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Stephen Frears habla

Jun 17, 2007 por Andrés Borda

Tuve que mirar unas dos, tres veces antes de convencerme de que Stephen Frears era Stephen Frears cuando lo vi entrar en la sala de cine de la escuela en la que ando estudiando: el director de películas geniales como The grifters, o My beautiful Laundrette, o High Fidelity, es un personaje con cara de genio, excéntrico, al borde de parecer un vagabundo inglés alcoholizado. Y sus primeras respuestas a las nerviosas, pretensiosas y desacertadas preguntas que le hicieron (giradas de ojos, secos “sís” y “nos”, y “no ses”) no hicieron sino confirmar todo esto. Y fue de una de estas preguntas sin pies ni cabeza que surgió, accidentalmente, una de las frases que demuestran por qué es que ese Stephen Frears con cara de excéntrico es el mismo Stephen Frears que ha sacado junto a Ken Loach y Terence Davies y Mike Leigh la cara por el cine inglés en los últimos años. La historia fue esta: un estudiante coreano-americano, Mark, quería saber cómo es que Frears había conseguido la brillante actuación de Angelica Huston en la secuencia final de The Grifters; pero este tipo no quería cualquier respuesta, no: Mark quería que Frears compartiera con él su “secreto” artístico, la llave para entrar en lo que él seguramente llamaría como “el corazón del actor”. Pero Frears sólo dijo: “yo la dejé hacer lo que tenía que hacer. Ese es su trabajo”. Y Mark, insatisfecho, casi furioso, le preguntó de vuelta: “¿Entonces cuál es su función como director de cine?”. A lo que Frears respondió, sencillamente: “Yo pienso”. Y después de esto describió el set de grabación de una película como un lugar lleno de gente tan, tan ocupada, poniendo luces y armando sets y haciendo llamadas, que nadie tiene tiempo de pensar; y es el director el que hace por ellos esta tarea.

El resto de la entrevista fue una constante evasión de Frears a dar respuestas pretensiosas a preguntas pretensiosas, y una constante y fallida búsqueda de los estudiantes por entender cuál es la clave para dirigir con éxito una película. Al final, lo único que guardé del encuentro fue esa respuesta, y otra reacción inesperada a la increíble pregunta de una mujer que quería saber si el creía o no en Dios. A esto, Frears respondió: “La única razón que tengo para creer en Dios es la existencia de una profesión hecha para mi excéntrica personalidad”.

2 comentarios para “Stephen Frears habla”

  1. j. dice:

    Pues para ser alguien que intenta evitar sonar pretencioso, suena bastante pretencioso.

  2. Andres dice:

    Hay que verle la cara para entender que no tiene la más mínima pretensión. Toca publicar una foto del tipo. Voy a buscarla.

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