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Lo mejor del año que se fue

Jan 9, 2013 por Samuel Castro

No hay mejor momento para pensar en el cine y la televisión vistos durante el año que pasó, que en medio de la preparación del sancocho del primero de enero, tradición que hace parte de la vida cotidiana de la mitad de los colombianos. Mientras la familia busca con desespero en medio de las profundidades de la olla algún pedazo de carne, yo me sumerjo también en el mar de imágenes vistas para no dejar nada importante por fuera. Como siempre, tengo que hacer una advertencia a los lectores de este post, especialmente a los que viven en Colombia: este conteo es personal e intransferible. No está conformado por películas que pasaron por nuestras carteleras (ni siquiera por películas sólo de este año), sino por lo mejor entre lo que vi, tanto en salas, como en cineclubes y DVD de amplia procedencia. Y aunque eso podría llevar a pensar en un terreno muy grande, hay que aclarar que no tuve acceso a mucho cine de calidad que se estrenó en 2012, especialmente porque no tengo la paciencia para soportar descargas de torrents o subtítulos mal puestos en copias editadas en Vietnam. Aquí no están ni Amour de Haneke, ni Bernie de Linklater, ni algunos de los estrenos más importantes de festivales. Puede que en 2013 ocupen su lugar. Pero es lo que hay, y en vez de quejarnos habrá que seguir reclamándole a los exhibidores, como propósito para el 2013, que se arriesguen un poquito más, a ver si este listado de 12 se hace todavía más diverso en 2014.

 Welcome

Welcome: Al pensar en películas de inmigrantes las primeras tramas que se nos vienen a la mente seguramente tendrán que ver con latinoamericanos que intentan alcanzar Estados Unidos por “el hueco”. Pero en esta cinta francesa nos cuentan una historia, por lo menos para mí, desconocida: la de los inmigrantes de la India, que llegan a Francia e intentan cruzar el Canal de la Mancha, para encontrarse con algún pariente hace tiempo instalado en Londres. Vincent Lindon, su protagonista, es una maravilla como intérprete: su cara, perfecta para encarnar a tipos “duros” y a villanos, logra comunicar la epifanía emocional que siente cuando conoce al joven al que ayudará primero como una forma de reivindicarse frente a su esposa y después, por simple afecto.

We need to talk about Kevin

We need to talk about Kevin: Tilda Swinton brinda un concierto interpretativo en la piel de una madre que se siente extraña desde el momento mismo de la concepción de su hijo. En esta película visualmente impactante, en la cual cada plano parece hecho para una campaña publicitaria, ese mito facilista de que los hijos son siempre una bendición, se resquebraja frente a todos, gota a gota, hasta que la copa que se rebosa se convierte en una tragedia.

The ides of march

The ides of march: Todo el mundo amó a Ryan Gosling en Drive pero yo lo preferí en esta película de George Clooney por un motivo muy simple: él encarna acá toda la inocencia de los jóvenes de hoy, tan seguros de sí mismos y de sus posgrados, ante la política real. Como animales domésticos que sueltan en la selva, a su personaje sólo le queda comer y no ser comido. Y las escenas de los monólogos de Paul Giamatti y Philip Seymour Hoffman, son magia pura.

Homeland

Homeland y otros dramas televisivos: Yo sí me siento privilegiado por poder presenciar la edad de oro de la televisión norteamericana, y le ruego a todos los santos que se mantenga por muchos años más en ese nivel, ahora que ni en Pixar se puede confiar. Y entre todas las maravillas de las que he hablado en otros años (Dexter y su inteligente comienzo del fin, Mad men y su fantástica quinta temporada) hay que mencionar a la serie favorita de Obama: Homeland. Que Claire Danes haya encontrado un lugar donde su mirada de loca quede perfecta ya es una suerte, pero aquí además nos enfrentamos a un gran uso del terrorismo como generador de suspenso, mezclado, como debe ser, con una historia de amor imposible.

The flowers of war

The flowers of war: Ah, las historias  de época grandiosas, contadas con lujo de detalles, con escenografías costosas donde no se ahorra en extras, ni en vestuarios. Pero cuando esas películas están acompañadas además por una historia que lo tiene todo, que es capaz de retratar el momento en el que se desarrolla (la invasión de China por parte de Japón) sin abandonar ni a sus personajes ni el melodrama, el resultado es esta gran cinta de Zhang Yimou sobre un estafador (con el rostro de Christian Bale) que un día se encuentra sin querer al mando de un internado de señoritas, que servirá de refugio para un grupo de prostitutas. Un drama como pocos, con uno de los mejores planos secuencia que he visto en la vida.

The dark knight rises

The dark knight rises: Se ha escrito tanto sobre esta película (se escribe tanto sobre las películas de superhéroes) que sólo diré que todos los pecados del cine de Christopher Nolan (la duración excesiva, los diálogos tan inteligentes que a veces suenan postizos, los guiones con demasiadas trampas) se perdonan cuando el resultado es una película capaz de hacer de la historia de un enmascarado con capa, una reflexión sobre la justicia, sin evadir las grandiosas secuencias de acción que necesita el público masivo. Y como si eso no bastara, está Anne Hathaway vestida de cuero negro. Nada más hace falta.

Moonrise kingdom

Moonrise kingdom: Los que me han oído hablar de lo que pienso sobre el cine de Wes Anderson podrán extrañarse con esta selección en la lista. Pero los que hayan visto esta hermosísima película sabrán que el preciosismo de siempre de Anderson (innegable su maestría en la composición visual y espacial de sus planos) esta vez se usa para contar una historia inocente y mágica, de dos niños que se están convirtiendo en adolescentes y que son el primer amor que cualquiera hubiera querido tener. Dos príncipes de cuento de hadas que iluminan con sus gestos a los adultos que les rodean. Tan hermosa que parece más un sueño que una película.

Monsieur Lazhar

Monsieur Lazhar: Las películas de profesores se han convertido durante los últimos años en melcochas azucaradas con guiones calcados los unos de los otros. Pero Monsieur Lazhar es la muestra de que cualquier género, por maltratado que esté, en las manos adecuadas es capaz de producir historias memorables. La delicadeza con que esta película canadiense afronta temas tan complicado como la muerte o el suicidio, es conmovedora. Y su último plano, ese abrazo que los gringos hubieran editado por políticamente incorrecto, hace llorar al más curtido.

HOW I MET YOUR MOTHER

How I met your mother: Hace mucho rato que tenía pendiente dedicarme a ver esta comedia, que hoy todavía no sé en qué canal del cable nacional dan ni a qué horas. Gracias a Netflix he podido maravillarme con esta comedia inteligente, creativa y arriesgada desde lo narrativo. Muchos la consideran el reemplazo de Friends pero yo creo que por derecho propio, por su reparto, por capítulos perfectos como “El hombre desnudo” (búsquenlo por favor), How I met your mother merece su propia casilla entre las grandes comedias televisivas de los últimos años.

Hugo

Hugo: Es el maestro Martin Scorsese, que hace películas en las que cada plano tiene una explicación, haciendo por primera vez una película familiar, en 3D y rindiéndole homenaje a uno de los primeros magos del cine, George Méliès. ¿Se necesita decir más?

the girl with dragon

Girl with the dragon tattoo: Creo que David Fincher es uno de los cineastas imprescindibles de nuestra época. Por eso cuando me enteré de que iba a asumir la adaptación anglo de las novelas de Stieg Larsson, a sabiendas de que ya existía una versión europea, ni siquiera me inquieté. Sabía que iba a ser buena, porque el regular de Fincher es la cima a la que algunos nunca llegarán en toda su vida. Pero al verla la disfruté todavía más, porque su belleza formal, la actuación de Rooney Mara y la perfección quirúrgica de cada plano sí le hacían justicia a uno de los mejores personajes femeninos de la literatura contemporánea.

Argo

Argo: A ningún crítico le gusta escribir dos veces sobre la misma película. Porque es complicado no repetirse y porque uno teme quedarse estancado en la mitad de uno de los textos. Con Argo me pasó, pero no hubo tal bloqueo. Porque me gustó mucho y siempre me faltaba espacio para elogiar a Ben Affleck, para destacar a un reparto que ofrece un alto nivel en todas sus intervenciones (mis respetos, señor John Goodman) o para hablar de las muchas virtudes de la cinta. Hoy, cuando seguramente estará en varias de las categorías del Oscar, quisiera volverla a ver, sin presiones ni la atención alerta para alimentar la escritura. Sólo para sentir esa maravillosa tensión que sólo los buenos thrillers, los que son inteligentes y bien hechos, pueden producir en el público.

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