Balance de un año de cine colombiano
dic 19, 2006 por Alejandro Martín¿Qué es lo positivo que pasó este año con el cine nacional?
Comenzó a consolidarse una industria. Se estrenaron más películas que en ningún otro año. Se creó el premio que da un panorama de la creación reciente. Se homenajeó a Mayolo que es, al lado de Gaviria, el director más importante de la historia del cine colombiano. Se premiaron María, llena eres de gracia, y Sumas y Restas que son las dos mejores películas colombianas de los últimos tiempos (el gesto de premiar la primera me pareció buenisímo para concebir un cine nacional no chovinista e invitar a otros a hacer películas aquí).
Este año se vieron películas nacionales de diferentes estilos.
¿Qué fue lo más rescatable que se vio y porqué?
Se presentaron dos extremos: Soñar no cuesta nada, y El colombian dream.
La primera, Soñar no cuesta nada, puede decirse que es la primera película “correcta” que escapa del esquema televisivo de Dago (sin dejar de ser del todo televisiva). Se oye, se ve, se entiende (aunque estemos cansados de oir esto, hay que subrayar que no es poca cosa) y es divertida y apela a las circunstancias actuales (lo que convocó al público). Y para completar se hizo en un tiempo normal y con un equipo de trabajo profesional: es un primer paso hacia la creación de una industria de verdad. Es verdad que no se arriesgó nada y que cinematográficamente es muy pobre (y con una musicalización horrible).
El colombian dream apunta a otro extremo, a la realización de cine de autor. Hay experimentación, hay riesgo, hay pasión. Hay ingenio audiovisual. Y, al contrario de mucho cine de autor, es correcta técnicamente (también se oye y se ve). A mí no me gustó la película, pero eso es otro asunto, me parece que se copia de lo peor de la voluntad de experimentar por experimentar y que los excesos priman por encima algo que también tiene: un intento bonito por contar una historia con personajes muy de aquí.
A mí personalmente me interesa más esta segunda línea de trabajo. Aunque en términos generales Soñar no cuesta nada cumple mejor lo que propone, El colombian dream nos deja ser optimistas de que aquí se puede crear de verdad cinematográficamente. Con el primer tipo de películas se conquista un público y se forman unos técnicos (y se hace memoria del país), con el segundo se comienza a crear y se puede comenzar a proyectar hacia fuera un verdadero cine nacional.
La propuesta de reforma tributaria nos asustó. Ahora que la ley del cine parece estar a salvo:
¿Qué podemos esperar del cine nacional? ¿Qué hay que construir de ahora en adelante?
Hacer todo tipo de películas, que no se corte el chorro del ministerio por lo menos en 10 años para consolidar una industria. ¿Qué quiere decir esto? Tener técnicos, equipos, saber hacer, saber distribuir, saber promocionar, etc. Que en algún momento se pueda hablar de verdad de “cine nacional” y no de una lista de películas. Y bueno, esperar que no se quede en una mera industria y aparezca uno que otro autor con ideas y visiones de verdad. Pero eso es un milagro y no se puede generar desde el Estado. Lo que si se puede hacer es posibilitar que estos creadores tengan las herramientas para que sí puedan realizar sus proyectos y que los productos finales estén lo más cerca posible a lo ideal.
Uno de los problemas en el cine nacional son los guiones.
Digan si están o no de acuerdo con esta afirmación y ¿porqué?
Yo creo que no en particular. En general falta mucho saber técnico: guiones, fotografía, sonido, producción, promoción, distribución (¿No han visto los trailers tan horribles que tenemos que ver y que más que invitar espantan?). Aunque en las películas técnicamente se está llegando a niveles de corrección, falta mucho mucho. Aunque son buenos los guionistas profesionales, para mí en casi todas las grandes películas los guiones son de los directores mismos. En cambio, grandes directores de fotografía si que necesitamos. Y bueno, del sonido ni hablar, hasta ahora no hay nada aquí con un sonido interesante, películas como la argentina La ciénaga de Eugenia Martel son una joya sobre todo por el tratamiento del sonido.
¿Están los actores colombianos al nivel que se requiere para hacer una buena película?
¿Sigue estando el cine nacional muy ligado al lenguaje de la televisión?
Yo creo que es sobre todo cuestión de directores y de que se hagan muchas más películas (para que puedan existir “actores de cine” a los que no estemos acostumbrados por verlos tanto en la tv). Lo mejor del cine nacional es lo que hace Gaviria y trabaja con puros actores naturales. Pero la televisión es muy buena escuela, los que se formaron en Francisco el matemático son casi todos unos genios, por ejemplo.
¿Qué expectativas personales tienen para el cine nacional en los próximos años?
Espero mucha cosa buena. Que se consolide una industria, que haya muchas películas para todos los gustos, que la gente se acostumbre a ver en la cartelera películas colombianas. Que se desarrolle el lenguaje, que se experimente lo que no se está experimentando en televisión. Que ojalá surjan productos mixtos (series de televisión de gran calidad, como ER, Six Feet Under, CSI). Confío mucho en la generación que creció haciendo y viendo videos. Que muy probablemente por allí surgirá algo con una textura y un estilo muy diferente al que la industria impone. Le tengo mucha fe a Jorge Navas que de todos es el que me parece que tiene mejor ojo y sentido del ritmo, pero que, eso sí, necesita historias que se salgan de esa rara obsesión de los caleños con los vampiros y Andrés Caicedo.
(Preguntas hechas por Catalina Gómez, redactora de cultura de Semana)
