Hace más de una semana que no le agregaba nada a este blog que a veces se convierte en mi propio y cursi diario de Bridget Jones. No había sumado material nuevo porque andaba de bajón por la muerte de mi padrastro (falleció en Cali, el pasado miércoles 21 de abril, después de cinco meses en cama sin poder moverse) y la tristeza de mi vieja. Pero con el paso de los días, tanto ella como yo parece que estamos “al otro lado de la nube negra… al otro lado de los apagones”, como cantaba Sabina. Y sumando fuerzas vuelvo a la cibergalaxia para colgar una de las escenas del inicio del filme La chica del puente (1999), del director francés Patrice Leconte. Una secuencia inolvidable en la que la protagonista, Adele, (Vanessa Paradis), quien tiene ganas de acabar su vida saltando del puente hacia el agua oscura, es interrogada por Gabor (Daniel Auteuil, actor fetiche de Leconte), sobre si en realidad será capaz de dar el brinco o no. No se lo pierdan. Den el salto y vean la peli de hoy. Gracias por seguir revisando los videos de este VLOG.
El director canadiense Jason Reitman (Thank You For Smoking) realizó el año pasado una de esas películas que se meten en el corazón del público. La vi hace pocos días y simplemente me provocó un claro enamoramiento de esa maravillosa niña freak que es Juno MacGuff (Ellen Page). Supongo que las asociaciones de puritanos de todo el mundo habrán pasado un trago amargo viendo el filme, peor para ellos. En estas cortas líneas no les voy a contar de qué va la película, pero pueden revisar esta reseña y esta otra, con las que podrán comprender la trama principal. Lo cierto es que la joven Juno ha quedado embarazada y lo único que realmente sabe es que no se siente capaz de cargar con la reponsabilidad de ser madre antes de tiempo. ¿Qué decisión tomará? Ah, pues vean la película y lo sabrán. No sé, aunque en su temática no tengan un gran nexo, a veces, viendo los personajes de Juno, me acordaba un poco de Ghost World (2001), con Thora Birch y Scarlett Johansson, dirige Terry Zwigoff. Aquí va la escena del día, hablada desde un teléfono-hamburguesa. Buena semana para todos.
Habíamos comenzado la semana con una viejera memorable: Dangerous Liaisons, y ahora seguimos con más imágenes empolvadas, con olor a baúl húmedo, más escenas del ayer, más viejeras. La secuencia de hoy está dedicada al buen Lee Majors, en la piel (y en el metal) de ese sujeto que costó seis millones de de dólares: el Hombre Nuclear. Los dejo con el cabezote de la serie y con una singular escena en la que Steve Austin derrota a uno de sus captores con una almohada (¡increíble!) y luego huye, cual píncher cobarde, de un tiburón manejado por sus enemigos. La musiquita y los sonidos de este programa son inolvidables. Aquí está el man nuclear. Buen fin de semana para todas y todos. Estamos de vuelta.
Sigamos con el semi-ciclo de ‘viejeras’ memorables. La escena de hoy pertenece a un filme que dirigió Stephen Frears en 1988, que contó con un reparto respetable: Glenn Close, Michelle Pfeiffer, John Malkovich y estuvo nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película. El filme, claro, tiene muchos momentos para recordar, pero el que colgamos aquí hoy es uno de los instantes más dolorosos de esta cinta pasada por infidelidades, juegos de cama, chismes y una relación enfermiza entre los dos protagonistas Isabelle: (la Close) y Sébastien (Malkovich). Aquí, el seductor infalible decide renunciar a su verdadero amor, decide mandar todo al carajo utilizando una frase que le ha sugerido la mujer que “adora” (eso afirma él) y desea locamente (una que lo maneja como títere): “It’s beyond my control”. Frase recomendada para los aprendices de Casanova. Frase que destruye. Revisen la escena de hoy. Buena semana para todos.
Me da mucha rabia cuando los críticos dicen que uno de los mejores papeles que ha interpretado Dustin Hoffman en su carrera es el de bobalicón en Rain Man. Creo que este señor tiene actuaciones mucho más decorosas e interesantes en sus largos años en el cine. Ya tiempo atrás habíamos colgado en este blog una de sus apariciones en The Graduate (1967) -la escena en que es seducido por Mrs. Robinson- y ahora quiero que lo recordemos en otro de sus notables papeles, con tacones y feos vestidos, en Tootsie (1982). Todo un clásico que, y perdonen la furia, me parece mil veces mejor que la azucarada Rain Man. Pinchen el play y revísenlo ustedes mismos.
PD: No olviden revisar aquí abajo, en el post pasado, el video de la semana.
Seguimos con el tema de las manos. O, en este caso, de los puños. Los dejo con el último round de la pelea entre los señores Rocky Balboa (el ’semental italiano’) y el morocho Apollo Creed (con las costillas vueltas shit) en la primera parte de la exitosa saga de Rocky, que comenzó en 1976. Versión simpática, doblada al español, pero igual de impactante y memorable. Un golpe al play y que corra el video.
Obsesiones. Con cada cosa que nos pasa surgen, de repente, nuevas obsesiones y temores; nuevos y terribles miedos. Desde que me jodí un dedo jugando fútbol (mis días de arquero se han acabado) uno de los temas que más me preocupa es ese, el de las manos y los dedos torcidos, o los dedos rotos o amputados, o los dedos que protagonizan escenas sangrientas, como en la video-película Rest Stop, de John Shiban, estelarizada por una solitaria y atormentada Jaimie Alexander. El filme es bastante flojo, pero es de esos que se presta para invitar a tus amigotes, comprar unas cervezas y hablar durante toda la cinta, hasta que llega este momento. Uno que, debido a mi nueva obsesión ‘falangiana’, no me dejó dormir durante varias noches. En fin, quería compartir este puerco momento con ustedes. Ahí les va. Abstenerse los que vomitan fácil. Y buena semana para todos. Ah, ese es el tema de la semana: las manos.
Nos topamos a menudo con situaciones reales que superan de lejos cualquier increíble ficción. Revisando algunas noticias del día me topé con la historia de Pam Babcock, una chica de 35 años que llevaba dos años sentada sobre la taza de su inodoro sin que haya explicación aparente para tal fenómeno. El hecho tuvo lugar en Kansas, Estados Unidos. Su novio, el joven Kory McFarren (36 años, dicen unos medios, 37 años, dicen otros) dijo a las autoridades que durante este tiempo le llevó “comida, agua y ropa limpia”. ¿Por qué quedarse dos años sobre ese blanco especimen que a diario recibe nuestras desgracias? No lo sé, pero les dejo dos enlaces (The Guardian y Univisión) en los que pueden leer la noticia. Lo sucedido me hizo recordar algunos papeles protagónicos que ha tenido el toilet en el cine: en Lethal Weapon 3 es importante y en esta escena, una de las mejores de Trainspotting, también. ¿Recuerdan más casos de inodoros cinematográficos? Señora Babcock deseamos su pronta recuperación.
Durante los días santos estuve viendo algunos documentales que tenía grabados (algunos comprados), guardados y algo olvidados en mi videoteca. Uno de ellos es The Devil and Daniel Johnston, dirigido por Jeff Feuerzeig. El filme nos muestra la vida de este peculiar canta-autor gringo, considerado por muchos como una figura genial de la música. Debo decir que yo no lo conocía, y que no sabía que hasta el ronco Tom Waits ha interpretado sus temas. Pero basta ver este documental (de impecable montaje) para interesarse en la obra del hoy gordo Dan Johnston, un hombre atormentado por sus fantasmas interiores y que solo a veces está conectado con la realidad. Como les dije hace algunos meses, este año trataré de colgar varios videos de buenas obras de no ficción. Los dejo entonces con un fragmento de esta cinta. Revisen la programación de HBO porque creo que la siguen pasando. Buena semana para todos.