen presencia, que alguna vez han mostrado su valía, pero que por descuido o irresponsabilidad, por mal gusto o drogadicción, se perdieron en algún punto de la ruta para no jamás convertirse en lo que pudieron ser. Para que quede más claro, un bastardo sin gloria es lo que era Mickey Rourke hasta antes de que interpretara el Marv de Sin city o lo que iba a ser con seguridad Robert Downey Jr, hasta que él mismo decidió ocupar su merecido lugar de estrella, cambiando su comportamiento errático por elecciones tan poderosas como Iron man. Un bastardo sin gloria de verdad sólo se luce cuando ÉL QUIERE, especialmente si trabaja para directores que conocen su calidad y los aceptan con todos sus defectos, que son muchos: a los bastardos sin gloria nadie los quiere; los bastardos sin gloria no tienen club de fans; los bastardos sin gloria jamás serán una apuesta segura. Los bastardos sin gloria son tan buenos actores que aparecen sin problemas en películas de cualquier género, pueden sostener una historia por horas o volver memorable un momento que dura segundos.

Michael Madsen 2

Michael Madsen, quien cumplió años ayer 25 de septiembre, es el bastardo sin gloria por antonomasia. Sólo un bastardo sin gloria puede tener, en 27 años de carrera, 170 producciones en su hoja de vida, con años en los que puede actuar hasta en 9 producciones. ¿Qué ninguna es importante o digna siquiera de estrenarse en salas? Eso no le importa. Él se para ahí, frente a la cámara, con esa imagen de chico rudo que tiene, sin los problemas de calvicie de tantas estrellitas (¿o no, señor Jude Law?) dice sus líneas con convicción y logra que lo recordemos, incluso en papeles estúpidos, como el del papá de aquel niño que quería salvar a la ballena en Free Willy. Hasta repitió el personaje en la segunda parte porque sabe que su prestigio está sobre el bien y sobre el mal: él cobra su cheque y los críticos que se jodan. Sabe que cuando se lo propone, con una sonrisa basta para que creamos que es el novio buena gente de Susan Sarandon en Thelma y Louise o que con poco esfuerzo puede ser el más malo de todos, como en Donnie Brasco. Quentin Tarantino, que es un bastardo con gloria, lo adora. No poco de su éxito se debe a la manera en que Madsen pronunció sus parlamentos en Reservoir dogs como el temible Mr.Blonde. Lo quiere tanto que es el padrino de los hijos de Madsen.

¿Premios? Sólo tres, conseguidos apenas hace un año por su actuación en una peliculita sin pretensiones que nunca llegará a nuestros cines: Strenght and honor. ¿Para qué necesita premios un tipo que mide casi 1,90 y que enseguida de actuar en Kill Bill se apunta a una película que se llamó Vampiro anónimo? Madsen, como los buenos bastardos anónimos la tiene clara: si no es más invitado de alfombras rojas por sus películas, se remangará la camisa y empezará a aspirarlas, porque nada de este mundo le es ajeno. Madsen se le mide a todo, y ese, que es su principal defecto, es también su mayor virtud.

Las monas desabridas

Wednesday, September 2, 2009 por Samuel Castro

Katherine Heigl, la rubia de hoy.

Sí. Se supone que Howard Hawks nos enseñó que “los caballeros las prefieren rubias” pero a mí últimamente, me parece muy discutible esa frase. Porque en los tiempos de la película, los años cincuenta, la rubia a la que se referían todos cuando hablaban era Marilyn Monroe, una bomba sexual y sensual que transpiraba deseo y que se llevaba por delante la belleza, digamos, más tranquila y simplona de Jane Russell. Marilyn era capaz de que se vieran deliciosos unos calzones gigantescos que alcanzábamos a vislumbrar cuando su falda se elevaba por el respiradero (¡respiradero suertudo!) que soplaba bajo sus piernas. Pero en los tiempos que corren parece que la vuelta hubiera sido completa y sean las rubias las que tengan que verse simplonas y aburridas para triunfar en el cine. A mí que no me digan que Naomi Watts ha hecho alguna película donde se vea sexi después de Mulholland Drive. Y cuando Nicole Kidman quiere ser sensual se tiñe el pelo (bueno, que Nicole Kidman sea sensual, con su expresión de sarcófago egipcio, ya es discutible) Siena Miller, la ex de Jude Law es tan flaca que no provoca agarrarle nada. Scarlett Johansson es la única que saca la cara por las rubias, pero queda descalificada por haberse casado con el pelmazo de Ryan Reynolds. Se supone que las rubias sean tontas, pero no tanto como para escoger mal marido: Marilyn se casó, no olvidemos, con un Premio Pulitzer. Sí, ya sé, Charlize Theron también existe. Pero le ha tocado precisamente hacer cosas donde se vea asexual y horrible (como Monster) para que la tomen en serio, es decir, le ha tocado negar su naturaleza.

 Hoy, cuando las que reinan en los rankings de las más deseadas son Megan Fox, Salma Hayek, Halle Berry, Paz Vega y Zooey Deschanel, es terrible que la rubia más exitosa sea Katherine Heigl, que aún siendo bonita, también tiene que vender siempre una imagen de inteligente antipática, fría y controladora, o falsamente ingenua en todas las comedias románticas que protagoniza. En la última, The naked truth, un vestido negro escotado no logra hacer ni la mitad de daño en nuestros instintos masculinos que lo que lograba Marilyn, en blanco y negro, con un pequeño gesto de sus labios carnosos. ¿Será que los productores de agua oxigenada están bajando la calidad de los componentes? ¿O que llegamos a una nueva etapa de nuestra historia en que el pelo rubio se ha desprestigiado tanto que incluso las rubias naturales deberán teñirse de negro o de rojo? Espero que volvamos pronto a encontrar rubias explosivas que nos hagan soñar y que no llegue el día en que la única mona que enamore al héroe de la película sea Chita.

No es país para Mickey

Wednesday, May 6, 2009 por Samuel Castro

Acabo de consultar en todas las páginas web de las cadenas de salas de cine importantes del país, en esa sección en la que mencionan cuáles son las películas que piensan estrenar. A no ser que los maravillosos traductores de títulos la hayan puesto “Un verano memorable” o “La sombra del poder”, lo más probable es que nunca podamos ver en cine The wrestler, la excelente película de Darren Aronofsky que le dio a Mickey Rourke su candidatura al Oscar y que ya se puede alquilar original en algunas buenas videotiendas. Alguien pensó que la lucha libre no era lo suficientemente cercana a nuestro público (¡claro, porque se supone que todos nuestros colegios se parecen a los de High school musical!) y simplemente la sacó de la programación de estrenos.

 

Yo no sé ustedes, pero yo si quisiera ver The wrestler en pantalla grande, porque así el rostro de Rourke mostraría toda la miseria que pueden causar el boxeo y las cirugías combinadas. Yo quisiera ver de cerca a Marisa Tomei y conmoverme con su enamoramiento de la Bestia. Y quisiera ver los ojos impresionantes de Evan Rachel Wood mientras pelea con su padre de ficción. Así que no voy a perder la esperanza, seguiré haciendo cola en las salas para entrar a películas “maravillosas” como Dragonball o Rápido y furioso, que sí son imperdibles para los colombianos. Quién quita. A lo mejor dentro de tres años la estrenan, como pasa ahora con Venus, la comedia agridulce de Roger Michell que le dio su última candidatura a Peter O’Toole en el 2006. Porque en Colombia todo nos llega tarde, salvo la muerte, que aquí sí es muy puntual.

Hagan sus apuestas que se vino el Oscar

Wednesday, February 18, 2009 por Samuel Castro

Esta es la parte que más nos gusta del Oscar (incluso más que la ceremonia misma). Porque hacer las predicciones y mirar si se comprueban es la excusa boba que nos damos para soportar las tres horas de evento, con sus homenajes sentidos y sus formas inteligentes de decir en 30 segundos cuál es la importancia de los peluqueros, los maquilladores, los editores y los técnicos de sonido en una película. Pero no podemos resistirla cada año porque si no, ¿para qué servirían los Oscar? ¿Para comprobar una vez más que en la vida lo que importa es la suerte y los contactos que uno tenga? ¿Para envidiar a Sam Mendes por su esposa? ¿Para preguntarse cuántas de las joyas que tienen puestas las estrellas son prestadas?

 

Por eso hay que comenzar con las predicciones, para que la próxima semana cobremos o nos riamos de nuestras equivocaciones, que esa noche entenderemos, se dieron porque no comprendimos la lógica interna del premio (saber si deciden premiar lo extranjero, o lo distinto, o a todos los que se merecen la estatua desde hace tiempo, o a los comprometidos políticamente… de ese enfoque depende todo) Anoten y cobren el lunes:

 

Mejor Director de Fotografía: Quiero que gane y creo que gana, Claudio Miranda, porque si algo vale la pena en The curious case of Benjamin Button son las imágenes con que está narrada. ¿Se imaginan si ganara Wally Pfister por The dark knight? Hasta bueno sería.

 

Mejor guión original: Si hay algo de justicia en el mundo, debería ganar Wall-E por esa historia que crearon Andrew Stanton, Pete Docter y Jim Reardon.

 

Mejor guión adaptado: Creo que este es uno de los que se va a llevar Slumdog Millionaire pero me gustaría que se lo ganara John Patrick Shanley por Doubt.

 

Mejor actriz de reparto: La categoría que está peleada de verdad. Creo que se lo gana Viola Davis por Doubt pero me gustaría que se lo dieran a Marisa Tomei sólo por verla subir las escaleras a recibirlo.

 

Mejor actor de reparto: ¿Alguna duda de que se lo lleva Heath Ledger? ¿No? Muy bien. Continuemos entonces.

 

Mejor actriz principal: Donde no se lo gane Kate Winslet no vuelvo a ver la entrega de los Oscar… por lo menos en un año. Y espero que si se lo gana Meryl Streep lo vuelva a dejar olvidado en el baño, como ya lo hizo alguna vez, para que Kate se lo robe. Sería lo justo.

 

Mejor actor principal: Me gustaría que se lo ganara Richard Jenkins por The visitor porque es una actuación con menos ayuda que los demás. Jenkins hace de un tipo que no existió en la vida real, que no necesita del maquillaje y los efectos para parecer más joven de lo que es y que no es gay. Pero bueno, si como creo, se lo gana Mickey Rourke, seguiría pensando que el mundo da segundas oportunidades.

 

Mejor director: No, yo no creo que se lo den a Danny Boyle, como todo el mundo piensa. Creo que se lo van a dar a David Fincher porque se lo están debiendo desde hace rato. Y eso es también lo que me gustaría que pasara porque creo que Seven es mejor que Trainspotting y The fight club mejor que La playa.

 

Mejor película: También me arriesgo. Creo que el asunto va a ser a lo Salomón y para no comprometerse con ninguno de los dos favoritos (y por ese endiablado sistema de votación) se lo va a ganar The reader. Sí, ya sé que parece osada la apuesta, ¿pero esa no es la idea con estos vaticinios? Ahora les toca a ustedes.