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¿Dónde está la información sobre cine?

Apr 29, 2009 por Samuel Castro

Hacemos lo posible. Eso está claro. Cada uno de los que escribe en ochoymedio intenta  a su manera responder a la pregunta que nos hacen todos los días los amigos que saben que nos gustan las películas: “¿Qué hay bueno para ver?” Y el criterio es variado (ustedes ya saben que a Nicolás y a mí nos gustan cosas distintas, o que Javier no pone estrellitas de calificación, y que Patxo adora los documentales), para que cada quien le crea a uno o a otro. Pero nuestros esfuerzos son muy limitados, porque ninguno vive de esto y escribimos nuestras reseñas en medio de revisiones de libros pendientes, en el afán del cierre de la revista o con los clientes apretándonos las tuercas para cumplir con los plazos de entregas.

 

Por eso toca cuestionar a los que sí viven de informar: a los medios grandes (por favor, sin el tono de los sociólogos trasnochados, que los ven como enemigos, simplemente “los medios”) que paulatinamente han convertido la información sobre cine en chismes de farándula sobre el último traje que usó Penélope, en la publicación de los comunicados de prensa que mandan los estudios, en entrevistas simplonas con las mismas cuatro preguntas de siempre a los protagonistas (las mismas preguntas que Hugh Grant, fingiendo ser periodista, les hace a los compañeros de Julia Roberts, en la película dentro de la película que aparece en Notting Hill) o en, a lo sumo, un acumulado de líneas anodinas dichas por exreinas de belleza o escritas por periodistas principiantes (lo peor es que a veces las mismas líneas anodinas las escriben periodistas con años de experiencia) que les permiten quedar bien con todo el mundo: sin una posición, sin ningún criterio, sin una mínima intención de que alguien sepa por qué vale la pena o no ver algo. Sin ir más lejos, la crítica que publicaba el periódico El Colombiano todos los domingos fue reemplazada por una especie de infográfico donde buscan elementos en común de los títulos que hay en cartelera (por favor, no me recuerden cuando se les ocurrió hablar de las películas que tenían animales en el reparto), suponiendo que eso le facilitará la vida a quienes quieren pasar la tarde frente a una pantalla grande.

 

El domingo pasado la señora que había delante  de mí en la fila para el cine, le preguntó muy seria a la taquillera: “¿Y de qué se trata Milk?”. La respuesta fue perfecta, se los juro. Yo estaba ahí. Fue algo así como “Es la historia del primer funcionario abiertamente gay elegido por votación en Estados Unidos y su importancia dentro del movimiento homosexual”.  Pero fue corta, porque no había mucho tiempo, y no había manera de hablarle a la clienta de la asombrosa recreación de la época, de la respetuosa actuación de Sean Penn, de las tomas documentales que se usan en la cinta, de la posición independiente que siempre ha tenido Gus Van Sant. Y la señora prefirió entonces ver otra cosa. Por desgracia no había podido ver  la edición de ese día, donde el criterio del “diario leer de los antioqueños” era “estas cintas que recomendamos hoy nos llevan al límite, a pensar en un posible y desastroso final para nuestro planeta. Pero siempre, al final de cuentas, habrá esperanza”. Según ese criterio, profundísimo, aparecían reseñadas, si a esas cuatro líneas tacañas se les puede llamar reseñas,  “Agente internacional” y “La montaña embrujada”, el documental “Tierra” de Disney y “Presagio”.

 

Cuando la gente encuentre en otros lugares (páginas web de personas sin afán, blogs, revistas) una información realmente útil, realmente completa, no se extrañen entonces que aquí también comiencen a quebrarse nuestros diarios.

 

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