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Películas que crecen

Sep 9, 2009 por Samuel Castro

Love actually

Las películas tienen vida propia. Los que amamos el cine lo sabemos. E igual que pasa con las personas, hay de todo: hay películas caprichosas que por extraños misterios nunca se dejan ver, o se nos esconden (me acuerdo que In the bedroom por ejemplo tuve que verla en DVD porque la única vez que logré llegar a tiempo a una de sus funciones la cinta se quemó en el minuto 23, frente a los ojos atónitos de los tres pelagatos que estábamos en la sala); otras que como buenos amigos pendientes de uno, aparecen una y otra vez en nuestras vidas (como Milagros inesperados que siempre se materializa en la pantalla de mi televisor cuando estoy medio aburrido y siempre logra quitarme la apatía) y otras que se nos pegan a los pantalones y nos cansan como las personas antipáticas a las que por desgracia les caemos bien (se me ocurre por ejemplo Legalmente rubia, cuya trama podría contar sin haberla visto, gracias a su omnipresencia todos los días a todas horas, en los canales de cable. Pero esta vez quiero hablar de las películas que crecen con el tiempo, que envejecen bien, digamos. Son esas cintas que vimos en su momento y de las que salimos interesados, pero que “no nos mataron”. Pasan los años, envejecemos y nos volvemos a encontrar con ellas y es como si las hubieran “remasterizado”. Nos parece mejor la historia, los chistes son más graciosos, nos caen en gracia personajes en los que no habíamos reparado. Y lo digo, con un ejemplo en mente: Love actually o Realmente amor como la conocimos aquí.

Recuerdo que la vi con mi novia hace unos años y que salimos comparándola con los otros títulos que conocíamos escritos por Richard Curtis: Cuatro matrimonios y un entierro y Notting Hill y había salido perdiendo. Estaba bien y no más. Pero últimamente la programan mucho en varios canales y no nos podemos resistir cuando la vemos. Me encanta que tenga todas esas tramas pequeñitas que a veces ni se encuentran. Me gusta que no todas las historias terminen bien y que no todas las parejas se junten (por algo el título de la película, pienso ahora, en una reflexión que no hice en aquel momento) La banda sonora me parece tremenda y casi todas sus canciones están en mi iPod. Adoro (aunque no más que mi novia) la aparición del niño al que se le va a ir su novia para siempre y que habla sobre relaciones amorosas con su padre viudo. Y como si hubiera pasado por una sesión de maquillaje, creo que cada vez los protagonistas actúan mejor.

A veces me pregunto si el que ha crecido soy yo. Y me respondo que no es SÓLO eso, porque todavía creo que Volver al futuro es una maravilla. Así que debe haber algo más. ¿Que el guionista estaba adelantado a su tiempo? ¿O que ciertas películas, como los libros, prefieren hablarnos en otros momentos de la vida? No tengo una respuesta certera para eso, pero si me dan un par de años, seguro la tendré.

¿Y a ustedes se les ocurren películas que hayan crecido con el tiempo? O lo contrario: ¿hay éxitos que han envejecido mal?

3 comentarios para “Películas que crecen”

  1. Jorge Sánchez dice:

    “Inteligencia Artificial”, de Spielberg. Cuando la vi me molestó por completo ese (en ese momento) largo e innecesario final. Ahora me parece una de las mejores películas de la década, una obra maestra, visionaria como ella sola. Y lo mejor del film resultó ser, justamente, ese largo e imprescindible final.

  2. medea dice:

    Das en el clavo. Hay películas como el buen vino, con el tiempo se ponen mejores. Igual que con los libros, hay unos que se vuelven amigos. Que no importa q te sepas de memoria lo que va a suceder, te emocionas cada una de las 46 veces que te lo has leído o visto, y siempre lloras en las mismas partes. Y cada vez le encuentras una arista nueva, un subtexto distinto, una lectura diversa.

    Esas son las mejores.

  3. Sol dice:

    ¿No será que lo que sucede es que siempre tenemos el vicio de intentar que las películas encajen en una forma predefinida, en esa estética de lo “novedoso”?. La verdad es que se están dejando de apreciar las historias (el fondo de las cosas), por esa manía de poner la forma por encima de todo. Creo relmente que a veces no estamos preparados para, apreciar en su justa medida, ciertas películas o libros (porque para los libros, para ciertos libros, se necesita de una madurez para acceder a todo su esplendor).

    Las películas son las mismas, pasan los años y siguen ahí, con sus buenas o malas historias, mal o bien contadas…nosotros somos los que cambiamos ¿o crecemos? …lo realmente importante es aceptar que podemos apreciar lo simple (claro si esta bien hecho) y darle el mismo estatus que a lo complejo.

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