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Escena # 2: En la lluvia soy feliz

Por César Ardila

Don Lockwood baila y canta sin cesar, las calles vacías y la lluvia pertinaz le sirven de escenario. Sin duda, el beso de despedida que le dio su nuevo amor, Kathy Selden, lo ha ahogado en el júbilo de la alegría. Pasa al lado de una droguería, del estudio de Música Richard Carlane, de la tienda La Valle Millinery, de la librería First Edition y de la Escuela de Arte Mount Hollywood, mientras salta, canta, baila, se trepa en los postes de la luz y chapotea con sus pies en los charcos. De repente, decide guardar su paraguas para enfrentarse al refrescante sentimiento que produce el contacto con el agua. Sin detenerse, sigue cantando, bailando, disfrutando de aquel indescriptible sentimiento. De pronto, a lo lejos, se acerca un atónito y sorprendido policía, que al ver su extraña actitud le pregunta "¿qué hace?" y él, totalmente inmerso en su felicidad, le responde "estoy bailando y cantando bajo la lluvia".

Esta gran secuencia de Cantando bajo la lluvia se ha convertido en una de las escenas más grandes y memorables en la historia del cine y ha sido esencial para que el mundo recuerde una de las producciones que satirizó el paso del cine mudo al sonoro en Hollywood. Su innovación escénica, combinada con la magia de la música, el canto y la coreografía, la han convertido en una de las piezas musicales más representativas de este género. A su vez, por su actuación, Gene Kelly fue considerado, al lado de Fred Astaire, como uno de los actores y bailarines más grandes de la historia de la pantalla grande.

Esta famosa escena se rodó a principios de los años cincuenta -la película se estrenó el 10 de abril de 1952- en un estudio de Culver City, en California. Aunque en la versión final de la producción la secuencia de canto y baile dura más de cuatro minutos, este aparte tardó dos días en ser filmado. Las exigencias del guión, los problemas técnicos, los errores en la coreografía y algunos problemas de salud de Kelly impidieron que se grabara normalmente.

La lluvia fue hecha con una mezcla de agua y leche, lo que le dio el tono distintivo y característico a la secuencia. A su vez, el "falso" chaparrón fue producido por una serie de mangueras que se ubicaron alrededor del estudio. Sin duda, la ambientación fue la que afectó la salud de Kelly quien padeció, en el momento del rodaje, una fiebre de 41 grados y hasta algunos dicen que estuvo a punto de perecer por culpa de una pulmonía. Además de estos percances, aquella mezcla hecha para la lluvia también terminó por encoger el traje que llevaba puesto el personaje.

Otra de las características de esta memorable pieza, y de gran parte de la obra, fue que el guión tuvo que ser adaptado a las canciones de Nacio Herb Brown y Lennie Hayton, pues éstas fueron previamente escritas para la película. La secuencia fue inspirada en otra de baile y canto representada, 15 años atrás, por Maurice Chevalier, y, sin embargo, el carisma y carácter de Gene Kelly hicieron de ésta una pieza memorable del cine.

Hoy, a sus 50 años de vida, la producción dirigida por Stanley Donen y Gene Kelly, se reestrenará en los Estados Unidos. Esta vez se presentará una versión de 35 milímetros totalmente restaurada y se lanzará, a su vez, un DVD con extras de este obra maestra del cine musical.

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