volver a ochoymedio.info

Harold Trompetero habla de Riverside

Mar 26, 2009 por Luis Fernando Afanador

Mañana viernes se estrena Riverside, la última película del director colombiano Harold Trompetero y para muchos críticos, su mejor trabajo hasta ahora. Esta fue la conversación que tuve con él:

¿De dónde surge la historia?

De una pareja de colombianos que vivió en Nueva York 30 años, de mi propia vida allí y de haberme encontrado con varios casos de gente que teniendo muchísimo dinero terminó en la calle.

Es una historia realista pero a veces parece una fábula teatral. ¿Era realmente necesario que ocurriera en Nueva York?

De lo que yo he hecho hasta ahora, esta es la historia que tiene más asidero en la realidad, más investigación, y así parezca fabulesca o chaplinesca, tenía que ser allí porque yo conozco más Nueva Yok, he vivido más sus que las calles de Bogotá. Esta película tiene un asidero completamente real. Aunque tiene mucha influencia de películas como Umberto D.

Por momentos sentí que era demasiado “bonita”. Las música –que es muy linda-, la luz, tomas cuidadosas, todo eso evoca una ciudad como la que aparece en Manhattan. ¿Eso no le quita un poco de fuerza a una historia que es dura, de calle, de mendigos?

Yo hablaba con Víctor Gaviria que la gente piensa que la calle es la miseria absoluta, bóxer, dejadez y mi película muestra que para estar en la calle no hay estar completamente desecho. En el sistema económico que vivimos, cualquiera de nosotros puede terminar en la calle mañana. En la calle hay dignidad y yo quería mostrar estéticamente ese entorno, con un vestuario muy cuidado. Uno ve en Nueva York esos personajes. Quise mostrar otro tipo de pobreza.

¿Pero por qué esos personajes son tan buenos, tan edificantes? ¿Acaso en la calle no abundan los personajes sórdidos? ¿No se pierde dramatismo?

Hay gente que mira la calle como los antropólogos culturales y dicen: “ah, miren a esos seres allá, como sufren”. Yo lo que quería era poner a los personajes en el mismo nivel de uno. Yo he conocido personas de clase media –que viven de consumir degustaciones en los supermercados, que se roban la luz y el teléfono porque no tienen cómo pagarlo. La calle no es sólo de yonquis y basuqueros. Esa pobreza está más cerca de nosotros de lo que imaginamos.

Entonces es muy tenue la frontera con la pobreza.

Es muy tenue, mañana por una enfermedad o por cualquier circunstancia podemos estar ahí.

Riverside se apoya mucho en los personajes, en los diálogos a partir de un guión muy bien hecho. Háblenos un poco de eso.

El personaje de Hernando es un tiene que ver con mucho personajes que he conocido en la vida. Hernando Martínez Pardo fue uno de mis grandes maestros, uno de los grandes conocedores del cine colombiano. Mi papá se llamaba Hernando y mi mamá se llamaba Marina. Esos nombres son como un homenaje a ellos, como un álbum familiar. De otro lado, yo decidí que este personaje fuera barranquillero porque la pareja que la inspira era barranquillera y he visto, además, que hay mucha empatía y afinidad entre polacos, rusos y colombianos. Hay muchas parejas de colombianos con gentes de esos países. Cuando yo estuve en Polonia, a pesar del frío y la nieve, del ambiente boreal, sentí una gran familiaridad con esas culturas. Por eso decidí que Marina fuera rusa. En cuanto al indio, está basado en seres que he conocido en muchas partes del mundo, con esa sabiduría de la vida entre hippie, mamerta y sidhartica. Me gustó que hubiera alguien autóctono de América y también un afroamericano. No hay ningún “gringo”. Bueno, el único gringo es la puta que es como un catalizador. Inconscientemente hice una representación de la inmigración.

La prostituta es un personaje muy bonito…

Es un personaje muy bonito. Yo tengo la idea de que el personaje más importante de la familia es la moza. No hay familia feliz que no tenga moza (risas). Por ese motivo quise que fuera gringo, lo más anglosajón posible.

Por cierto, aquí hay problemas de celos, de cuernos, de perdón, como en cualquier familia

Sí, porque yo lo que quiero es mostrar la miseria humana. Lo que puede ocurrir en cualquier familia de cualquier parte.

Los críticos que han seguido su trayectoria ven un gran cambio con Riverside.

Un crítico, Alberto Pozo, me dijo: “esa película es tan buena que no parece suya” (risas). Yo siento que lo que había hecho hasta ahora era un proceso de aprendizaje y creo que Riverside es como mi tesis de grado. Este es mi camino a seguir, aquí empieza verdaderamente mi carrera cinematográfica.

No le dio miedo filmar en Nueva York que es “la ciudad del cine”, llena de referencias, algo así como ir a jugar en la Maracaná. ¿No se sintió inhibido?

En realidad mi cultura cinematográfica es muy pobre. Yo realmente soy un empírico del cine, no veo muchas películas. Para mí ver una película es un trabajo. Me parece jarto. Cuando voy es por algo concreto, algo que necesito ver para lo que estoy haciendo. Para mí no es entretenimiento ver cine. En cuanto a lo de jugar en el Maracaná (risas), Nueva York es como mi segundo hogar, una ciudad muy mía, sin referencias cinematográficas.

¿Le gusta contar historias?

Ahora me interesa contar historias.

¿Por qué la obsesión de Hernando por regresar a Colombia?

La condena del inmigrante es morir lejos de su tierra. Ser inmigrante es lo peor, es como ser un paria, como no saber de dónde es uno.

¿De qué se siente satisfecho con Riverside? ¿Cuál considera su mayor logro?

Siento que hay muchos logros. El logro fotográfico me gusta, me parece un punto muy alto, no me da envidia de Manhattan (risas). Es mi primera película en tres actos. Haberla hecho contra viento y marea, en duras condiciones físicas y económicas, con un invierno bajo cero, de noche, al lado de un rio, debajo de un puente.

¿Qué es lo mejor que le han dicho sobre esta película?

Alguien en Facebook dijo que era la historia de sus padres.

Dejar un comentario