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El cine de los otros: Piedad Bonnett

Jul 17, 2008 por Ricardo Silva Romero

Ya todos sabemos que Piedad Bonnett es una gran escritora: no sólo una gran poeta (que ahora, en la feria del libro, será justamente homenajeada) sino una novelista de verdad, seria, valiente, que siempre sorprende por su precisión. Lo que no sabemos es que se la pasa en cine. Que vive en serio las películas. Que sale restaurada o muerta de la ira o cargada de dudas pero que nunca sale como si no hubiera entrado. Hace rato quería oírle estas respuestas. Sabía que era capaz, incluso, de mejorar las preguntas. De hecho, ha cambiado la cuarta para bien.
 
1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Deslumbramiento. Incredulidad. Yo tenía unos cinco años y además oí la voz de mi papá por el altoparlante. Él era el que llevaba las películas al teatro de Amalfi. Oir esa voz en medio de la oscuridad, venida de ninguna parte, me llenó de sobresalto.2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

Blow Up de Michelangelo Antonioni, Último tango en París de Bernardo Bertolucci, La naranja mecánica de Stanley Kubrick, El graduado, de Mike Nichols, All that jazz de Bob Fosse.
3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?

Barry Lyndon de Stanley Kubrick, Manhattan y Annie Hall de Woody Allen, Todo sobre mi madre de Almodóvar, Los puentes de Madison de Clint Eastwood y Nos amamos tanto de Ettore Scola. 

4. ¿Cuáles películas calificadas como buenas ha odiado?

Muchas. Pero con verdadero furor: Nueve semanas y media, de Adrian Lyne, Rompiendo las olas y Los idiotas, de Lars Von Triers, y Antonia, un bodrio entre el feminismo y el realismo mágico (!!!En Holanda!!!) de Marleen Gorris.

5. ¿Por qué no puede dejar de ver cine?

Porque es una de las formas más fascinantes, entretenidas y rápidas de aludir a la realidad.

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