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Sitges 2007: Sexto informe.

Oct 14, 2007 por Javier Moreno

Cerré mis visitas a Sitges el viernes, cuando vi junto a Mónica Kantoku Banzai!, de Kitano, y Halloween, de Rob Zombie. El jueves tuve la intención de ver tres películas pero el hambre y el tedio se interpusieron entre Los cronocrímenes de Nacho Vigalondo y yo (Por fortuna, pronto Pablo publicará una reseña de la película, cuya primera proyección le fue dedicada por el director en persona). Como resultado, sólo vi Slipstream, de Anthony Hopkins, y Teeth, de Mitchell Lichtenstein.

Slipstream es una película de Anthony Hopkins pero también podría ser una película regular de David Lynch. Hay hombres que en la vejez frenan la marcha y nunca vuelven a dejar su barrio. Anthony Hopkins no parece ser uno de esos. Al contrario, en Slipstream nos demuestra que tras su entrañable cara de abuelito canibal se oculta un director de videos de hardcore en potencia. Slipstream es desgastante y confusa. Es dificil seguir las conversaciones e imágenes. Pedro Felipe se queja por las tomas de tres segundos de The Bourne Ultimatum, no me imagino el estado en el que saldría del teatro tras ver una película, como esta, donde las tomas de tres segundos se sienten como largos planos secuencia. La trama, Lyncheana a más no poder, cuenta la historia de un guionista que escribe una película pero su protagonista muere, así que debe viajar hasta el lugar donde están grabando (un dinner perdido en el medio del desierto de Nevada) y recomponer la historia. Pero decir que esa es la trama de la película sería injusto con la palabra trama. La verdad es que la pseudohistoria desarrollada es sólo una excusa para realizar un ejercicio de montaje esquizofrénico con altas probabilidades de producir ataques epilépticos a niños menores de doce años, mujeres embarazadas, y demás personas más o menos sanas y normales, como tú o como yo. Tómese un ibuprofeno y veala. O un buen sedante. Tal vez en modo hipnopédico con canal directo al subconsciente tiene un poco más de sentido.

A la salida del auditorio, un poco mareado, me crucé con la hipersexy Zöe Bell de camino a Teeth, una de las grandes premiadas en Sundance este año. Esta es una comedia gore adolescente sobre una puritana muchachita con dientes de tiburón en la vagina. Y bueno, la violan o algo así. La vida no es justa. Hay tres o cuatro mutilaciones divertidísimas y un perro que masca el pedazo como si fuera tabaco. Después de lo de Lorena Bobbit, el mito de la vagina dentata ha perdido su componente mítico y se ha vuelto un asunto bastante vanal. Algo casi de todos los días. Miren la sección de crónica roja de cualquier periódico amarillista serio y verán de qué hablo. Teeth es una bromita divertida y ligera con un gran final que desaparecerá sin rastro en un año pero que, cuando sea mencionada en ensayos nostálgicos, probablemente será llamada “una película de culto”. Es que para armar un culto uno sólo necesita veinte imbéciles impresionables. Eso nunca hay que olvidarlo. No hay etiqueta más dudosa que esa.

Adenda: Lo olvidaba: Ya fueron anunciados los premios del festival. El premio del jurado le cayó a la bellísima (y buenísima) The Fall, de Singh. La española Rec se llevó el premio del público. Aquí puede ver la lista completa de premios otorgados.

Un comentario para “Sitges 2007: Sexto informe.”

  1. Pedro Felipe dice:

    Y bueno, me divierte haber adivinado que mi explicación habría de suscitar risitas.

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