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El cine que se lee 2: Moteros y toros

Sep 20, 2010 por Samuel Castro

Lo primero que debemos decir de este libro es que los editores, como para estar a la altura de quienes traducen los nombres originales de las películas, me imagino que tratando de tener una correspondencia con el tema del cine, tuvieron una desafortunada decisión al traducir el título: ¿Moteros tranquilos?  ¿Les parece esa una buena traducción de “Easy riders”? No sé a ustedes, pero a mí no, aunque como en España le dicen moteros a los motociclistas… Pero Latinoamérica no es España, ni Bogotá es Madrid. Tendría que tener el libro un nombre diferente para venderse en estos países.

Eso por el lado del nombre (de la traducción, digamos que no es la peor que uno puede imaginarse y que nadie dice “coño”, por decir “mierda”) Pero por el lado de lo que trata, de su materia prima, Moteros tranquilos, toros salvajes es una maravilla para todos aquellos que pensamos en el cine como un mundo fantástico que nos gustaría conocer, una especie de Disneylandia para adultos. Peter Biskind, el autor, es uno de los más conocidos periodistas de ese mundo, que lleva cubriendo por muchos años para la revista Premiere y con notas y reportajes que ha publicado en el New York Times o en la revista Rolling Stone.

Si a usted le molestan los “chismes” del cine, esas historias que hay detrás de las películas, de cómo se hicieron, de las peleas entre el reparto y demás, éste no es el libro que necesita. En cambio, si disfruta con esos relatos, si le encanta saber que el tiburón de Tiburón no se ve tanto en pantalla porque el funcionamiento del robot animatrónico era una pesadilla y no tanto por la perspicacia inicial de Spielberg, o que Scorsese tiene que querer mucho a DeNiro porque es el actor personalmente quien lo convence de filmar Toro salvaje, o que los ejecutivos más veteranos de los estudios no entendían por qué una película como Easy rider, con mal sonido y planos “imperfectos” podía ser un éxito. De ese talante son los chismes, que entre chiste y chanza nos van contando el cambio que se produjo en Hollywood a finales de los 60 y durante los 70, donde por unos pocos años se creyó que  el cine estaba cambiando (y claro, también cuenta la resaca que demostró que no era así, que siempre lo más importante, era el negocio)

Porque eso sí, están todos los nombres y todas las historias. Woody Allen poniendo nervioso a Warren Beatty porque él también era muy interesante para el sexo femenino. Warren Beatty acostándose con todas las mujeres que se le pasaban por delante. Lucas y su golpe de suerte con Star wars, Robert Altman dirigiendo borracho muchas de sus escenas y pensando que el sexo oral era una buena fuente de inspiración (y ésta es una de muchas historias que tienen que ver con el sexo que se cuenta en el libro)

¿Es agradable de leer? Maravilloso. ¿Util? Tal vez no tanto, porque se pierde a veces en los caminos coloridos del chisme. Pero como en muchas ocasiones pasa, el cine también es para divertirse, y este libro nos habla de una época tal vez menos inocente que la actual, pero probablemente mucho más divertida.

PD agradecida: A Fátima, debemos agradecerle su crítica. Aunque hay que decirle que hablamos más del cine estadounidense porque es el que más tenemos en salas (escribimos para invitarlos a cine, entre otras cosas) y no tanto porque sea el único que vemos.

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