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Archivo para September, 2009

El largo y lento brazo de la ley

Wednesday, September 30, 2009 por Samuel Castro

A mí lo que me da susto es estar de acuerdo con un tipo como Jean-Marie Le Pen, que con su Frente Nacional en Francia está cerquita del nazismo. Pero hasta los tontos pueden tener a veces la razón. Y la gente muy inteligente, equivocarse. Porque creo con sinceridad que están equivocados cineastas tan valiosos como Andrzej Wajda, Stephen Frears, Costa-Gavras, Giuseppe Tornatore y Bertrand Tavernier, que firman una carta de apoyo pidiendo la liberación de Roman Polanski de su detención en Suiza y la suspensión de su extradición a Estados Unidos.

Polanski

Sí, Polanski podrá ser uno de los autores más importantes de la historia del cine (sólo Chinatown sería suficiente para recordarlo) y haber tenido una vida muy dolorosa, con su infancia en Cracovia durante la Segunda Guerra y el asesinato de su esposa embarazada a manos de la secta de Charles Manson. Pero no hay que confundir ni tener doble moral: uno no puede pensar que la justicia sólo debe detener a quienes nos caen mal cuando son culpables. Y Polanski es un convicto y un cobarde, pues además de confesar hace tres décadas que había violado a Samantha Geimer (en aquel entonces una niña de 13 años a quien el polaco drogó, emborrachó y violó de todas las formas que se le ocurrieron en la casa que le había prestado su amigo Jack Nicholson) cuando se dio cuenta de que se le venía una condena grande, huyó a Europa y aprovechó su doble nacionalidad, polaca y francesa, para evadir a la justicia. No nos podemos indignar con Diomedes Díaz y después querer que Polanski siga libre.

No estaba propiamente escondido. Todos sabían en qué países filmaba y a qué festivales asistía. Pero la justicia en todo el mundo es “para los de ruana” y los contactos con personas del establecimiento y de la élite cultural impidieron que las autoridades cumplieran con su deber. Me da pena con todos los que respetan y quieren su cine (yo soy uno de ellos) pero el talento no es excusa. Y lo que él hizo fue un crimen. No un accidente, ni una de esas cosas que solemos disculpar porque son “cuestión de tragos”: un crimen, que ni siquiera con el soborno que le pagó a Geimer hace años se puede excusar.

Amalric

Sólo tengo una propuesta. Sea lo que sea que pase (y lo que debe pasar es que Polanski vaya a la cárcel, no porque alguien piense que sea una amenaza para la sociedad sino porque es su deber) la historia de la vida de Polanski es una de las más atractivas de un artista nacido el siglo XX. Así que de una vez propongo que cuando hagan la película de su vida, contraten a Mathieu Amalric (el de La escafandra y la mariposa) para que lo encarne. Son igualitos. Sólo falta que los hechos permitan escribir las últimas páginas del guión. Por lo que a mí respecta, no tendrá un final feliz.

Bastardos sin gloria 1: Michael Madsen

Saturday, September 26, 2009 por Samuel Castro

Michael Madsen

Hay varios tipos de actores (no, no voy a decir “y de actrices”, me niego a hablar como estúpido o como candidato político —el chiste fácil de que son lo mismo, se lo dejo a cada cual— sólo porque a algunas funcionarias del Estado se les ocurrió que esa era la manera de sentirse “incluidas” en el lenguaje). Para mencionar sólo algunos están las estrellas fulgurantes, de las que no necesitamos mencionar ni siquiera su nombre (Pitt, Jolie, DiCaprio, Damon); están los actores secundarios que siempre recordamos y que incluso a veces protagonizan (Ben Kingsley, Kathy Bates); los soles apagados (que alguna vez fueron estrellas y que ahora gozan de su retiro o escogen muy bien aquello en lo que participan); los que vemos y no recordamos (ya vendrá su sección) y una categoría que se me ocurre, y que para generar más tráfico en el sitio (la sinceridad ante todo) y porque realmente le calza perfecto, sería la de “los bastardos sin gloria”.

¿Quiénes son? Aquellos que uno no entiende cómo no fueron grandes estrellas. Que son talentosos, que tienen presencia, que alguna vez han mostrado su valía, pero que por descuido o irresponsabilidad, por mal gusto o drogadicción, se perdieron en algún punto de la ruta para no jamás convertirse en lo que pudieron ser. Para que quede más claro, un bastardo sin gloria es lo que era Mickey Rourke hasta antes de que interpretara el Marv de Sin city o lo que iba a ser con seguridad Robert Downey Jr, hasta que él mismo decidió ocupar su merecido lugar de estrella, cambiando su comportamiento errático por elecciones tan poderosas como Iron man. Un bastardo sin gloria de verdad sólo se luce cuando ÉL QUIERE, especialmente si trabaja para directores que conocen su calidad y los aceptan con todos sus defectos, que son muchos: a los bastardos sin gloria nadie los quiere; los bastardos sin gloria no tienen club de fans; los bastardos sin gloria jamás serán una apuesta segura. Los bastardos sin gloria son tan buenos actores que aparecen sin problemas en películas de cualquier género, pueden sostener una historia por horas o volver memorable un momento que dura segundos.

Michael Madsen 2

Michael Madsen, quien cumplió años ayer 25 de septiembre, es el bastardo sin gloria por antonomasia. Sólo un bastardo sin gloria puede tener, en 27 años de carrera, 170 producciones en su hoja de vida, con años en los que puede actuar hasta en 9 producciones. ¿Qué ninguna es importante o digna siquiera de estrenarse en salas? Eso no le importa. Él se para ahí, frente a la cámara, con esa imagen de chico rudo que tiene, sin los problemas de calvicie de tantas estrellitas (¿o no, señor Jude Law?) dice sus líneas con convicción y logra que lo recordemos, incluso en papeles estúpidos, como el del papá de aquel niño que quería salvar a la ballena en Free Willy. Hasta repitió el personaje en la segunda parte porque sabe que su prestigio está sobre el bien y sobre el mal: él cobra su cheque y los críticos que se jodan. Sabe que cuando se lo propone, con una sonrisa basta para que creamos que es el novio buena gente de Susan Sarandon en Thelma y Louise o que con poco esfuerzo puede ser el más malo de todos, como en Donnie Brasco. Quentin Tarantino, que es un bastardo con gloria, lo adora. No poco de su éxito se debe a la manera en que Madsen pronunció sus parlamentos en Reservoir dogs como el temible Mr.Blonde. Lo quiere tanto que es el padrino de los hijos de Madsen.

¿Premios? Sólo tres, conseguidos apenas hace un año por su actuación en una peliculita sin pretensiones que nunca llegará a nuestros cines: Strenght and honor. ¿Para qué necesita premios un tipo que mide casi 1,90 y que enseguida de actuar en Kill Bill se apunta a una película que se llamó Vampiro anónimo? Madsen, como los buenos bastardos anónimos la tiene clara: si no es más invitado de alfombras rojas por sus películas, se remangará la camisa y empezará a aspirarlas, porque nada de este mundo le es ajeno. Madsen se le mide a todo, y ese, que es su principal defecto, es también su mayor virtud.

Blogumental de cine: Juan David Correa

Tuesday, September 22, 2009 por Samuel Castro

Siempre que uno se encuentra con Juan David Correa debería darle las gracias. Por tener la paciencia y no desistir en la solitaria tarea de hacer crítica de libros en los periódicos colombianos desde su columna “Ojo a la hoja” en El Espectador. Por tener la resistencia y no desistir en la tarea de seguir editando Arcadia, uno de los pocos (poquísimos) medios impresos que hacen periodismo cultural en Colombia. Por tener el ánimo y no desistir en la estupenda tarea de hacer la biografía de Pedro Almodóvar en la colección de 100 personajes de Panamericana. Y por haber hecho parte de ese solitario proyecto que es Fundalectura. Si algunos quieren conocer cómo escribe Juan David cuando no escribe sobre libros o sobre la vida de alguien, pueden ir a su librería más cercana y preguntar por Todo pasa pronto, su novela. Si quiere saber qué piensa sobre el cine, basta con leer las siguientes respuestas:

1.  ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Miedo. Recuerdo el cine Embajador a eso de las once de la mañana, un matiné como lo llamaban en la época, al cual mi padre me llevó. Daban El libro de la selva y creo que no solté la mano de mi padre ni un segundo.

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Como los sacramentos no significaron mucho para mí, puedo decir que me inauguré en la vida con Ben Hur de William Wyler, con Charlton Heston. Después ha habido muchos ritos de pasaje que han sido importantes: desde Ghostbusters,  todos los Rocky, y La serpiente emplumada con Bruce Lee, alquiladas en el Betatonio de la calle 34, hasta Taxi driver y Toro salvaje de Scorsese, París Texas de Wenders, Chunking express de Won Kar Wai, Dog day afternoon de Lumet…

3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted? 

Me repetiría una vez más El gran Lebowski de los hermanos Coen, o Noche en la tierra de Jim Jarmusch

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine? 

No me siento culpable por el karate, la acción dudosa y hasta las comedias con nobles propósitos. No tengo raseros distintos para medir las series B de las A. Así que Karate Kid, Terminator y Loco por Mary, han hecho parte de mi educación cinemental

5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?

Porque no hay mejor opción que matar el tiempo espiando la vida de los otros.

Un remake magnífico

Thursday, September 17, 2009 por Samuel Castro

Bradley Cooper

Primero que todo hay que agradecer a Jorge Sánchez, a Medea (que por lo visto está pasando buenísimo en Pasto) y a Sol (que no está pasando tan bueno en Pereira) sus comentarios. Esa es la idea. Que digan lo que piensan y de aquí salgan discusiones para próximos post que a los otros autores de este blog (un poco desjuiciados por estos días) y a mí, no se nos hubieran ocurrido. Recuerden que hace varios meses también está abierta la opción para que hagan sus comentarios a las reseñas y críticas.

Ya casi comienza el rodaje de uno de los remakes que yo de verdad esperaba desde hace años (así como esperaré otros tantos para que hagan el de El hombre cuántico y el de McGyver) que no es otro que el de Los magníficos. Varios actores desconocidos (lo que no está mal, para que los podamos ver más fácilmente como sus personajes) y dos aciertos: Liam Neeson como Anibal y Bradley Cooper como Face (o Faz, como le decíamos nosotros). Si lo vemos en la foto que hay arriba, yo diría que le sale perfecto el papel.

Pero el temor es otro. Y es el tono. Porque era el tono lo que hacía de Los magníficos lo que era. Una serie que no se tomaba demasiado en serio, pero que peleaba por causas justas. Es decir, era ingenua, pero no tonta. Y aunque había acción, los malos salían volando cuando estallaba una granada y nunca se les veía sangrando. Ahí está el detalle, como diría Cantinflas. Porque para que el remake tenga éxito, no puede ser imbécil y falsamente respetuoso, como Starsky and Hutch, pero tampoco le quedaría bien ser muy serio y creerse el juego (eso le sale a Misión imposible, no a Los magníficos)

¿Creen que Joe Carnahan, el director, superará la prueba? ¿Tendremos Los magníficos 2? Y finalmente, ¿qué otro remake de series televisivas querrían ver en pantalla o cuáles que hayan visto les gustaron?

Antes de tiempo

Tuesday, September 15, 2009 por Samuel Castro

Swayze

Sé que no hay muerto malo, pero que ahora no vengan a decir que Patrick Swayze fue un gran actor. No, era un actor decente (que el tiempo había mejorado, lo que podría comprobar quien viera algunos capítulos de The beast, la serie que coprotagonizaba) con muy mal criterio para escoger sus papeles cuando tenía el mundo de Hollywood a sus pies (es decir, después de Ghost) Pero su muerte nos duele porque fue antes de tiempo. Las estrellas de cine y de televisión que fueron parte de nuestro imaginario juvenil (como él, como Jason Priestley y Michael J. Fox por ejemplo) deberían tener la cortesía de esperar muchos años para recordarnos que son mortales. Porque al hacerlo nos lo recuerdan a nosotros y nos entristecen al pensar que, igual que para ellos, nuestro final puede estar a la vuelta de la esquina cuando pensamos que apenas vamos en el entretiempo del juego.

Muchas de las presentadoras de farándula de nuestros noticieros no sabían caminar cuando Ghost y Dirty dancing fueron lo que fueron. Por eso no pueden entender la trascendencia de la noticia de ayer. Yo quería ver a Patrick Swayze cuando a algún productor le diera por hacer el remake de Point break en un papel hecho a su medida. Y quería que se recuperara de su cáncer para que nos demostrara que las estrellas de cine están hechas de otro material. Pero no se pudo. Y ahora, después de recordar que gracias a él a todos nos llegó a parecer sexi la alfarería, lo único que espero es que la muerte sea como un guión malo, donde se puede hablar con los que quisimos desde el otro lado para no dejar nada incompleto y donde la muerte siempre es justa. Y a tiempo.

Películas que crecen

Wednesday, September 9, 2009 por Samuel Castro

Love actually

Las películas tienen vida propia. Los que amamos el cine lo sabemos. E igual que pasa con las personas, hay de todo: hay películas caprichosas que por extraños misterios nunca se dejan ver, o se nos esconden (me acuerdo que In the bedroom por ejemplo tuve que verla en DVD porque la única vez que logré llegar a tiempo a una de sus funciones la cinta se quemó en el minuto 23, frente a los ojos atónitos de los tres pelagatos que estábamos en la sala); otras que como buenos amigos pendientes de uno, aparecen una y otra vez en nuestras vidas (como Milagros inesperados que siempre se materializa en la pantalla de mi televisor cuando estoy medio aburrido y siempre logra quitarme la apatía) y otras que se nos pegan a los pantalones y nos cansan como las personas antipáticas a las que por desgracia les caemos bien (se me ocurre por ejemplo Legalmente rubia, cuya trama podría contar sin haberla visto, gracias a su omnipresencia todos los días a todas horas, en los canales de cable. Pero esta vez quiero hablar de las películas que crecen con el tiempo, que envejecen bien, digamos. Son esas cintas que vimos en su momento y de las que salimos interesados, pero que “no nos mataron”. Pasan los años, envejecemos y nos volvemos a encontrar con ellas y es como si las hubieran “remasterizado”. Nos parece mejor la historia, los chistes son más graciosos, nos caen en gracia personajes en los que no habíamos reparado. Y lo digo, con un ejemplo en mente: Love actually o Realmente amor como la conocimos aquí.

Recuerdo que la vi con mi novia hace unos años y que salimos comparándola con los otros títulos que conocíamos escritos por Richard Curtis: Cuatro matrimonios y un entierro y Notting Hill y había salido perdiendo. Estaba bien y no más. Pero últimamente la programan mucho en varios canales y no nos podemos resistir cuando la vemos. Me encanta que tenga todas esas tramas pequeñitas que a veces ni se encuentran. Me gusta que no todas las historias terminen bien y que no todas las parejas se junten (por algo el título de la película, pienso ahora, en una reflexión que no hice en aquel momento) La banda sonora me parece tremenda y casi todas sus canciones están en mi iPod. Adoro (aunque no más que mi novia) la aparición del niño al que se le va a ir su novia para siempre y que habla sobre relaciones amorosas con su padre viudo. Y como si hubiera pasado por una sesión de maquillaje, creo que cada vez los protagonistas actúan mejor.

A veces me pregunto si el que ha crecido soy yo. Y me respondo que no es SÓLO eso, porque todavía creo que Volver al futuro es una maravilla. Así que debe haber algo más. ¿Que el guionista estaba adelantado a su tiempo? ¿O que ciertas películas, como los libros, prefieren hablarnos en otros momentos de la vida? No tengo una respuesta certera para eso, pero si me dan un par de años, seguro la tendré.

¿Y a ustedes se les ocurren películas que hayan crecido con el tiempo? O lo contrario: ¿hay éxitos que han envejecido mal?

Blogumental de cine: Carlos Esteban Orozco

Monday, September 7, 2009 por Samuel Castro

Con la manía que tenemos los colombianos de hacer comparaciones como cuál es la Angelina Jolie colombiana, o el Spielberg local, parece increíble que a nadie se le haya ocurrido que los Orozco serían los Cohen criollos. Aunque sea Juan Felipe el que figura en los créditos como director, Al final del espectro es una creación compartida con Carlos Esteban, su hermano, quien es también el autor de Saluda al diablo de mi parte, la esperada segunda película de este par de paisas talentosos que en otro país estarían rodeados de inversionistas ansiosos por patrocinarlos. Leamos las convicciones de cinéfilo y amante del cine de género de Carlos Esteban

1.  Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Recuerdo la multitud, la fila, la incertidumbre de saber qué es lo que hay adentro. ¿Un TV muy grande? Luego la sala, tantas sillas, ¿por qué no vemos nada todavía? Ahh, ¡hay que esperar a que prendan el televisor! ¡Luego vino la imagen! ¡La gran pantalla, el sonido! ¡Esto es lo mejor del mundo! Ya de ahí en adelante no recuerdo nada! Estaba completamente concentrado en la película! Y al final: ¿podemos entrar de nuevo?

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

La Historia sin Fin. (La primera que vi en cine)

La Estrategia del Caracol. (¿Existía este tipo de cine?)

Fight Club (¿Esto no puede estar pasando!)

Adaptation (¿Se puede hacer esto en una película?)

3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted? 

Lost in Translation.

Annie Hall

Wonder Boys

Local Hero

Dr Strangelove

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine? 

Snakes on a Plane.

5. ¿Por qué no puede dejar de hacer cine? O: ¿por qué no puede dejar de ver cine, de escribir sobre cine, de escribir cine?

No puedo dejar de escribir cine por que siento que no puedo morirme sin contar todo lo que tengo para contar.

Las monas desabridas

Wednesday, September 2, 2009 por Samuel Castro

Katherine Heigl, la rubia de hoy.

Sí. Se supone que Howard Hawks nos enseñó que “los caballeros las prefieren rubias” pero a mí últimamente, me parece muy discutible esa frase. Porque en los tiempos de la película, los años cincuenta, la rubia a la que se referían todos cuando hablaban era Marilyn Monroe, una bomba sexual y sensual que transpiraba deseo y que se llevaba por delante la belleza, digamos, más tranquila y simplona de Jane Russell. Marilyn era capaz de que se vieran deliciosos unos calzones gigantescos que alcanzábamos a vislumbrar cuando su falda se elevaba por el respiradero (¡respiradero suertudo!) que soplaba bajo sus piernas. Pero en los tiempos que corren parece que la vuelta hubiera sido completa y sean las rubias las que tengan que verse simplonas y aburridas para triunfar en el cine. A mí que no me digan que Naomi Watts ha hecho alguna película donde se vea sexi después de Mulholland Drive. Y cuando Nicole Kidman quiere ser sensual se tiñe el pelo (bueno, que Nicole Kidman sea sensual, con su expresión de sarcófago egipcio, ya es discutible) Siena Miller, la ex de Jude Law es tan flaca que no provoca agarrarle nada. Scarlett Johansson es la única que saca la cara por las rubias, pero queda descalificada por haberse casado con el pelmazo de Ryan Reynolds. Se supone que las rubias sean tontas, pero no tanto como para escoger mal marido: Marilyn se casó, no olvidemos, con un Premio Pulitzer. Sí, ya sé, Charlize Theron también existe. Pero le ha tocado precisamente hacer cosas donde se vea asexual y horrible (como Monster) para que la tomen en serio, es decir, le ha tocado negar su naturaleza.

 Hoy, cuando las que reinan en los rankings de las más deseadas son Megan Fox, Salma Hayek, Halle Berry, Paz Vega y Zooey Deschanel, es terrible que la rubia más exitosa sea Katherine Heigl, que aún siendo bonita, también tiene que vender siempre una imagen de inteligente antipática, fría y controladora, o falsamente ingenua en todas las comedias románticas que protagoniza. En la última, The naked truth, un vestido negro escotado no logra hacer ni la mitad de daño en nuestros instintos masculinos que lo que lograba Marilyn, en blanco y negro, con un pequeño gesto de sus labios carnosos. ¿Será que los productores de agua oxigenada están bajando la calidad de los componentes? ¿O que llegamos a una nueva etapa de nuestra historia en que el pelo rubio se ha desprestigiado tanto que incluso las rubias naturales deberán teñirse de negro o de rojo? Espero que volvamos pronto a encontrar rubias explosivas que nos hagan soñar y que no llegue el día en que la única mona que enamore al héroe de la película sea Chita.