volver a ochoymedio.info

Archivo para May, 2010

Blogumental de cine: Fernando Gómez

Friday, May 21, 2010 por Samuel Castro

El blogumental sigue siendo importante. Nos ha faltado tiempo para actualizar los datos de las personas que le respondieron el cuestionario a Ricardo Silva, nuestro gran amigo, pues los días pasan, los trabajos cambian y las referencias se transforman. Fernando, por ejemplo, fue hace años editor cultural de Semana y crítico de la misma revista. Hoy es el editor de Cromos, pero no ha dejado de reseñar películas, ni de amar al cine, ni de ser el tipo querido que siempre ha sido. Y estas fueron sus respuestas.

¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?
Cada vez que se oscurece la sala siento lo mismo: la ansiedad por lo que va a suceder y la expectativa de qué tipo de emociones van a surgir. La oscuridad es maravillosa porque uno tiene la sensación de que está solo, o al menos de que nadie lo está viendo. Si la televisión es luminosa como el día, el cine es negro como la noche, una noche sin estrellas que le permite a uno transformarse sin que nadie se dé cuenta. Lástima que los avisos de no fumar se hayan vuelto cinematográficos. Lo mejor de aguardar era el dibujo en rojo sobre negro de una nube de humo soplando al fumador. Podría jurar que se movía.

¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?
Si se comparan con la primera comunión o la graduación, entonces debo decir que son dos: Tiburón y El exorcista. Sencillamente, casi pierdo la razón por no poder entrar al teatro cuando fueron estrenadas. No me dejaban. Tuve que esperar mucho tiempo para matar mi curiosidad. Verlas fue la confirmación de que en adelante ya tenía edad para ver lo que quería. Fue como una graduación. Pero si se trata del descubrimiento del cine como magia, entonces debo escojer al Chaplin de la época muda, y dos joyas por las cuales vale la pena ver cine: El ladrón de bicicletas y La Strada.

Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?
Cyrano de Bergerac, de Jean-Paul Rappeneau; El libro de la selva, de Wolfgang Reitherman; Mejor imposible, de James Brooks.

¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?
Alien
, el octavo pasajero, de Ridley Scott; La guerra de las galaxias, de George Lucas; y las terribles comedias de Michael J. Fox. Pero tengo más…

¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?
No puedo dejar de ver cine porque llega un momento en que no resisto no hacerlo. Es una respuesta tonta, pero es la única que tengo. La sensación de meterme en la piel de alguien por un buen rato es algo que no se cambia por nada. La sensación es similar a la de la lectura, aunque suelo ser mucho menos exigente con el cine.

El cine que se lee 1

Tuesday, May 18, 2010 por Samuel Castro

Lo bueno es que la palabra se escucha exactamente como debería. Porque la cinefilia, que suena a síndrome de alteraciones mentales (“Su hijo tiene cinefilia y es más grave de lo que pensábamos. No creo que sobreviva a esta noche”) es realmente una enfermedad. El cinéfilo se queda hasta que se encienden las luces en la sala, para mirar el nombre del doble de acción que lo asombró; sufre cuando escucha que un matrimonio como el de Tim Robbins y Susan Sarandon se acabó; sueña con la cinta de la que sólo conoce una línea argumental gracias a un minúsculo artículo aparecido en un periódico de Estocolmo. Y entre sus pasatiempos habituales está el de leer libros sobre cine. La enfermedad siempre ansía expandirse y por eso el cinéfilo cree (a veces con una inocencia lastimosa) que la gente a su alrededor debería compartir su pasión y por eso se la pasa mostrándole a sus amigos libros con la foto de Woody Allen impresa en la tapa o trata de leerles párrafos de algún tratado sobre cintas de zombies. Para el cinéfilo el cine que se lee es algo tan necesario como mirar la cartelera cada viernes.

Pero como es tan difícil que los amigos de uno se animen con biografías sobre John Ford y cosas por el estilo, vamos a suponer que los visitantes de ochoymedio sí pueden estar interesados en los libros sobre cine que Diana o Pedro o yo vamos leyendo. Y en este caso, para comenzar con esta “sección”, el libro es además un orgullo para nosotros porque lo escribe un colaborador y visitante de esta casa, Juan Carlos González, uno de los críticos de cine de El Tiempo, bajo el sello editorial de la Universidad de Antioquia.

Libro Juan Carlos

Para el cinéfilo este libro es una delicia. En vez de dedicarse a los pormenores personales de ese maestro del cine que fue Billy Wilder, Juan Carlos se ocupa de llevarnos por la filmografía del director, cinta por cinta, para entender a través de las imágenes de las distintas películas, cuál fue la evolución de este autor (guionista ante todo) dentro del sistema de estrellas de su tiempo y cómo logró convertirse en uno de los más grandes de la historia. No es esta una biografía común entonces. Nada sabemos sobre las comidas preferidas de Wilder y son pocos los chismes sobre su vida íntima (aunque las anécdotas con Marilyn Monroe por ejemplo, son maravillosas) pero en cambio tenemos las claves de su creación, cómo enfrentó los problemas de los distintos rodajes, de qué manera innovó y también de qué manera perdió esa cercanía con el público, que le había dado al final de cuentas, tantos éxitos.

Yo no he visto ni siquiera la mitad de las películas de Billy Wilder. Y aún así leí las historias de cada cinta, como si las conociera de pe a pa, porque así somos los cinéfilos. Ya llegará el día en que las vea y la memoria me traiga alguna historia del libro o me haga comprender algún dato. Y también, dentro de no mucho, el momento en que vuelva a abrir este libro, con la comprensión absoluta que me permitirá disfrutarlo mucho más. Por eso la invitación es a que lo lean y a que lo compren (como es de la Editorial de Universidad de Antioquia, deben encontrarlo en las librerías de las universidades). Para seguir alimentando la enfermedad.

Lo mejor de la década: 2004

Saturday, May 1, 2010 por Diana Ospina

Antes de iniciar con las sorpresas que me deparó revisar los estrenos del 2004 quiero protestar, una vez más, por lo que sucede con ciertas películas en la cartelera de nuestro país,  es el caso de la película de Rodrigo García Pasajeros  estrenada en nuestras salas sin mucha pena ni gloria hace poco.  Al estreno se sumó una semblanza elogiosa del director y su obra en la revista Semana. Son tristes muchas cosas de este caso, por un lado el desconocimiento de la obra de este director en el país su obra sola tendría méritos para ser conocido pero si, además, se suma el hecho farandulero que tanto gusta aquí de  que se trata del hijo de Gabriel García Márquez y  que se ha codeado con las superestrellas de Hollywood uno no entiende ponr qué no se ha hablado más de él.  Tras años de ignorarlo se estrena una de sus películas en cines, con bastante retraso por cierto ( mi reseña  la hice el año pasado),  y justo es la peorcita, la  menos intimista y profunda. Muy triste.

Ahora, pasando a las buenas noticias, inicio mi selección de las mejores películas del 2004. Recuerdo, una vez más, que se trata de un ejercicio subjetivo en el que algunas buenas se escapan por descnocimiento, por no haberlas visto aún.

1. Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.

eterno

Otr de esas películas que me dejaron sin palabras. Eso me ocurre cuando siento que veo en imagenes sentimientos muy profundos, sensaciones que he experimentado, eso sentí viendo esta película del intento por borrar de la mente la imagen del ser amado que ya no está junto a nosotros, el deseo de extirparlo todo de raíz. Me parece una gran película de amor, una historia conmovedora narrada de manera original sobre cómo hay ciertas cosas que escapan por completo a la razón.

2. Los edukadores

edukadores 

Una película que ilustra la esencia del terrorismo poético. Los edukadores, tres jovenes alemanes idealistas,  están dispuestos a señalar las incoherencias de los nuevos capitalistas de su país, de los ricos que, según ellos, olvidaron sus luchas del pasado y sus sueños de igualdad. Sin embargo, muchas cosas  están  por complicarse  después de que uno de sus celulares queda abandonado en la casa de una de sus víctimas. A pesar de no ser una película completamente pareja no deja de merecer estar aquí por  señalar las profundas fisuras que poseen los sueños e ideales que una vez tenemos y el tipo de personas en el que nos podemos convertir.

3. Machuca

machuca

 

Entre mis reseñas tengo una sobre esta película que he visto varias veces y que no deja de parecerme conmovedora.  Chile, 1973, no son momentos fáciles en un país polarizado, adolorido, que está pronto a ver cómo cae Allende y sube Pinochet. Machuca da una mirada sobre ese periódo, las diferentes posturas, los variados matices y, ante todo, muestra que aunque no siempre la amistad es capaz de superar todos los obstáculos   nos queda el recurso de ser honestos con nosotros mismos y con las enseñanzas que la vida nos ofrece.

4. Antes del atardecer

before-sunset

Me queda difícil ser objetiva con esta película, lo advierto de entrada. La razón es sencilla, Antes del atardecer es la continuación de un gran éxito del 1995: Antes del amanecer. Yo vi esta última el año de su estreno, en cine, y, como casi toda mi generación, quedé marcada por la historia de amor, contada en secuencias largas, de Céline y Jesse que se conocen en un tren y deciden pasar una única noche juntos en Viena. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que fue una de las grandes películas románticas del momento y lo fue, sobre todo, por la manera sencilla y espontánea en que se sucedían las cosas entre estos dos extraños. Dulce, divertida, completamente creíble. Esta segunda parte es otra cosa. Se mantiene la estructura original una cámara que sigue a los personajes todo el tiempo, la idea de plasmar un momento real sin artilugios. Céline y Jesse se reencuentran tras casi 10 años. Muchas cosas han cambiado en sus vidas y es por eso que esta película tiene entonces un tono agridulce: no todos los sueños se realizaron como se esperaban, el idealismo ha dado pie a otra cosa, el amor no fue lo que nos prometieron a los 18. Jesse y Céline han pasado por muchas cosas, separaciones dolorosas, un matrimonio que está por venirse a pique, en fin, este nuevo reencuentro es la posibilidad de mirarse de otra manera, menos idealizada tal vez, pero no por eso menos intensa. Para los que vimos la primera a los 20 realmente tenemos la sensación de haber crecido a la par con los protagonistas.

5. Escoger el quinto lugar me parece complicado. Así que hago una mención rápida de las que podrían estar aquí. Podría poner  la terriblemente mal traducida Golpes del destino (Millon Dollar Baby) y su historia de cómo encontramos en otros una familia mejor que la que tuvimos en suerte (tengo reseña sobre esta película)

millon dollar baby

Podría poner Mar adentro, teniendo en cuenta que casi me ahogo en lágrimas cuando la vi y que me conmoví enormemente con la actuación de Bardem (tengo reseña sobre esta película).

mar adentro

 

Podría poner Los coristas que es una película sobre cómo un maestro puede darle a un estudiante la clave para cambiar su vida y recuperar el rumbo perdido.

coristas

Podría, darle crédito a una de las mejores trilogías en películas de acción que se han hecho  y hablar de la segunda entrega de la historia de Jason Bourne, La supremacía Bourne,  que consigue el milagro de hacer una segunda parte que mantiene el nivel de la primera.

bourne

Menciono que es el año de Closer que sé que gustó mucho pero que es de esas películas que no termina de convencerme.