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Berlinale 2009

Feb 15, 2009 por Luis Fernando Afanador

Un panorama no muy alentador el de Carlos Boyero de El País:

Aclarado mi respeto por uno de los mayores triunfadores en esta Berlinale, confieso que La teta asustada (reconozco que el título posee ovarios), dirigida con sentimiento y conocimiento por Claudia Llosa, no me provoca ni de lejos ni de cerca ningún volcán anímico. Centrada en el sufrimiento psíquico de una indígena peruana debido a la maldita herencia que pilló de su violada y consecuentemente desquiciada madre, intenta extraer lacerante poesía y costumbrismo veraz de la cotidianidad o la tragedia de gente herida, humillada, traumada y resignada.

Cine con planteamiento honesto (no sé qué significa concepto tan enfático, pero sé que

se usa mucho, aunque rara vez constato que aparezca el arte), intérpretes que no saben o no necesitan interpretar, sensación de realismo y bienintencionadas intenciones. O sea, unmaterial tan correcto como tibio para los placeres que yo sigo esperando en el cine.

Esta Berlinale ha sido aún más intranscendente quemediocre, pero los premios le podían haber caído a cualquiera. Me voy a tirar el rollo. Bienvenido sea el multiculturalismo, el galardón a la simpleza exótica, la certidumbre de que hay que reconocer en público el mérito del cine personal y posibilista que nomantiene ninguno de los al parecer obscenos ganchos que embrutecen al espectador convencional, las películas invisibles que nos hablan con un lenguaje distinto de la problemática de los seres humanos en cualquier e ignorada parte del universo. Qué pesadez, qué muermo, qué mentira.

¿Le suenan a ustedes los nombres del actor maliense Sotigui Kouyate (su inacabable y humanista discurso en la aceptación del galardón puede poner de los nervios a los fraternales occidentales que se lo han concedido), del feminista director iraní Asghar Farhadi, de la actriz alemana Birgit Minichmayr, del director rumano Peter Sctrickland, de la directora alemana Maren Ade y del director argentino Adrián Biniez?

Les juro por mi madre que me encantaría asegurarles que el cine está esplendorosamente vivo gracias a ellos, que estos premios garantizan savia nueva, que estén ustedes pendientes del improbable estreno de estas laureadas películas que revelan una poderosa e insólita forma de expresión cinematográfica. Pero antes de certificar esamentira, me retiro del oficio.

Entre mis títulos favoritos y descerrados del galardón tampoco hay ninguno que me quite el sueño. Y te sientes fatal admitiendo la pobreza de lo que se supone que debe ser la vanguardia del cine. Aseguran voces apocalípticas que a los periódicos y a los libros les queda poco tiempo. Deduzco que a los festivales de cine mucho menos. Cannes, como siempre, reivindicará la parte del león. Pero mi desolada experiencia con los últimos festivales de Venecia, San Sebastián y Berlín certifica que la depresión también amenaza a este negocio. Me parece normal que nos quedemos en paro hasta en esta profesión tan rara, tan inútil y tan contaminada de los críticos de cine. Peor,me contaba un amigo castizo, es andar picando piedra.

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